El Amor De Antonio Capítulo 156: Un hombre te enseñó

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El Amor De Antonio novela Capítulo 156: Un hombre te enseñó de Rosa amarilla

En El Amor De Antonio novela Capítulo 156: Un hombre te enseñó autor Rosa amarilla los detalles son llevados al clímax. Es porque ella no llora por sí misma, administrará el tiempo de trabajo y descanso de la heroína. Pero cuando está enojado, no levanta la voz para asustar a la gente, no hay clase de clase como enseñar a los niños. Toda su actitud hacia la protagonista femenina es sentida por todos. Sigue a El Amor De Antonio Rosa amarilla Capítulo 156: Un hombre te enseñó en readerexp.com

Desde que conocieron sus identidades, Guillen le pedía a Clara que acudiera al despacho del presidente por diversos motivos.

Una o dos veces estaba bien, pero después de unas cuantas veces, la empresa ha empezado a difundir rumores sobre los dos.

Hay quien dice que Clara era la amante de Guillen Colón.

Hay quien dice que Guillen Colón compró el Grupo Santa para Clara con un gran gasto.

Algunos son aún más escandalosos y han concebido un guión para los dos directamente.

Se decía que Clara fue el primer amor de Guillen Colón y que se enamoraron, pero no fueron aprobados por la familia.

Cuando Alejandra Guzmán le contó a Clara los rumores, Clara se rio con disgusto, diciendo, -Una trama tan extraña, nadie la leería como una novela. -

- ¿Por qué no dicen que en realidad soy la madrastra de Guillen Colón? Lo emocionante es la relación incestuosa. -

Alejandra Guzmán, -…-

Era la única que podía seguir divirtiéndose con todos los rumores denigrantes.

En realidad, no era Clara quien se divirtió, sino que no creía que se necesitara molestar con esos chismes. Si realmente se tomaran en serio la aclaración de estas cosas, tal vez los rumores se complicarían.

No hace falta aclarar algo que no ha hecho.

Así que trabajaba y descansaba como siempre, sin que le afectaran los rumores.

Pero alguien no pudo contenerse.

Clara entró en la sala de descanso con su taza en la mano, y una voz sombría sonó en sus oídos.

Mirando a su alrededor, era su némesis Elisa.

Levantó una ceja; Elisa era el tipo de persona que encontraría problemas cuanto más se fijara en ella.

Así que Clara prefirió ignorarlo.

Clara se dirigió directamente a la fuente de agua para conseguir un poco de agua.

No quería prestar atención a Elisa, pero Elisa no quería dejarla sola.

-Clara, te estoy hablando, ¿no me oyes? ¿Eres sorda? -

Clara, desamparada por dentro, se dio la vuelta, miró a Elisa y sonrió levemente, -subdirectora Elisa, ¿acabas de hablar? Pensé que había una perra ladrando aquí. -

La cara de Elisa se torció al instante mientras se acercaba a Clara y la miraba fríamente, -Clara, ¿de verdad crees que el señor Guillén está enamorado de ti? Ridículo, sólo eres una de sus amantes. -

- ¿Amante? - Clara rió suavemente y acarició su larga cabellera, - Por desgracia, no tendrías la oportunidad de ser una amante si así lo quisieras. -

Elisa estuvo a punto de morir por sus palabras, porque tenía razón. Había un fuerte odio en los ojos de Elisa y dijo con rabia, -Clara, no seas tan orgullosa, un día te haré morir de forma horrible. -

-Sí, esperaré. - Clara le sonrió y se dio la vuelta para marcharse.

No se dio cuenta del siniestro brillo en los ojos de Elisa cuando, de repente, el largo pelo de Clara fue tirado desde atrás y Clara gritó y dio un paso atrás. Pero todavía tenía el vaso en la mano, y toda el agua que contenía se derramó sobre su pecho.

Como era verano, sólo llevaba un vestido fino y el agua estaba caliente.

La piel del pecho le ardió dolorosamente y Clara frunció el ceño, forzando el dolor a retroceder y girando la cabeza para mirar con rabia a la persona que había hecho todo eso...

Elisa.

-Lo siento, por accidente te agarré del pelo. -

Elisa se disculpa, pero sus ojos están llenos de petulancia.

Sin embargo, Clara le dio una bofetada a Elisa en su cara de petulancia y esa mujer, tapándose la mejilla dolorida, estuvo a punto de maldecir a Clara, pero se acobardó al ver la mirada fría de Clara y se tragó sus palabras.

-Elisa, ¿vas a hacerme morir de forma horrible? - Clara se acercó a ella con una mirada sombría y aterradora.

Elisa mostró su cara de miedo y retrocedió involuntariamente, - ¿Qué quieres hacer? - Su voz temblaba un poco por el miedo.

- ¿Qué quiero? - Clara se mofó, -Elisa, te llevaré al infierno conmigo antes de morir. -

Elisa miró a Clara, que daba tanto miedo como Satanás, tragó saliva, sin atreverse a decir una palabra.

El dolor en el pecho de Clara era tan intenso que respiró hondo y miró fríamente a Elisa antes de marcharse.

Cuando se fue, a Elisa le fallaron las piernas y se dejó caer al suelo con una sensación de renacimiento.

-Qué horror. - murmuró Elisa.

-Alejandra, acompáñame al hospital. -

Al salir del salón, Clara se dirigió directamente al despacho de Alejandra Guzmán.

- ¿Qué pasa? - Alejandra Guzmán la miró y se sorprendió cuando sus ojos se dirigieron a su pecho, - ¿Por qué tienes la ropa mojada? -

-Te lo explico en el camino. -

Clara se agarró la muñeca y caminó rápidamente hacia el ascensor.

...

-Lo siento, directora Telma, sucedió de repente y llegamos demasiado tarde para tomarnos un tiempo libre con usted. ¿Eh? ¿Me has preguntado qué ha pasado? -

Alejandra Guzmán giró la cabeza hacia Clara, que estaba tumbada en la cama dejando que la enfermera le untara la medicina, y tras pensarlo un momento, le dijo todo lo que pasó a Telma Losa.

-Esta Elisa parece que quiere ser despedida. - Telma Losa escuchó y golpeó con fuerza el bolígrafo que tenía en la mano sobre la mesa, enfadada.

-directora, Clara está muy malherida. Eso es agua hirviendo, y su piel está ahora roja por las quemaduras. -

En realidad, el médico lo examinó y sólo dijo que era una quemadura menor y que se curaría en unos días con algún medicamento.

Pero si no fuera así, cómo va a recibir Elisa el castigo que se merece.

-Informaré a los superiores. Dile a Clara que vuelva a trabajar cuando esté curada. -

Telma Losa entregó algo más antes de colgar el teléfono.

-Alejandra, te has vuelto mala. -

Clara escuchó su conversación con Telma Losa y se burló.

- ¿Cómo me he vuelto mala? -

Alejandra Guzmán se acerca y la mira con fingido desagrado, -Lo califico como una estratagema para que Elisa no tenga absolutamente ninguna posibilidad de defenderse. -

Clara se ríe, - ¿Estratagema? ¿De dónde has aprendido eso? -

-Al tratar con nuestros enemigos, nunca debemos ser blandos, y siempre que tengamos una oportunidad debemos golpearlos hasta que estén indefensos. -

Alejandra Guzmán pensó en lo que un hombre le había dicho el otro día y se quedó ensimismada.

Clara la vio perdida en sus pensamientos y le preguntó extrañada, -Alejandra, ¿en qué piensas tanto? -

- ¿Eh? - Alejandra Guzmán miró hacia atrás y vio que la miraba con cara de curiosidad y se apresuró a explicar, -Nada, estaba pensando de dónde aprendí esa estratagema. -

Con eso, recogió el agua de la mesa para ocultar su malestar.

- ¿Ah, ¿sí? - Clara levantó una ceja, -Eso no te lo ha enseñado un hombre, ¿verdad? -

Alejandra escupió un bocado de agua.

-Ejem ...- Alejandra Guzmán se atragantó con su agua.

Clara no pudo evitar reírse a carcajadas, -Alejandra, ¿acerté? -

Alejandra Guzmán le lanzó una mirada melancólica y esperó a que se tranquilizara antes de decir, -Clara, ¿no puedes pensar demasiado en esto? -

- ¿Pienso demasiado? - Clara puso cara de inocencia, -Es que creo que las estratagemas sólo las estudian los hombres. Por ejemplo, el primo de Antonio, nuestro jefe, Guillen Colón está interesado en ellos. -

-Ejem ...- Esta vez Alejandra Guzmán se atragantó con su propia saliva.

Clara frunció el ceño, -Alejandra, ¿puedes tener más cuidado? -

Alejandra Guzmán se quedó sin palabras, no todo era culpa de Clara por decir tonterías.