El Amor De Antonio Capítulo 157: ¿Todavía quieres hablar con la muchacha?

sprite

Leer El Amor De Antonio novela Capítulo 157: ¿Todavía quieres hablar con la muchacha? de Rosa amarilla

En El Amor De Antonio Capítulo 157: ¿Todavía quieres hablar con la muchacha?, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 157: ¿Todavía quieres hablar con la muchacha?, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Amor De Antonio Capítulo 157: ¿Todavía quieres hablar con la muchacha? del autor Rosa amarilla en readerexp.com

El despacho del presidente.

Guillen Colón miró a las dos personas que se encontraban frente a la mesa, con los ojos profundos sin ver lo que tenía en mente en ese momento.

Sus dedos largos y delgados golpearon rítmica y suavemente el escritorio, y después de un largo rato, habló lentamente, -Elisa, ¿tiene algo que decir? -

-Señor Guillen, las cosas no son como dijo Telma. -

Mirando al atractivo hombre que tenía delante, Elisa explicó con impaciencia.

- ¿Oh? - Guillen Colón enarcó una ceja, - ¿Cómo fue eso? -

-Fue…- Elisa miró a Telma Losa a su lado y bajó los párpados, ahora no parecía nada engreída y dijo con cautela, -Fui yo quien tropezó accidentalmente con Clara. -

- ¿Accidentalmente? - Guillen Colón bufó, con una expresión instantáneamente seria, - ¿Crees que te creería? -

-Señor Guillen, no lo soy…-

Elisa trató de explicarse, cuando Guillen Colón levantó la mano para detenerla y se dirigió a Telma Losa y le dijo, -Busca a alguien en el departamento de medios de comunicación para que le ceda su trabajo, y luego que el departamento de RRHH le liquide el sueldo. -

-Sí. - Telma Losa respondió con respeto.

- ¡Espera un momento! - Al oír su despido, Elisa se mostró ansiosa, -Señor Guillen, déjeme explicarle, realmente no fue así, sólo me descuidé. -

Guillen Colón levantó la mirada y la miró con frialdad, con una sonrisa burlona en los labios, -Elisa, tienes que reconocer lo que te atreves a hacer. Así, pensaré que eres una persona recta y tal vez te dé otra oportunidad. -

Telma Losa frunció el ceño ante sus palabras y le miró con desaprobación, -Señor Guillen, Elisa ha herido deliberadamente a su compañera, una empleada así el Grupo Santa no la puede quedar. -

Elisa se enfadó, ¿la tal Telma Losa dijo eso a propósito para que la despidiera?

-Señor Guillén, sí, lo hice, pero me he dado cuenta de mi error y de ninguna manera quise herir a Clara. -

Porque Guillen Colón había dicho que Guillen podría darle una oportunidad si reconocía que lo había hecho.

No quería perder el trabajo.

Guillen Colón sonrió significativamente cuando la escuchó admitirlo, -Ahora que lo admites, te daré una oportunidad. -

Elisa sonrió, mientras que Telma Losa se puso nerviosa, -Señor Guillen, usted…-

Antes de que pudiera terminar su frase, Guillen Colón levantó la mano para detenerle, y entonces le oyó decir, -Telma, elija a alguien del departamento de medios para sustituir a Elisa como subdirectora. -

La alegría de Elisa se desvaneció en un instante.

Guillen Colón continuó diciendo, -Elisa, a partir de hoy serás una reportera habitual. -

Telma Losa no entendía por qué el señor Guillén quería quedarse con Elisa, pero la degradación de Elisa fue un gran consuelo.

-Señor Guillen, Alejandra Guzmán, del departamento de medios, lleva varios años trabajando en nuestra empresa y es una persona seria, meticulosa y amable, por lo que creo que puede ocupar el puesto de subdirectora. -

Telma Losa no ocultó lo mucho que le gusta Alejandra Guzmán.

Clara era muy inteligente y brillante, así que sus amigos tampoco estaban mal.

Esa muchacha... Guillen Colón enarcó las cejas y luego asintió, -Como consideres. -

-Señor Guillen, no estoy de acuerdo. -

A Elisa no le hizo ninguna gracia que le quitaran el puesto y volviera a ser reportera.

Si ya no fuera subdirectora, Clara estaría un escalón por encima de ella y seguro que le daría muchos problemas en el futuro.

Sería mejor despedirla que tenerla en un puesto inferior al de Clara.

-Esto es un castigo por el error que has hecho. - dijo Guillen Colón en voz baja.

-Pero…-

Elisa iba a explicarse cuando Telma Losa tomó la palabra y la interrumpió, -Elisa, el señor Guillén te ha dado una oportunidad. Si no estás dispuesto a reflexionar, deja el Grupo Santa. -

Mirando a Telma Losa, que la advertía seriamente, Elisa estaba furiosa.

¿Dejar el Grupo Santa? Elisa pensó en su mente que Telma Losa y Clara debían querer que dejara el Grupo Santa, pero ella definitivamente no se iría.

Así que respiró hondo, apartó el resentimiento y la indignación, trató de sonreír y fingió estar de acuerdo, -Gracias señor Guillén, agradeceré esta oportunidad. -

-Eso es bueno. - Guillen Colón sonrió satisfecho y les dejó volver al trabajo.

Una vez que se fueron, Guillen Colón sacó apresuradamente su celular y llamó el número de su cuñada Clara.

-Hola. -

La llamada fue atendida y se escuchó una voz.

¡La persona que respondió al teléfono no era Clara!

Guillen Colón se quedó helado, - ¿Eres muchacha? -

-Clara está de descanso, ¿pasa algo? -

Sigue siendo la voz muy fría, sin rastro de calidez.

-Muchacha, ¿todavía estás enfadada? -

Guillen tenía una sonrisa oculta en su voz.

Se hizo el silencio al otro lado de la línea, y Guillen, pensando que le habían colgado, se apresuró a comprobar que seguía en la línea.

Volvió a acercarse el celular a la oreja y llamó en voz baja, - ¿muchacha? -

-Primo Guillen, ¿a quién llamas muchacha? -

La voz al otro lado del celular cambió de forma tan brusca que hizo que Guillen Colón casi soltara el celular.

-No es una buena muchacha para cambiar sin avisar antes. - Gruñó.

Clara no le oyó, -Primo Guillen, ¿de qué estás hablando? ¿Qué muchacha buena? -

-No, nada. - Guillen Colón levantó una mano para limpiarse el inexistente sudor de la cara, y luego se apresuró a cambiar de tema, - ¿Cómo estás, cuñada? -

-Es sólo una quemadura. -

- ¿Es serio? -

-Una quemadura leve, se curará en unos días untando la medicina. -

- ¿Y dejará una cicatriz? -

-El médico dijo que no. -

Guillen Colón dio un largo suspiro de alivio cuando escuchó que no le iba a dejar cicatriz. -Está bien. -

- ¿Por qué sientes que estás nervioso? -

-Hum. Sólo tengo miedo de que mi hermano venga a por mí. -

Guillen Colón sonrió torpemente.

Ya estaba nervioso de que Clara pasara por esto en el trabajo. Si le dejaba una cicatriz, temía no vivir para ver el mañana.

Dado lo mucho que su hermano quería a su cuñada, existía la posibilidad real de que fuera interrogado por su hermano.

Clara rió, -No tengas miedo, yo te protegeré. -

-Clara…- Guillen Colón se emocionó.

-Buen chico. - Clara sonaba relajada y agradable, entonces la conversación giró, - ¿Qué hiciste con Elisa? -

Hablando de eso, Guillen Colón también se puso serio y le contó todo sobre Elisa.

-Menos mal que no la has despedido. -

Al escuchar sus elogios, Guillen Colón supo que había hecho lo correcto y se apresuró a explicar, -Clara, he pensado mucho por ti y por eso no despedí a Elisa. -

- ¿Cómo? Dímelo. -

Eso hizo que Guillen Colón se encendiera aún más, -Cuñada, para mí sería fácil despedir a Elisa. Pero no sería justo para ti. -

- ¿Cómo es eso injusto? -

-Piénsalo, despedirla es lo más fácil, puede dejar el Grupo Santa e irse a otra empresa y hacer lo mismo. Así que, por el contrario, ¿por qué no la quedamos en el Grupo Santa y la destituimos para que pueda hacer con ella lo que quieras? -

-Bueno, eso tiene sentido. -

Ambos tenían pensamientos similares, ella también pensaba que era demasiado fácil despedir a Elisa. alguien tan mala como Elisa debe ser castigada severamente.

-Cuñada, tómate unos días de descanso antes de volver al trabajo. Te ayudaré a vengarte de Elisa como es debido. -

-Entonces te estaré agradecido. -

-De nada, no hay problema. -

- ¿Aún vas a hablar con muchacha? -

- ¡Bang! - Algo cayó, fue Guillen Colón quien accidentalmente barrió el libro que estaba sobre la mesa al suelo.

- ¡Clang! - Alguien golpeó la puerta; era Alejandra Guzmán, que había ido a buscar agua para Clara, que había escuchado la palabra muchacha mientras se dirigía a la puerta y golpeó accidentalmente el marco.

Clara se encogió de hombros y sonrió significativamente.