El Amor De Antonio Capítulo 161: Porque estoy celosa

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En El Amor De Antonio Capítulo 161: Porque estoy celosa, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 161: Porque estoy celosa, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Amor De Antonio Capítulo 161: Porque estoy celosa del autor Rosa amarilla en readerexp.com

-¡¿Te han intimidado?!- Lydia se inquietó de inmediato cuando escuchó que su amiga fue intimidada, incluso aumentó el volumen de su voz.

-Sí, es esa Elisa. Agarró a Clara de los pelos adrede, provocando que Clara se quemara con el agua caliente.-

-¿Y cómo estás, Clara?-

Al escuchar que se había quemado, Lydia se asustó y preguntó rápidamente.

Clara sonrió, -No pasa nada, solo es una leve quemadura.-

Lydia exhaló un suspiro de alivio, -Afortunadamente, fue solo una quemadura leve. Pero...- Apretó los dientes y sus ojos se llenaron de frialdad, -Esa perra Elisa, no la dejaré en paz.-

-¿Qué quieres hacer con ella? Ahora es la asistenta del gerente general.- dijo Alejandra a la ligera.

-¡¿Asistenta del gerente general?!- Clara, quien no había ido a trabajar a la empresa, no sabía para nada los nuevos cambios del personal, así que cuando escuchó eso, pareció un poco sorprendida.

-Sí, es la asistenta del gerente general. Se dice que fue Nidia quien personalmente transfirió a Elisa para que trabajara a su lado.-

-Parece que Nidia y Elisa quieren unir fuerzas para molestar a Clara.- Lydia frunció el ceño.

-Elisa es amiga de Cecilia, por lo que es normal que Nidia la ayude.-

Para ser sincera, a Clara no le sorprendió ese resultado.

-Clara, aún no sabemos cómo va a molestarte Elisa, tienes que tener cuidado.- Alejandra miró a Clara con algo de preocupación.

-Lo sé.- Frente a la preocupación de su amiga, Clara sonrió y la calmó, -No te preocupes, ni siquiera le doy importancia a Nidia. Así que Elisa no es rival para mí.-

Lydia sonrió alegremente, -Sí, no le tienes miedo a esa gente. Además, señor Antonio puede ayudarnos ¿Para qué tener miedo a una Nidia? Aunque vinieran diez como ella, tampoco le daríamos importancia.-

-

Clara y Alejandra se divirtieron con sus palabras.

-Así que... olvidemos de toda esa gente que dan asco, os llevaré a comer comida deliciosa.-

Tan pronto como se encendió la luz verde, inmediatamente pisó el pedal del acelerador y el Jeep negro salió corriendo, se incorporó al tráfico y se dirigió al destino.

...

El distrito universitario de la Ciudad Paz era el lugar donde Clara y las otras tres pasaron sus cuatro años de universidad, había muchos buenos recuerdos allí.

Sin embargo…

Parecía que hoy no era un día para revivir buenos recuerdos.

En el momento en que vio a Francisco y Amaya en el restaurante, una frase surgió en la mente de Clara.

¡Siempre había casualidad para la gente que no quería encontrarse!

-¡Qué mala suerte! Se me olvidó leer el horóscopo de hoy antes de salir.- Lydia maldijo tan groseramente como de costumbre.

Por su lado, Alejandra era la más rápida en reaccionar, directamente sacó el teléfono y tomó varias fotos seguidas.

-Ahora ya tenemos noticia bomba para este mes.- Se regocijó y miró las fotos que había tomado.

En ese momento, de repente una mano se extendió para quitarle su móvil.

Antes de que Alejandra tuviera tiempo de reaccionar, el hombre deslizó rápidamente con sus dedos en la pantalla.

-Oye, ¿qué estás haciendo?- Alejandra se apresuró a agarrar el teléfono.

Se tiró encima del hombre, pero como él se esquivó, Alejandra se cayó directamente al suelo.

-¡Alejandra!- exclamaron Clara y Lydia al mismo tiempo.

Alejandra estaba viendo que el suelo se le acercaba cada vez más, así que cerró los ojos con resignación, justo cuando pensaba que se rompería la cara con la caída, alguien la cogió de su cintura. Mientras veía que el mundo giraba delante de sus ojos, quedó atrapada en los brazos de alguien.

El olor fresco y agradable llegó a su nariz, abrió lentamente los ojos después de haberse salvado y se encontró con un par de ojos fríos.

Por un momento, se quedó atónita y ni siquiera reaccionó cuando el otro la ayudaba para que se pusiera de pie, hasta que escuchó la voz de Lydia.

-Gracias por salvar a Alejandra.-

Aunque fue agradecimiento, Lydia lo dijo inexpresiva.

Porque la persona que salvó a Alejandra fue el hombre que le quitó el teléfono.

Si no fuera por él, Alejandra tampoco se caería. Pero eran gente con educación, sabían distinguir el bien y el mal. Si él no hubiera salvado a Alejandra a tiempo, tal vez Alejandra se hubiera caído y ya estuviera con heridas y moratones en la cara.

El hombre le entregó el teléfono a Alejandra, -Tengo mis responsabilidad que cumplir, si te he ofendido, perdóname.-

La voz del hombre era fría, pero sonaba profunda y agradable.

Alejandra bajó la mirada, sus ojos se posaron en la mano que sostenía el teléfono, eran unas manos muy bonitas porque sus uñas estaban pulcramente cuidadas y sus dedos delgados tenían buenas formas.

Su vista siguió la mano, y se movió lentamente hacia arriba hasta que se detuvo en el rostro del hombre, era un rostro con un contorno firme y se le podía considerar hermoso.

El hombre les hizo una leve inclinación con la cabeza, luego se volvió y entró en la habitación.

Alejandra volvió la cabeza para mirar, justamente en ese momento él levantó los ojos mientras estaba cerrando la puerta, y las miradas de los dos coincidieron.

Los dos se miraron en silencio hasta que la puerta se cerró, bloqueando la visión de ambos.

-Ese hombre parece ser el guardaespaldas de Amaya.- Clara miró a la habitación que tenía la puerta cerrada con las cejas tensas.

-Sí.- Lydia miró hacia la habitación, luego recogió su mirada para ponerla sobre Alejandra, -Alejandra, ¿estás bien?-

Alejandra dejó de mirar y les sonrió, -Estoy bien.-

-Bien.- Clara sonrió y luego dijo, -Aunque algunas personas nos han fastidiado un poco el ánimo, siempre tenemos que comer cuando tenemos hambre.-

-Claro.-

Lydia tomó la iniciativa de encontrar un sitio para sentarse primero, y luego saludó a Clara y Alejandra para que fueran, -Venid aquí.-

Clara se acercó sonriendo, pero Alejandra volvió a echar un vistazo hacia la habitación antes de ir lentamente.

...

-Francisco, ¿me has traído aquí hoy por algún motivo oculto?- Amaya sonrió atractivamente y miró al hombre de enfrente.

Francisco levantó los párpados para echarle una ojeada, luego dejó los palillos y le dio una suave sonrisa, -¿Por qué preguntas así?-

-Porque...- Amaya miró el pescado en la mesa con un rastro de disgusto en sus ojos, -Porque aquí es donde a ti y a Clara os gustaba venir antes, y el chucrut con pescado es el plato favorito de Clara.-

Al escuchar eso, Francisco frunció las cejas fingiendo sorpresa, -No pensé que supieras tanto sobre los asuntos entre Clara y yo.-

Amaya se rio, -No es que sepa mucho, sino que me obligaron a saberlo.-

Cogió la copa de vino de la mesa para tomar un sorbo, y continuó, -En ese entonces, Clara y tú erais muy famosos en la escuela. Siempre había gente que recolectaba vuestros chismes. Por eso...- Se encogió de hombros, -Por eso me vi obligada a saber tanto.-

-Parece que estás muy molesta al respecto.-

Francisco apoyó los codos en la mesa,una de las manos apoyó a la barba y la miró fijamente.

Amaya sonrió encantadoramente, -Porque estoy celosa.-