El Amor De Antonio Capítulo 165: Amigas en situaciones difíciles

sprite

Leer El Amor De Antonio novela Capítulo 165: Amigas en situaciones difíciles

La novela El Amor De Antonio Capítulo 165: Amigas en situaciones difíciles es muy buena. En Capítulo 165: Amigas en situaciones difíciles, no podía dejar de leer. He leído bastantes historias de Rosa amarilla , pero con el libro El Amor De Antonio, todavía tiene mucho regusto por sí mismo. La belleza de la historia Rosa amarilla es que, por dolorosa y angustiosa que sea, sigue atrayendo a personas que no pueden darse por vencidas. No es una fantasía color de rosa, que una niña Cenicienta se enamore de un príncipe en un caballo blanco, luego los dos se dan la mano y viven felices para siempre. Pero el amor es una cosa pequeña en un centenar de otras cosas en la vida. Lee la El Amor De Antonio novela Capítulo 165: Amigas en situaciones difíciles en readerexp.com

Su actitud arrogante enfureció a Nidia, -Clara, por favor corrige tu actitud. ¡Mira con quién estás hablando!-

Clara la vio enojada y frunció los labios, -Mi actitud es así. Si no me respetas, ¿por qué debería respetarte?-

-¡Muy bien, Clara!-

Nidia rio furiosamente, se dio la vuelta para acercarse al escritorio, luego cogió el teléfono que estaba sobre el escritorio y marcó los números haciendo mucho ruido.

-Que suba el gerente del departamento de recursos humanos.- ordenó a la persona que estaba al otro lado de la línea.

Luego colgó el teléfono con un golpe.

-Clara, ahora que el director ejecutivo está de viaje de negocios, nadie puede protegerte.-

En la voz de Nidia se podía notar que estaba muy engreída.

-¿Ah, sí?- Clara enarcó las cejas, y con calma dijo, -Pues eso ya depende de la capacidad de la señora Nidia.-

Nidia resopló, -Entonces puedes observar bien si tengo esa capacidad o no.-

Elisa y todas miraban a Clara con regodeo, con solo pensar que la iban a despedir, sentían que había valido la pena haber sido golpeadas.

-Clara, ¿qué hacemos?- Alejandra tenía mucho miedo de que la despidieran.

-No te preocupes, no puede despedirme.- Clara levantó la mano y le dio una palmada en el hombro para tranquilizarla.

Alejandra frunció el ceño, aunque Clara parecía confiada, seguía preocupada.

Al cabo de un rato, apareció el gerente del departamento de recursos humanos.

Tan pronto como entró y vio a una fila de personas de pie, el gerente del departamento de recursos humanos se sorprendió y luego caminó rápidamente hacia Nidia, -Señora Nidia, ¿qué estáis haciendo...?-

Señaló la fila de personas y miró a Nidia con recelo.

-Les estoy echando una bronca.- Esas palabras puso fin a su curiosidad.

Poniéndose serio, el gerente del departamento de recursos humanos preguntó respetuosamente, -Señora Nidia, ¿me has llamado para alguna orden?-

-¿Cuántos años lleva Clara en la empresa?- preguntó Nidia.

Al escuchar que preguntaba por Clara, el gerente del departamento de recursos humanos se quedó asombrado por un momento, y luego respondió con sinceridad, -Dos años y tres meses.-

Nidia asintió con la cabeza, -Entonces regresa y calcula bien su salario, para que ya no venga a trabajar mañana.-

-¿Eh?- El Gerente del departamento de recursos humanos no reaccionó durante un buen rato.

-He dicho que voy a despedir a Clara.- repitió Nidia con impaciencia.

-Pero...- El gerente del departamento de recursos humanos se frotó las manos porque no sabía qué hacer.

Al ver que quería decir algo pero vacilaba, Nidia se enojó, -¿Qué estás haciendo aquí aún? ¿No vas a ir a hacer lo que te he mandado?-

Ante su enfado, el gerente del departamento de recursos humanos sólo pudo apretar los dientes y cargar con la presión para decir, -Aparte del director ejecutivo de la empresa, nadie tiene derecho a despedir a Clara.-

-¿Qué?- Nidia no tenía idea de que existía tal cosa.

-¿Quién dijo eso?- preguntó Nidia.

-Es una regulación que el señor Guillen agregó al contrato de Clara.- Bajo la mirada penetrante de Nidia, la voz del gerente del departamento de recursos humanos sonó cada vez más baja.

Obviamente era culpa del nuevo director ejecutivo, pero sentía como si todo fuera su culpa.

El gerente del departamento de recursos humanos estaba bastante agraviado por dentro.

Nidia apretó los dientes con amargura, “¡¡¡Es Guillen de nuevo!!!”.

Si él no hubiera aparecido de repente en la última vez, Nidia ya habría expulsado a Clara del Grupo Santa. Como ahora encima le había puesto esa regla, pensó que simplemente lo había hecho para fastidiarla.

Con rostro amargo, el gerente del departamento de recursos humanos miró atentamente su expresión lúgubre, temía ser atacado sin motivo por su enojo.

Cuando Elisa y las demás también escucharon las palabras del gerente del departamento de recursos humanos, inmediatamente pusieron malas caras, se miraron entre ellas con incredulidad, porque lo que estaba a punto de ser un hecho ahora no era nada.

Había un ambiente siniestro por esa zona, pero Clara y Alejandra estaban muy contentas en su ambiente feliz.

-No pensé que ese Guillen también tomara precauciones.-

Alejandra admiraba lo que Guillen había hecho.

Clara la miró, -Claro que sí, piensa de quién es primo.-

Al ver su rostro orgulloso, Alejandra soltó una carcajada, -Sí, sí, es el buen primo de tu señor Antonio.-

Clara enarcó las cejas y sonrió cada vez más contenta.

De hecho, Antonio le había contado sobre eso hacía mucho tiempo, por eso se atrevió a provocar a Nidia con tanta confianza.

Ahora, Nidia debía estar explotándose de ira.

-Vuelve a tu trabajo.- Nidia contuvo su ira y le dijo en voz baja al gerente del departamento de recursos humanos.

Este último dijo, -Sí.- Luego se dio la vuelta y se fue sin dudarlo.

Después de todo, llevaba un buen rato deseando marcharse de allí.

Nidia alzó los ojos para mirar a Clara, esta la miraba sin mostrar debilidad alguna con expresión triunfante.

Después de apretar los puños y los dientes, caminó lentamente hasta quedarse delante de Clara.

Fulminándola con su mirada gélida, dijo con frialdad, -Clara, no te pongas demasiado orgullosa, porque algún día te echaré del Grupo Santa.-

Clara se rio, -Esperaré a que llegue ese día.-

Esa vez, Nidia fue derrotada nuevamente, pero su odio por Clara aumentó mucho más.

...

Tras haber montado un espectáculo tan grande durante el descanso del almuerzo, ni Clara ni Alejandra tuvieron tiempo de almorzar.

Solo pudieron preparar una taza de avena y galletas para el almuerzo.

-¿Pero qué triste vida estamos llevando a cabo?- Alejandra mordió la galleta con amargura, luciendo impotente.

-¿Qué te pasa?- Clara no sabía de dónde venía su repentino lamento.

Alejandra dio un largo suspiro y extendió los brazos para apoyarse sobre la mesa, -Creo que tenemos muy mala suerte este año. Podemos visitar a un clarividente algún día para ver si estamos gafadas este año.-

Al escuchar eso, Clara se rio y bromeó, -No pensé que creyeras en eso.-

-No es que creo en eso, pero nuestra suerte es tan mala que me obliga a creerlo.-

Clara fue traicionada por su prometido, y fue incriminada varias veces. Por su parte, también fue engañada por un cabrón, y sus padres fueron encarcelados porque le incriminaron de corrupción.

Pensando en eso, Alejandra se burló de sí misma, -Clara, somos las amigas en situaciones difíciles.-

Clara se rio, -Sí, amigas en situaciones difíciles.-

-¡No!- Alejandra se enderezó, -Clara, tienes más suerte que yo. Conociste al señor Antonio, y yo no tengo nada.-

Cuando dijo eso, la imagen de un hombre apareció en su cabeza, pero enseguida sacudió la cabeza fuertemente para echarlo de su mente.

Entonces, secretamente exhaló un suspiro de alivio, “Qué susto, ¿cómo he podido pensar en él?”.

Su inexplicable comportamiento le pareció un poco gracioso a Clara, -¿Qué te pasa, Alejandra?-

Alejandra negó con la cabeza, -Nada.-

Clara la miró profundamente, su instinto le estaba diciendo que Alejandra estaba escondiendo algo a ella y a Lydia, pero como no quiso contarlo, entonces ellas fingieron no notar nada hasta que algún día Alejandra se sintiera preparada de contar lo que le había pasado.

Alejandra se sintió un poco culpable con su mirada, así que rápidamente prosiguió el tema de antes, -Clara, de verdad te envidio por tener al señor Antonio a tu lado.-

Su tono sonaba muy envidioso.

Clara sonrió, sus ojos se llenaron de luz y dijo de manera significativa, -Algún día habrá alguien a tu lado que te acompañará y te protegerá.-

-¿En serio?- Alejandra se reclinó de nuevo en la mesa, sus ojos parecían estar pensando.

-También espero que venga ese día.- dijo en voz baja.