El Amor De Antonio Capítulo 166: Somos pareja, ¿no?

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Leer El Amor De Antonio novela Capítulo 166: Somos pareja, ¿no? de Rosa amarilla

En El Amor De Antonio Capítulo 166: Somos pareja, ¿no?, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 166: Somos pareja, ¿no?, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Amor De Antonio Capítulo 166: Somos pareja, ¿no? del autor Rosa amarilla en readerexp.com

Comparada con Elisa y las demás, Clara solo estaba levemente herida y en su rostro blanco había unos arañazos, que no eran graves pero que parecían horribles.

Entonces, cuando Antonio vio que su rostro estaba arañado, su expresión cambió completamente.

-¿Qué pasó?- Preguntó.

-...Peleé con alguien.-

Clara vaciló un momento antes de contestar, al fin y al cabo, pelear no era algo bueno.

Antonio frunció el ceño y sus ojos se posaron pesadamente en su rostro, que parecía raro con los arañazos en su piel que originalmente era blanca y delicada.

-¿Te duele?- Extendió la mano y acarició suavemente la herida con los dedos, sus ojos negros se llenaron de angustia.

-Es una pequeña herida, no me duele mucho.-

Al ver sus miradas preocupadas, Clara se sentía un poco incómoda, como si siempre hubiera estado en problemas desde que se casó con él, siempre le causaba problemas y tenía que preocuparse por ella.

Ella se enterneció levemente al pensar en eso, levantó la mano y puso su mano en la suya, él la miró.

Al ver la sorpresa en sus ojos, Clara frunció los labios y sonrió, -Antonio, lo siento, volví a dejarte preocupado.-

Los ojos que siempre habían sido brillantes y astutos ahora estaban opacos por la disculpa, como si estuvieran cubiertos con una niebla fina.

Antonio frunció más el ceño mirándola en silencio sin decir una palabra.

Sus ojos negros eran tan profundos como la tinta y no podía ver sus pensamientos en este momento.

¡Estaba enojado!

Clara se dio cuenta sutilmente del disgusto que venía de él, y de repente entró en pánico y se apresuró a explicar, -No quería pelear con la gente, eran ellas...-

De repente, bajó la cabeza y cubrió sus labios, bloqueando las palabras que aún no habían salido.

La lengua caliente entró directamente y se movió frenéticamente en su boca, sin soltar ninguna esquina, y finalmente enredó la punta de su lengua.

Su fuerte aliento llenó todos sus sentidos. Ella sentía que este beso era diferente al habitual, era muy fuerte y salvaje.

Ella no pudo resistirse, sólo podía apoyarse en sus hombros y estaba obligada a entregarse a sus tormentosos besos.

No sabía cuánto tiempo había pasado, justo cuando Clara pensaba que estaba a punto de ahogarse, él dejó sus labios.

Su corazón latía rápido y lo miró tímidamente.

Acariciando suavemente sus delicados labios rojos con sus dedos, Antonio la miró profundamente, sus ojos negros como la tinta con un brillo embriagador en ellos.

Abrió sus labios delgados ligeramente, -¿Sabes qué error cometiste?-

Su voz era ronca y baja debido a la supresión del deseo, el corazón de Clara temblaba fuertemente, con sus manos silenciosamente apretadas, bajó los párpados y dijo, -No debía pelear con otras.-

Tan pronto como acabó de hablar, de repente le pellizcó la barbilla, la levantó y se encontró con sus profundos ojos negros.

-No.- Abrió los labios ligeramente.

¡¿No?! Ella arqueó las cejas finas y sinceramente, ahora su mente estaba como un lío, excepto por la pelea, no sabía qué error cometió.

Al verla estar aturdida, sabía que ella ni siquiera reconocía qué error cometió.

De hecho, su supuesto error solo fue causado por su disculpa.

Él suspiró suavemente y le dio un beso tan suave como una pluma cayendo sobre sus labios.

-Clara, no quiero que me mires con esa mirada culpable, y no quiero que me digas 'lo siento' o 'gracias'. Somos pareja, ¿no?-

Se acercó sus labios y susurró.

-Somos pareja, ¿no?-

Le dolía un poco el corazón a causa de sus palabras, lo miró directamente a las profundidades de sus ojos. Allí, vio su amor por ella misma.

Sus ojos estaban mojados, y esos fuertes sentimientos surgieron desde el fondo de su corazón, llenando instantáneamente todo su corazón y toda su alma.

-Te quiero.- Susurró, y luego en sus ojos sorprendidos, ella le besó en los labios.

Había personas, que se conocieron hace diez o veinte años, pensaban que era amor y se quedarían juntos toda la vida, pero al final se separaron y se convirtieron en enemigos.

Había personas, que no se conocieron hace poco tiempo, pero un hombre aparentemente indiferente le brindó el cariño que nunca había tenido.

No había duda de que ella lo quería.

...

La intriga de Nidia volvió a fallar, pero esta vez, no pudo tragar saliva de todas maneras.

Al pensar la expresión arrogante y orgullosa de Clara la hizo temblar de odio, la taza en su mano estaba fuertemente agarrada y sus nudillos se volvieron blancos.

Cecilia y Francisco se miraron mutuamente y luego ella preguntó con cautela, -Prima, ¿qué te pasa?-

Al escuchar eso, Nidia giró la cabeza, su mirada severa cayó sobre Cecilia.

Cecilia estaba tan asustada de respirar, la sonrisa en su rostro se volvió un poco embarazosa, y persistió preguntando, -¿Es por Clara?-

-¡Bum!- Nidia puso la taza sobre la mesa fuertemente, dijo con los dientes apretados, -¿Hay alguien más que pueda hacerme sentir peor excepto ella?-

-¿Qué hizo ella?- Preguntó Francisco.

-¿Qué hizo?- Resopló Nidia, y cambió la conversación de repente, -Francisco, como uno de los accionistas del Grupo Santa, ¿no tienes ningún derecho en el Grupo Santa?-

La repentina pregunta hizo que Francisco se sintiera aturdido, -¿Qué pasó? ¿Cómo de repente me preguntas eso?-

-Guillén agregó una cláusula en el contrato de trabajo de Clara que dice que 'nadie, excepto el presidente, tiene derecho a despedir a Clara'.-

-¿Qué?-

Cecilia y Francisco se miraron mutuamente.

Nidia los miró con frialdad y continuó, -De esta manera, no es casualidad que Guillén se convirtió de repente en el nuevo presidente también el nuevo jefe del Grupo Santa, sino que alguien adquirió deliberadamente el Grupo Santa, solo para proteger a Clara.-

-¿Cómo es esto posible?- Cecilia no fue muy capaz de aceptar su análisis, -¿Qué tipo de identidad es Clara, hay alguien que podía comprar todo el Grupo Santa simplemente por ella?-

Cecilia se burló, -¡Ni pensarlo!-

Tanto ella no lo creía, como Francisco tampoco, -Prima, creo que debería ser una coincidencia, tal vez Clara y Guillén tengan algún acuerdo en privado.-

La superioridad desde pequeño hizo que Francisco no creyera que Clara estaba rodeada de un hombre más potente y mejor que él.

Nidia los miró y suspiró suavemente, -Espero haber pensado demasiado. Pero si alguien detrás de Clara la estuviera protegiendo realmente, entonces su identidad no sería la que debemos subestimar.-

Eso era exactamente lo que preocupaba a Nidia.

En cuanto acabó de hablar estas palabras, Cecilia y Francisco no pudieron evitar preocuparse, pensando en que desde que empezaron a apuntar a Clara, no solo que cada vez no podían conseguir con éxito, sino también empañaban su reputación.

Si solo porque Clara era inteligente, era imposible que escapara con éxito todas las veces.

¿Sería cierto que, como dijo la prima, alguien estaba detrás de ella protegiéndola?

No, no podían hacer que Clara se sentara tan orgullosa.

Un pensamiento pasó rápidamente por la mente de Cecilia, se mordió el labio y luego dijo, -Prima, necesito tu ayuda.-