El Amor De Antonio Capítulo 175: Atrévete a preocuparte por mi hombre

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El Amor De Antonio novela Capítulo 175: Atrévete a preocuparte por mi hombre de Rosa amarilla

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¿Por qué eran tan cariñosos cuando se peleaban?

Al mirarlos, Clara no podía evitar mostrar la sonrisa.

Al ver que Aquiles no decía nada, Lydia resoplaba fríamente, luego miraba a Clara y le preguntaba, -Clara, estuviste bien, ¿por qué no hubo ninguna noticia en toda la noche?-

-Me dieron un afrodisiaco, tuve la suerte de ser salvada y luego me desperté por la mañana.-

-¡Mierda!- Lydia no podía evitar regañar una mala palabra cuando escuchaba que le habían dado un afrodisiaco.

-¿Son ellos que solo pueden usar este tipo de trucos?- Lydia estaba enojada, luego se volvía hacia Aquiles y decía, -Aquiles, traeré algunos afrodisiacos otro día, dejemos que Nidia pruebe el afrodisiaco.-

-Es mejor que un afrodisiaco tenga fuerte efecto, para que ella quiera morir a causa del efecto medicinal.- Aquiles mostraba una mirada feroz.

Al ver la crueldad en sus rostros, Clara no podía evitar temblar y decía rápidamente, -De hecho, podemos tratar contra ella de otra manera.-

-¡No! Solo quiero tratarla a su propia manera.-

-De acuerdo.- Aquiles levantaba la mano.

Clara suspiraba, -Espero no hacerles enojar en el futuro, de lo contrario terminaré mal.-

Aunque Nidia era la enemiga, no podía evitar simpatizar a su enemiga.

-No.- Lydia se levantaba y se sentaba a su lado, la rodeaba con el brazo y apoyaba la cabeza en su hombro cariñosamente, -No estoy dispuesta.-

Clara sonreía y apartaba suavemente su cabeza, -No es una cosa segura, si robo a tu hombre, no lo dirás tan fácilmente.-

-¡Qué! Clara, eres demasiado codiciosa. Tienes un esposo excelente como el presidente Antonio, ¡y todavía estás pensando en mi futuro hombre!-

Sabiendo que estaba bromeando, la expresión de Lydia era deliberadamente exagerada.

-Tu hombre en el futuro definitivamente no será bueno, Clara no le gustará.-

Aquiles presentaba quejas a un lado.

-¡Aquiles!-

Lydia recogía la almohada del sofá y se la arrojaba a Aquiles, quien rápidamente levantaba la mano para protegerse y gritaba, -Lydia, ¿no deberíamos preguntarle a Clara quién la salvó ahora?-

Lydia se quedaba atónita, luego reaccionaba y rápidamente se volvía para preguntarle a Clara, -Clara, ¿quién te salvó?-

Clara la miraba, luego a Aquiles, decía lentamente dos palabras, -Vasco Robledo.

-¿Vasco Robledo?- Lydia fruncía el ceño, -¿Por qué este nombre es tan familiar?-

-¡Ah!- Gritaba Lydia de repente, haciendo que Clara y Aquiles se taparan los oídos apresuradamente.

-Clara... Clara, ¿no es el actor Vasco Robledo?-

Lydia agarraba la mano de Clara con entusiasmo.

En su mirada expectante, Clara asentía con la cabeza, -Sí, es él.-

-¡Ah!- Había otro grito.

-Lydia, ¿tomaste la medicina? ¿Por qué gritas tan fuerte?- Le gritaba Aquiles insatisfecho.

Pero ella parecía que no lo escuchaba, seguía preguntando a Clara, -¿Se ve más guapo que en la tele? ¿Cómo está su temperamento? ¿Tiene novia? ¿Qué tipo de chica le gusta? Él...-

-¡Basta!- Clara levantaba la mano para evitar que siguiera preguntando, volviéndose loca, ¿esta era la actuación de una seguidora?

Clara suspiraba y la miraba, -Es guapo, muy guapo y muy simpático. En cuanto a si tiene novia y qué tipo de chica le gusta, no tengo ningún comentario, porque no lo sé.-

-Vale.- Lydia se derrumbaba decepcionada, pensando que conocería la relación de su novio de ensueño, ahora se convertía desanimada sin conseguir nada datos útiles.

Al verla decepcionada, Aquiles se sentía muy satisfecho, sonreía y decía, -Lydia, una chica como tú definitivamente no es la mujer que le gusta a Vasco.-

-¡Aquiles Díaz!-

Esta vez Aquiles realmente irritaba a Lydia, y los dos empezaban a jugar y perseguir.

Clara sonreía y decía, -Es realmente una pareja feliz.-

El olor de la comida flotaba en el aire, y la sonata del hambre volvía a sonar en su vientre, miraba a las dos personas que no querían calmarse por un rato, se levantaba y caminaba con paso rápido hacia la cocina.

...

Antonio seguía ocupado, ajustando la salsa de camarones en salsa de tomate mientras prestaba atención al pescado estofado en la olla.

-Huele tan rico.- Clara se acercaba a él, respiraba hondo y lo miraba con una sonrisa.

Él sonreía levemente y preguntaba, -¿Tienes hambre?-

-Todavía no.- Clara tomaba el delantal colgante y se lo ponía,-Yo te ayudaré.-

Antonio no se negaba, -Entonces ayúdame a lavar las cebolletas y cortarlas en picadas.-

-¡Sí, señor!- Clara se cuadró y le saluó..

Antonio sonreía levemente, sus profundos ojos negros llenos de sonrisa, brillantes como estrellas, eran muy hermosos.

Clara estaba fascinada, cuando la voz enojada de Lydia desde fuera de la cocina la devolvía a su mente, miraba sus profundos ojos negros e inmediatamente se daba la vuelta.

-Voy a lavar las cebolletas. - Recogía las cebollas, se daba la vuelta un poco apresuradamente y caminaba hacia el fregadero.

Al ver su apariencia tímida, el hombre se sentía atraído, si no fuera por la incomodidad de sus manos, definitivamente la abrazaría en sus brazos y la besaría ferozmente.

La mirada del hombre detrás de ella era demasiado ardiente, y Clara entraba en pánico y accidentalmente doblaba la cebolla por la mitad.

Clara, -...-

...

Cuando la comida estaba lista, las dos personas se enteraban de que estaban a punto de comer, e inmediatamente dejaban sus quejas y se apresuraban a entrar al comedor.

-¡Huele tan delicioso!- Exclamaba Lydia, cuando veía los platos en la mesa, sus ojos se iluminaban, -Todos se ven tan deliciosos.-

Recogía los palillos e iba a coger las gambas, luego un par de palillos se extendía desde el costado para sujetar sus palillos.

Ella miraba el par de palillos y veía que Aquiles sonreía, -Lydia, esta no es tu casa, por favor presta atención a la cortesía de la comida.-

-¡Aquiles!-

Lydia gritaba mientras recogía los palillos y lo pinchaba, Clara se acercaba con la comida y sonreía, -Bueno, deja de hacer ruido a la hora de comer, o no te dejaré comer los platos hechos por Antonio.-

Esta palabra era bastante útil, y ambos estaban en paz.

Clara les ponía la comida frente a ellos individualmente.

-Gracias cuñada. -

-Gracias Clara.-

Los dos decían gracias al mismo tiempo, tenían el convenio tácito.

Clara sonreía y negaba con la cabeza, ¿Por qué sentía que ella era una madre cuidando a dos niños?

-No te pares, ven y siéntate y come.-

Antonio, que salía de la cocina, la veía de pie estúpidamente, así que se acercaba y la abrazaba hasta la mesa del comedor y se sentaba.

Antonio fruncía el ceño y miraba a las dos personas que estaban devorando, -¿No podéis comer despacio?-

-Antonio, la comida es tan deliciosa.- Aquiles se tragaba el arroz con la boca y decía un poco emocionado.

-Sí.- Lydia solo podía asentir con la cabeza porque su boca estaba llena de comida.

Antonio se quedaba sin palabras, y finalmente los ignoraba, y rápidamente ponía un montón de comida en el plato frente a Clara.

Clara miraba cada plato que estaba casi vacío, y miraba la comida que él había escogido para ella, se quedaba sin palabras, ¿la alimentaba como a un chanchito?

-Come, ¿no tienes hambre?-

Al escuchar eso, Clara tomaba obedientemente los palillos y comía en silencio.