El Amor De Antonio Capítulo 191: Mi vida no debería ser así

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La puerta del despacho fue empujada desde el exterior y una esbelta figura entró.

- ¿Cuñada...? -

Cuando ella entró, Guillén se sorprendió un poco, por suerte reaccionó rápido y cambió el tono a tiempo, -Subdirector Clara ¿Qué pasa? -

Clara se acercó con una pequeña sonrisa, luego sus ojos se dirigieron a Cecilia, sonrió y dijo burlonamente, -He oído que alguien ha venido a crear problemas, así que vengo a ver. -

Cecilia giró la cabeza y la miró fijamente.

los enemigos se encuentran y se odian más.

Clara vio claramente sus ojos llenos de odio hacia sí misma, si ahora tuviera un cuchillo en la mano, definitivamente la mataría sin dudarlo.

Cecilia no tenía buen aspecto hoy, era muy aficionada a llevar un fuerte maquillaje pero hoy no tenía, su cara estaba especialmente pálida y sus labios blancos, parecía varios años mayor.

Esto era algo que Clara no podía imaginar.

Al principio pensó que incluso podría hacer uso del niño, debía tener poco afecto por él, pero ahora parecía que no.

La vista descendió inconscientemente sobre su estómago, y en sus ojos llevó de dolor y disculpa.

Cecilia no se equivocó, en realidad fue la responsable indirecta de la muerte del niño.

Frunció los labios, respiró profundamente y luego, con mucha franqueza, clavó los ojos en Cecilia, -Te pido disculpas por el niño. -

Cecilia se congeló al escucharla, y luego gruñó fríamente, -Clara, no seas hipócrita, el bebé se ha ido, y ciertamente serás la más feliz. También pensarás que robé a Francisco, y que Dios me pagó por ello. -

Clara negó con la cabeza, -Cecilia, yo no soy tú, no tengo un corazón tan malvado. -

-¡Jaja…! - Cecilia se echó a reír de repente, mirándola con patetismo y ojos fríos.

-Clara, ¿por qué no te atropellé antes? -

El tono sombrío se apagó con el odio.

Su comentario hizo que tanto la cara del agente como la de Guillén cambiaran; les pareció que Cecilia podría utilizar alguna táctica malvada sin pensar que había intentado atropellar a Clara.

-Mi vida no debía ser así. - Clara no pudo evitar sonreír y sus ojos se volvieron gradualmente fríos, y su tono dejó de ser cortés, -Dios no quería verme morir con la injusticia, así que déjame seguir viviendo y para ver lo mal que acabarás. -

En un principio, todavía había disculpas para ella a causa del niño. Pero al ver que no había cambiado como de costumbre, esa disculpa fue retirada.

A la gente como ella, nunca se le ablande el corazón, ni siquiera por un momento.

Cecilia apretó los dientes con odio, mirándola con los ojos muy abiertos mientras el odio en su corazón crecía.

Fue ella quien hizo que su bebé muriera antes de venir al mundo..

Fue ella la que consiguió que la despidieran de la empresa y que su reputación quedara manchada.

Era ella, era por su existencia que todo era tan insatisfactorio para Cecilia.

El odio ya no pudo ser controlada, Cecilia cogió directamente el pisapapeles del escritorio de Guillén y se lo lanzó a Clara.

El pisapapeles de Guillén fue un regalo de su abuelo, hecho de jade, y valía mucho dinero además de su peso.

Por eso, cuando vio que Cecilia cogía el pisapapeles y se lo lanzaba a su cuñada, sus pupilas se tensaron bruscamente y saltó directamente al escritorio y volvió a bajar, alargando la mano para coger a la congelada Clara entre sus brazos mientras el pisapapeles le golpeaba con fuerza en la espalda.

Y Alejandra, que entró por casualidad, vio la escena y levantó las manos para taparse la boca, sorprendida.

Un intenso dolor le golpeó, Guillén ahogó un gruñido, sus cejas se arrugaron.

Clara, que estaba bien protegida entre sus brazos, volvió en sí y escuchó el sonido del pisapapeles golpeando su espalda, así como sus gruñidos y se apresuró a preguntar, -Guillén,¿Está bien?-

Aunque le dolía, Guillén forzó una reticente sonrisa tranquilizadora a través del dolor, -bien. -

Tenía las cejas fruncidas y la cara ligeramente blanca, nada que ver con lo que decía que estaba bien.

Los ojos de Clara se sonrojaron, - ¿Por qué eres tan estúpido? En caso de que pase algo, ¿Cómo se lo diré a Antonio? -

Guillén sonrió débilmente, -Es nuestro deber como proteger a nuestra cuñada. -

Él y Aquiles la trataban realmente bien, y no sólo por ser cuñada, sino completamente como familia.

Pero, ¿Cómo iba a dejar que les hicieran daño?

Clara se secó las lágrimas que le resbalaban y se apartó de sus brazos, con los ojos severos mirando a Cecilia.

Probablemente, Cecilia no esperaba que Guillén saliera corriendo a proteger a Clara, y todo su cuerpo se quedó boquiabierto.

Su agente, sin embargo, estaba desaparecido, supuestamente asustada por la locura de Cecilia, y huyó asustada.

Los ojos se entrecerraron y apareció furioso cuando Clara dio un gran paso adelante y levantó la mano.

¡Paf!

Un sonido nítido resonó en el gran despacho.

La cara de Cecilia se inclinó hacia un lado y no se volvió hacia la derecha durante mucho tiempo.

-Esta bofetada es por Guillén-. Dijo Clara con frialdad.

Inmediatamente después, hubo otra ¡Paf!

-Hice esta bofetada para mí. -

¡Paf!

-Esta bofetada es golpeándote por tu hijo muerto.-.

Después de tres bofetadas seguidas, a Clara le dolía la mano, y frunció el ceño, sacudiendo ligeramente la mano.

Cecilia parecía una muñeca rota, ladeando la cabeza, con el pelo colgando para cubrirle la cara, sin poder ver su expresión en ese momento.

- ¡Clara, bien hecho! -

Alejandra se acercó y dio un pulgar hacia arriba en señal de elogio.

Al ver que Clara abofeteaba a Cecilia tres veces seguidas, Alejandra se sintió especialmente aliviada.

No hay que ser blando con gente como Cecilia.

-Alejandra- Clara la miró antes de decir, -Por favor, cuida de Guillén. -

Alejandra levantó las cejas sorprendidas, - ¿A mí? -

-Sí, primero me desharé de Cecilia, la alborotadora. -

Diciendo eso, volvió a mirar a Guillén y comprobó que estaba blanco y que el sudor le salía por la comisura de la frente.

Muy preocupada, se apresuró a decir a Alejandra, -Alejandra, rápido, sosténgalo, Lo llevaremos al médico-

Un pisapapeles de jade aplastado en el cuerpo debe ser muy doloroso, -¿Y si el resto del cuerpo está lesionado? Pero justo cuando estaba a punto de ayudar a Guillén, le tiraron del pelo y le dolió, lo que le obligó a girar la cabeza, pero antes de que pudiera ver, hubo un destello repentino ante sus ojos.

¡Paf!

Una bofetada sobre su mejilla.

El sabor de la sangre se extendió por su boca, su mejilla ardiendo de dolor, sus oídos zumbando.

-¡Clara!-

-¡Clara!-

Exclamaron Alejandra y Guillén al unísono, y los dos se apresuraron a tirar de Cecilia.

Cecilia le tiró del pelo con fuerza y le gritó casi con locura: - ¡Clara, vete al infierno! -

Cecilia se comportó realmente como una loca y fue a morder las manos de Alejandra y Guillén que la sujetaban.

Sólo se les puede obligar a soltarse, y es la misma liberación que permite a Cecilia dio una fuerte patada en el estómago a Clara.