El Amor De Antonio Capítulo 200: El matrimonio no se puede cancelar

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Alejandra se limpió las lágrimas de los ojos. Con mucho cariño, le dijo a Clara -No me asustes así más. Si yo tuviera enfermedad de corazón, me moriría de susto.-

Clara sabía que era demasiado traviesa y asintió dócilmente con la cabeza, -Lo sé. No lo volveré a hacer.-

Alejandra sonrió. Luego miró a Guillen y dudó un poco en decir, - Guillen, los problemas de sentimientos se deben resolver entre nosotros dos. No deberías dejar que Clara te ayude.-

-Bien, bien.- Guillen respondió débilmente.

Si ella hubiera dicho que sí, ¿cómo le contó todo a Clara?

Guillen dejó escapar un largo suspiro al pensar en esto. Sus ojos la miraron profundamente y preguntó, -No quieres salir conmigo. ¿Es cierto que no te gusto? ¿O tienes otras preocupaciones?-

Clara también la miró en silencio, esperando su respuesta.

Miró a Clara y luego a Guillen, -No niego que te tenga mucho interés. Pero eso no es suficiente para salir contigo y ser tu novio. Y aunque te ame de verdad, no quería que te metas en problemas con tu familia por mi parte. Eso me haría sentirse incómoda.-

Sus palabras fueron muy claras. Simplemente no quería estar con él.

Guillen se rió burlándose de sí mismo. -Así es. Entonces no te voy a obligar. -

Nunca fue un acosador. Ahora que lo había dicho, le parecía impropio si la seguía molestando.

Tal vez Guillen no podía ver la agitación interior de Alejandra, pero Clara sí.

Al oír lo que dijo Alejandra, vio el sufrimiento escondido en los ojos de Alejandra que ella creía ocultar muy bien.

Alejandra estaba enamorada de Guillen.

Pero tenía miedo de que su relación terminara tan trágica como la anterior.

Al menos eso es lo que ella pensaba.

Extendió la mano y tomó la de Alejandra entre la suya. Ésta giró la cabeza para mirarla sorprendida. Cuando vio la pena en sus ojos, al instante, lo entendió todo.

Una sonrisa de autodesprecio se dibujó en sus labios. Era cierto que tu amiga te conocía mejor siempre.

Sintió que sus ojos se enrojecían, por eso parpadearon. Luego le sonrió con disculpa a Guillen. -Lo siento, señor Guillen.-

-No hace falta que te disculpes. No se puede ser obligatorio en la cuestión de amor.- Guillen le devolvió la sonrisa. Había un leve distanciamiento en la sonrisa.

Clara suspiró suavemente en el fondo al sentir el cambio entre los dos.

Era evidente que se amaban. ¿Por qué se extrañaban?

¡Qué pena!

Clara sintió pena, pero no podía meterse en sus sentimientos.

Mientras se compadecía de sí misma,se le ocurrió una idea y los ojos de Clara se iluminaron. ¿Cómo podía olvidarse de eso?

Entonces, levantó su cara con sonrisa y preguntó, -¿Has recibido la invitación del Grupo Mar Vasto?-

-Sí.- Guillen asintió.

Muy bien.

Clara se volvió hacia Alejandra con una expresión de lástima y suplicó, -Querida Alejandra, ¿puedes hacerme un favor? -

-¿Qué favor?- Alejandra no esperaba que era algo bueno.

-Hazme el favor de ir a la gala de entretenimiento del Grupo Mar Vasto por mi parte. Cuando veas a Xinara, dile que quiero verla. -

-¿Xinara? - Alejandra frunció el ceño y preguntó, -¿Es la chica que envió vídeos por ti?-

Clara asintió, -Sí. Quería darle las gracias en persona.-

-Pero...-

Alejandra miró a Guillen y finalmente asintió frente a los ojos suplicantes de Clara.

-Gracias, mi amor.- Clara la miró con gran emoción.

Alejandra sonrió y no dijo nada.

-Lleva a Alejandra contigo cuando asistas a la gala. En este caso, no te hace falta buscar otra compañera.- le dijo a Guillen.

Guillen asintió con indiferencia. Dirigió a Alejandra una mirada y dijo, -Si te parece bien. Me voy ahora mismo.-

-¿Te vas a ir? Entonces puedes llevar a Alejandra a su casa de paso. - dijo Clara.

Al oírlo, Alejandra se puso la mochila y dijo, -Clara. Te veo luego pues.-

Estaba a punto de salir. Oyó la voz fría e impasible de Guillen.

-Me temo que no es conveniente. Por favor, tome su propio taxi. -

Las palabras salieron de su boca. No miró a las dos mujeres que se quedaron heladas por sus palabras. Dijo, -Me voy.- y se fue.

Alejandra agarró con fuerza la correa la mochila. Parecía ser la única forma de darle fuerzas para no mostrar un rastro de tristeza.

Giró la cabeza. Le sonrió a Clara y dijo, -Cogeré un taxi de vuelta yo misma.-

Clara la miró preocupada y preguntó, -¿Estás bien?-

Alejandra se encogió de hombros. Con una buena carcajada, dijo -¿Qué puede pasar a mí? -

-Pero ...- dijo Clara.

Clara quería decir algo más, pero Alejandra la cortó. -No se hable más. Me voy ya. -

-¡Adiós! -

Clara suspiró al verla marcharse. “Hoy he hecho algo mal por buenas intenciones.” pensaba Clara.

Si no hubiera estado cotilleando, las dos no estarían en una situación tan incómoda.

Volvió a suspirar profundamente mientras pensando.

...

Antonio entró en la sala y le vio suplicar sin cesar como una vieja quejosa. Era particularmente divertida.

Se le acercó y le frotó el pelo. Preguntó suavemente, -¿Qué te ha pasado? -

Clara rozó sus labios. -Lo de Guillen y Alejandra.-

-¿Qué les pasa? - Antonio se quitó la chaqueta del traje y preguntó. La colgó sobre una silla.

-Su relación emocional. -

Antonio hizo una pausa en su labor de desatar gemelos. Frunció el ceño y preguntó, -¿Qué?-

En opinión de Antonio, eran dos personas que no tenían nada que ver entre sí. ¿Cómo podían estar emocionalmente involucrados de repente?

-Sí.- Clara rio a carcajadas y preguntó, -¿No te lo esperabas?-

-No lo esperaba de verdad. -Antonio asintió con franqueza.

-Para ser sincera, no estaba tan segura. Fue Guillen quien me lo contó hoy. Hasta aquel entonces estaba segura totalmente.-

Antonio se subió las mangas un par de veces, mostrando sus magros brazos. Luego se sentó en el borde de la cama y le pasó el brazo por los hombros.

Clara se acurrucó muy simpática en sus brazos, frunciendo los labios para pensar un poco. Luego preguntó, -Antonio, ¿cómo es la prometida de Guillen?-

-Una chica muy corriente. Pero su abuelo siguió a mi abuelo cuando era joven. También le salvó la vida en un campo de batalla. Así que el matrimonio lo decidió el propio abuelo. -

Clara se quedó boquiabierta al oír eso. Con una prometida de tal relación, ¿Cómo podía cancelarse el matrimonio tan fácilmente?

Entonces, preguntó con cautela a Antonio. -¿Es posible cancelar el compromiso? -

Antonio guardó silencio. Y el corazón de Clara latía muy rápido como si hubiera preguntado algo que no debería.

Durante mucho tiempo, le oyó decir en tono ligero, -Con el carácter del abuelo, creo que no es posible.-

Esta era la respuesta que Clara esperaba. Aún así, se sintió un poco decepcionada al oírla.

Antonio sintió que todo su estado de ánimo se quedó abatida. Levantó las cejas y preguntó, -¿Te sientes decepcionada al saber que el compromiso se puede cancelar?-