El Amor De Antonio Capítulo 227: Aún te tengo a ti, ¿no?

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Leer El Amor De Antonio novela Capítulo 227: Aún te tengo a ti, ¿no? de Rosa amarilla

En El Amor De Antonio Capítulo 227: Aún te tengo a ti, ¿no?, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 227: Aún te tengo a ti, ¿no?, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Amor De Antonio Capítulo 227: Aún te tengo a ti, ¿no? del autor Rosa amarilla en readerexp.com

Como había pasado la hora de almorzar, no había mucha gente en el comedor de la empresa, solo unas pocas personas sentadas en algunas mesas.

Clara y los demás estaban sentados en un rincón muy oculto. Si no miraban deliberadamente hacia esa dirección, nadie se daría cuenta de que el gerente general Aquiles también estaba comiendo allí.

Por lo que, también era una zona de paz.

-Clara, ¿qué piensas hacer ahora?- preguntó Alejandra preocupada.

La reunión de accionistas del Grupo González de esa vez era muy importante para Clara, por eso todos estaban preocupados por ella.

-Le he pedido a Aquiles que me ayude a encontrar a alguien que pueda vigilar a Gustavo y, naturalmente, tendré una solución para entonces.-

A diferencia de sus preocupaciones, Clara parecía tranquila y confiada.

-¿Qué solución?- preguntó Lydia con curiosidad.

Clara se rio. -Lo sabréis cuando llegue el momento.-

Lydia puso cara triste en un instante, -Si no lo sabré hasta entonces, creo que moriré de curiosidad.-

Alejandra no pudo evitar reír y dijo enojada, -No te dejaremos morir, porque solo faltan tres días para la reunión de accionistas.-

Tres días pasarán muy rápidamente.

Era algo que estaba a punto de llegar. Aunque Clara estaba muy confiada, Alejandra seguía preocupada.

-Clara, ¿realmente puedes resolverlo? Si no, puedes pedirle al señor Antonio que te ayude.-

Con la capacidad del señor Antonio, ese pequeño problema debería resolverse fácilmente.

-No hace falta.- Clara sonrió y negó con la cabeza, -Si puedo solucionarlo por mi cuenta, no quiero molestarlo. Además, ya hizo mucho por mí.-

Muchas de sus acciones lo había comprado él a un precio elevado.

Conociendo su terquedad, Alejandra no dijo nada más.

La casa de la familia Pastor.

-Cecilia, cuando consigas tomar el Grupo González, escogeré un buen día para que tú y Francisco os caséis, y entonces os tenéis que daros prisa en darnos un nieto para mí y tu papá.-

La actitud de Teresa hacia Cecilia realmente cambió radicalmente, le trataba con tanto entusiasmo que no era para nada como la indiferente de antes.

Por supuesto que Cecilia sabía la razón de su cambio, simplemente era porque en nada iba a conseguir el Grupo González.

Aun así, Cecilia disfrutaba de ese cambio de actitud.

-Teresa, puedes elegir la fecha ya, de todos modos, está claro que el Grupo González va ser mío.-

Cecilia sonrió tiernamente a Teresa.

La sonrisa en el rostro de esta última se tensó por un momento, pero fue solo un momento, pronto se recuperó y sonrió aún más, -¿En serio? Entonces realmente tengo que elegir un día rápido.-

-Pues muchas gracias, Teresa.- Cecilia fue muy educada y amable, pero aun así no pudo ocultar el orgullo que había en su mirada.

“Se cree que podía casarse con Francisco de verdad, en sus sueños conseguirá eso”, pensó Teresa.

A pesar de que en su interior despreciaba mucho a Cecilia, el rostro de Teresa todavía mostraba una sonrisa llena de afecto, -No hay de qué. Esto es mi deber.-

Cecilia sonrió y no dijo nada. Echó un vistazo a la villa de la familia Pastor que habían vivido durante más de diez años, y luego miró a Teresa que tenía una sonrisa en la cara, entonces se le ocurrió una idea.

Cuando se casara le pedirá a Francisco que comprara una casa nueva para vivir fuera, porque no quería vivir con la hipócrita Teresa.

Por su lado, Teresa miraba a Cecilia con algo de desdén en los ojos. Cuando consiguiera apoderarse del Grupo González, le pedirá a Francisco que echara a Cecilia, porque tener a una mujer así como nuera era algo humillante para la familia.

Las dos mujeres sentadas en cada extremo del sofá tramaban planes diferentes, y ninguna sabía que la otra estaba incluyéndola en su plan malvado.

La brisa soplaba lentamente moviendo las cortinas, la luz amarilla iluminaba el enorme estudio, y la esbelta figura sentada en la gran silla de cuero lucía muy delicada.

Clara hojeó los estados de resultados del Grupo González en los últimos años con una expresión seria y concentrada.

En la pantalla del ordenador que abrió, el título del documento estaba bien grande en negrita.

El desarrollo del Grupo González en los próximos diez años.

Como quería ganarse el apoyo de los accionistas, tenía que ofrecer algo por su parte. Así que debía redactar un informe sobre el desarrollo futuro del Grupo González.

Pero no sabía mucho sobre administración de empresas y le dolía la cabeza mirar los estados de resultados.

Cuando Antonio volvió a casa, Albina le informó que la señora había subido las escaleras tan pronto como regresó, y le dijo que no la molestara.

Pero ahora era la hora de la cena, Albina estaba dudando si ir o no para llamar a la señora que baje a cenar.

-Yo la llamaré.- Antonio le sonrió a Albina y luego se dirigió directamente a las escaleras.

Debería estar preocupada por la reunión de accionistas del Grupo González que vendrá tres días después. Aquiles le contó todo sobre la situación y también dijo que ella podía resolver el problema por sí misma.

Antonio sonrió con impotencia. Ella siempre estaba tan ciegamente confiada, pero todas las veces caía en las trampas que la tendían. Realmente no sabía qué hacer con ella.

Al abrir la puerta del estudio, vio la persona sentada en el escritorio de un vistazo.

Cuando se acercó, escuchó su voz murmurando.

-¿Qué diablos es este cambio de valor razonable? ¿Por qué este estado de resultados parece tan complicado?-

No se dio cuenta de que alguien había entrado en la habitación, estaba completamente inmersa en el estado de resultados que había en sus manos.

Antonio sonrió impotente, extendió la mano y dio uno toquecitos en el escritorio.

Cuando ella escuchó el sonido, levantó la cabeza y sus ojos brillaron en el momento en que lo vio.

-Has vuelto, Antonio.-

Sin saber por qué, Antonio se sentía inexplicablemente como la presa de un lobo, tenía un poco de miedo.

-Es hora de cenar.- dijo.

-Cenaré más tarde.- Clara dejó el informe que había en su mano, se levantó y se acercó para tirar de él, -Antonio, ayúdame a ver cómo está el estado de resultados.-

Le llevó a la silla de cuero para que se sentara. Se inclinó y señaló el informe extendido sobre la mesa, luego giró la cabeza para mirarlo, -¿Qué significa este valor razonable?-

Antonio la miró fijamente, -¿Por qué de repente quieres ver el estado de resultados?-

Clara frunció la boca, luego se enderezó y respondió, -Solo estoy tratando de convencer a los accionistas de que tengo la capacidad de dirigir el Grupo González, por eso...-

Ella se encogió de hombros y aparentó indefensa.

Antonio arqueando las cejas, vislumbró el documento abierto en la pantalla del ordenador y giró su cabeza para mirarlo. Pero cuando vio el título, no pudo evitar soltar risas.

-Estás realmente bien preparada.- Se rio y se burló de ella.

-¿No me dijiste que no podía librar una batalla sin estar preparada?-

Clara frunció la boca, sintiéndose un poco molesta por sus burlas.

Al ver su disgusto, Antonio asintió con indiferencia, -Es cierto que dije eso, pero hay cosas que no puedes aprender en los últimos momentos.-

-Es verdad.- Clara inclinó sus hombros, eso era una cruel realidad que tenía que admitir.

Con solo mirar un estado de resultados ya estaba casi acabada, ni siquiera podía imaginarse el resto que le quedaba.

Y la reunión de accionistas apenas era tres días después, ¡el camino de por delante era muy preocupante!

Pero…

Parecía haber pensado en algo, su rostro bonito que lucía sombrío antes, se iluminó instantáneamente, y sonrió con picardía, -Aún te tengo a ti, ¿no?-

-¿Ah, sí?- Antonio arqueó las cejas -¿Quieres decir que quieres que te ayude?-