El Amor De Antonio Capítulo 246: Es hora de estar juntos si se gustan

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Alejandra giró la cabeza para mirarlo. Sacudió la cabeza con suavidad. -No hace falta. Puedo arreglármelas sola. -

Guillén sonrió en silencio. Luego se acercó a ella por detrás y la rodeó con sus brazos. Su barbilla se apoyó en la parte superior de su cabeza. Susurró - Si necesitas algo. Puedes decírmelo. -

-De acuerdo. -Alejandra respondió en voz baja.

Ella no quería causarle ningún problema. Incluso cuando dos personas están juntas. Todavía había cosas que debían separarse.

-Alejandra. - De repente le llamó.

-¿Eh? -Alejandra giró la cabeza hacia él.

Él bajó la cabeza y la besó en los labios.

Estaba destinado a ser una larga y feliz mañana.

En cuanto Clara llegó a la oficina. Ni siquiera fue a su propio departamento. Fue directamente al despacho del presidente.

En cuanto la secretaria la vio. Ella sonrió y dijo - Vice Gerente Clara. El presidente y la señorita Alejandra ya le están esperando adentro. -

Clara sonrió. Empujó la puerta y entró en el despacho.

De camino al despacho, recibió una llamada de Alejandra. Le dijo que fuera directamente al despacho de Guillén en cuanto llegara. Dijo que había algo que necesitaba hablar con ella.

En cuanto abrió la puerta vio al hombre y a la mujer abrazados. Se congeló.

¿Qué está pasando aquí?

-Clara.-

Alejandra se separó del abrazo de Guillén. Miraba a su mejor amiga de pie en la puerta.

Clara fue arrastrada de nuevo hacia ellos cuando escuchó que Alejandra la llamaba. Se acercó rápidamente.

-Alejandra, ¿me has llamado para contármelo? -

¿Decirle que están juntos?

Clara estaba obviamente enfadada con ella, Alejandra se sintió un poco incómoda. Ella sabía que Clara no había sido apoyada en su relación con Guillen. También le dijo que se mantuviera alejada de Guillen todo lo posible. Por si acaso luego se hacía daño.

Sabía que Clara estaba preocupada por ella y que estaba pendiente de ella.

Pero a veces los sentimientos no se podían controlar.

Alejandra miró a Guillen a su lado y éste le dirigió una mirada de ánimo.

Respiró profundamente. Apretó los labios y sonrió. -Clara, Guillen y yo hemos decidido seguir juntos. -

Era lo que ella pensaba antes de venir.

-¿Has pensado en ello? -preguntó Clara.

-Sí, lo he hecho. -

-Aunque al final no funcione. ¿No te importa? -

-He pensado en ello. El resultado puede ser importante. Pero lo que es más importante es el proceso. Mientras nos amemos cada día que estemos juntos. Eso es suficiente. -

Clara miró en silencio a su decidida amiga y quiso llamarla estúpida. Pero al ver su aspecto resplandeciente, no pudo regañarla.

Las emociones son cosa de las dos. ¿Cómo puede ella, una amiga, interferir en ello? Tal y como dijo la propia Alejandra. Lo que a ella le importaba era el proceso de que dos personas se llevaran bien. Luego, el resultado no importaba realmente.

Suspiró suavemente. -Es bueno que lo hayas pensado bien. No diré nada más. -

-Clara. -Alejandra se acercó y la abrazó. -Lo siento. Sé que te he defraudado al tomar esta decisión. Pero realmente no puedo evitar mis sentimientos. -

Su voz estaba un poco entrecortada.

El corazón de Clara se hundió. Levantó la mano y se frotó la espalda. -No me pidas perdón. Que no te apoye no significa que tenga razón. Simplemente no quiero que te hagan daño. Pero ... esta vez también estás sufriendo. En lugar de sufrir, por qué no tener una relación sin cargas. No importa el resultado. -

-Clara ...-Alejandra la abrazó con fuerza. Las lágrimas se deslizaron en silencio.

Clara, no lo sabes. Porque tú estás ahí. Tengo el valor de aceptar esta relación.

Los ojos de Clara se humedecieron con el sonido de sus sollozos. Se limpió la nariz y luego le dio unas palmaditas en la espalda. Riendo - está bien. Eres una chica madura. Guillen se reirá de ti. -

Miró a Guillen, que estaba de pie y le sonrió agradecida. -Cuñada. Gracias. -

Clara levantó una ceja. -No me des las gracias a mí. Si no tratas bien a Alejandra y la haces llorar. No te dejaré ir fácilmente. -

Guillén sonríe. -Lo sé. Cuñada. -

Clara sonrió. Luego apartó a Alejandra de su abrazo. Se rió y sacudió la cabeza mirando su cara manchada de lágrimas. -Alejandra, se te ha estropeado el maquillaje. -

Alejandra no pudo evitar soltar una carcajada ante eso. -No uso mucho maquillaje. ¿Cómo se me ha podido estropear? -

Levantó la mano y se limpió las lágrimas. Continuó - Clara, tengo una cosa más que decirte. -

-Adelante.-

-Es ...-

Justo cuando Alejandra estaba abriendo la boca. La puerta del despacho se cerró de golpe desde fuera. Una figura ventosa entró corriendo.

-Guillen, ¿le has hecho algo a Alejandra? -

Era Lydia.

Clara y Alejandra se miraron. Se rieron a carcajadas al mismo tiempo. Miraron impotentes a una furiosa Lydia.

La secretaria dejó el café en la mesita y salió. Cerró la puerta suavemente tras ella.

-Alejandra, ¿te has vuelto loca? -preguntó Lydia inmediatamente después de que la secretaria se fuera.

Sólo fue una noche. ¡Ella estaba con Guillen ...!

Si no hubiera algo malo en ella. Quién haría una cosa tan ridícula.

-Lydia. Yo ... -Alejandra quería explicarse pero no sabía qué decir. Sólo pudo fruncir los labios y lanzó una mirada a Clara en busca de ayuda.

Clara levantó las cejas y empezó a explicar. -Alejandra le gusta mucho Guillen. Como se gustan de verdad. Parece que no hay otra forma de no estar juntos. -

-Clara, ¿qué te pasa? -Lydia la miró incrédula.

-No. Quiero decir que es asunto de ellos. Nosotras sólo somos extrañas. Hay algunos temas que no debemos decir. -

Eso enfadó a Lydia. -¿Qué quieres decir con que sólo somos extrañas ? Somos las mejores amigas de Alejandra. Sí. Se gustan. Pero Clara, ¿has olvidado que Guillén tiene una prometida? Una relación que no está bendecida y que no funciona. ¡No empieces! -

Clara no pudo evitar reírse ante la exasperación de Lydia. La consoló suavemente. -Cálmate. Escúchame primero. ¿De acuerdo? -

Lydia se rozó los labios y dijo enfadada - De acuerdo. Dime. Más vale que seas capaz de convencerme de que acepte sus sentimientos. -

-Guillen tiene una prometida. Pero, ¿y qué? La vida está llena de sorpresas e incertidumbres. ¿De verdad crees que Guillen y su prometida se van a casar? -

Lydia frunció el ceño. -¿No es así? -

La magnífica familia Colón. ¿Cómo podría cancelarse la boda? La boda se celebraría sin duda.

Clara sonrió un poco, como si le hubiera leído el pensamiento. Luego dijo - Es cierto que Eliazar Colón hizo el compromiso. ¿Tiene Guillén que hacer lo que se le dice? No necesariamente. Una promesa está muerta. Pero las personas están vivas. Mientras Guillen se niegue. El matrimonio no puede ocurrir. -

Después de decirlo, levantó los ojos hacia Guillen. - Guillen. Antonio dijo que no pudo convencer a tu abuelo de cancelar el compromiso. Pero yo estoy pensando. Mientras ames de verdad a Alejandra, que realmente quieras estar con ella. Ningún obstáculo sería un obstáculo. -

Guillén frunció el ceño y frunció los labios pensativo.