El Amor De Antonio Capítulo 251: Compartir el marido

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Pero este resultado era lo que Lolita no esperaba, pensó que podía condenar a los padres de Alejandra.

Mientras ellos asumieran la culpa del crimen de hoy, ella y Gregorio quedarían libres de sospecha, por lo que no tendrían que estar en vilo todos los días, preocupándose de que las cosas se desmoronaran.

Pero ahora...

En cuanto salió de la sala, giró la cabeza enfadada y gritó a Gregorio a su lado, -Gregorio,¿no dijiste que todo iría bien? pero, ¿qué pasa ahora? Dígame por qué.

Gregorio no sabía qué parte había salido mal, y esta sesión del tribunal había terminado con tal resultado.

-Lolita, no grites aquí, o todo el mundo lo sabrá.- Gregorio miró a la gente alrededor y la persuadió pacientemente.

Lolita seguía siendo sensata, respiró profundamente, -bien, volvamos a casa primero y hablaremos más tarde.-

Después de decir eso, se dio la vuelta y estaba a punto de marcharse, pero miró Clara y sus amigas.

Sus labios se curvaron en una sonrisa pícara mientras se acercaba, -Oye, ¿Alejandra? ¿Si es especialmente triste al ver a tus padres?-

Clara y los tres, que estaban hablando, de repente tuvieron esta voz en sus oídos.

Los tres giraron la cabeza para mirarla.

Solo vio a Lolita estaba de pie con los brazos alrededor de su pecho, mirándolas con arrogancia.

-¡perra!- En cuanto Alejandra la vio, todo su resentimiento y rabia se apoderaron de ella, y se lanzó a golpearla.

Clara y Lydia se apresuraron a tirar de ella.

-Alejandra, golpear a esta perra así va a ensuciar tus manos, no vale la pena-. Clara aconsejó.

Lydia dijo entonces, -, Alejandra, soy la más experta en golpear a las putas, te ayudaré a darle una lección para que no te ensucies las manos.-

Después de decir eso, soltó a Alejandra y directamente se paró frente a Lolita,miró hacia Lolita con un delicado maquillaje, luego enganchó una sonrisa burlona, -Incluso uno con un hermoso maquillaje, no puede ocultar el sucio corazón de una perra.-

Clara y Alejandra se miraron mutuamente, y luego se aceraron a ellas.

Lolita sabía que era un sarcasmo, pero no se inmutó, se limitó a levantar la mano y a alborotarse el pelo, con una expresión de pesar y arrepentimiento dijo, -Es una pena que no os hayáis podido dejar ver cómo condenan a los padres de Alejandra hoy.

Alejandra la miró fijamente con enojo diciendo, -Lolita, ¿acaso no tienes conciencia?-

Lolita parpadeó con falsa inocencia, -¿Qué es la conciencia? ¿Puedo comerlo? ¿Dónde lo venden?-

Su tono era tan arrogancia que Lydia no pudo contenerse y regañó, -Lolita, un día, tarde o temprano, vas a pagar por lo que hiciste hoy.-

-¿Pagar?, mientras pueda veros dolorosas, vale la pena pagar que pagar por todo eso. - Lolita levantó su barbilla con arrogancia y burló diciendo.

-Tú- Lydia estaba tan enfadada que levantó la mano y estaba a punto de golpearla, cuando de repente, su muñeca fue ferozmente apretada.

Fue Gregorio.

Miró a Lydia con frialdad, -Señorita Lydia, ¿no teme perder tu elegancia y convertirse en un chiste si golpea a uno en público?-

Como si hubiera escuchado algún tipo de broma, Lydia se rió a carcajadas, -¿Me he convertido en una broma? Vosotros dos, perros, no tenéis miedo de convertiros en una broma, ¡por qué yo tengo miedo de eso!-

Tan pronto como se dijo, los rostros de Lolita y Gregorio se puso en sombrío al instante.

Lydia aspiró un aliento frío, un dolor vino de la muñeca pellizcada por Gregorio, fue Gregorio quien deliberadamente apretó su mano con más fuerza.

Al ver esto, Alejandra le reprendió en voz alta, -Gregorio, suelta a Lydia.-

Pero Gregorio no la hizo caso.

Con un destello de luz dura en sus ojos, Lydia levantó directamente su pie y pateó a Gregorio en el estómago antes de que pudieran reaccionar.

Gregorio fue sorprendido por la patada, tropezando con sus pies y dejando caer todo su cuerpo al suelo.

-Gregorio- exclamó Lolita y se apresuró a correr.

La escena que ocurrió frente a ellas deslumbró a Clara y Alejandra, luego dio un pulgar hacia Lydia, -Estupendo.-

Lydia levantó las cejas, -claro.-

Clara sonrió, luego miró su mano que acababa de ser agarrada por Gregorio, ya estaba roja en la muñeca, por lo que era obvio lo fuerte que era Gregorio.

A Clara sintió lastima y le agarró la mano, acariciando suavemente el círculo de color rojo, -¿Te duele mucho?-

Lydia se agitó su cabeza y dijo, -nada.-

Alejandra se sintió muy culpable, -Lydia, siento haberte causado problemas.-

Al oír esto, Lydia puso directamente los ojos en blanco y dijo de forma desagradable, si vuelves a decir esas palabras, no te haré caso.-

Alejandra no pudo evitar reírse, -Entonces no diré nada después, no vaya a ser que me ignore de verdad-.

Sabía que tanto Lydia como Alejandra la trataban de verdad como a sus propias hermanas y no le gustaba oírla decir las palabras de gracias.

Lydia asintió satisfecha, -muy bien.-

Diciendo eso, ella giró la cabeza para mirar a Gregorio que estaba siendo ayudado a levantarse por Lolita y rozó sus labios, -Démonos prisa y marchémonos, nos alejamos de esta pareja maldita.-

Clara también miró y estuvo de acuerdo con las palabras de Lydia, -Bien, apúrate y vete-.

Así que los tres se escabulleron mientras Lolita no les prestaba atención.

Cuando Lolita descubrió que ellos salieron, se enfadó tanto que gritó, -Alejandra, no te dejaré ir-.

Cuando las tres personas subieron al coche, Alejandra se miraron entre sí y luego estallaron en una carcajada.

Después de un largo tiempo, se emocionó al mirar a sus dos mejores amigos, -Lydia, Clara yo ...-

-No vuelvas a agradecernos. Voy a enojarme. Lydia le interrumpió.

Alejandra levantó la ceja. -Bueno.no voy a hablar eso. Después de todo, me quedo con vosotros, me siento muy contenta.-

-Ya te sientes contenta, no vuelvas a ocultarnos cosa tan importante en el futuro.- Clara dijo.

Lydia también continuó, -exacto, si no nos dices tal coas importante significa que no nos tratas como buenas amigas.

Alejandra sonrió disculpándose, -Lo siento la, tampoco quise ocultarlo, sólo...-

-Solo no quieres dejarnos preocuparnos de ti, ¿no?- Lydia le interrumpió diciendo y le se puso los ojos en blanco, continuó, -Si no hablas de ello, cuando nos enteremos después, nos sentiremos culpables porque no estuvimos a tu lado después de lo que te pasó, y nos sentiremos culpables, ¿entiendes?-

-Bueno- Alejandra quiso disculparse de nuevo, pero entonces recordó en lo que había dicho Lydia y cambió su tono, -No lo haré la próxima vez, me aseguraré de decíroslo primero.-

Clara sonrió, -Así es, somos buenas amigas, debemos compartir las bendiciones y las dificultades.-

-Clara, no solo eso.-

-¿Qué?-

Clara le dio una suave palmadita en el hombro diciendo con tono gracioso, -oye, ¿le gusta Antonio o Guillen?, si no ¿por qué hablar de “compartir al hombre?”-

-¡Qué va!Solo estoy bromeando.- Lydia sonrió diciendo.

En ese momento, Alejandra dijo ligeramente, -En realidad, estabas pensando en Aquiles.¿eh?

-¡Alejandra!-

Acompañado por el rugido de ira de Lydia, Clara arrancó tranquilamente el coche.

Las tres regresó a casa.