El Amor De Antonio Capítulo 260: El amor restante

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Leer El Amor De Antonio novela Capítulo 260: El amor restante

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Mirando a la alborotada Lydia, Clara le dirigió una mirada de enfado y luego dijo, -Porque es obvio ver. -

-Bien.- Lydia hizo una mueca. -Él y yo sí nos conocimos hace mucho tiempo. Y además es... el hijo de un amigo de mi padre. -

-Es más que eso.- Si era sólo ese tipo de relación. ¿Por qué iba a hablar con alguien con esa actitud?

Lydia frunció los labios. Miró a Aquiles y reflexionó un momento. Luego dijo, -Ex-novio.-

-¿Ex-novio?- exclamó Clara. La relación explicaba por qué la actitud de Lydia era tan mala.

En ese momento, Aquiles se echó a reír. -Oh, Dios mío. En eso tenía razón. -

Lydia frunció el ceño, -¿Qué te ha parecido? -

-Pensaba que lo habías tratado así. Debe haber algún tipo de disputa entre vosotros. Si no, una mujer no trataría así a un hombre.- Aquiles se encogió de hombros. -Nunca pensé que tendría razón. Soy demasiado inteligente. -

El rostro de Lydia se congeló. Un destello de irritación apareció en sus ojos. Le dirigió una mirada severa. -Sí. Eres inteligente. Excepcionalmente inteligente. -

Aquiles se frotó la nariz. Miró a Clara confundido. -¿Qué le he hecho? -

Clara sonrió y preguntó, -¿Cuándo saliste con Ignacio Tafalla? ¿Cómo es que no lo sabía? -

Después de conocerla durante tantos años. Ella conocía a todos los novios que tuvo Lydia. Pero no existía una persona como Ignacio.

"¿Fue durante los tres años que estuvo en el extranjero?" pensando que.

-Era mi novio cuando estábamos en el extranjero. -

La respuesta de Lydia confirmó las sospechas de Clara.

-¿Entonces por qué rompisteis? -

Ignacio parecía simpático. También era el tipo de chico que le hubiera gustado a Lydia. ¿Cómo pudo romper? Y después de la ruptura, Lydia le guardó un gran rencor.

-Es simplemente inapropiado.-bLydia dio una respuesta discreta.

La palabra "inapropiado" contenía demasiados detalles no explicitados. Clara no insistió más en el tema porque Lydia parecía no querer hablar de ello. Clara se rió y se burló de ella, -Lydia. Incluso ha tenido una cita a ciegas contigo. Creo que sigue enamorado de ti. -

Lydia puso una expresión como si fuera a vomitar. Con cara de desprecio, dijo, -¡No tiene derecho a no ser correspondido! Ha querido volver a probar suerte por la buena situación de mi familia. -

Clara no pudo evitar reírse de aquello. -Lydia, has estado viendo demasiadas novelas o programas de televisión. ¿Cómo puede ser Ignacio una persona así? -

Un hombre que parecía un caballero no podía ser insidioso, ¿verdad?

-No puedes juzgar a un hombre por su apariencia. ¿Lo entiendes? - Lydia resopló.

-Es un profesor de la Academia Nacional de Ciencias Médicas que fue contratado desde el extranjero, ¿no? -

Fue entonces cuando Aquiles dijo de repente.

-¿Cómo lo sabes? - Lydia lo miró con desconfianza, -¿Lo has investigado? -

Aquiles no le contestó. En cambio, se dirigió a Clara y le dijo, -Cuñada. ¿Recuerdas lo que te dijo mi hermano sobre el centro de investigación médica en América? -

Clara asintió con la cabeza, -Lo recuerdo.-

-Entonces estaba investigando. El nombre Ignacio estaba en la lista de personas de ese centro de investigación. Y tenía curiosidad por saber por qué había un nombre español. Así que...-

Hizo una pausa por un momento, -Entonces empecé a investigar a este hombre. Cuando lo vi hoy. Me pareció que me resultaba familiar. Cuando dijo su nombre. Entonces recordé que era un miembro del Centro Americano de Investigación Médica. -

-¿Podría estar equivocado? - En la mente de Clara. El centro de investigación parecía estar trabajando en drogas ilegales, incluso en drogas que matarían a la gente. Ignacio no parecía dedicarse a ese tipo de investigación.

Aquiles sonrió, -No te fías de mí, pero en cambio te fías de ese Ignacio. -

-Aquiles tiene razón, Ignacio no es tan inofensivo como parece. Es realmente oscuro por dentro.-

Lydia entrecerró ligeramente los ojos. Había emociones ilegibles en ellos.

Clara enarcó una ceja, -Lydia, después de todo, tuviste una mala relación con él. Así que lo que dices es subjetivo. No es muy creíble. -

-Pero... - cuando vio que la cara de Lydia cambiaba al instante y estaba a punto de perder los nervios. De repente añadió, -Pero no puedo juzgar a una persona por las primeras impresiones. Eso también es subjetivo.-

-Cuñada. Si te interesa. Puedo enviarte el perfil de Ignacio. - Después de todo, no era muy creíble sólo decirlo. Las pruebas eran las más convincentes.

-Sí. - Clara asintió con la cabeza. -Puedo hacerme una idea de cómo era el ex-novio de Lydia. -

-¿Te parece? - Miró a Lydia con una sonrisa llena de interés.

-Lo que sea. - Lydia tomó un sorbo de su café sobre la mesa. Miró a Lydia con una mirada de desinterés.

-Puedes enviarme la información por correo electrónico cuando vuelvas. - Clara vio que no tenía ningún comentario. Luego se volvió hacia Aquiles y le dijo.

Aquiles asintió, -De acuerdo, te lo enviaré cuando vuelva. -

Clara sonrió. Luego cogió su café y se lo bebió mientras miraba a Lydia pensativa.

"¿Era ese Ignacio realmente la clase de persona que decían que era?"

"Sombrío. Intrigante. Alguien que hacía cosas ilegales."

Cayó la noche. Las luces estaban encendidas. Las deslumbrantes luces de neón decoraban toda la ciudad, haciéndola cada vez más próspera y animada.

El Maybach gris plateado circulaba suavemente por la autopista. Clara, que iba sentada en el asiento del copiloto, miraba de reojo por la ventanilla. La luz de la carretera caía sobre su pequeño rostro a través de la ventanilla. Era brillante y oscura.

Antonio se giró ligeramente hacia un lado mientras esperaba el semáforo. Los ojos sonríen a Clara, que está aturdida, y sus labios se abren ligeramente, -Clara... -

Escuchando su voz, sus ojos se crisparon visiblemente. Giró la cabeza. Se encontró con sus ojos oscuros llenos de risa. Los labios rojos se levantaron ligeramente, -¿Por qué te has detenido?-

-La luz roja. - Se acercó para ayudarla a alisar su cabello detrás de las orejas. Luego le preguntó suavemente, -¿En qué piensas tanto? -

-Adivina. - Ella sonrió juguetonamente.

-Bueno... - Antonio estaba pensando.

Luego dijo, -¿Qué vamos a cenar esta noche? -

Clara hinchó los labios con desagrado, -¿Es todo lo que puedo pensar?-

Antonio se rió a carcajadas. Levantando la mano, le pellizcó la nariz de forma cariñosa, -Dime en qué piensas que no sea aburrido. -

Clara frunció los labios y pensó un momento, -Me hablaste del centro de investigación en Estados Unidos. -

-¿Qué pasa? -

-Es...-

Clara estaba a punto de decir. Se oyó un estridente bocinazo detrás del coche.

Antonio giró la cabeza para ver. El semáforo está en verde.

-Estamos llegando al restaurante. Ya me lo dirás después. -

Puso en marcha el coche con un bocinazo que hizo estallar los oídos. Arrancaba el coche. Conducía hacia la dirección del restaurante.