El Amor De Antonio Capítulo 274: Soy más simpático que tú

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Cuando Antonio recibió la llamada de Clara, estaba discutiendo asuntos con José.

Tan pronto como vio el nombre de llamada en la pantalla del teléfono, su expresión fría y tensa se suavizó instantáneamente.

José arqueó las cejas con calma y pensó que debería ser Clara quien llamó.

El presidente, como un iceberg, solo se derretiría en agua frente a su esposa.

Antonio tomó el teléfono y no respondió la llamada hasta que llegó a la ventana del piso al techo.

-Antonio, ¿te vas a casa?-

Tan pronto como lo recogió, la voz de Clara se escuchó.

Antonio curvó los labios, -¿Qué pasa? ¿Me extrañas?-

-Sí, te extraño. Quiero que cenes conmigo-

Clara dijo eso en el otro lado del teléfono y no podía ver que los ojos de Antonio estaban tan tiernos como el agua por un momento debido a sus palabras, desbordados con una corriente de luz.

Miró el cielo oscuro fuera de la ventana, con una luz suave brillando bajo sus ojos, y dijo en voz baja, -Bueno, volveré más tarde.-

-Entonces te esperaré.-

Cuando su voz terminó, la llamada también se cortó.

Antonio colgó el teléfono, sonrió levemente. Luego volvió la cabeza y le dijo a José, quien todavía estaba sentado en el sofá, -Sal del trabajo. Hablaremos mañana.-

José arqueó ligeramente las cejas y le parecía que ya no podía continuar el trabajo.

Antonio apagó la computadora, recogió el abrigo que colgaba del respaldo de la silla y salió de la oficina detrás de José.

Tan pronto como Clara puso la mesa y los palillos, escuchó la voz de Albina fuera del restaurante.

-Antonio, finalmente regresó. Clara lo ha estado esperando durante mucho tiempo.-

Al escuchar las palabras de Albina, Clara creía que sus palabras eran tan exageradas.

De hecho, no esperó mucho, solo habían pasado más de 20 minutos desde que llamó a Antonio.

Antonio le entregó el abrigo a Albina, -¿Dónde está Clara?-

-Está en el comedor y esperando que regreses para cenar. Adelante.-

Antonio caminó hacia el comedor, y tan pronto como entró, vio a Clara que estaba sonriendo.

Una cálida luz amarilla cayó sobre su cabeza. Su cabello oscuro brillaba con un halo poco profundo, su delicada carita estaba llena de sonrisas y sus pupilas eran extremadamente claras y brillantes.

-Ya vuelves.- En el tranquilo comedor, sonó su suave voz.

Antonio curvó lentamente las comisuras de los labios, y las pupilas negras como tinta oscura se desbordaron con un rayo de luz.

Clara sonrió y lo llevó a la mesa del comedor para que se sentara, -Debes tener hambre. Albinaha preparado mucha comida deliciosa.-

Ella lo ayudó con un plato de sopa, -Bebe más sopa de pescado para la salud.-

Al mirar la sopa que ella lo ayudó, los ojos de Antonio se movieron levemente y una corriente cálida fluyó a través de su corazón. La respondió un ¨sí¨ ligeramente, luego tomó la cuchara de sopa y tomó un sorbo de la sopa.

-Muy bien.-Se volvió para mirarla, sonriendo gentilmente.

-¿De verdad?-En su cara estalló al instante una sonrisa más brillante. Sus cejas también estaban sonrientes como una luna media, -Entonces toma más. Hay mucha.-

Sintiéndose emocionado, de repente Antonio extendió la mano y apretó la parte posterior de su cabeza, antes de que Clara pudiera reaccionar, le besó los labios.

Fue un beso muy suave.

Él dijo, -Clara estoy muy feliz.-

Fue ella quien le devolvió la sensación y la calidez de familia.

Ella sonrió suavemente, sus ojos brillaban intensamente, -Gracias a ti, también estoy muy feliz.-

La luz naranja los envolvió. Un ambiente de ternura y dulzura fluyó entre ellos silenciosamente. Tal vez esto sea felicidad.

Después de comer, Antonio vio que todavía era temprano, por lo que llevó a Clara a dar un paseo para digerir.

Clara miró el paisaje de la calle que pasó por la ventanilla del automóvil, luego se volvió para mirar a Antonio, que conducía con atención, y preguntó con sospecha, -¿A dónde vamos? ¿No vamos a dar un paseo?-

Pensó que solo caminaran por la villa, pero ahora le conducía hacia el centro de la ciudad.

-Vamos a unos amigos.- Antonio le dio una mirada al conducir, -Dijeron que no hemos estado juntos por mucho tiempo. Y ellos ...-

Hizo una pausa a propósito, y luego giró la cabeza para mirarla, con una leve sonrisa en sus labios, -Te extrañan.-

-¿Me extrañan?-Clara arqueó las cejas con sorpresa, -¿Por qué me extrañan?-

Ella supo que los amigos a los que se referían eran los mejores amigos que crecieron juntos con Antonio desde la infancia. Pero ella y ellos solo se vieron una vez y ni siquiera tener una amistad. ¨¿Por qué la extrañas?¨

Antonio negó con la cabeza, -No lo sé.-

Esta era la verdad. Aquiles solo dijo que querían verla sin dar ninguna razón en el teléfono.

Clara se mordió el labio y pensó por un momento, y luego analizó, -Creo que deberían querer verte, pero les da vergüenza decirlo. Entonces, me toman como excusa.-

Ésta era la explicación más razonable.

Antonio realmente asintió, -Debería ser así. Después de todo, soy más popular que tú, mi amor.

Realmente fue muy raro que él sea tan narcisista.

Un club de lujo en el centro de la ciudad.

El sonido dentro del cuarto de nivel de diamante era un poco ruidoso.

-Aquiles, ¿vendrán tu hermano y tu cuñada?-El interrogador era Imanol. Tenía mucha curiosidad de que Antonio, que apenas había asistido a sus fiestas desde que se casó. ¿Realmente iban a presentarse esta noche?

Aquiles, que estaba hablando con alguien, escuchó el sonido, giró la cabeza para mirar, frunció el ceño y luego respondió con incertidumbre, -Dijo que vendría, así que debería.

-Tu hermano ahora se está complaciendo en el abrazo de su mujer, y se ha olvidado de sus amigos.- bromeó Magno, pero había un rastro de envidia en sus ojos.

También era de una familia adinerada, qué envidia tenía de la independencia de Antonio en el matrimonio y de casarse con alguien a quien amaba.

-Pero ahora Clara ya es la presidenta del Grupo González, ¿deberíamos apoyarla más en el futuro?-Gerardo Hierro miró a los demás

Al escuchar esto, Imanol se reclinó en el sofá, mirando a Gerardo ociosamente, -¿Cómo la vas a ayudar?-

Otros también volvieron la cabeza para mirar a Gerardo, todos curiosos sobre cómo quería cuidar a la recién nombrada presidenta del Grupo González.

Enfrentando las dudas de todos, Gerardo extendió sus manos, -Voy a cooperar con el Grupo González.-

¡¿Eso es todo? !

Todos negaron con la cabeza y suspiraron decepcionados, pensando que iba a decir algo bueno.

-Gerardo, ¿crees que es fácil para las dos empresas cooperar?-

Aquiles sintió que era necesario discutir este tema con Gerardo, el más joven de ellos.

-¿Es difícil?-, Preguntó Gerardo retóricamente.

Imanol sonrió a un lado. Miró a Gerardo un poco impotente, -Cuando dos empresas cooperan, en primer lugar, debe haber proyectos de cooperación y al mismo tiempo se pueden generar beneficios juntos. Lo más importante es que los principales tomadores de decisiones de las dos empresas acuerdan a esta cooperación.-

Gerardo frunció el ceño, -¿Pero vosotros no son todos los que toman las decisiones más importantes en la empresa?-

Aparte de él y Aquiles, todos los demás tenían su propia compañía. ¿No es muy fácil cooperar con el Grupo González?

-Eso es cierto.- Magno asintió y luego pensó por un momento, -O esperemos a que Antonio venga y luego mencionaremos la cooperación. Veamos qué piensan Antonio y su mujer.-

-Está bien- Imanol estuvo de acuerdo con él.

Gerardo se quedó sin palabras a la vez. Parecía que todos tenían ganas de cooperar con el Grupo González. ¿Cómo podían parecer disgustados al principio?

Aquiles, sentado junto a él, le dio una palmada en el hombro y lo consoló, -Gerardo, de hecho, te burlan porque no tienes voz ni poder para tomar decisiones en la empresa de tu familia. Pero todavía te atreves a decir que quieres cooperar con el Grupo González. Es decir, no les agradas porque ...no conoces muy bien a ti mismo.-

Le dieron vergüenza estas palabras de Aquiles.