El Amor De Antonio Capítulo 278: Frente a ti, no puedo esconderte nada

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En El Amor De Antonio Capítulo 278: Frente a ti, no puedo esconderte nada, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 278: Frente a ti, no puedo esconderte nada, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Amor De Antonio Capítulo 278: Frente a ti, no puedo esconderte nada del autor Rosa amarilla en readerexp.com

¿Novio?

Esta vez, no solo Clara y otras personas presentes se asombraron, sino también Aquiles. En sus ojos oscuros apareció una inquietud.

Aquiles no había pensado que ella publicaría su relación tan rápido. En un instante, se sorprendió.

Tras unos minutos, Clara dijo, - Lydia, te recuerdo que hoy no es el Día de las Bromas de Abril.-

“¿Cómo era posible que los dos que estaban como el perro y el gato se convirtieron en novios?”

“Sería una broma.”

-Es cierto.- Lydia se sonrió levemente, fue hacia Aquiles, y cogió su brazo amorosamente -Es hoy cuando encontramos que nos enamoramos, así que decidimos convertirnos en novios.-

Y siguiente, giró su cabeza para ver a Aquiles. Preguntó sonriendo - Aquiles, ¿me estás de acuerdo?-

Ella controló todo, por lo tanto, Aquiles asintió con su cabeza, - Sí, es verdad.-

Al acabar sus palabras, soltó la mano que estaba tapando la boca de Gerardo. Gerardo quien acababa de recuperar su derecho de hablar gritó, -Madre mía, es su novia. Acaso que mi cuarto hermano está tan nervioso, es porque teme que su novia es bromeada por otros hombres.-

Aquiles le dio un vistazo con cara severa, - Si no dices nada, nadie pensará que eres un mudo.-

Al escuchar las palabras de Aquiles, en los ojos de Lydia apareció una decepción, pero con poco tiempo se desapareció.

-Enhorabuena, chaval.- Magno se le acercó, y le dio un puñetazo suave en el pecho de Aquiles -Nadie duda de que eres el hermano parentesco de su hermano mayor, porque también con tan poco tiempo ya has encontrado una novia.-

Aquiles sonrió embarazosamente, - No me elogies tanto.-

-¡Os envidio mucho!- Magno rio sinceramente, y luego, lanzó la mirada curiosa hacia Lydia, - ¿Lydia? ¿Eres la hija de Martín Zabala?-

Lydia levantó sus cejas de forma asombrada, -¿Conoces a mi padre?-

Magno rio, -Lo he conocido.-

En aquel entonces, Martín solo es un jefe de un departamento gubernamental de Beijing, pero en ese momento, se convirtió en un jefe poderoso de la Ciudad B, con solo unos años, lo que era admirable.

-La hija de Martín, solo he escuchado su nombre.- Imanol Colón también se levantó, vio a Lydia sonriendo, -Eres más guapa que he imaginado.-

Lydia sonrió gentilmente, -Gracias.-

Era obvio que ellos creían en que los dos eran novios, pero todavía había alguien que no lo creyó. Esta dicha persona era Clara.

Miró a Aquiles y Lydia pensando algo. En aquel momento, oyó una voz baja.

-Señora, si lo dudas, puedes investigarlo.-

Clara giró su cabeza, - Antonio, ¿tampoco no lo crees?

Antonio rio irónicamente, -Conozco bien a mi hermano, está como un Don Juan, por lo tanto, no es posible que decida establecer la relación con una cierta mujer.-

Al saberlo, Clara no pudo seguir sentándose. Se levantó rápidamente, caminó hacia Lydia pasando por la mesita, y cogió su mano, - Lydia, acompáñame a ir al aseo.-

Y siguiente, fue al aseo que estaba en el rincón del palco cogiendo la mano de Lydia.

Los hombres del palco se miraron asombrosamente. Gerardo movió su boca levemente, -La amistad entre cuñada y la cuarta cuñada es tan buena que incluso ir al aseo quieren ir juntas.-

Al escuchar que llamó a Lydia como la cuarta cuñada, Aquiles le dio un puñetazo en su frente, -No la llames como así, todavía no he casado.-

Aunque no le duele nada, Gerardo tocó su frente, dijo de forma malcontenta, -¿Quién ha decidido que no puedo llamarla como así, antes de casarse?-

-¡Yo!- Aquiles dijo esta palabra, y le dio una mirada torva, -Si lo escucho otra vez, te...-

-¿Qué harás?- Gerardo también lo dio un vistazo torvo.

Al ver que la atmósfera entre las dos personas era severa, Antonio dijo indiferentemente, -¡Cállaos! Ya no sois adolescentes, pero seguís tan infantiles.-

Tras escuchar sus palabras, Gerardo y Aquiles se callaron.

Imanol Colón y Magno rieron, solo Antonio pudo controlarlos.

Dentro del aseo, Clara cruzó sus brazos frente de su pecho, miró a Lydia medio riendo, y dijo directamente, -Lydia, posiblemente, otras personas son engañados por tú y Aquiles, pero yo no.-

Lydia estaba confusa, -¿Qué te hemos engañado? ¿Te refieres al noviazgo entre él y yo?-

Clara no la respondió, solo la miró silenciosamente.

Lydia rio, -Clara, ¿has visto demasiadas novelas? ¿Por qué piensas que te engaño?-

-Porque te conozco bien.-

Una frase simple deja que la sonrisa de Lydia se congeló.

Clara dijo continuamente, -Sé que te gusta Aquiles, pero a él no le gustas. Al menos ahora no le gustas. Así que no puedes estar con una persona que no le gustas.-

Un silencio rodeó el aseo, Clara miró a Lydia tranquilamente, pero no la apresuró a explicar toda la cosa.

Si no quiso contar, no la forzaría.

Lydia estaba un poco indecisa, Clara era su mejor amiga, entre ellas, casi no había ningún secreto.

Pero era una cosa vergonzosa, si Clara la supiera, diría que estaba loca.

Tras pensar largo tiempo, Lydia respiró profundamente y dijo -Clara, Aquiles y yo estamos fingiendo que somos novios.-

Por último, dijo la verdad, sin pensar qué pensaría Clara.

Clara levantó sus cejas finas, -¿Por qué?-

Si lo hizo como así, tendría tener sus razones.

-Porque mi padre me forzó a asistir a la cita ciega.-

Parecía que Clara no sorprendió nada sobre esta excusa. Dijo tranquilamente, -Para evitar asistir a la cita ciega, decides encontrar a un novio, pero no quieres encontrarlo casualmente, así que encuentras a Aquiles, porque se conocen. Y lo más importante es...-

Hizo una pausa por unos minutos. Sus ojos antes tranquilos se cambiaron más severos, -Él te gusta.-

Lydia rio de forma amarga, -Clara, siempre sabes todo.-

-Lydia, esto es peligroso.- Clara no le estaba de acuerdo, si por último sufriría daños, ¿qué podría hacer?

Clara rio, pero en su sonrisa escondió la soledad, -Aunque sea peligroso, si no lo intento, ¿cómo sabemos que somos adecuados o no?-

Estaba engañando a sí misma, no se hizo responsable de su propio amor.

Clara suspiró, -Lydia, Aquiles es un Don Juan, es posible que algún día se enamore a otra chica, y rompa contigo. Si persigue a otra persona, ¿qué puedes hacer?-

Lydia encogió sus hombros, dijo con una cara apática, -No somos reales novios, tiene derecho de perseguir otras chicas.-

Aunque dijo tan indiferente, pero Clara la conocía, supo que este asunto no era tan insignificante como lo había dicho.

Si llegara a ese supuesto día, sería posible que se suicidaría.

-¿Estás segura de que harás como así?- Clara la miró sinceramente y preguntó severamente.

- Estoy segura.- Lydia la respondió sinceramente.

Clara rio, -Así que solo puedo bendecirte.-

Antes pensó que la impediría, pero al final, la apoyó.

Lydia se conmovió, -Clara..-

-Este camino es elogiado por tú misma, es posible que sea muy duro, pero te acompañaré siempre.- Clara supo su personalidad. Si había decidido hacer algo, la haría. Con más palabras, no cambiaría su pensamiento. Lo único que pudo hacer era ayudarla con todos sus esfuerzos.

-Gracias, Clara.- Lydia no pudo controlar su emoción, así que la abrazó.