El Amor De Antonio Capítulo 65: No sucederá de nuevo

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Después de la discusión, ellas dos siguieron a Telma para saludar a todos. Luego, escogieron unas sillas para sentarse esperando a los demás silenciosamente.

Aproximadamente diez minutos después, los personales de alta gerencia llegaron sucesivamente, incluso el CEO del Grupo Santa.

Cuando todos se sentaron, los camareros empezaron a servir los platos y vinos. Cuando la mesa estaba llena de platos, el CEO se levantó con una risa y dijo, -Parece que estamos aquí todos. Por lo tanto, corto el rollo. Estoy convencido de que la mayoría de ustedes saben que se han producido unos cambios dentro de la empresa estos días. Se ha tomado de posesión un nuevo accionista en el Grupo y es él quien invita a ustedes a esta fiesta.-

Por las palabras del CEO, muchos se quedaron atónitos y sorprendidos.

Sin embargo, esto no causó ninguna reacción a algunas personas porque ya lo habían sabido.

Clara y Alejandra se miraron y vieron la sorpresa en los ojos de la otra.

La toma de posesión de un nuevo accionista era un gran asunto, así que era muy sorprendente que ni siquiera ellas de la empresa interna lo supieran. 

Entonces, muchos de los presentes discutieron y adivinaron quién era el nuevo accionista.

Al ver que muchos estaban curiosos, CEO rio, -Si todos tienen curiosidad, vamos a dar bienvenida al nuevo accionista.-

Una vez terminadas las palabras del CEO, se abrió la puerta del cuarto otra vez y dos personas entraron delante de los ojos de todos.

Eran un hombre y una mujer. El hombre era noble, guapo y elegante. La mujer era sensual,  hermosa y atractiva.

Al ver quiénes eran, Clara y Alejandra cambiaron de color de la cara enseguida.

¡Eran Francisco y Cecilia!

-Disculpen mi tardanza.-

Francisco se lo dijo a todos con una sonrisa, muy gentilmente.

El CEO del Grupo Santa se acercó a ellos muy precitadamente, -Señor Pastor, siéntase, por favor. Todos han llegado, y están esperando a usted y a su esposa.-

-Vale.-

Francisco asintió con la cabeza, y llevó a Cecilia a sentarse en los asientos centrales.

Después de que esa pareja se sentó, la atmósfera se hizo cada vez más caliente. Durante la cena, muchos brindaron por Francisco y lo incensaron.

Al ver esto, Alejandra que estaba silenciosa durante mucho tiempo, miró muy seriamente a Clara y dijo, -Estos hijos de puta actúan con tanta rapidez e incluso entran en el Grupo Santa. Quieren reprimirte fundamentalmente.-

Clara frunció las cejas sin decir nada. También estaba desprevenida con lo que hicieron.

Francisco se convirtió en un accionista del Grupo Santa, por lo que Cecilia haría un trato con el Grupo. En consecuencia, el Grupo apoyaría a Cecilia con todas sus fuerzas y ella, estaba en una situación desventajada.

Pensando en eso, Clara sacudió la cabeza y dijo riendo, -Han pagado mucho para reprimirme.-

-¿Por qué ríes frente a esta situación?-

Alejandra puso los ojos en blanco, -Estos hijos de puta siempre están a tu alrededor y no se sabe cómo intimidarte en el futuro, ¿así que por qué no te sientes nerviosa?-

Clara la miró con duda, -¿Por qué necesito sentirme nerviosa? Si ella misma aparece delante de mí, está mejor y hago las preparaciones para afrontarla. Lo que realmente temo es que ella no hace nada.-

Alejandra no sabía qué decir y suspiró, -No puedo ser tan optimista como tú. Como esa hija de puta tiene tantas intrigas, temo que cayas en su trampa. No te olvides de que acabas de abandonar el hospital.-

-Lo entiendo. Pero no la daré la oportunidad. Por lo menos, en cuanto a lo que pasó unos días antes, no sucederá de nuevo.-

-Está bien.- Alejandra se tranquilizó un poco y luego dijo con desprecio, -Qué horror. No tengo el apetito de comer por haberlos visto.

-Yo tampoco.-

Clara asintió con la cabeza, y luego guiñó un ojo a Alejandra, -¿Qué te parece si vamos a otro sitio a comer?-

-Quiero hacerlo. Pero creo que no está bien que nos vamos ahora.-

-No importa. Volveremos antes de terminar la fiesta.-

Clara sonrió y estaba dispuesta a llevar a Clara a salir del cuarto.

Pero justo cuando ellas querían salir, Cecilia, disfrutando de los elogios de los demás, guiñó un ojo a Elisa.

Elisa la entendió y dijo de repente con una sonrisa a Clara, -Clara, todos han bebido con el señor Pastor, y solo faltan a Alejandra y tú. ¿Por qué no vienés a hacer un brindis?-

La voz de Elisa no era muy alta, pero todos la oyeron claramente.

El cuarto bullicioso se calmó de repente y todos miraron a Clara con miradas raras.

Todos los presentes sabían lo de la discusión entre Clara y Cecilia.

Sin embargo, la discusión había pasado mucho tiempo. Entonces, al inicio de la fiesta, aunque algunos se sintieron sorprendidos, fingieron no saber nada.

Por lo tanto, las palabras de Elisa enfriaron la atmósfera caliente.