El Amor De Antonio Capítulo 92: Me caso contigo

sprite

Leer El Amor De Antonio novela Capítulo 92: Me caso contigo

La novela El Amor De Antonio Capítulo 92: Me caso contigo del autor Rosa amarilla es una novela emocionante y fascinante historia En Capítulo 92: Me caso contigo, su amor por ella tomó forma y se profundizó. El contenido de los episodios se encuentra entre las dos orillas de la realidad porque es demasiado cruel para ser realista. Autor Rosa amarilla Construcción Cada personaje en El Amor De Antonio es una parte de la personalidad de cada persona. Solo tienes que experimentarlo para saber cuán profundo es. Siga Capítulo 92: Me caso contigo y los capítulos posteriores de la novela El Amor De Antonio en readerexp.com

-Bueno. Estos días quédate en casa y descansa bien. Hablamos de esto después del tumulto.-

-Mi publicidad...-

Cecilia mordió los labios y no estaba con gusto.

-Por ahora ninguna marca quiere cooperar contigo, así que quédate en casa hasta que cese el tumulto. Te advierto por la última vez que si sigues acarreando molestias, mi madre no permita que me case contigo. En ese momento, tu ruego no funcionará. Así que compórtate.-

Después de decir eso, Francisco no tenía la gana de consolarla. Cogió su chaqueta y se fue directamente.

Una vez que salió Francisco, Cecilia cambió de color.

Aunque sabía que Francisco no la dejaría ser intimidada, ahora él tenía mucho trabajo en la empresa, así que no podía ayudarla con todos sus esfuerzos.

Pensando en eso, Cecilia sacó su teléfono y llamó a Carola, -Carola, conoces más personas del Grupo Entretenimiento que yo, ¿así que puedes organizar una fiesta para mí? Quiero invitarlas a cenar.-

-¿Qué quieres?-

-Necesito sus ayudas. Siempre que pueda seguir trabajando en el Grupo Entretenimiento, puedo sacrificar todo.- Cecilia dijo firmemente.

-Vale. Te ayudo.-

Después de colgar el teléfono, Cecilia entretenía sus ojos y miró con mirada peligrosa hacia la ventana.

-Clara, no crees que puedas superarme de esta manera. Ahora debes estar ufana, pero te haré pagar un precio doloroso.-

Respiró profundamente. Después de contener su ira, volvió a la Familia González.

Hoy en día en la Familia González, aparte de Adolfo y Ofelia, solo se quedaban el mayordomo y los sirvientes.

Después de volver a casa, entró directamente a la habitación de Ofelia y preguntó rápidamente, -Mamá, te pedí que hablaras con papá sobre la división de acciones, ¿no? ¿Qué van las cosas?-

-¿Por qué de repente preguntas por esto? ¿Por qué vuelves a casa? Ahora eres esposa de Francisco, así que no está bien que vuelvas a casa con tanta frecuencia.-

Ofelia la recibió precipitadamente y llevó a Cecilia a la silla.

Cecilia dijo con impaciencia, -¿Por qué no pregunto? Ha pasado mucho tiempo, ¿no? Ahora fuera de casa, su hija me intimida pero en casa, papá me trata con esa actitud. Ellos no me dejan en paz. Ahora me encuentro con dificultades en mi trabajo, y si no tengo garantía, la madre de Francisco me expulsará de casa tarde o temprano.-

-Cecilia, sé que estás preocupada, pero tu padre no me permite nada, ¿entonces qué puedo hacer?-

Ofelia también estaba sin remedios.

La heredera legítima del Grupo González siempre era Clara. Adolfo se lo permitió a la madre de Clara.

Estos años, aunque parecía que Ofelia era ufana, en realidad la mayor parte de la propiedad de la Familia González no tiene nada que ver con ella.

Ofelia era descontenta y después de muchas palabras dulces, Adolfo prometió que daría a Cecilia una cantidad pequeña como dote.

Pero no imaginaría que para adquirir ese dinero sería indispensable el permiso de Clara.

Pensando en eso, Ofelia estaba muy preocupada.

¡Sería imposible para ellas conseguir ese dinero si era indispensable el permiso de Clara!

-Pero él ya me lo prometió antes, entonces él debería negociar con Clara. No puedo esperar más, entonces necesito que arregles este asunto cuanto antes y me ayudes a consolidar mi posición en la Familia Pastor si quieres pasar el resto de tu vida felizmente. Por lo contrario, cuando estés mayor, tendrás que vivir con la ayuda de Clara.-

Las palabras de Cecilia fueron tan fuertes que hicieron a Ofelia cambiar de color.

Estos años no trataban bien con Clara, entonces no esperó que Clara la tratara bien posteriormente.

Al pensar que cuando ella estuviera mayor, tendría que vivir con la ayuda de Clara, Ofelia se sintió muy asustada y se lo prometió a su hija, -Lo entiendo. Dos días después era el día de la muerte de la madre de esa hija de puta, así que volvería. Entonces pido a tu padre que la haga firmar el acuerdo de la transferencia de acciones.-

...

El silencio de Cecilia le hizo a Clara sorprender.

Clara pensaba que con su carácter, la atacaría de inmediato. Pero inesperadamente Cecilia no hizo nada.

Clara también estaba contenta porque no necesitaba enfrentarse con Cecilia.

Dos días después, el día de la muerte de su madre llegó.

Clara pidió permiso de una mañana para barrer sepulturas y ofrecer sacrificios. Pero una vez que salió de la empresa, se encontró con Francisco.

El hombre llevó una camiseta blanca y se apoyó contra su coche gentilmente. Su cara hermosa era atractiva, pero ya no para Clara.

Parecía que él estaba esperándola especialmente, entonces se la acercó rápidamente y sonrió, -Vas a limpiar sepulturas y ofrecer sacrificios para tu madre, ¿verdad? Siempre soy yo quien te acompaña, así que este año también te acompaño.-

Clara lo miró con ironía y se rio, -No es necesario. Tengo acompañante. Además, ahora eres esposo de Cecilia y no tienes nada que ver conmigo, así que no estás calificado para acompañarme.-

Francisco cambió de color y la miró fríamente, -A los ojos de tu madre, soy tu novio.-

-¡Ridículo! Mi madre no va a reconocer un hombre que me ha abandonado.-

Clara sacudió la cabeza y no quiso hacerle caso, así que se volvió para buscar a Antonio.

Había quedado con Antonio en limpiar sepulturas y ofrecer sacrificios para su madre juntos.

Al ver la actitud indiferente de Clara, Francisco se enojó y se adelantó para impedirla, -Clara, ¿estás dispuesta a llevar otro hombre a visitar a tu madre?-

-¿Qué tiene que ver contigo? Es mi libertad. ¿Quién crees que eres?-

Clara le contestó fríamente y salió con impaciencia.

Francisco se enojó más y tiró un brazo de Clara, -Clara, ¿estás dispuesta a enfrentarte conmigo? ¿No temes que me enfade?-

-¿Tienes problemas? Francisco, no tengo nada que ver contigo. No me importa nada cómo te sientes. Así que no me impones tu opinión como antes. No tengo interés en ti.-

Clara se alejó de Francisco y se frotó la muñeca, con odio en su mirada.

La mirada de Francisco se volvió loca.

La mujer delante de él ya estaba fuera de su control en definitiva.

Otro hombre la acompañó a hacer las cosas que antes solo podía hacer con él.

Pensando en eso, a Francisco le cegaron los celos.

No se sabía por qué y se le ocurrió una idea loca.

-Clara, me caso contigo. Vuelve a mi lado. Por ti puedo dejar a Cecilia.-