El Prohibido Amor de un CEO Afecto sin fin

sprite

Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Afecto sin fin de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO Afecto sin fin, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Afecto sin fin, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Prohibido Amor de un CEO Afecto sin fin del autor Liliana Situ en readerexp.com

"Ryan!"

Lorelay se sorprende gratamente al ver a Ryan en la puerta de su oficina.

"Lorelay!"

"Tuve que venir por negocios a la ciudad y también vinieron conmigo..."

Detrás de Ryan aparecieron Flora cargando a Elisbeth y David Mu quien carga a Elise pues la pequeña esta dormida.

"Que hermosa sorpresa!"

Feliz por la visita de su familia adoptiva, aunque algo inesperada, tanto Lorelay como Edward los saludan a todos.

Lorelay pudo observar que las viejas rencillas entre Edward y los Niam-Mu habían quedado en el pasado.

Edward incluso cargó a Elisbeth en brazos para darle mimos y muchos besos.

A Lorelay se le derritió completamente el corazón cuando observa a Edward hacerle mimos y cosquillas a la pequeñita quien ríe haciendo reír a todos los adultos.

David Mu abraza conmovedoramente a su hija adoptiva Lorelay.

Flora se les une.

Unas lágrimas intentan caer de los ojos de las chicas.

"Vamos niñas, este no es un momento triste."

"Lorelay solo queremos un momento pues sabemos que estás ocupada."

"Además regresaremos a la villa Niam esta tarde."

David Mu habla mientras limpia las lágrimas de sus hijas.

"Nada de eso, se quedaran con nosotros en mi casa."

"Por favor acepten mi invitación, después de unos días podrán regresar a la villa Niam."

Todos se sorprenden cuando Edward invita a los Niam-Mu a su casa!

Las más sorprendida fue por supuesto Lorelay.

"En verdad no queremos causar ninguna molestia hermana."

"Solo pasábamos por aquí deprisa, pero la abuela Situ nos invitó a la empresa para que te visitaramos."

Rompe el silencio asombrado Flora.

"No es ninguna molestia Flora, siempre sean bienvenidos a esta ciudad y a mi casa."

"Y a Golden Osmanthus y a la casa estudio."

Responde con amabilidad Lorelay.

Edward frunce el ceño al escuchar Golden Osmanthus, pero cuando la pequeña Elisbeth comienza a llorar Edward camina por su elegante oficina para que deje de llorar.

Todos, sin excepción no pueden despegar los ojos de las acciones de Edward.

Nunca, ninguno de los presentes espero ver esa faceta de ese hombre que antaño, era frío,

perverso,

arrogante,

malvado

egoísta,

un CEO increíblemente distante y algo patán.

Por lo ahora al mostrar su lado paternal asombraba a todo el mundo.

"Que?"

Pregunta Edward cuando observa que todo el mundo lo mira fijamente.

"Si no es molestia para ti Lorelay, nos encantaría pasar contigo un tiempo."

"Ordenaré la cena de inmediato."

"Podemos irnos ahora y disfrutar de una noche en familia."

La abuela Situ entra también en la oficina.

Ella esboza una sonrisa amplia mientras acaricia las manos de Ryan y a Flora.

"David, tenemos negocios y asuntos importantes que tratar en este instante por lo que no puedes irte aún."

"Solo por esos motivos necesito que te quedes más tiempo en la ciudad junto con Flora y Ryan."

Los labios de David se curvan en una sonrisa porque sabe perfectamente lo que trama la abuela.

Todos salen de la oficina charlando amenamente para dirigirse al ascensor privado y descender al estacionamiento subterráneo.

Cuando llegan alos autos, la pequeña Elisbeth se rehusa terminantemente a dejar los brazos de Edward por lo que él de buena gana la sienta en su regazo mientras viajas en el asiento trasero del auto.

A su lado Lorelay sostiene en brazos a Elise, quien quiso la comodidad de los brazos de su tía.

Lorelay se maravilla mirándola dormir profundamente dormida.

La pequeña Elise es tan hermosa y angelical!

Al verse con las niñas dormidas en sus brazos, tanto Edward como Lorelay experimentan un calor tierno que los envuelve pues sus deseos de formar familia son intensos.

Ellos puedes ver qué así será su vida familiar con sus hijos.

Sus pequeños Jason y Emily.

Compartiendo un beso devoto, Edward enlaza como puede la mano de su amada.

El amor rosa y paternal burbujea entre ellos al escuchar las acompasadas respiraciones de esas angelitas en sus brazos.

Cuando llegan a la villa de Edward, todo el personal de catering los esperaba en el comedor de Edward.

Edward y Lorelay suben en brazos a las niñas acompañados en todo momento por los padres, quienes no quitan los ojos de encima a sus preciosos retoños.

Mirando por última vez la habitación donde se colocaron unas cunitas improvisadas para las pequeñas, Lorelay deja encendidas las luces de noche para iluminar a las nenas.

Edward revisa que el monitor para bebes funcione correctamente antes que Lorelay junto con Flora salgan de la habitación cerrándola con cuidado.

Los tres descendieron para unirse a Ryan quien se quitó su saco y doblo su camisa blanca hasta los codos.

Edward se cambio su típico traje azul oscuro por un oscuro atuendo informal para estar cómodo en su casa.

David rie amenamente mientras charla con la abuela Situ.

Cuando el timbre de la villa de Edward sonó todos miraron para ver al recién llegado quien es la abuela Freda Baek.

Después de hacer las debidas presentaciones, la abuela Freda le agradece a David Mu y Flora por cuidar a su nieta por tantos años.

Después de unos breves instantes todos se disponen a pasar al comedor para cenar en familia.

Lorelay se siente agradecida por tener a su familia y amigos reunidos con ella.

Su corazón no cabe de gozo al mirar a todos reunidos en la mesa.

Es un escena que ella nunca pensó ver en su vida.

Su familia adoptiva conviviendo con su verdadera familia, riendo y a su lado, su amado Edward.

"Hija, cuando me darás la felicidad de acunar en mis brazos a tus hijos?"

Cuestiona David Mu a Lorelay.

"Esa pregunta me interesa demasiado David."

"Estamos ansioso por escuchar la respuesta."

Interviene la abuela Situ con sumo interés.

"Así es, cuando tendremos bisnietos niña?"

Cuestiona la abuela Freda a su nieta.

Todos los ojos se dirigen a la pareja quien tiene las manos enlazadas por debajo de la mesa.

"Pronto, primero debemos casarnos."

Asevera Edward con firme amor.

Las mujeres de la mesa dejaron escapar un "aaaawwwww" al escuchar las palabras del hombre.

"Y cuando se casarán?"

Cuestiona Flora curiosa.

"Cuando será la pedida de mano, todos queremos ver!"

Exclama feliz David Mu.

"Si Edward, debe de ser algo espectacular!"

Indica la abuela Freda.

"Mi nieta se lo merece después de todo lo que pasó!"

"Se lo debes mocoso!"

Ordena la abuela Situ.

Edward y Lorelay por primera vez se sienten nerviosos ante su familia por sus exigencias y peticiones.

Ambos saben muy bien que las abuelas los presionan constantemente para que les den bisnietos lo antes posible.

Muchos nietos de hecho.

De preferencia media docena de nietos.

Mientras piensa en eso, un pensamiento funesto se gesta en la mente de Lorelay.

Ella ha hecho el amor por lo menos una docena de veces sin protección con Edward.

Edward ha depositado su blanca semilla dentro de ella muchas veces antes...

Ella no toma ningún método anticonceptivo desde que se fue hace más de cuatro años ya...

Algo estaría mal con ella que no le permitiría quedar embarazada a estas alturas?

Ella no es muy mayor, apenas en sus treintas, esta sana, Edward también.

Entonces que pasaba?

"No es así Lorelay?"

La chica quien esta sumida en sus pensamientos y conjeturas de pronto escucha su nombre por lo que sale de sus cavilaciones.

Ella no supo que le preguntaban ni quien.

"A mi siempre me gustó más el nombre de Emily, pero Lorelay se oye lindo."

"Pero eso no me quita que mi nieta se pueda llamar Emily, de hecho..."

Una discusión en la mesa comienza entre los adultos mayores, quienes planean los nombres de los nietos.

En qué villa pasaran las vacaciones sus nietos.

Que es lo que les enseñaran y obviamente lo que heredaran.

Además, claro está hablan de lo mucho que los malcriaran, solo cosas de abuelos.

"Estás bien Lorelay?"

Flora cuestiona a su hermana.

"Si..."

"Solo que, Flora, podemos hablar a solas?"

Las dos se levantan al igual que los hombres también dejando en la mesa a los adultos quienes ya hacen sorteos para ganar tiempo con sus nietos.

Las abuelas ríen al escuchar las anécdotas de David con sus nietas que lo vuelven loco por completo y obviamente se aprovechan de él.

Pero eso le encanta al abuelo David!

"Todo bien Edward?"

Pregunta Ryan a Edward quien también se quedó sumido en sus pensamientos al darse cuenta que ha soñado a sus hijos, pero...

Porque aún no esta embarazada Lorelay?

En el pasado sin el consentimiento de ella, Edward le daba anticonceptivos para tener sexo sin protección con ella, pues la consideraba de su propiedad.

Pero ahora, Edward no esta seguro si ella tome anticonceptivos y no le haya dicho nada porque no quería quedar embarazada aún.

O tal vez era otra cosa.

Una que involucra médicos especializados.

"No Ryan la verdad no esta todo bien."

"Tengo que pedirte dos favores."

Ellos se alejan de la sala para dirigirse al jardín.

La noche es fresca y perfumada gracias a las flores y plantas recién regados que despiden su aroma delicado.

"Entonces, eso te preocupa?"

Cuestiona Flora a Lorelay.

"Si hermanita."

"Tengo miedo de que yo..."

"De que yo no..."

"No quiero pensarlo!"

Lorelay quien esta sentada en el sillón con una copa de vino tinto en la mano habla con evidente preocupación.

Flora bebe una copa de jugo de uva pues aún amamanta a la pequeña Elise.

"Podemos ir mañana mismo a hacerte una prueba de fertilidad al ginecólogo."

"Aeriguar de una vez que pasa."

"Y si algo esta mal, los médicos te orientarán."

"Yo te acompañaré en todo momento."

Flora asevera mientras abraza fuerte a Lorelay pues comprende el miedo que siente.

Para una mujer es un tema delicado su fertilidad.

"Contigo aquí me siento más tranquila."

"Gracias Flora."

Agradece Lorelay.

"Aunque viva en la villa con los Niam siempre me acuerdo de ti hermanita."

"No había querido viajar sola con las niñas para verte por miedo."

"Tu sabes, por el trauma de la guerra y lo que nos pasó."

"Pero cuando supe que vendríamos todos te veríamos me alegre mucho."

Flora mira emocionada a Lorelay.

Las dos tienen las manos enlazadas pues las dos han pasado por tantas cosas buenas y malas.

"Lo se, todo eso fue horrible."

"Yo perdí a alguien muy querido, pero se acabo y tenemos que seguir adelante por su memoria."

"Dime, como es la vida con tus pequeñas?"

Cambia Lorelay el tema a uno mucho más agradable.

Flora le cuenta como es su vida diaria.

Desde el embarazo de sus pequeñas, las molestias,

el parto,

los primeros días con las nenas recién nacidas.

Los meses siguientes,

sus primeros dientes,

sus palabras,

sus primeros pasos,

su primera comida.

Todo toma forma en la mente de Lorelay imaginándolo vívidamente.

De pronto la imágen de ella embarazada de su hija atravisa su mente dejándola ilusionada.

Tocaron a la puerta y Ryan entra a la habitación donde estan platicando las chicas.

"Así que aquí se escondieron de nosotros, tu abuela puso música e insiste que bailemos..."

Exclama Ryan tomando de la mano a su esposa.

Él también extiende la mano a Lorelay para que vayan los tres.

El antiguo amor que Ryan sintió antes por Lorelay ahora es un afecto inmenso, casi de hermana biológica.

Idéntico al que Dániel siente por ella.

"Pero ella bailará conmigo Ryan."

"Tu tienes a tu esposa, muévete."

Edward hace reír a todos con sus falsos celos.

Pronto, las parejas jóvenes bailan melodías románticas en la improvisada pista de la sala mientras que los adultos los observan con amor.

"Vamos a sacudir el esqueleto Aline."

Exclama feliz David hacía la abuela Situ quien se levanta de un brinco para darle catedra de baile.

"Fuí la mejor bailarina de mi generación Davie!"

"Espera una paliza!"

Comenta feliz la abuela Situ.

"Enseñale Aline que eras un bolido en la pista!"

Los chicos se rien felices por las anticuadas expresiones de los mayores.

La noche familiar en la villa de Edward transcurre feliz hasta altas horas de la madrugada.

Después de despedirse por la noche todos ocupan sus habitaciones para descansar.

"Te divertiste hoy mi amor?"

Edward cuestiona mientras acaricia la suave espalda de Lorelay quien esta recostada desnuda en la cama que ambos comparten.

"Si, estoy muy feliz de tener a mi familia en casa.

"A nuestra familia."

Unos besos cálidos en su espalda y costado hacen cerrar los ojos a la chica.

"Jamás pensé ver tu lado paternal y tierno con las niñas."

Susurra Lorelay.

"Tampoco pensé que lo tendría nunca."

Declara Edward.

"Pensé que jamas querría tener hijos hasta que Leila me mostró a Emily y a ti embarazada."

"Esa fue la visión más hermosa que jamás tuve en mi vida y es lo que más anhelo."

Edward habla sin dejar de besar la piel satinada de Lorelay.

"Pero se que aún tenemos asuntos sin terminar como encontrar ese título universal."

"Además debemos casarnos y tratar con ese odioso de Laersen."

Un resoplido fastidiado escapa d ela boca de Edward al recordar a Jens.

En la mente de Lorelay la imágen de ella formando una hermosa familia con Edward es lo que más ansia.

Pero ahora ella tiene miedo.

Lorelay incluso piensa que después de obtener el resultado ginecológico debería pedirle algo a su abuela para remediar esa situación.

Lentamente bajo las caricias suaves, Lorelay se adentra en un sueño profundo.

Un sueño entre tierno y cruel, donde no todo es rosa.

Pero al final ella pudo ver que si se esfozaba, podría tener esa vida que quería junto a su amado Edward.

Del otro lado del mundo Dániel se queja como niño porque no quiere bajar al Lobby para entregar la pintura al Jeque.

"No quiero ir, de hecho no quiero que tu vayas tampoco."

"Dejemos que la mensajería de siempre lo entregue."

"Tal vez debería de expandir mi compañía de logística hasta estos confines de la tierra, pero no quiero ir."

Paciencia.

Johana tiene mucha pero la actitud de niño haciendo berrinche de su esposo la está irritado.

"Mi amor, tenemos que ir, ya esta programado."

"Incluso Lorelay misma nos encargó esta tarea a los dos en la última subasta, recuerdas?"

Declara Johana.

"Pues no voy."

Declara Dániel enfurruñado.

"Está bien, quédate aquí y descansa, iré yo."

Indica Johana.

"De ninguna manera te dejaré a solas con ese Jeque pomposo y engreído que se cree dueño de la mitad del mundo."

Salta de la cama Dániel enfadado.

"Entonces andando mi amor, vamos ya!"

Dániel toma la mano de su esposa para salir.

Johana, ataviada con un vestido largo negro vaporoso y unas sandalias de las que se enamoró.

Dániel viste un traje blanco de tela fresca.

La habitual caravana de autos los espera en el estacionamiento del hotel donde el Jeque Amhed les hace una reverencia a los dos.

Él les indica que entren al asiento trasero de un auto detrás del que él va.

Ese día no iba solo el jeque Amhed, pues lo acompaña su hermano gemelo.

La obra fue cuidadosamente envuelta, empaquetada y dispuesta en una camioneta con refrigeración que los seguía unos tres autos detrás de ellos.

El palacio que los espera en el horizonte es magnífico.

Altas paredes blancas, techos abovedados pintados de dorado guardias apostados en las entradas, una fila de casas hermosa a los lados, elegantes y bellas pero nada como la impresionante vista del palacio del jeque Amhed.

"Por un momento me siento dentro de los cuentos de arabia."

Susurra Johana a Dániel quien se siente un poco cohibido ante el lujo.

La vida de Dániel siempre fue difícil, desde su infancia y juventud.

Él aún recuerda el departamento que rentaba junto con Tommy, el cual no era lujoso.

Y como su empresa lentamente comenzo a despegar gracias a Joseph Situ.

Ahora su empresa era pequeña aún, pero ya estaba a nivel internacional todo gracias a Johana pues ella es la imágen de su marca.

Dániel es rico, pero no mega rico como el jeque Amhed.

"Es un presumido."

Johana acaricia con sus manos las mejillas de su esposo para darle un beso amoroso que le infunde calma ante la inminente llegada.

Todo dentro es paradisíaco.

Es como llegar a un oasis en medio del desierto.

Palmeras altas,

exhuberante vegetación,

una enorme piscina,

caballos,

aves exóticas,

tigres y leones paseando con collares como perros por los jardines.

Criados, autos lujosos en el porche.

Para donde miraran siempre había algo interesante que ver.

"Por favor señora Aurora, Señor Dániel, síganme dentro para refrescarnos."

El jeque les indica el camino para que entren.

Los esposos admiran la entrada y la enorme casa, la cual es muy fresca, con muros y techos abovedados.

Las obras de Lorelay al igual que las de Johana adornan la gran sala.

Detrás del jeque Amhed el personal de entrega pasa para colgar con sumo cuidado la obra de arte en el lugar designado.

Dániel y Johana admiraron las obras y alaban la distribución.

El jeque Amhed les pide que pasen al comedor donde habrá un festín en su honor.

"Esto es demasiado no crees?"

Dániel cuestiona mientras enlaza la mano de su esposa.

"Se burla de mi."

Indica Dániel sintiendose inferior.

Johana lo abraza consolandolo.

El jeque Abdul, hermano de Amhed los interrumpe.

"Mi hermano siente una profunda admiración por su esposa y sus obras."

"De pequeños nuestra madre que Alá la tenga en su gloria, le gustaba llevarnos a diversas muestras de arte, museos y tomamos clases de pintura y escultura."

"Pero desafortunadamente ninguno de los tuvimos el don para pintar, por lo que nos dedicamos a los negocios de nuestro padre."

"No comenzamos desde arriba, sino desde abajo, barriendo y haciendo labores pesadas en las empresas y hoteles de la familia."

"Pero cuando Alá nos sonrió, mi hermano encontró petróleo por accidente y cambiamos nuestro estilo de vida."

"Cuando mi hermano pasó por una fuerte depresión sin querer miró su propuesta de amor en el internet y se interesó por la obra de la Artista Aurora."

"Sus obras le dieron sentido de algún modo a su vida y por eso la admira."

"Porque puede ver en ellas mucha pasión y profundidad."

"Y también siente respeto por el hombre que tiene capturado el corazón de tan magnífica mujer como su esposa señor Dániel."

"Por eso, es un honor para mi hermano y para mi que sea nuestro socio."

"Mostramos nuestro respeto de ese modo."

Dániel encuentra sinceras las palabras del jeque Abdul.

Su enfado se diluye para felicidad de Johana, quien ahora ve un semblante diferente en su esposo después de escuchar la explicación de Abdul.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión y voto!