El Prohibido Amor de un CEO Aliados

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Aliados

La novela El Prohibido Amor de un CEO Aliados es muy buena. En Aliados, no podía dejar de leer. He leído bastantes historias de Liliana Situ , pero con el libro El Prohibido Amor de un CEO, todavía tiene mucho regusto por sí mismo. La belleza de la historia Liliana Situ es que, por dolorosa y angustiosa que sea, sigue atrayendo a personas que no pueden darse por vencidas. No es una fantasía color de rosa, que una niña Cenicienta se enamore de un príncipe en un caballo blanco, luego los dos se dan la mano y viven felices para siempre. Pero el amor es una cosa pequeña en un centenar de otras cosas en la vida. Lee la El Prohibido Amor de un CEO novela Aliados en readerexp.com

James, Dániel y Tim se asomaron por la ventana para ver quienes habían llegado.

La abuela, Emily, Maggie y Elizabeth se quedaron a petición de ellos dos, en otra habitación cerrada.

El celular de la abuela sonó en ese momento, por lo que ella contestó de inmediato.

"Dime..."

"Comprendo, ahora voy."

"Tim, abre, es mi gente."

Ordenó la abuela.

Tim abrió la puerta.

Un joven de traje oscuro entró y saludó a la abuela con respeto.

"Su nieto casi muere hoy a manos de su padre."

"Joseph Situ está en cirugía por un disparo en su pie."

Todos se asombraron al escuchar esa noticia, pero la abuela Situ quien conoce a Joseph a la perfección no esta sorprendida para nada.

"Ese bastardo ya fue demasiado lejos."

"Vamos Elizabeth, tenemos que ver a tu hermano."

"Que aunque esté enojada con él por idiota sigue siendo mi nieto."

"James, encárgate de Joseph."

La abuela separó a James de todos para susurrarle al oído.

"No le digas a Carl de lo que hablamos aquí."

"Presiento algo malo con él."

Después, la abuela fue directamente con Emily.

"Mi niña, debo ir a verlo, sigue siendo mi nieto, el único recuerdo tangible de mi amada hija Lorna."

"Pero aún debo hablar contigo en privado de algunos temas personales."

"Dániel...cuídala bien."

En el auto, la abuela instruyó a Elizabeth para que no dijera nada de lo que la abuela les había contado.

Edward despertó en la cama de su habitación en casa de su abuela.

Algo desorientado y confuso, trató de levantarse, pero una mano femenina lo detuvo.

"No te levantes, aún estás débil."

La voz de Elizabeth confundió a Edward por lo que cuestionó.

"Lucy?"

Elizabeth suspiró ruidosamente antes de sentarse a su lado.

"Sabes?"

Comenzó a platicar Elizabeth con su hermano.

"A pesar de que soy tu hermana solo de apellido, he aprendido a quererte como un verdadero hermano pero tú a mí no..."

"En todos estos años he pensado que resientes el hecho de que tú padre biológico haya adoptado una niña..."

"Pero también creo que piensas que te robé el amor y atenciones de tu padre y por un corto tiempo fue así."

"Tu padre jugaba conmigo y reía conmigo..."

"Pero medida que fui creciendo, dejó de interesarse en mi y me relegó al cuidado de la abuela, que encantada me recibió."

Edward escucha las palabras de Elizabeth como lejanas y cercanas.

"Y aunque Joseph siguió pagando por mi educación, la abuela es la que me ha proveído todo en bastantes años."

"Esto que te hizo tu padre biológico es una cobardía."

"Él no se merece que le llamemos padre."

"Si tú estás de acuerdo, haremos que Joseph pague por lo que te hizo."

Elizabeth jamás había hablado tanto con su hermano de esa forma tan vehemente en toda la vida.

Acostumbrada al carácter irasible de Edward, ella solo hablaba poco con él y jamás de sentimientos, solo de cosas prácticas como de la escuela y de empresas.

Pero está vez, hasta ella pensaba que Joseph había ido demasiado lejos en sus acciones.

Edward aún bajo los efectos de calmantes para el dolor solo exhaló un "mmmhh" antes de volverse a quedar dormido.

Pero las palabras de su hermana adoptiva resonaban en su  cabeza mientras comenzaba a quedarse dormido.

De noche, Dániel y Emily recibieron sus pedidos de comida.

Ambos se sentaron a disfrutar de una deliciosa pizza y varios bocadillos más.

Satisfechos, comenzaron a hablar de lo sucedido por la tarde, entonces Dániel recordó.

"Emily, olvidé te decirte con toda la emoción del día que Carl quiere que entregues personalmente la casa de las cantantes de K-pop."

"Estará lista para la próxima semana y podrás obtener tu pase VIP para su concierto."

"También me dijo que solo podía aceptar mi renuncia en persona pero no la tuya."

Emily se recostó en el sillón.

Ella cubre su cuerpo con su enorme y calido suéter azul para escuchar y pensar lo que Dániel dijo.

"Dániel, iré entonces a firmar mi renuncia y espero recibir algo de compensación."

"Entregaré la casa cuando sea la fecha acordada, pero..."

"Ya no creo que sea buena idea ir al concierto."

Dániel le limpió la boca que aún tenía restos de salsa de pizza antes de decirle con seriedad.

"Si no vas después podrías arrepentirte después"

"Además son VIP!"

Emily lo pensó mejor.

Una pequeña chispa de deseo se encendió en ella.

Cuando ambos fueron a dormir,  Dániel aún se mantiene casto con ella.

Pero cuando ella duerme en sus brazos, el chico sabe que vale la pena el sacrificio.

Pronto, su amada chica estaría de mejor humor para hacerla suya por fin.

Emily soñó esa noche con su madre, con su hermano Bruce, con su primo James.

Por la mañana, Emily fue a hablar con Carl a la empresa de diseño.

Él la recibió con gusto.

"Emily, me da gusto verte bien."

"Lamento las acciones tan detestables de mi primo."

"Él estuvo mal desde el principio y tú sufriste más que nadie."

Comentó Carl con un ligero tono de burla en sus palabras.

"Gracias por su consideración Señor Carl."

Respondió Emily algo molesta.

"He venido hoy a firmar mi renuncia voluntaria."

"Y a informar que entregaré dentro de dos días la casa a las cantantes."

"Terminaré los detalles que faltan, pero ya no regresaré a trabajar más aquí."

"Lo siento."

Está vez, Emily imprimió en sus palabras su seguridad y una pizca de soberbia.

Carl estuvo de acuerdo con ella.

No le puso pero alguno.

Le dió su bono por el departamento.

Carl le comento que debido a su excelente desempeño en la casa de las artistas, le extendería un currículum impresionante y recomendaciones para otras empresas.

Emily agradeció sin más antes de retirarse a la casa de las artistas.

La comida seguía llegando a esa casa, estuviera Emily o no.

Ella recordó lo equivocado que estaba ese bastardo cuando arregló que le llevarán comida deliciosa.

"El creyó que estaba embarazada por eso pidió que me trajeran comida."

"Que asco."

Susurró Emily pasando de largo el comedor.

Ella quiere revisar la casa.

Hermosa, cómoda, moderna, segura, cálida, ostentosa, con clase y belleza, la casa tiene una estética sin igual y funcional.

Muebles de lujo y buen gusto la amueblan.

Alfombras, lámparas lindas y modernas, habitaciones decoradas con los gustos de cada una de las chicas.

Todo estaba excelentemente bien.

Emily  sonrió y se sintió orgullosa de ella misma.

Flora t Ryan en la villa de los Niam descansan mientras ven televisión.

Ryan no quiere irse a trabajar y dejar a Flora sola.

Él todavía piensa que ella está en etapa de negación y ella en algún momento mostraría signos de depresión por la perdida del bebé.

Y de esa forma ella podría hacer alguna locura.

"Ryan, de verdad estoy bien"

"Solo guardo el reposo que el médico me ordenó pero no estoy triste ni deprimida de verdad!"

Comentó Flora con ligereza.

"Ve a trabajar con tu padre, yo estaré con tu mamá aquí."

"De acuerdo?"

Flora intenta convencer a Ryan.

"No, no me iré de aquí hasta verte bien."

"No haz llorado ni gritado ni nada."

"Y eso me asusta."

Comentó Ryan preocupado.

"Ryan, quiero que ambos estemos bien."

"Mírame, aún estoy viva y tengo la certeza de que tendremos dos hijas hermosas juntos."

"Sus nombres serán Elisbeth y Elise y te volverán loco de amor."

"No alucino, lo sé."

"No confías en mí?"

Preguntó Flora.

Ryan le dió un beso en la frente antes de pasarle el brazo por los hombros.

Quería creerle a Flora pero algo le hacía temer.

David Mu había ido a ver su antigua villa y la encontró renovada.

Eso le agrado, pero a la vez no.

Los detalles de la familia como las estaturas marcadas en los marcos de las puertas de las habitaciones de las niñas ya no estaban.

La casa era, linda, cómoda, elegante y totalmente impersonal.

Ya no podía oler el perfume de su ex- esposa Lily, ni a sus hijas y sus experimentos en la cocina.

Era solo un cascarón de casa vacía.

David marcó el número de su hija Emily.

"Emily, estoy en la villa Mu, pero puedes venir?"

Cuestionó su padre, por lo que ella respondió que si.

Quería ver su antigua casa.

Dániel no pudo acompañarla a ver la villa Muy pues tenía una cita con un inversor para su nueva empresa de logística y entregas.

Y era importante.

"Emily no me gusta dejarte sola."

"Porque no vienes conmigo o vas a casa con Tommy."

"Desde ahí puedes hacer otras cosas."

Emily se paró de puntitas antes de darle un beso en los labios.

Él cerró los ojos para disfrutar el beso.

"Mi amor no te preocupes, estaré bien."

"Ayudame a tomar un taxi a mi casa."

"Mi padre recuperó su casa."

"Mi casa de la infancia."

Comentó emocionada Emily, pero también triste.

En esa casa la había maltratado tanto.

Pero era la única familia que había tenido hasta ahora.

"Y si llamó a James y le pido..."

Emily lo besó otra vez.

Dániel refunfuñando aceptó.

"Esta bien, odio que me controles con tus besos."

"Vamos."

Habló de mala gana Dániel aunque encantado por como lo besaba ella.

"Te veré en el departamento de Flora y Ryan esta noche de acuerdo?"

Indicó Dániel antes de observar  cuando el taxi con Emily abordo se iba.

"Odio separarme de ella."

Pensó Dániel sintiéndose triste.

James y Maggie disfrutaban de su día antes de que el padre de James les llamara por teléfono.

"Escuché el rumor de que máscara de bronce tuvo un enfrentamiento con un tal Paul."

"Quiere primero derribar la competencia y después seguiremos nosotros."

Aseveró el padre de James.

"Emily está al tanto de él?"

El padre de James pregunta mientras lee informes en su mano.

Informes que costaron dos vidas de espías descubiertos.

Y que aún con sus últimas fuerzas habían enviado los datos.

"No."

"Apenas ayer pudimos hablar con ella sin que nos rechace."

"Aún no sabe nada de él."

Maggie escuchaba atenta lo que James decía.

Siguieron discutiendo un poco más padre e hijo por llamada hasta que ambos colgaron.

Después de que la llamada terminará,   Maggie miró el estudio de James para preguntarle.

"Podrías enseñarme a pintar James?"

James miró a su novia con picardía.

"Claro que sí."

"Pero cobro demasiado por clases particulares."

Comentó James con sonrisa burlona.

"Ah si?"

"Dime tú precio."

Comentó Maggie  dolida.

"Este es mi precio."

Levantándose de la silla, James la besó para después tomarla en brazos.

De este modo la llevó a la habitación de ambos.

"Tendrás que darme muchas clases por este pago, de acuerdo?"

James se rió antes de cerrar la puerta.

Edward parecía que tenía resaca pues todo el cuerpo le dolía, la cabeza le estallaba y los oídos le zumbaban.

Frente a él, Elizabeth dejó una charola con comida.

"Come, la abuela dijo que descongelará una de tus cuentas privadas y con eso pagarás las demandas que tienes en tu contra."

"Edward debiste haberlo pensado mejor antes de actuar como lo hiciste."

Edward no tenía ganas de hablar y menos con ella.

Él buscó a Lucy por todos lados pero recordó que no estaba en Golden Osmanthus y en casa de su abuela ella jamás sería admitida.

Mientras buscaba sus zapatos para irse, una duda llegó a él, por lo que Edward preguntó.

"Dijiste ayer que podríamos juntos vengarnos de Joseph?"

"Si, lo dije y otras cosas más..."

Contestó Elizabeth.

Ambos comenzaron a hablar de cómo se vengaría de Joseph.

Al fin parecían hermanos.

Emily llegó rápido y  segura a la villa Mu.

Su padre junto con Jerome la recibieron.

Emily fue a su habitación.

Ya no estaban sus muebles, ni su cama, ni nada de sus dibujos de adolescente.

Todo era nuevo, elegante, extraño.

"Papá, que vas a hacer con esta villa?"

Cuestionó Emily.

"Ya no es nuestra casa."

David la abrazó afectuosamente antes de decirle.

"La venderé."

"Ya no quiero vivir aquí más."

"Me gusta vivir con Jerome y tomarlo de mayordomo."

David río ante ese comentario y Jerome le lanzó un cojín.

"No soy tu maldito mayordomo imbecil."

"Debería dejarte en la calle."

Comentó Jerome en tono de juego.

Siguieron gastandose bromas y riendo, contagiando a Emily con su felicidad.

Ambos la llevaron a un taxi, se despidieron de ella antes de regresar dentro de la casa.

"De verdad vas a vender David?"

Preguntó Jerome.

"Si, necesitamos dinero para la empresa."

"No importa cuánto nos paguen los situ."

"Quiero quitarle sus empresas y adquirirlas a precio bajo como él hizo con mi empresa."

"Debe experimentar lo que sentí."

Aseveró con furia David.

"Y así será amigo."

Contestó Jerome.

El aviso de "Se vende" fue colgado en físico y en internet.

Pronto llovieron compradores.

Emily iba feliz viendo el paisaje por la ventana del carro cuando varios autos oscuros  se pusieron frente ram taxi y lo hicieron detenerse.

Un hombre descendió del auto, le extendió un billete al taxista y alguien abrió la puerta de Emily.

Unas manos poderosas la sacaron del auto.

Rápidamente la pasaron a la parte trasera de uno de los autos y todos reanudaron sus marcha como si nada hubiera pasado.

"No temas, no te haré daño."

Emily observó al hombre al lado de ella y le pareció conocido.

Pero ahora estaba más limpio, peinado, sin arena en la cara.

"Eres el amigo de Edward?"

Preguntó Emily.

"Si, me llamo Paúl y soy amigo de Edward."

"Quiero pedirte tu ayuda para hacerlo sufrir."

"Que te parece?"

Emily estaba tranquila pues ya había visto un poco de como operaba Edward.

Esos autos negros Aston Martín y a Paul.

"Cómo te ayudaría a hacer eso?"

Preguntó Emily curiosa e intrigada.

"Vamos a un lugar seguro y hablaremos."

Dijo Paul.

Emily no tuvo elección.

Ella sabía que si alguno de los amigos de Edward hubiera querido la hubiera matado como él había hecho antes.

El "lugar seguro" resultó ser una pequeña casita en medio de unas calles pintorescas.

Emily vió el lugar y se maravilló de lo bonito que era, bonito y curioso.

Paul caminó de la misma forma altiva y desdeñosa que Edward.

Emily solo suspiró resignada.

"Igualitos."

Pensó ella.

Adentro de la casa, era otra historia.

Cuando abrieron la puerta, otra puerta se abrió para dar paso a un corredor amplio e iluminado con una elegante y lujosa casa.

"Siéntate, por favor."

Pidió Paul.

Emily se sentó al borde la silla.

Sin rodeos Paul habló.

"Quiero que demandes a Edward por acoso y violación."

"Te daré pruebas físicas de que él te hizo eso."

"Si lo haces podrá ir a la cárcel un tiempo y ambos nos habremos vengado de él."

"Trato?"

Preguntó Paul.

"Trato."

Aseveró Emily.

Ambos sellaron el trato dándose la mano.

Joseph estaba descansando en su habitación cuando James entró sin hacer ruido.

Le dió a oler algo, por lo que Joseph despertó de golpe tosiendo.

"Cálmate anciano, aún no mueras, no es hora."

Comentó de forma ruda James.

"He venido por órdenes de la señora Aline Situ para que renuncies al apellido Situ.

"Quiero que te largues de este país  y jamás regreses."

"Si lo haces, se te dará una pequeña pensión para que pases tus días bien."

"Si te niegas, te mataré ahora mismo y créeme que no tendré compasión de ti maldita escoria."

Joseph solo podía verlo pues lo que había olido lo había paralizado de momento.

James sacó unos papeles y un bolígrafo.

Se lo extendió a Joseph y le dio a oler otro tubo de ensayo.

Joseph por fin pudo moverse y hablar.

"Jamás renunciaré al apellido Situ, es mío por derecho, yo tengo derecho a usarlo hasta el fin."

"No me iré, mi vida está aquí y mi dinero."

James suspiró decepcionado.

Sacó una navaja tan grande y afilada que cuando se la puso en la garganta, Joseph sintió el filo y el corte preciso.

"Lo haré idiota pero sueltame."

Masculló Joseph.

"Sabía que obedecerías de buen modo."

Con rabia, Joseph firmó los documentos.

Cuando terminó aventó el bolígrafo a la pared rompiendolo.

"Buen gesto."

"Muy maduro de tu parte."

James se burló de Joseph abiertamente antes de agregar.

"Te irás mañana mismo, ya no regresarás a esa villa donde vivías."

"Todos tus acciones, activos, empresas y demás han sido transferidos a Elizabeth."

"Regresa a la cloaca de dónde saliste anciano."

Amenazó James a Joseph antes de  salir de la habitación riendo.

"Esto no se quedara así Aline."

Juró Joseph.

Joseph envío varios mensajes a antiguos compañeros de negocios.

Paul y Emily cenaban muy felices y reían encantados cuando el auto de Edward se estacionó.

Lucy descendió del auto al lado de Edward quien fue recibido por el gerente y chef quienes lo recibieron con gusto.

Mientras caminaba a la mesa, Edward pudo oír risas de mujer y hombre que se le hicieron conocidas.

Lucy observaba donde se iban a sentar y la calidad del restaurante.

Ambos caminaron antes de pasaron frente a Emily y Paul quienes no dejaron de reír  al ver a Edward.

Sin embargo Edward si fue a la mesa de ellos.

Poniendo las manos en la mesa, Edward se dirigió a Paul.

"Se puede saber que haces?"

Y esa pregunta traducida sería más bien, que haces aquí con ella.

"Oh, hola!"

"Ah, pues cenar."

Comentó sin emoción Paul.

Emily ni siquiera lo miró.

Lucy se limitó a mirar a Emily.

Ambas compartieron una mirada de pocos amigos y voltearon las caras por el disgusto.

"Ya sabes a qué me refiero Paul."

"De hecho que haces aquí?"

Inquirió enojado Edward.

Se olvidó de Lucy quien no queriendo estar parada ni un momento más, tomó del brazo al guapísimo chef antes de  pedirle con voz melodiosa l

que le enseñara su mesa.

Sin reparo, comenzó a coquetear con él.

Emily no habló, solo miró su comida en el plato y a Paul.

"Tu chica te abandonó."

Apuntó Paúl quien señaló a Lucy que le hacia ojitos al apenado chef.

"No juegues con fuego Paul."

Comentó Edward quien apretó más fuerte la muleta que llevaba por su herida reciente.

"Bah, solo estamos cenando."

"Tiene algo de malo?"

Contestó Paul con desgano.

"Alejate de ella."

Edward hablo  fuerte y claro.

Emily se levantó para colocarse frente a Edward.

"Te demandaré por violación mañana."

Edward la miró asombrado, no por sus palabras sino por el odio en ellas.

"Vámonos Paul, aquí apesta."

Emily pidió.

Paul se levantó y se burló de Edward antes de pagar la cuenta.

Emily caminó sin prisas hacía la salida.

Ella y Paul volvieron a reírse de todo y nada.

Edward se quedó dentro del restaurante haciendo el coraje de su vida.

Esperaba la demanda, pero le dolía haberla visto feliz con otro hombre.

Primero con ese chico y ahora su "mejor amigo" Paul.

Edward tomó la decisión de recuperar a Emily a cualquier costo.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.