El Prohibido Amor de un CEO Alianza. Primera parte

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La novela El Prohibido Amor de un CEO Alianza. Primera parte del autor Liliana Situ es una novela emocionante y fascinante historia En Alianza. Primera parte, su amor por ella tomó forma y se profundizó. El contenido de los episodios se encuentra entre las dos orillas de la realidad porque es demasiado cruel para ser realista. Autor Liliana Situ Construcción Cada personaje en El Prohibido Amor de un CEO es una parte de la personalidad de cada persona. Solo tienes que experimentarlo para saber cuán profundo es. Siga Alianza. Primera parte y los capítulos posteriores de la novela El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

Las compañeras de Emily la abrazaban y felicitaban con alegría.

Algunas lo hacían de forma fingida, otras con genuina alegría, pero todas las compañeras y compañeros alrededor de ella no podían creer su buena suerte.

Había ganado el concurso de diseño de el grupo de K-pop!

El boleto VIP para su próximo concierto en esa ciudad era de Emily!

"Gané?"

Emily aturdida sentía que todo le daba vueltas, por lo que sentó en la silla cercana.

"Emily, felicidades!"

"Podrás elegir a tu equipo para trabajar en el proyecto."

"Además, ganaste un bono por conseguir que sea de nuestra compañía el proyecto!"

La felicitó Carl.

Esa semana había sido la más extraña y loca de toda la vida de la niña.

David, su padre, por fin había Sido dado de alta del Hospital.

Pero el señor David se rehusó a vivir con Ryan y Flora, pues consideró que sería un estorbo para la nueva parejita.

Por lo que eligió instalarse en casa de su viejo amigo, Jerome.

A todos les sorprendió está decisión por parte del señor David Mu.

Pero ambos hombres tranquilizaron a los chicos prometiendoles que todo estaría bien.

Los chicos prometieron a su vez visitar diariamente al señor David.

Cuando los chicos se fueron los dos hombres planificaron la forma en que David se vengaria de Edward Situ.

Y de paso su padre, Joseph Situ.

El celular de Emily sonó.

Ella contestó de inmediato.

"Emily!"

"Esta noche me quedaré con James en su galería."

La voz de Maggie al otro lado dela línea se escuchaba sospechosamente emocionada.

"Estamos buscando un departamento para poder vivir juntos!"

"Puedes creerlo?"

Emily casi podía ver a su amiga brincando de felicidad al otro lado de la línea.

Cuando James llevó a Emily de vuelta a su departamento, el joven ya no pudo ni quiso ocultar sus sentimientos por Maggie.

Emily en verdad creyó que ambos habían hecho el amor está noche, pero se decepcionó cuando se enteró que James se había marchado después de que ambos cenaran.

Ni James ni Maggie habían podido despertar a Emily, por lo que la dejaron dormir tranquila.

Maggie le había explicado que los dos solo se habían de besado y abrazado hasta el cansancio.

A James no le gusta ser promiscuo, por lo que le pidió formalmente a Maggie que fuera su novia oficial.

James siente un amor profundo por Maggie que no sentía por Elizabeth.

Ese sentimiento tan profundo sorprendió a James cuando protegió a Maggie de su exnovio cuando el bastardo intentó golpearla.

Maggie le contó a Emily que el mismo James le había pedido conocerse más, antes de tener relaciones sexuales.

Maggie, abrazando la almohada en la cama de Emily, le confesó a su amiga que ella por fin había encontrado un caballero que la amara.

Emily encantada por las palabras enamoradas de su amiga, la abrazó con mucho cariño.

Emily en verdad se sintió feliz por Maggie, pero en el fondo de su corazón, la niña deseó poder tener alguien así en su vida.

Alguien que la amara a ella y no solo su cuerpo....

Todos los días, James iba al departamento por Maggie para llevarla a su trabajo.

Al final del día, James volvía a recoger a su novia en su trabajo para regresarla sana y salva a su departamento.

Emily observó lo enamorados enamorados que estaban los dos.

La niña se cuestionó que tal vez era hora de conseguir un lugar solo para ella.

Emily entonces recordó el departamento que Edward le había regalado.

"Es extraño que no me haya llamado ya."

Pensaba distraídamente Emily un miércoles mientras pagaba la cuenta de su café.

Aunque la verdad es que se sentía libre sin Edward.

Lo que Emily no imaginaba es que Edward estaba hecho una furia por no poder ni comunicarse con ella.

Mucho menos tenía tiempo para ir a buscarla.

Por alguna extraña razón, las cosas en su empresa comenzaron a presentar demasiados fallos.

Inexplicablemente se caía el sistema.

Los contratos se "extraviaban."

Algunas empresas habían estado al borde del colapso y todo eso requería de la presencia indispensable de Edward.

Carl lo ayudaba lo mejor que podía, pero solo podía asistirlo en algunas cosas.

Para colmo de males, sus técnicos de espionaje, habían sufrido un silencioso ataque cibernético que los había dejado sin comunicación externa.

Sentado en su silla, Edward estaba enterrado en un mar de papeles.

Todos ellos importantes y todos requerían su atención inmediata junto con su firma.

Harto de tanto papeleo interminable, Edward tomó su celular para intentar, por décima vez localizar a Emily.

Pero al no obtener ni tono de llamada, estrelló el celular caro contra la pared destrozando al pobre aparato por completo.

La pobre secretaria de Edward, tenía varios celulares de repuesto en su escritorio en caso de necesitar los.

Ella nunca antes había visto tan enojado a su jefe.

"Elaine!"

Gritó Edward desde su oficina.

La pobre Elaine, secretaria de Edward, caminó con apuro llevando un celular nuevo en sus manos, lista para dárselo a su jefe.

Entrando, la secretaria encontró a su jefe sumamente estresado y con cara de pocos amigos.

Después de tomar el celular le ordenó.

"Haz que Emily Mu venga aquí y me prepare un té."

"Hazlo ahora mismo."

Ordenó groseramente Edward.

Elaine asintió en silencio.

La chica corrió a la puerta para cumplir la orden de su jefe.

Sin embargo, en ese momento Shirley y su padre entraron en la oficina, impidiendo que la secretaria se fuera ya que le encargaron que les preparara dos cafés.

Contrariada con las órdenes de las personas que habían llegado, Elaine volteó a ver Edward.

Su jefe le ordenó que les trajera los malditos cafés a los recién llegados.

"Porque te comportas tan frío con tu prometida Edward?"

Cuestionó con voz grave el padre de Shirley.

"Acaso no es buen negocio para ambos que las familias se unan para consolidar nuestras riquezas?"

El padre de Shirley bufó su enfado hacía su futuro yerno.

"Te enteraste que tu prometida fue secuestrada por Lucy, tu prometida fallecida."

"Yo creo que alguien está jugando un juego muy sucio con nosotros para terminar con su compromiso."

Declaró el padre de Shirley.

Edward no estaba de humor para bromas y menos si implicaban a la fallecida Lucy.

"Lucy está muerta, no puede secuestrar a nadie."

"Porque no protege usted a su hija?"

Declaró enfadado Edward.

"Porque es tu deber Edward!"

"Soy tu prometida!"

Gritó furiosa Shirley, quien no podía creer que ni una sola vez Edward la había llamado o buscado.

Shirley planeaba las reformas en la empresa de Edward y en su vida, pero después de ese terrible incidente con Hassel la chica se sintio temerosa del rechazó de Edward hacía ella.

Pero al parecer Edward no estaba ni enterado.

O parecía no importarle en absoluto.

"Lucy está viva!"

"Ella misma me secuestró para ponerme una trampa y de esa forma manchar mi reputación!"

La voz de Shirley es alta, enfadada y un poco temblorosa.

"Afortunadamente pude salir sin consecuencias y nadie se enteró de lo ocurrido."

Shirley se acercó a Edward pues parecía que la estaba ignorando por completo.

Edward se levantó de su asiento intempestivamente antes de golpear con sus dos manos la madera de su escritorio.

"Silencio Shirley!"

"No me interesa lo que te sucedió!"

Gritó Edward harto de que esa mujer odiosa le alzara la voz.

"Eres un bastardo Edward!"

"Si no fuera por lo conveniente de este matrimonio, jamás me casaría contigo!"

Enfadada, Shirley gritó señalando con su dedo al enfadado Edward

"A mí no me señales ni me amenaces mujer!"

"Los viejos quisieron este matrimonio, no yo!"

"Y enterate qué JAMAS nos casaremos bajo ninguna circunstancia..."

Declaró enfático Edward.

De un manotazo hizo volar todos los papeles de su escritorio sin importarle nada.

"Esto lo hablaré con tu padre jovencito!"

"Hay demasiado dinero y negocios invertidos como para que por sentimentalismos tuyos se rompa el compromiso!"

Amenazó el padre de Shirley a Edward.

"Y en cuanto a tu novia muerta, averigua quien la está suplantando."

"Nosotros lo haremos también y en cuanto la tengamos en las manos, sea o no sea Lucy la mataremos."

El padre de Shirley se levantó de su asiento.

Tomó la mano de su hija para salir de ese lugar de mierda.

Shirley tenía todavía la taza medio lleno de café en sus manos.

Para desquitar un poco su coraje, se la arrojó a Edward.

El café manchó no solo el escritorio, sino todos los papeles, el nuevo celular, el costoso y fino traje a la medida de Edward además de sus manos y cara.

"No me gusta tampoco la idea de casarme contigo!"

"Eres demasiado imbécil Edward!"

"Pero está en juego mi familia y mis empresas."

"Tú no arruinarás nada de lo que es mío por derecho!"

Cerrando la puerta los dos dejaron a un Edward casi a punto de explotar.

"Elaine!"

La chica entró de nuevo esperando las órdenes.

"Limpia esto."

"Imprime lo que necesito otra vez."

"Iré a cambiarme."

Hecho una furia, Edward se dirigió a su habitación privada donde se dió una ducha y se cambió por ropa limpia.

Para calmarse, Edward encendió un cigarrillo mientras miraba por el balcón de su oficina.

En una cosa tenía razon Shirley.

La familia Leng había invertido mucho capital en varias compañías de Edward.

Algunas ya habían comenzado la fusión

"Maldición!"

Gritó a todo pulmón haciendo que Elaine temblará al oírlo.

Fue el día más espantoso para ella.

Emily caminaba tranquila hacia al trabajo con su café en mano cuando creyó ver a lo lejos a Edward esperandola en la puerta de su edificio.

Nerviosa, Emily caminó más lento para tratar de evitar verlo, pero cuando llegó ese dió cuenta que solo era Dániel.

El chico llevaba un traje casi similar al de Edward, por lo que Emily se sorprendió por el parecido de ambos.

"Emily!"

"Buenos días!"

La saludó Dániel.

"Tengo una entrevista con Carl, tu director para una cooperación juntos, puedes creerlo?"

Dániel emocionado comentó esto hacía la chica mientras ambos caminaban en silencio.

"De verdad?"

Preguntó Emily.

"En verdad!"

"Te veré después."

Caminando con seguridad, Dániel se perdió en los pasillos rumbo a la oficina de Carl.

Aún extrañada, Emily entró en su cubículo personal.

Colgó su abrigo de color oscuro antes de ponerse a dibujar.

La niña se puso sus audífonos para que música preferida inundara sus oídos y pensamientos.

Dos horas después, Emily revisó su celular.

La niña tenía tres llamadas perdidas de un número desconocido y varias de un número bloqueado.

Con cierto recelo, pensó que tal vez debería de devolverle la llamada, pues sabía de quién eran las llamadas.

No obstante, su buen juicio se impuso, por lo que ella borró las llamadas para dedicarse a su trabajo.

Después de que Joseph firmara varios documentos con los chicos ante notario público y con un abogado de ellos presente, el padre de Edward regresó a su villa solo para encontrarse con Shirley y su padre.

El padre de Shirley había podido bloquear todas las noticias acerca del secuestro y actividad sexual de su hija.

Sin embargo el señor Leng está furioso por la actitud fría e indiferente de Edward.

"Joseph, ddebes obligar a tu muchacho a casarse con Shirley!"

Demandó el padre de la jovencita enojada.

"Hemos invertido mucho en tus empresas!"

"Queremos recuperar nuestro capital y ganancias Situ!"

Vocifera el padre de Shirley.

Joseph estaba muy cansado y débil ya que había pasado amarrado varios días.

Sin duda se estaba volviendo viejo.

"Amigo, no te preocupes."

"Todo se hará como quedamos."

"Ese estúpido hijo mío debe obedecerme."

Respondió de forma tajante Joseph Situ.

"Sí me disculpan, debo atender un asunto."

El señor Situ se levantó, con trabajos, de su asiento.

"Tu también nos vas a correr Situ?"

"Pensé que éramos amigos!"

El padre de Shirley se levantó hecho una furia antes para dirigirse a la puerta.

Antes de irse, Shirley cuestionó.

"Señor Situ, usted hizo una alianza con la prometida muerta de su hijo en el pasado?"

La expresión en la cara de Joseph era indescrifrable.

"Lucy en verdad murió o está viva?"

Shirley indaga.

"Porque quieren saberlo?"

Cuestiona Joseph.

"Porque ella me secuestró."

Respondió Shirley.

"Que?"

"Entonces no está muerta?"

"Que está planeando y con quién?"

Medita Joseph en su mente.

"Haré mis investigaciones y sabrán algo pronto."

"En cuánto a ese mocoso, no podrá negar su responsabilidad."

"Tu serás mi linda nuera y seremos más poderosos."

Comentó Joseph hacía Shirley.

La chica y su padre se burlaron de Joseph antes de irse.

En el edificio de diseño, Carl está maravillado con el programa de edición que Dániel le ofrecía.

Sobretodo porque es muy fácil de usar, por lo que decidió hacer un contrato con Dániel en ese mismo momento.

Carl le específico a Dániel que él trabajaría expresamente un tiempo con Emily Mu, pues ella había ganado un proyecto enorme que podría traerles fama y contratos con artistas reconocidos.

Dániel sonrió ampliamente al saber eso.

El chico se preparó mentalmente para seguir ayudándola de forma especial.

Carl convocó a una junta extraordinaria a todos en en edificio, por lo que se reunieron puntuales en el gran salón.

"Atención por favor!"

Carl pidió silencio al ver que muchas personas hablan.

"Quiero presentarles a Dániel."

"Él trabajará con nosotros en una cooperación que esperamos sea exitosa."

Todos miraron am guapo joven.

"Tendrán una capacitación especial para que usen el nuevo programa de diseño que se implementará a partir de la próxima semana."

"Ahora pueden regresar trabajar."

Carl pidió a todo su personal.

Emily regresó a su cubículo después de treinta minutos, pues algunas compañeras la habían entretenido preguntándole si ella ya sabía acerca del programa.

Además le preguntaron su relación con Dániel pues ya habían visto que él le había llevado flores a Emily.

Ahora ese joven trabajaba con ellos.

Después de asegurarles a sus compañeras que no sabía que Dániel trabajaría ahí.

Que ella y él solo eran amigos.

Que Dániel es soltero y que no podía darles su teléfono privado, Emily pudo regresar a la privacidad de su mesa de trabajo.

Unos toquidos leves en la puerta le hicieron dejar su trabajo de lado.

Frente a ella estaban Carl y Dániel.

"Emily, si no estás ocupada, queremos hablar contigo en mi oficina."

Pidió Carl.

Emily cerró su puerta para caminar junto con ellos.

"Toma asiento por favor Emily."

Pidió Carl.

"Emily, Dániel me ha dicho que te conoce."

"Por lo que será más fácil para ustedes trabajar en este nuevo proyecto."

"Dániel te ayudará a completar rápidamente tu diseño de la casa y estudio de las chicas del grupo."

La niña mira a su jefe atentamente.

"Queremos poner a prueba su programa con tus diseños."

"De esa forma podremos ganar dinero y fama."

"Pueden comenzar de inmediato."

Carl les invitó a poner manos a la obra.

Cerrando la puerta después de los chicos salieran, Carl marcó un número.

"Consígueme toda la información de este nuevo chico."

"Quiero saber todo de él, hasta el más mínimo detalle."

Después de colgar, Carl de nuevo marcó otro número.

"Cómo estás belleza?"

Cuestionó a Lucy con voz melosa.

"Estoy esperándolo en su departamento, debería de venir en algún momento."

Respondió Lucy mirandose las uñas perfectamente pintadas.

"Si todo sale bien, pronto tendremos una pequeña parte de las empresas."

Comentó Lucy.

"Tu treta con Shirley fue divertida, te gustó vengarte de ella?"

Preguntó Carl.

"Realmente lo disfruté y Hassel mucho más."

Rió Lucy.

"Está bien, solo haz lo que te pedí."

Carl se despidió de ella con un sonoro beso.

Dániel y Emily caminaron de regreso al cubículo de ella.

Emily le mostró sus diseños para el proyecto.

Daniel se sorprendió por lo bien que dibuja Emily.

"Emily, de verdad que eres muy buena dibujando."

"Estoy asombrado."

La felicitó Dániel.

"Gracias."

"Mira, está habitación..."

Emily le explicaba de forma profesional y a Dániel todo quien la observaba absorto.

La niña se veia aún más hermosa cuando estaba seria y en modo profesional.

Dániel no quería interrumpirla, por lo que solo asentía, tomaba notas en su laptop e introducía datos.

Emily se sintió algo intimidada por la fuerte mirada de Dániel.

Pero esa mirada no era amenazadora, sino que estaba cargada de amor y ternura.

La tarde pasó rápido para ambos, tanto que ninguno de los dos probó bocado.

"Emily, puedo invitarte a cenar?"

Cuestionó Dániel mientras guarda sus cosas.

"Dániel, crees que sea buena idea?"

Pregunta Emily.

"Por supuesto!"

"Es lo hacen los amigos."

Respondió Dániel.

"Además somos compañeros de proyecto."

Sin esperar más respuesta, Dániel tomó las cosas para que fueran a su auto.

Ambos llegaron a un restaurante acogedor con comida deliciosa.

Los dos ordenaron deprisa.

Emily disfrutó la compañía de Dániel quien la hacía reír.

Dániel obviamente pagó la cuenta aunque Emily se ofreció a pagar su parte.

Dániel se dió cuenta mientras cenaba que la niña se encontraba más relajada y feliz, cosa que le agradó al chico.

Después de que Dániel la dejara en su  departamento, Emily se dió cuenta de que Maggie no estaba ahí.

Mientras Emily se ponía cómoda, alguien tocó a la puerta del departamento de Emily.

Cuando la niña preguntó quién era Dániel habló.

"Emily, pensé que podríamos ver películas los dos."

Cuando abrió la puerta, Emily pudo ver a Dániel, vestido con ropa deportiva.

En las grandes manos del joven en verdad habían películas.

Emily aceptó, por lo que dejó pasar al chico.

Mientras Emily pasaba un buen rato con Dániel,  Edward abría la puerta de su departamento en Golden Osmanthus.

Una caja al lado de su puerta llamó su atención.

"Y esto?"

Tomando el paquete del suelo, Edward lo abre lentamente...

De pronto sintió el pequeño pinchazo  en la nuca.

Edward se siente mareado, por lo que  apoyó una mano en el marco de la puerta.

"Eres tan predecible Edward.

"Pensé que te volverías más precavido después de tantas cosas que haz pasado."

Se burló Lucy de Edward.

El hombre abre los ojos debido a la sorpresa.

"Lucy!"

"Eres tú?"

Gritó Edward abrazandola.

"Entremos, debemos hablar de negocios."

Ordenó Lucy.

"Lo que quieras mientras te quedes conmigo."

Edward apenas pudo terminar sus palabras pues cayó en un estado de consciencia animada, como si estuviera en un sueño...

Un hermoso sueño dónde Lucy estaba viva y a su lado.

Y ahora ellos dos iba a hablar de negocios.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.