El Prohibido Amor de un CEO Amor Odio

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El Prohibido Amor de un CEO novela Amor Odio de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO novela Amor Odio autor Liliana Situ los detalles son llevados al clímax. Es porque ella no llora por sí misma, administrará el tiempo de trabajo y descanso de la heroína. Pero cuando está enojado, no levanta la voz para asustar a la gente, no hay clase de clase como enseñar a los niños. Toda su actitud hacia la protagonista femenina es sentida por todos. Sigue a El Prohibido Amor de un CEO Liliana Situ Amor Odio en readerexp.com

Una fuerte contradicción apremia la mente de Lorelay.

Ella sabe que no debe quedarse mucho tiempo con Edward en esa habitación.

Ella sabe que tampoco debe intimar con él, por mucho que lo desee...

"Ven."

Pide Edward estirando una mano hacia ella, casi con los ojos cerrados por el sueño.

Lorelay no tiene más remedio que recostarse a su lado y acariciarle con cuidado el rostro para tranquilizarlo como un niño pequeño.

La herida en su frente, arriba de su ceja izquierda está limpia y desinfectada.

Aún se  muy roja, pero ya no sangra.

Sin poder evitarlo, la chica se acerca a su frente para darle un beso pequeño.

Lorelay se siente tranquila por haber llegado antes que Edward cayera en un estado de incosciencia profunda.

Demasiados tranquilizantes naturales, la pastilla de la verdad, vino, tabaco y ese somnífero que era demasiado químico podrían haber sido fatales para su cuerpo.

Además, Lorelay puede jurar que Edward no había comido nada ese día por estar pendiente de sus acciones.

Esa era la intención de ella.

Quería que Edward supiera que ella jugaba agresivo, que iba por todo.

Y que estaba dispuesta a todo por conseguir lo que quería.

Quería que Edward experimentara ser chantajeado por dinero, tal como lo hizo él con ella en el pasado.

O cuando la chantajeaba con la salud de su padre.

I con su cuñado Ryan.

Con la cabeza recostada en la suave y fresca almohada al lado de Edward, Lorelay lo observa dormir tranquilo.

Sus respiraciones continuas se aprecian en su pecho, que suben y bajan mientras que recupera su calor corporal.

Sin apartar sus manos de la cara, Lorelay acaricia despacio, con ternura las mejillas de Edward.

Estaba más delgado que antes, con el perfil más afilado.

Sin embargo, sus facciones siguen siendo demasiado varoniles y atractivas.

Sus labios la atraen fuertemente.

Por la mañana, ella había luchado contra si misma para no besarlo cuando tuvo la oportunidad.

Aunque también quiso decirle al estar frente a él que lo odia con toda el alma.

Que lo detesta por todo lo que le hizo.

Lorelay quiere decirle que odia las caricias que la derretian en el pasado.

Que ella odia los besos que tienen el poder de desaparecer  el mundo entero para solo quedar ellos dos en un espacio atemporal.

Ella en verdad quiere decirle lo mucho que odia estar atada a él durante tantas vidas, pues en muchas de ellas, él también había abusado de ella...

Lorelay quiere decirle cuánto le encantaría tener otra vida para que ella fuera el hombre y hacerle lo mismo que él le había hecho.

Por eso, Lorelay es implacable con Edward ahora.

Aunque la abuela Situ le había recomendado que no fuera tan severa con él, ella no puede evitarlo.

Es parte oscura se apodera de ella cada vez que recuerda como le rogó que no le hiciera daño y le dejara explicar que sucedía la última vez que se vieron...

Aunque Lorelay se odiaba a ella misma también por dejar que sus sentimientos la dominaran.

La desbordaran tanto que siempre salía lastimada.

Cerrando los ojos sin dejar de tocarlo, Lorelay respiró para calmarse o tal vez acabaría estrangulándolo.

Abrió los ojos en el momento en que Edward se removió un poco.

Instintivamente la jaló hacia él, la acurrucó en su pecho y deslizó un brazo por su espalda.

Escuchando su corazón latir, las puso  manos de la chica se posaron en su pecho.

Sus sentimientos por él son como el cuadro de "Los amantes Etéreos" así define ella sus sentimientos por Edward.

Lo odia con la misma intensidad que lo ama.

Amor y odio que se persiguen ferozmente para poder tocarse, entrelazarse, complementarse...

Extrañaba estar así con él..

La rubia quiere fantasear con que su relación había sido linda la mayor parte del tiempo.

Pero ese hombre la agotaba.

La había destrozado tan profundamente, que cuando estuvo entrenando con la abuela Freda, en Dinamarca, la pobre niña  lloró por seis meses seguidos por las noches sin que nadie lo supiera.

Se sentía tan traicionada por Edward.

Él había sido tan ciego al no ver claramente el intenso amor que ella le profesaba.

Al principio, ella fingió que estaba bien sin él.

En la habitación en casa de su abuela, frente a la chimenea, Lorelay repasaba una y otra vez en su mente como la había violado al principio y al final de su relación.

Sin misericordia, Edward había aplastado su corazón y le había hecho saber que solo era un juguete.

O esclava sexual para él.

Solo era un cuerpo y nada más...

Dolía, dolía demasiado!

En sus noches de insomnio, algunas veces Dániel la abrazó en silencio y la dejó llorar todo lo que quiso.

Muchas veces la chica despertó en su cama sin saber como había llegado ahí...

Muchas veces fue un alivio hablar con Johana abiertamente de Edward.

Y enterarse de que ella ama a Dániel con la misma intensidad que él chica la ama.

No se lo habían dicho en un principio, pues creyeron que tal vez se molestaría, pero ella estaba feliz por ellos y su amor incipiente en ese momento.

La abuela Freda le tuvo mucha paciencia.

Ella le ayudó a conectar profundamente con sus raíces Baek.

Y s comprender porque Edward y ella estaban unidos.

Todo debido a una promesa de sus almas cuando habían tomado vida, por primera vez.

Promesa que se hizo más y más fuerte al nunca poder consumar su amor de ninguna manera.

Alguno de los dos moría de forma anticipada antes de ser felices juntos.

Antes de siquiera tener hijos y poder tener una vida larga y pacífica.

Como si fuera un chiste del destino para poner a prueba su amor, sus vidas siempre estaban llenas de tormentos y sufrimientos.

Algunas veces habían sufrido a manos de otros, que por celos, les habían arrebatado la vida.

Algunas vidas, ellos mismo habían acabado con sus vidas al ver que preferían estar con otros por propia decisión o a base de engaños.

Una vez inclusive, Lorelay en otra vida habia sido vendida como su tía a un lugarteniente que la mantuvo caautiva por unos meses, cuando ella falleció de tristeza.

Edward de igual manera, muchas veces había sido asesinado o encarcelado para alejarlo de ella.

Su amor era una completa tragedia de novela y ella estaba tratando de componerla.

Debía ser su amor prohibido, ambos se hacían daño, ambos se amaban y se odiaban tan jodidamente.

Cuando pudo sentir que estaba profundamente dormido, con cuidado, Lorelay se deslizó de su agarre y pudo ponerse de pie.

Se alisó la ropa y el peinado.

Buscó el cargador del celular de Edward para ponerlo a recargar para que creyera que solo se habia dormido.

Lo conocía tan bien para su mala o buena suerte.

Cuando terminó de recoger su oficina, se puso de rodillas en la cama frente a él.

Poseída por su lado oscuro, Lorelay le rodeó con sus manos el cuello de Edward.

Ella puede sentir sus latidos en las venas.

"Si lo hago ahora, nos libraremos de esta maldición que nos ata."

"Podremos ser almas libres, que ya no sufren por estar juntas y por no estar juntas."

Edward tenia el más loco sueño que jamás habia tenido hasta ese momento, el es demasiado real y vivido.

En su sueño, una Emily de cabello rubio como su peluca de aquel concierto, estaba recostada a su lado.

Su aroma lo tranquilizaba como siempre lo hacía.

Su cuerpo le daba la paz que tanto anhelaba su alma.

Podía sentir su aura blanca alrededor de ella y su calor lo saturaba.

Nada más existía en el mundo.

Solo ellos en una habitación atemporal.

Pero después sentía en su sueño su coraje y furia contra él.

Edward no podia culparla.

No siempre quiso hacerle daño, pero no sabía como expresarle su amor por ella.

Él creía que seria una debilidad que ella aprovecharía en su contra.

Al principio la odió y a su repugnante familia.

Después algo le hizo sentir un frágil amor por ella, que con el tiempo lo fue rebasando hasta que estaba completamente enamorado de ella.

Pero siempre siguió mostrando su frialdad ante ella, pues tenía que pagar una deuda con Lucy.

Enterarse de labios de Lucy que había sido Emily la que lo había salvado solo hizo que su corazón se rompiera en mil pedazos y se odiara a si mismo.

Tanto que quiso lanzarse de ese mismo risco para morir junto con ella.

Pero mantenía la esperanza que Emily estuviera viva.

Por ello, ahora aprovechaba la oportunidad que le daba el sueño para tenerla cerca.

No había orgullo en su alma, ni arrogancia, ni seria testarudo.

Edward se pondría de rodillas y suplicaría su perdón si tenía que hacerlo.

O aceptaría que ella le hiciera lo mismo que le había hecho.

O intentara matarlo como ahora lo hacía, con sus pequeñas manos alrededor de su cuello.

Quería que lo hiciera.

Suplicaba en su mente que lo hiciera!

Edward se lo merecía por ser un hijo de puta, bastardo y cobarde!

"Hazlo."

Edward susurró en sus sueños.

Emily apretó mas sus manos alrededor de su cuello, ejerciendo más presión.

Edward ahora es el sumiso.

Emily la agresiva, invirtiendo los papeles.

Edward no lucha ni se resiste, no hace ningun intento por detenerla.

Lorelay esta cegada por su lado oscuro y lo desea.

Desea terminar ella misma esa maldita promesa!

Desea terminar con todo y amar a alguien más!

Cuando estaba más decidida a hacerlo, las lágrimas le llenaron los ojos.

Ella se reclinó enel pecho de Edward para sollozar amargamente.

En su sueño, Edward escuchaba de nuevo llorar a Emily.

Una de tantas veces como antes hizo ella y le dolió.

"Lo siento tanto..."

Fue lo único que Edward pudo decir y lo decía de todo corazón.

Algo que nunca habría esperado Emily ver en su vida ocurrió cuando alzó su mirada a su cara.

Dos lágrimas le recorrían las mejillas de Edward!

Eso la dejo atónita e incrédula!

Pensó que ella era la única que sufría en esa relación tan tóxica, pero al parecer no era así.

Le limpió las lágrimas con su mano para comprobar si eran de verdad, pues aún estaba muy impresionada.

Lloraba por ella o por otra cosa?

Lorelay tiene que salir de ahí cuánto antes!

Son demasiadas emociones encontradas que procesar y debe recuperar su autocontrol.

No puede dejar que sus emociones echen a perder toda su cuidadosa planeación para vengarse de ese maldito bastardo.

Ella quiere disfrutar de la cara de desesperación de Edward cuando le quite oficialmente la empresa de diseño...

Y después otras empresas, socios, inversores, chantajearlo con dinero y mas!

Todo estaba planeado y ella tiene esta vez todas las armas para ganar!

No es la niña inocente, ingenua y solitaria que Edward Situ,  un CEO importante y millonario podía jugar con ella como mejor le complaciera.

Con cuidado de no despertarlo de nuevo, Lorelay se levantó y no volteó a verlo más.

Apagó la luz y cerró la puerta sin hacer ruido.

Descalza, se acomoda el cierre de su vestido para irse.

Hizo girar la perilla, tomó la bolsa de plástico con los puros para llevárselos y tirarlos a la basura.

Respira lentamente y apaga la luz de la oficina para salir.

En el pasillo todo esta en calma.

Mientras ella rspera el ascensor, sin nadie alrededor se hace ovillo en el suelo.

De verdad había intentado matarlo!

Y él lo había aceptado.

El ding del ascensor se escuchó y ella entró en el.

Pulsó el botón del estacionamiento subterraneo y se dió la vuelta para  cerrar los ojos y reflexionar en lo ocurrido.

Miró su celular.

Las dos de la mañana.

Había pasado demasiado tiempo con Edward sin querer.

Tenía que poner tierra de por medio y evitarlo por completo unos días.

Tenía que tranquilizarse y pensar con la cabeza fría.

Ella tiene que hacerlo!

Las puertas del helado estacionamiento se abren y una ráfaga de aire frío la hace temblar.

El auto de Edward y el suyo son los únicos que están en el estacionamiento.

Ella agradece que sea seguro y que haya vigilancia.

Acciona la alarma silenciosa de su auto y abre la puerta, pero siente una mano que la rodea, asustándola.

Busca su afilada daga, pero cuando voltea a ver a su atacante se encuentra con Edward!

Completamente despierto, en pijama, descalzo y la mira con asombro.

"Edward!"

Exclama casi gritando la chica guardando en sus dedos la daga que le causa un dolor punzante en uno de ellos.

Edward la observa atónito.

Cree que sigue en su sueño tan raro.

Sabe que es ella, pero a la vez sabe que no es ella.

Pero aún asi la necesita!

Con desesperación la necesita y solo besándola lo comprobora!

Aprisionandola entre la puerta del auto, Edward toma su cara con ambas manos para darle el mas gratificante y anhelado beso ardiente

Es ella!

Su sabor a fresa la delata!

Su beso se intensifica.

Tan  cargado de culpa, amor y ansias.

Arrasa sus pensamientos y destierra sus dudas.

Ella ha regresado y no importa nada, ella está en sus brazos ahora.

Sus cuerpos se agitan, están tan cerca que podrían fundirse por completo en un solo cuerpo.

Las enormes manos de Edward la abrazan, la acarician, la recorren con firmeza, dulzura y pasión.

Su cuerpo no ha cambiado nada.

Sigue siendo delicado y suave, cálido y atrayente.

La desea, como antes la deseaba demasiado.

Desde ese día en el hotel, cuando le robo su virginidad, él la desea.

Lorelay dejó de resistirse para abrazarlo y besarlo con fuerza.

Sus pequeñas manos acarician la marcada y fuerte espalda de Edward.

Suben y bajan por todo el duro cuerpo de su amante.

Una separación necesaria para respirar y Edward ruega con sus labios pegados a los de ella.

"No te vayas más Emily."

"No me vuelvas a dejar."

"Te amo y moriré si estoy lejos de ti más tiempo."

Lorelay escucha el te amo dos veces esa noche...

Perla no puede fiarse ya que Edward puede estar bajo los efectos del somnífero y cree que esta en una alucinación.

O en un sueño.

Ahora ella tiene dos preocupaciones.

Subir y acostarlo de nuevo y asegurarse que no la siga.

E impedir que algo pasara entre ellos pues ella aun no esta lista para volver a intimar con él de ese modo.

Debe seguirle el juego y dormirlo de alguna forma.

Tomandolo de la mano para dirigirlo de nuevo al ascensor, los dos entraron.

En el ascensor Edward no perdió el tiempo.

La cargó con ambas manos y la recargó en una pared del ascensor para poder besarla de nuevo.

El tiempo deja de transcurrir en esos besos...

Cuando la puerta se abrió, Edward caminó sin problemas con ella en sus brazos hacia su oficina.

Entraron de nuevo a la habitación oscura, que tenía ambas puertas abiertas de par en par para entrar directamente a la cama.

La recostó en el suave colchón y le apreso las manos con la suyas.

Era el mejor sueño que jamás había tenido en esos años.

Demasiado real y hermoso!

Debajo de él esta la mujer que más desea y ama en el mundo!

Pero también, es la chica a la que más habia lastimado.

Edward hara cualquier cosa para resarcir el daño.

Solo se oyen sus respiraciones agitadas.

Sus latidos desordenados y erráticos cuando sentían algún roce de sus cuerpos.

De repente, Lorelay tuvo miedo, pues sabe que Edward era demasiado dominante...

Recordó que la abuela Freda le enseñó un punto de presión que induce al sueño.

Pero no sabe si funcionara, pues tecnicamente, Edward estaba en un sueño y se movía como un sonámbulo.

Entrelazó sus piernas alrededor de él para tener mejor acceso a su cuerpo y presionó con firmeza por unos segundos.

Edward recargó su cabeza en su pecho y ella con una mano le acarició el cabello para tranquilizarlo.

Contaba en su mente números hasta que sintió que de nuevo Edward se relajó y su cuerpo pesaba por estar encima de ella.

Lo recostó de lado, le acomodó las almohadas a modo que sintiera que ella estaba a su lado.

No quería hacerlo, pero tuvo que encender el celular de Edward y llamar a la abuela Situ.

Tenía que tener una coartada o podría descubirse su identidad antes de tiempo.

Cuando se encendió, se sorprendió de ver una foto suya...

Diversas notificaciones llegaron y ella pensaba en muchas claves para poder accesar y marcarle a la abuela.

Pero para su sorpresa, el celular de Edward no tenía contraseña...

Lo desbloqueó y otra foto de ella estaba como fondo.

Buscó en su galería de fotos y todas eran de ella.

De la emily de antes,

de las vacaciones,

de lejos,

incluso dormida!

Se tapó la mano con la boca y marcó el numero de la abuela quien tardó mas de siete timbrazos en responder por la hora.

"Edward."

Murmuró la abuela creyendo que era su nieto quien la llamaba, pero la voz de Lorelay la sorprendió.

"Soy yo, abuela."

Responde apenada la  chica con su voz natural.

La abuela se despertó por completo.

"Porque llamas desde el celular de Edward?"

"Lorelay, que está pasando?"

"Están bien ambos?"

Cuestiona la abuela Situ preocupada.

"No me digas que tu y él..."

Lorelay niega con la cabeza.

"No abuela, pero puedes venir a la empresa?"

"Eres la única que puede ayudarme."

La abuela ya se había puesto de pie y tocó la puerta de Thomas quien se incorporó con sueño.

"Llegaré enseguida y más vale que sea importante niña."

Terminaron la llamada.

Lorelay se sentó en el sillón para esperarla.

Mirando su celular, la chica pudo ver varios mensajes de su hermano, de Maggie, de Dániel y de James.

Todos los mensajes preguntaban si ella estaba bien.

Si todo había salido bien y si Edward no se habia portado como el idiota que siempre era.

Rió al ver que todos decían lo mismo, pero tienen razón.

Todos lo conocen tanto como ella.

Deslizando un dedo por sus labios, la chica recuerda el delicioso beso entre los dos.

Sus manos aún la queman por dentro y había luchado mucho por no sucumbir ante él.

Aún con el celular de Edward en la mano, Lorelay mira las fotos que tiene de ella, lo que la hace recordar su pasada vida con él.

Caminó a la habitación sintiéndose cansada y con sueño.

Ahora esta más tranquila al saber que  no se despertara hasta la mañana.

Lo cubrió bien, le quitó las almohadas y se acomodó a su lado.

En lo que la abuela llegaba quería dormir a su lado,.

De ese modo ella recordaría su debilidad y la combatiria de forma más tenaz.

Aun seguía jugando con él y solo ella podía hacerle daño, nadie más.

Entrelazó sus manos con las de Edward.

Edward de nuevo la envolvió en sus brazos.

Lorelay no se resistió.

Ella se acomodó contra su marcado torso para que ambos durmieran tranquilos.

***By Liliana Situ****

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