El Prohibido Amor de un CEO Antídotos

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Antídotos de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO Antídotos, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Antídotos, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Prohibido Amor de un CEO Antídotos del autor Liliana Situ en readerexp.com

"Dime que pasó tonto mocoso, porque no comprendo como es posible que Lorelay fuera rozada no por una sino por dos balas."

Exige respuestas la abuela Situ mirando a Edward.

"Aline, no regañes a mi nieto!"

"Cuéntanos Edward lo que pasó, con calma."

"De esa forma sabremos como ayudarlos mejor."

Interviene la abuela Freda defendiendo a Edward a quien ha llegado a estimar.

"No te preocupes por mi muy vieja amiga Aline, solo dinos como es que les tendió una trampa el idiota Jens y ese niño flacucho?"

Edward, sentado frente a las abuelas en una sala de médicos respira resignado antes de contarles lo que sucedió en esa misión de rescate que se suponía sería muy fácil.

"Jens estaba discutiendo con ese chico llamado Larry todo porque estaba amarrada Teresse quien pretendía ser Lorelay."

"Larry se impacientó con Jens por lo que le apuntó."

"Pero fue un truco porque en cuanto me acerque me encañono a mi."

"Después, una bala sonó en el aire."

"No fue una bala del arma de Larry, sino de otras personas escondidas en las cercanías y que eran parte del equipo de Jens."

Cuando Jens escuchó el disparo de uno de los pocos hombres que todavía están de su lado dudó que hacer, pero Larry vio su oportunidad.

El delgado chico intentó dispararle a la indefensa Teresse por lo que Lorelay corrió para protegerla.

Jens, quien nunca en su vida se vió envuelto en tiroteos ni en nada violento se puso en extremo nervioso al escuchar que las balas casi rozaban su cabeza.

Cuando Jens quiso sacar su arma se le cayó al piso, momento que Edward aprovechó para patearla lejos de él.

Al ver eso Larry volvió a intentar dispararles a las chicas.

Eso enfureció a Edward, pues ambas estaban en el piso, forcejeando por liberar las ataduras de Teresse para que pudieran defenderse del ataque.

Los hombres que Tommy respondieron la agresión de los hombres disparándoles.

Afortunadamente puedieron, matarlos, pero una bala asesino a uno de los suyos.

Larry huyó del lugar como el cobarde que era pero la sombra negra lo atrapó y comenzó a patearlo.

Lorelay se puso en pie para acorralar a Jens quien recogio el arma cuando vió que la sombra golpeaba a Larry.

Con las manos temblorosas, Jens disparó contra Lorelay, pero gracias a su inexperiencia, las balas solo pasaron rozando el costado izquierdo de la chica, lastimándola de nuevo al cortar su traje protector.

Enfurecida, Lorelay golpeó a Jens quien intentaba en vano defenderse de los ataques de la chica.

Uno de los hombres de Jens que supuestamente estaba muerto, disparó contra Edward, pero la bala le paso rozando la oreja a Larry, hiriendolo a un lado de la cabeza.

"Jens, Jens, ayúdame!"

Gritó desesperado Larry al verse bajo el ataque de Edward.

"Larry, tu ayúdame!"

"No estoy hecho para pelear!"

Chilla con voz llorosa Jens tirado en el suelo.

Un hombre que agonizaba en el suelo llamó a otros tres hombres para que lo vengaran, pues era el líder de una pequeña banda de ladrones de poca monta.

El vehículo con los tres hombres arribó rápidamente a la escena disparando a todo el mundo.

Teresse, quien estaba escondida en unos arbustos, al ver la situación sale de su escondite para desarmar a los tipos.

El hombre que la protegía ayuda también a la chica para acabar con los nuevos agresores.

Las balas seguían volando por todos lados haciendo difícil mantenerse en pie mucho tiempo.

Lorelay levantó a Jens del suelo, pues se quedó en posición fetal todo el tiempo que ella lo golpeó.

Sintiendose desfallecer y presionado al límite, Jens optó por una última medida extrema para acabar con la maldita Máscara de Plata.

El golpeado duque escondió entre su ropa una pequeña arma con una bala en ella, la cual usaria para matar a Lorelay.

Jens después se encargaría de Larry por haberlo complicado todo sin buenos resultados.

Larry como la sabandija rastrera que es se deslizó a un lado cuando Edward harto de que le dispararan, sacó su arma y disparó a los hombres que habían llegado para matarlos.

Cuando Edward observó que Teresse se estaba encargando de los hombres, él fijo su atención en Lorelay.

Justo en ese segundo de distracción de todos Jens accionó el arma, pero de nuevo sus temblorosas manos jugaron en su contra, por lo el disparo contra Lorelay falló, hiriendola solo en el costado.

Esta vez la bala la rozó mordió y quemó la piel de la chica.

Lorelay soltó a Jens para tocarse su costado izquierdo debido al repentino dolor.

Larry desapareció silenciosamente dejando a Jens atrás.

Jens observó cuando ese imbécil se deslizó sigilosamente, por lo que lo siguió.

Pero cuando huia, el cobarde recogió un arma de uno de los hombres muertos e intento dispararle a Teresse por la espalda.

Lorelay corrió a tiempo para protegerla, por lo que ambas rodaron por el piso abrazadas.

Pero las heridas de Lorelay se agravaron debido a su acción brusca y las piedras del suelo.

Los hombres disparaban a Jens y Larry para frenar su huida.

Solo cuando el último de los otros hombres de Jens cayó muerto al suelo fue cuando Edward corrió para buscar a Jens y Larry, pero no había ni rastro de ellos.

"Ese miserable hijo de puta tenía la intención de matar a mi nieta!"

"Esto no se quedará así!"

"Lo haremos pagar con sangre lo que les hizo y nos hizo!"

Vocifera con gran enfado la abuela Situ.

"La familia junta los buscará."

"Nosotras también queremos venganza por habernos engañado el bastardo hijo de puta!"

La abuela Aline esta sumamente furiosa después de escuchar el relato de Edward.

La abuela Freda siente el suave pero frío toque de Leila, el cual Edward también pudo sentir.

Un médico llega corriendo a dónde están ellos diciéndoles que el cuerpo de Lorelay esta debilitándose rápidamente, como si estuvieran fallando todos sus órganos al mismo tiempo.

Las abuelas confirman sus presentimientos mientras caminan hacia la habitación de la chica.

Cuando la vieron, Lorelay luce peligrosamente pálida y casi sin vida.

En efecto, sus órganos estan presentando fallas en su funcionamiento.

La abuela Freda toca la frente a su nieta mientras la delicada presencia de Leila le susurra algo en el oído.

La abuela toma una botella de líquido rojo el cual se asemeja a la sangre para dárselo a beber por completo a la chica, quien poco a poco recupera su color.

Además sus respiraciones se vuelven más continuas y fuertes.

Los médicos le colocan un respirador para que el oxígeno llegue a sus pulmones para que no presente falla respiratoria la chica.

Edward esta muy mortificado y no sabe que hacer.

La abuela Freda lo saca de la habitación pues necesita preguntarle algo.

"Mi nieto, sabes si Lorelay tomó de nuevo el concentrado de la super fuerza?"

Edward no sabe a ciencia cierta si lo tomó o no, pues estuvieron separados por la mañana y cuando llegaron a casa para preparar todo, él no se dió cuenta de ese detalle.

"En realidad no se abuela, no lo se..."

Responde Edward.

"Edward, sabías que en la pelea con Carl, ella usó ese concentrado para derrotarlo con super fuerza y resistencia, empujando su cuerpo al límite de lo posiblemente humano?"

"En el caso de mi nieta, mucho más de lo humano por todo el intenso entrenamiento que ha tenido por lo que sufrió."

"Pero esos poderes tiene un costo muy elevado."

"Toda esa super fuerza, resistencia, velocidad..."

Edward siente helarse la sangre en sus venas después de escuchar esas palabras.

"Cuando Lorelay llegó a Dinamarca conmigo estaba muy débil."

"Tanto Aline como yo nos dedicamos a sanarla para que sus fuerzas se restablecieran, pero ella no ha podido recuperarse del todo."

"Mi nieta es una niña testaruda que cree que tiene todo bajo control pero aún no comprende y no ve todas las consecuencias de sus acciones en el futuro."

Edward estuvo de acuerdo con la abuela Freda.

"Solo nosotras comprendemos todo perfectamente."

"Eso se adquiere con la edad y las experiencias, sean malas o buenas."

"Tomar ese elixir tan poderoso con tan poco tiempo de separación le ha provocado estos efectos secundarios."

"Uno de esos efectos adversos es que Lorelay no ha podido quedar embarazada."

Edward se sintió mal al saber que Lorelay tuvo que usar ese elixir para terminar con su molesto primo Carl.

Y ahora la salud de su amada sufría!

"Ese hijo de puta lo pagará abuela, lo garantizo."

Declara Edward con evidente enfado.

"Como podemos ayudar a Lorelay ahora?"

Cuestiona Edward preocupado por su amada.

"Le daré un antídoto para que se regulen sus funciones."

"Leila, su madre la vigilará desde le otro lado, pero necesitamos hacerle una transfusión de sangre y no se si tu seas de su mismo tipo."

Justo cuando la abuela termina sus palabras, unos pasos llaman la atención de los dos.

Una feliz, bronceada, hermosa y cambiada Elizabeth asoma su hermosa carita por el pasillo seguida por su esposo y escolta personal, Bruce.

"Yo donaré sangre para mi hermana."

Declara Bruce quien barre con la mirada a Edward.

Pero después cambia su actitud para besar la mejilla derecha de su abuela mostrando respeto.

"Hermanito!"

Elizabeth grita antes de abrazar a Edward.

Edward abrazó a su hermana afectuosamente.

"No te preocupes Edward, todo está bien."

"No le hagas caso a Bruce."

Elizabeth mira a su esposo antes de volver a hablar.

"Bruce, recuerdas que tenemos un trato, verdad?"

El cuestionamiento de la niña hace que Bruce camine hasta su esposa para cumplir lo pactado.

"Lo siento cuñado."

"Me dejé llevar por mi enfado."

Bruce dice sus palabras de forma mecánica pues no está acostumbrado a disculparse con nadie.

Mucho menos con Edward.

"Bruce, quieres que me enfade contigo?"

La abuela sonríe divertida al ver el poder que Elizabeth ejerce sobre su esposo.

Eso le indica que la chica ya le dijo acerca de su embarazo.

Bruce acepta su derrota por lo que termina sus malditas palabras.

"Lo siento cuñado, no debí gritarte."

"Se que proteges a mi hermana mucho, por lo que si ella salió herida fue algo muy inesperado."

Elizabeth aplaude feliz pues su esposo cumplió su trato!

Edward mira divertido todo pues su hermanita quien es delicada, pequeña y delgada puede controlar perfectamente a ese hombre que es tan alto como él y un poco más fuerte que él.

Edward admira así Elizabeth porque tiene comiendo de su mano al temido, amado y odiado Rey del Inframundo.

"Tenemos una noticia que les gustará!"

Exclama Elizabeth lanzandose al cuello de su esposo para abrazarlo pues está emocionada por completo.

"Listos?"

"Vamos a ser papás!"

Las alegres palabras de Elizabeth contagian de felicidad a Bruce quien ya vive en una nube dulce y hermosa pues será papá.

La abuela Freda no se sorprende pues ella ya sabía.

Edward en cambio si se sorprende bastante por la noticia.

Él felicita a su hermanita y a su cuñado efusivamente.

"Y no les he dicho lo mejor!"

De nuevo Elizabeth habla súper emocionada hacia todos.

"Nos quedaremos aquí para vigilar a mi cuñada y ustedes podrán ir a cazar a ese bastardo que los tomó por sorpresa!"

Elizabeth declara elocuentemente.

"Me quedaré el tiempo necesario para la transfusión de sangre de mi hermana."

"Mi gente también está buscando."

"Pronto los encontraremos con ellos y anunciaré mi regreso al Inframundo."

La voz dura y grave de Bruce contrasta con la hermosa y feliz voz de Elizabeth.

"Mi hermanita necesita unas vacaciones."

"Yo debo retomar mi reinado en el inframundo al lado de mi reina."

Está vez, la voz de Bruce fue adorable y seductora.

"Te amo más cuando me llamas de ese modo mi amado Bruce!"

Haciendo ojitos cariñosos Elizabeth habla enamorada por completo.

"Te adoro mas a ti mi esposa, la madre de mis hijos, mi alma gemela..."

Ambos comparten un beso apasionado el cual provoca que Edward y la abuela Freda se alejen para darles provacidad.

En la habitación de Lorelay, la chica duerme tranquila por fin pues está recuperando su salud.

La abuela Situ le acaricia la mano suavemente para que sepa que esta a su lado.

Cuando ella ve entrar a su nieto y Freda iba a decir algo, pero se sorprende al ver entrar a Elizabeth radiante y con una sonrisa de oreja a oreja plasmada en el rostro.

La niña lleva de la mano a su gigante esposo, Bruce.

"Mi niña!"

"Cuando llegaron?"

"Como les fue en su luna de miel?"

La abuela Situ cuestiona antes de abrazar a su nieta y a su nieto.

Los recién casados abrazan y besan a la abuela también.

"Abuela, mi hermana necesita mi sangre."

"Que los médicos preparen todo para la transfusión."

"Después mataré a esos dos hijos de puta que hicieron daño a mi hermana."

Bruce se acerca a Lorelay quien yace recostada, con la cabeza recargada en una suave almohada.

Él besa su mejilla y acaricia con suavidad la mano fría de la chica antes de susurrarle al oído.

"Lorelay, regresé hermanita."

"Me vengaré de quien te hirió, pero quiero que tu veas cómo mato a ese bastardo con tus propios ojos."

"Te recuperarás pronto, lo sé porque eres una Baek."

"Eres fuerte y no nos rendimos fácilmente."

"Te adoro hermanita."

Lorelay se mueve en la cama, intentando abrir los ojos cuando escucha las palabras de su hermano.

Bruce puede sentir la presencia de la madre de ambos, abrazándolos, cuidandolos y protegiéndolos.

"Mamá, cuida a mi hermana por favor."

"No dejes que ella fallezca."

"Aún no es su momento."

Ruega en su mente Bruce hacia la bella presencia en forma de niebla que es Leila, su madre.

"Hermanita, tengo que darte una noticia que te encantará."

Los demás observan en silencio cuando Bruce se sienta al lado de Lorelay antes de tomar la mano fría para calentarla con sus manos grandes y masculinas.

"Mi bella esposa está embarazada."

"Puedes creerlo?"

"Voy a ser papá!"

"Yo tendré pronto una niña o un niño."

"Si es una nena, será tan bella como mi hermosa Elizabeth."

"Pero si es un niño, será una replica miniatura  mía."

"Esta vez nada separara a mi hijo de su madre."

"Eso puedo jurartelo con mi vida."

La abuela Freda enlaza su mano con la de Elizabeth, indicándole que es el momento apropiado para decirle a Bruce y a todos.

"De hecho Bruce, tendremos gemelos."

"Un niña y niño."

"Las abuelas me lo dijeron al igual que tu madre."

Bruce siente que su pecho se engrosa y expandia pues la felicidad no le cabe completa en su cuerpo.

Una sonrisa inmensa se plasma en la cara del futuro padre.

"Escuchaste hermanita?"

"voy a tener dos bebes!"

"Dos bebes!"

"No solo tendré un hijo, sino dos!"

"Dos de una sola vez!"

"Seré papá por partida doble!"

Exclama extasiado Bruce completamente loco de felicidad!

Los párpados de Lorelay se mueven cuando la niebla se coloca al lado de Elizabeth, quien siente como la llevan delicadamente hasta Lorelay.

"Lorelay, cuñada, tu hermano y yo vamos a ser papás de gemelos y queremos que seas tu madrina de nuestros pequeños."

Pide Elizabeth hacia la chica dormida.

"Por favor, tienes que recuperar tu salud y tu fuerza."

Lorelay abre los ojos lentamente pues quiere ver a su hermano y cuñada quienes están llenos de felicidad.

Edward abraza y besa los labios de Lorelay agradecido porque ella este recuperándose.

Lorelay fija sus ojos en su hermano y Elizabeth quienes están abrazados.

Bruce coloca una de sus manos sobre  el vientre de su esposa.

"Nuestra madre también está muy feliz con el futuro nacimiento de los bebés."

"Yo también estoy muy feliz al saber de tu embarazo Elizabeth."

Susurra con voz muy ligera Lorelay.

"Bruce, te quedaras o te irás?"

Cuestiona con voz apenas audible Lorelay.

Antes que Bruce pueda responder algo la abuela Freda interroga a Lorelay para preguntarle si tomo elixir de poder

Lorelay responde que solo bebió medio frasco, pues aún tenía dolencias en su costado izquierdo.

Con la certeza de saber que había tomado su nieta, la abuela Freda prepara los antídotos y regeneradores  que necesitara la chica.

Pero primero es necesario hacerle la transfusión de sangre.

Los médicos se apresuran realizarla por orden de Edward.

Cuando ambos hermanos están listos, aparecen Teresse y Tommy con una expresión de felicidad en sus rostros.

Los dos llevan en sus manos folletos  de cuidados prenatales.

La pareja saluda a todos antes de darles la buena noticia.

Elizabeth también les dice que está embarazada de gemelos.

Los esposos la felicitan y a Bruce.

Lorelay mira a todos con ojos de ternura, pero en su interior el miedo, angustia y tristeza comienzan a desarrollarse.

"Se que tienes miedo mi nieta, pero se que eres fértil."

"Tu madre me aseguró que tendrás hijos."

Tranquiliza la abuela Freda a su preocupada nieta.

"Tu infertilidad es solo un efecto secundario de los elixires del poder que tomaste."

"Por esa razón, te daré el antídoto para revertir ese efecto no deseado."

"Edward es muy fértil, Lorna, su madre me lo dijo."

Esa información hace sonreír a Lorelay.

"Yo he visto en mis sueños y en vividas visiones a mis hermosos bisnietos y son tan adorables y lindos."

"Tu hija es hermosa e inteligente y ama mucho a su padre y  a ti."

"Edward está loco por ella y tu hijo será un Edward pequeño, pero más amoroso."

Las palabras de su abuela llenan el corazón y mente de Lorelay de alivio y esperanza.

"Tus hijos son almas libres, almas nuevas en este mundo."

"Todos los bebés que están a punto de nacer serán almas nuevas, limpias, fuertes, libres de ataduras o lazos previos."

"Todos ellos liderarán el futuro y nosotras los guiaremos desde el más allá tal como lo hacen Lorna y Leila con ustedes."

Asevera la abuela Freda llenando de hermosa paz y tranquilidad a Lorelay quien sonrie cuando Edward se sienta a su lado.

"Leila, mi hija está muy feliz porque Edward y tú Edward estén juntos como pareja."

"Tu madre, Aline y yo estamos felices porque tú hermano y su esposa pronto serán padres al igual que ustedes serán padres en breve."

"Y podremos conocer y amar a nuestros descendientes adorados."

Tanto Edward como Lorelay se sienten desvanecerse la inmensa ansiedad que sintieron antes por creer que eran infértiles.

El futuro se vislumbra tan hermoso y bello...

Pero primero, dos escorias humanas  deben morir en manos de las personas que lastimaron.

Y esos bastardos cobardes desearan no haberle hecho daño a nadie en el pasado!

***By Liliana Situ***

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