El Prohibido Amor de un CEO Arma Secreta

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Arma Secreta de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO Arma Secreta, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Arma Secreta, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Prohibido Amor de un CEO Arma Secreta del autor Liliana Situ en readerexp.com

"No disparen más!"

"Deténganse ya!"

"Alto al fuego!"

Edward corre para verificar que Lorelay esté bien mientras las balas aún vuelan peligrosamente en el aire.

"Lorelay!"

"Estás bien mi amor?"

Cuestiona profundamente preocupado Edward.

La chica yace en el suelo sobre su costado abrazando a Teresse quien estaba desprotegida completamente cuando comenzó el tiroteo.

A lo lejos se escuchan quejidos adoloridos, armas y cuerpos que golpean el suelo.

Los gritos de hombres dando ordenes junto con pasos que corren hacia ellos llenan el ambiente antes que la motocicleta de James se detenga dejando una estela de polvo detrás de él.

Todo se volvió volátil y caótico en tan solo un par de segundos.

Los disparos volaron contra los hombres de Jens y Larry quienes aprovecharon la distracción para escapar como los cobardes que son.

Solo que en su huida los dos se hirieron a si mismos.

"Edward, lo siento."

"Tenía que proteger a Teresse a toda costa."

"Tommy la vio morir y apenas la recuperó."

"Además se esta recuperando de sus heridas."

Se disculpa Lorelay con su amado por su atrevida acción al correr hacia la indefensa Teresse para recortarla y protegerla con su cuerpo sin importarle nada más.

Lorelay frunce el ceño mientras el líquido caliente mancha el suelo de su costado todavía herido.

Edward ayuda a las chicas a levantarse del suelo.

Mientras Edward retira por completo las flojas ataduras de Teresse quien solo unos raspones en la cara, manos y piernas, Lorelay respira para calmar su creciente dolor.

Afortunadamente ninguna bala impactó o rozó el cuerpo de las chicas.

Desafortunadamente, no todos salieron ilesos de la lluvia de balas pues uno de los hombres de Tommy sangra de la cabeza.

El hombre sostiene aun su arma vacía con su mano.

Su expresión y actitud tranquilas son producto de su crudo e intenso entrenamiento pues el hombre tiene dos impactos de bala y el brazo izquierdo roto.

"Me encargaré de llevar a la señora Teresse con el señor Tommy."

Indica con voz suave el hombre.

"Mi compañero falleció."

Señala el hombre el cadáver de su amigo fallecido.

"Máscara, podría darle sepultura en un lugar apacible?"

Lorelay quien aún tiene la máscara plateada sobre su rostro asiente hacia el hombre y hacia Edward quien silba una orden para que varios de sus hombres se encarguen de los heridos y muertos.

Edward encarga a su segundo al mando que informe a las familias de los fallecidos.

Además de despedirse de su familiar caído para después darles sagrada sepultura, Edward se encargará de darles a los familiares dolientes la cuantiosa compensación que estipula su contrato por tan riesgoso trabajo.

Todos los hombres que trabajan para Lorelay, Edward, Tommy, Dániel, Bruce, Carolina y Paul saben que sus vidas siempre estan en riesgo.

Motivo por el cual tienen un sueldo alto, prestaciones y un seguro de vida que protege a los familias de esos guardaespaldas.

"Se hará como usted orde señor."

"Informo a los familiares que también asistirán ustedes?"

Cuestiona el hombre.

"Así es."

"Todos iremos cuando los dolientes estén reunidos."

"Extenderemos nuestras sinceras y sentidas condolencias por las prematuras muertes."

Responde Edward con voz triste.

"Fija el monto de la recompensa por la cabeza de esos dos bastardos cobardes en cien millones por cada uno."

"Ya sea que los encuentre alguien en la calle o alguien del inframundo me los traiga vivos..."

"O lo mas vivos posible."

Ordena Edward.

El hombre asiente haciendo una reverencia antes de alejarse para cumplir las ordenes de Edward.

Lorelay camina despacio ayudando a Teresse a entrar al auto del guardaespaldas herido para que ella sea llevada con Tommy.

Pero Lorelay se da cuenta de que el guardaespaldas está herido de gravedad pide a alguien que maneje el auto.

"Estaré bien Lorelay, no tengo herifa alguna."

"Solo estoy un poco golpeada y creo que me torcí el tobillo."

"Tommy saber estar todo, por lo que no dudo que este esperándome en el hospital."

Consuela Teresse a su preocupada y angustiada amiga.

"Nunca debí pedirte que sirvieras como mi señuelo Teresse."

"Lo lamento demasiado."

"Tommy va a odiarme."

Asevera Lorelay sintiéndose culpable por las heridas recientes de la chica.

Teresse niega con la cabeza.

"Tommy me conoció siendo espía, me encanta esta adrenalina."

"Además, no me expuse demasiado, tu me salvaste a tiempo."

"Gracias Lorelay."

El agradecimiento de Teresse es más amargo que dulce para los oídos de Lorelay

"Si no pidieras mi ayuda estaría tan aburrida solo siendo tu asistente ejecutiva enterrada en aburridos papeles de oficina y molestando a los ejecutivos para que hagan bien su trabajo en ese complejo de oficinas."

La chica pone los ojos en blanco y hace la pantomima de bostezar ruidosamente.

"Aburrido."

Lorelay sonrie tristemente debajo de la mascara después de escuchar eso.

Teresse podra ser ruda pero no debía exponerse innecesariamente.

Lorelay ordena al chófer que la lleva lo mas rápido posible al hospital de los Black para que le realicen un estudio completo a Teresse.

Lorelay tiene este presentimiento que necesita ser corroborado.

El auto se aleja en el momento en que los cuerpos fueron recogidos del suelo.

Lorelay observa las terribles manchas de sangre en el suelo mientras enlaza su mano con la de Edward.

Una punzada agua le recuerda a Lorelay que esta sangrando, por lo que se toca su costado herido.

"Pero, mi amor..."

"Estás sangrando!"

Grita alarmado Edward al ver la mano de Lorelay completamente bañada en su sangre.

"Por que no me dijiste?"

"Desde cuando estas así?"

"Debemos darnos prisa para ir al hospital!"

Edward carga a su amada para caminar rapidamente debido al miedo y angustia que siente al verla herida.

Lorelay permanece tranquila en sus brazos.

Inexplicablemente ella no siente dolor, tampoco se siente mareada.

Un auto aparece delante de ellos para que subieran.

Dictadas las órdenes por parte de Edward los autos se dispersaron por toda la ciudad.

"Date prisa, aun está sangrando demasiado!"

Ordena ansioso Edward al chófer d auto.

"Lorelay, no debiste haber actuado de esa forma!"

"Debiste decirme, tenías que haberme dicho que estabas herida!"

Edward exige mientras se quita la máscara negra.

Con cuidado retira la máscara de la chica, revelando el pálido y cansado rostro de Lorelay.

El trayecto al hospital fue relativamente corto, pues una patrulla les abrió camino, pero para los dos amantes, fue como si se tardaran años.

Edward ejerce presión adecuada con su mano para que la sangre no siga brotando de la herida de su amada.

De vez en cuando miraba el camino deseando ya estar en el hospital.

Cuando llegaron por fin al hospital los esperaban tres doctores con una camilla para atender a la chica herida.

Lorelay fue llevada a una sala para revisarle sus heridas.

Los médicos cortaron la ropa de la chica con sumo cuidado para tratar sus heridas.

Edward aprieta los puños preso de una rabia furiosa cuando los médicos revelaron que la herida no es un golpe como había pensado Lorelay.

Ella tiene dos roces de bala en su costado.

Y tuvo demasiado suerte de que solo fuera eso, pues uno de ellos estuvo a nada de impactar de su costado, causandole una hemorragia interna grave .

Edward ordena que la atiendan lo mejor posible.

Dándole un beso amoroso, Edward sale de la sala porque necesita descargar su rabia contenida.

Afuera, Edward estrella repetidas veces sus puños contra la pared hasta que sus nudillos comenzaron a sangrar.

"Paul, ya averiguaste donde huyeron ese par de cobardes?"

Cuestiona con voz dura Edward por celular.

"No, apenas me dijo James lo que sucedió."

"Estamos patrullando la ciudad entera."

"No pudieron haber huido tan lejos tan rápido."

Declara Paul.

"Los encontraremos Edward, no te preocupes."

"Las niñas y los abuelos están bien, ya todos están calmados."

Edward respira aliviado en esa cuestion pero un hueco en su estómago se forma al recordar las terribles heridas que Lorelay tiene en su costado izquierdo.

Lo que más hace sangrar su corazón es la carita llena de dolor de su amada quien se mostraba valerosa.

"Edward?"

Paul cuestiona porque la línea está silenciosa.

"Jens."

"Jens hijo de puta es mío."

"Ese bastardo disparó contra Lorelay dos veces."

"Las dos falló, pero le hizo heridas nuevas porque las balas rozaron su costado izquierdo."

Edward quiere despellejar vivo a ese cabrón cobarde por su atrevimiento!

"Ella ya estaba herida en ese costado debido a la pelea de Carl!"

La voz de Edward filtra toda su furia y ansias asesinas.

"Ese hijo de puta!"

Maldice Paul al enterarse de eso.

"Lo cazaremos con más rapidez!"

"Amigo tu mujer está bien?"

Cuestiona preocupado Paul.

"Si, pero ella no me dijo nada para no asustarme!"

Exclama Edward angustiado.

"Mierda!"

"Sabes que sentí que perdía la cabeza al ver tanta sangre brotando de su cuerpo cada vez más debil y frío?"

Cuestiona Edward fuera de si.

"Si amigo, lo viví en carne propia con Carolina."

Recuerda Paul con miedo.q

"Los Niam-Mu se iran con Lía y Sten?"

Edward se aclara la garganta tratando de apartar su furia y pensar racionalmente por un segundo.

"No, que vayan todos a mi villa."

"Desde ese lugar Ryan podrá trabajar y las abuelas estarán cuidadas."

"Ve por Maggie a la casa estudio."

"Por el momento debemos proteger a todos los que son nuestros amigos."

Ordena Edward.

"Paul, protege a Carolina, este ataque es personal."

Indica Edward.

"De acuerdo, pero solo son dos imbéciles."

"En verdad valen la pena tantas medidas de seguridad?"

Pregunta desconcertado Paul pues ellos tienen armas, hombres, blindajes, espías.

"Son más peligrosos porque no tienen nada que perder."

"No son como nosotros Paul que tenemos mucho que perder, empezando por nuestras mujeres."

Asevera Edward.

"Aunque sabemos que son extremadamente rudas, no pueden desafiar a la muerte y no quiero perseguir a mi mujer en otra vida."

Declara cansado Edward.

"Por eso es que tomamos precauciones extremas, comprendes?"

Paul comprende a su amigo.

"Entendido Edward moveré a todo el mundo a tu villa."

"Por cierto la villa Situ casi está lista, pero por el momento la mantendré vigilada en dado caso que esos idiotas quieran arruinarla."

Paul asegura.

"Gracias Paul, sigue informándome."

Edward termina la llamada justo cuando ve a Tommy correr por los pasillos del hospital para ver a su esposa.

Tommy puede ver las señales de preocupación de Edward, por lo que deduce que algo malo le pasó a Lorelay.

"Que pasó ahora?"

Cuestiona Tommy apurado.

"Jens le disparó dos veces."

"Las dos veces falló, pero las balas rozaron el mismo lado lesionado."

"Tu esposa está en la otra sala, ve con ella."

Informa Edward de forma cortante.

Tommy le da unas palmadas en la espalda a Edward como muestra de solidaridad antes de alejarse.

Él perfectamente sabe lo que es que la mujer amada este herida o casi muerta.

Edward mira las alertas de la recompensa en su celular cuando unaa llamada aparece en la pantalla.

Dejandose caer en una silla para atender a quien llama, Edward cierra los ojos jurando venganza.

"Teresse!"

"Cielos santos!"

"Estás bien bebé?"

Tommy entra corriendo y gritando a la habitación de la chica.

Los doctores terminan de coserle una pequeña herida en un costado de su brazo.

Otros limpian las heridas de su carita mientras esperan los resultados completos de salud.

"Si Tommy, estoy bien, solo unos pocos moretones y rasguños, nada grave."

Tranquiliza Teresse a su esposo.

El médico a cargo le explica a Tommy que ella solo tiene heridas superficiales debido a que se arrastró por el piso.

Los resultados llegan de la mano de una doctora especializada.

Tommy no sabe quién es la doctora que se ve tan joven como ellos.

La doctora se acercó al médico encargado enseñándole los resultados antes que ambos doctores miren a la paciente de forma intrigante.

Teresse aprieta la mano de Tommy para que le ayude a acomodarse en la cama pues la adrenalina ya descendió por lo que la chica comienza a sentir un poco de dolor.

Tommy le quita el zapato que aún lleva antes de cubrir con una frazada el cuerpo de su esposa.

La doctora muestra una sonrisa amable en su rostro cuando se acerca a la pareja.

Afuera, Edward trata en vano que Bruce se tranquilice.

Elizabeth del otro lado de la línea no puede controlarlo tampoco pues esta furioso por lo que sus hombres le informaron.

"Se supone que eres su otra mitad, su alma gemela y así la proteges?"

"Eres una desgracia Situ!"

"Es MI HERMANITA!"

"Ella confía en ti!"

"Yo confiaba en ti!"

Vocifera enardecido y loco de coraje e irá Bruce.

"Como te sentirías si supieras que algo le pasó a tu hermana en mi compañía y no hice hasta lo imposible para protegerla?"

Exige respuestas Bruce.

"Eh?"

"Contesta Situ!"

"Primero pierdo la vida matando a todos esos hijos de puta que permitir que alguien toque un solo cabello a mi esposa!"

"Pero tú no lo hiciste con mi hermana!"

"Donde está ella?"

"Llegaremos Elizabeth y yo a la ciudad por la noche, esto no se quedará así!"

"Cazare yo mismo al malnacido que le haya disparado y a su complice lo mataré a golpes, es una promesa Situ!"

"Sueltame Elizabeth, dame el celular!"

"Elizabeth, dámelo ya!"

"Baja de ahí, no estoy para bromas en este momento!"

Bruce grita y exige pues Elizabeth interviene en ese momento.

Ell es la única persona en el planeta, además de Lorelay a la que Bruce no asesinaría debido a su atrevimiento.

Cuando los hombres de Bruce le informaron de todo lo acontecido casi se vuelve loco cuando escuchó que su hermana fue herida por dos balas.

Por eso llamo de inmediato a Edward para amenazarlo de muerte, pero Elizabeth quien corre por los escalones de un puente colgante el cual solo puedes cruzar con un arnés amarrado a tu cuerpo.

Bruce no quería que ella subiera, pero al estar distraído con los informes, Elizabeth pudo hacer lo que quería.

"Edward, no te preocupes por Bruce."

"Mi esposo habla porque está enojado, tu sabes que se preocupa demasiado por su hermana."

Responde Lorelay por celular.

"Tu cuida de Lorelay, si algo le pasó estoy segura de que no fue culpa tuya ni de ella, ustedes dos saben bien como cuidarse, además son muy poderosos juntos."

"Debió de haber sido algo muy sorpresivo para que haya sido herida de bala Lorelay."

Elizabeth se concentra en la conversación con su hermano, ignorando los gritos furiosos de Bruce quien exige que ella regrese a su lado.

"Hermano, disculpa que termine la llamada pero necesito calmar a mi demonio particular."

Exclama Elizabeth con tono burlón.

"Elizabeth, no te preocupes, yo también estoy molesto y todo lo que que tu esposo dijo es cierto."

"Debí haber hecho más para proteger a Lorelay."

"Las cosas se salieron de control demasiado rápida."

Resopla molesto consigo mismo Edward.

"Te volveremos a llamar más tarde."

Elizabeth corta la llamada para atender las instrucciones del guía extranjero quien le habla en un idioma raro.

La chica guarda bien el celular de su esposo para dar ágiles pasos y regresar al lado de un rojo y enloquecido Bruce.

No solo su hermana fue herida y estaba siendo curada en el hospital por culpa del bastardo Edward Situ.

Ahora Elizabeth se estaba jugando la vida porque con arnés o no, el puente esta demasiado elevado y debajo hay un acantilado, por lo que si ella caia de esos escalones no podría salvarla.

Al ver el rostro furioso y contraído de su esposo, Elizabeth supo que tenía que usar su arma secreta para apaciguar al ogro que esta desplegando toda su ira frente a ella con sus ojos rojos.

Con calma suspiró la joven, devolvió el celular a su esposo y cuando terminaron de desabrocharle el arnés de seguridad, Elizabeth se enfrentó a Bruce con la cabeza en alto.

"Como explicas tu actitud Elizabeth?"

Gruñe Bruce exasperado y furioso hasta el límite con su bella esposa.

Pero por muy enojado o furioso jamás de atrevería s tocarla más que para darle unas buenas nalgadas por su comportamiento como una niña malcriada.

Aunque la verdad es que Bruce disfruta mucho de ver el trasero rojo de su esposa y sentir como se mueve cuando la golpea.

Bruce disfruta después hacerle el amor a su esposa, mirando el trasero rojo por su culpa.

Eso lo excita al igual que a su bella esposa.

La chica sonrie con alegría y se abalanza a al cuello, rodeandolo con sus piernas y brazos.

Bruce obviamente la atrapa con sus dos manos.

Elizabeth susurra entonces algo al oído de su esposo.

Bruce palidece y todo su reciente enfadado se esfuma.

El corazón de Bruce late velozmente mientras ,algo que no sabe que es se construye rapidamente en su interior.

Algo que en se extiende por todo su cuerpo, sus músculos, sus venas, alma, mente y corazón.

Elizabeth volvió a susurrarle algo y Bruce alucinado cambia su expresión de asombro por una de completa euforica alegría.

Abrazando con más fuerza a su esposa Bruce da dos vueltas abrazandola mientras Elizabeth rie al ver que su esposo ha cambiado totalmente de actitud y semblante.

"Desde cuando sabes?"

"Es cien por ciento seguro?"

"Estás bien?"

"Por dios!"

"Subiste a esa cosa sabiendo tu estado!"

"Y yo estaba gritándole a mi cuñado por no proteger a mi hermana, que dirá de mi ahora!"

Alza la voz angustiado, feliz, preocupado, entusiasmado y delirante de felicidad Bruce.

Elizabeth se aparta del abrazo de su esposo antes de tomarlo de la mano a su esposo para dirigirlo a la camioneta donde esta su bolso.

Todas las personas que vieron el show de Bruce gritando desesperado a la chica que cruzaba riendo el puente mientras el pobre aterrado guía rogaba que la chica no cayera al vacío ahora veían otro espectáculo más gracioso.

Bruce, un hombre de gran altura y musculatura, es guiado dócilmente de la mano como un niño pequeño por su pequeña y delgada esposa hacia una camioneta.

Bruce tiene una cara de estar caminando en las nubes.

Elizabeth revisa algo en un bolsillo secreto de su bolsa antes de darle a Bruce algo que lo dejo petrificado en su lugar.

Peto después Bruce grita al unisono que otro hombre en otro lugar.

El hombre grita dentro del hospital frente a su esposa y dos doctores quienes se asustaron un poco al ver la euforica reacción del hombre.

Primero de puso blanco como papel pero después la vida volvió a él justo en el momento en que gritó y brincó como si hubiera ganado un premio.

"VOY A SER PAPÁ!"

***By Liliana Situ***

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