El Prohibido Amor de un CEO Castigo injustificado

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La novela El Prohibido Amor de un CEO Castigo injustificado es muy buena. En Castigo injustificado, no podía dejar de leer. He leído bastantes historias de Liliana Situ , pero con el libro El Prohibido Amor de un CEO, todavía tiene mucho regusto por sí mismo. La belleza de la historia Liliana Situ es que, por dolorosa y angustiosa que sea, sigue atrayendo a personas que no pueden darse por vencidas. No es una fantasía color de rosa, que una niña Cenicienta se enamore de un príncipe en un caballo blanco, luego los dos se dan la mano y viven felices para siempre. Pero el amor es una cosa pequeña en un centenar de otras cosas en la vida. Lee la El Prohibido Amor de un CEO novela Castigo injustificado en readerexp.com

Si la vida para Flora era muy difícil y complicada en ese momento de su vida, Emily vivía una situación  doblemente difícil y complicada.

Mientras atravesaba las puertas giratorias del edificio se mordía fuertemente los labios para controlar las lágrimas de coraje que amenazaban con derramarse por sus mejillas.

La super enfadada chica no quería que Ryan la viera llorar esa noche.

Emily puso una sonrisa cansada en su rostro cuando llegó hasta Ryan para saludarlo con un beso efímero en la mejilla.

Ryan observó la hora encendiendo su celular...

Era en verdad muy tarde para que la chica saliera de trabajar!

"Emily realmente tienes un jefe tan obsesionado con el trabajo?"

"Es muy tarde como para que tenga a sus empleados trabajando a estas hasta altas horas de la noche!"

Ryan no estaba para nada contento de que  Emily tuviera esas largas y extenuanates jornadas laborales.

Entonces notó algo en los labios de Emily cuando la observó bien...

Las marca en sus labios eran recientes?

Porque se veía tan triste Emily?

Estaría solo cansada por su arduo trabajo?

O el semblante decaído de la chica se debería a algo más?

"No es eso Ryan."

"Tuvimos un imprevisto con un contrato y tuve que ayudar a solucionarlo de último minuto."

"Es todo lo que ocurrio."

Emily comentó sin expresar emoción alguna.

Ella estaba respirando para tranquilizarse ya que Ryan no tenía la culpa de su reciente enfadó contra de ese maldito de Edward Situ.

"Cuéntame, como haz estado en estos días?"

"Cómo va tu empresa Ryan?"

Emily preguntó para cambiar el tema.

"He estado demasiado atareado con cosas legales e inversores."

"En verdad que no sabía que era tanto trabajo, pero es gratificante sabes?"

"Espero consolidarla muy pronto."

Ryan se acerca a Emily para acariciarle los brazos.

Ella acepta sus mimos, pues su toque la relaja.

"Ya que esa es mi meta, debo trabajar más duro."

"Sin embargo no dejo de preocuparme por ti y tu padre quien aún está recuperandose en el hospital."

Ryan abrazó a Emily por la cintura.

"Emily porque no haz aceptado mis invitaciones a cenar?"

Cuestionó con tono dolido el guapísimo joven.

"Ryan, disculpame por favor."

"Tu mismo acabas de comprobar lo ocupada que estoy en estos días, al igual que tú."

Emily bajó la cabeza recordando la mala jugada de Edward contra ella.

"Y temo que estaré aún más ocupada en estos días."

Emily se debatia si podía decirle a Ryan el maldito chantaje al que  Edward la estaba sometiendo...

Pero...

Edward también había amenazado con hacerle daño a Él y a su recién establecida empresa si ella no se mantenía alejada de Ryan.

Ryan la había ayudado demasiado.

Emily aún no había podido pagarle nada de honorarios.

Aunque Ryan le aseguró que no le debía nada, Emily no quería ser malagradecida con Él.

Ella no quería que Ryan pensara que se estaba aprovechando de Él.

"Emily?"

Ryan distrajo a la joven que estaba perdida en sus pensamientos.

"Ryan, no te enfades conmigo, por favor comprendeme."

"Se que dejaste muy claras tus intenciones pero en este momento de mi vida donde todo es tan..."

Ryan le había dejado muy claro sus intenciones de cortejarla hasta que fuera su novia por eso todos los días la invitaba a comer, a cenar a a salir de fin de semana...

Pero debía rechazarlo por su bien.

Emily no quería que nada malo le pasará por culpa de su nuevo jefe y CEO, Edward Situ.

"Trataré de hacerme tiempo para que podamos vernos, te parece bien?"

Emily logró que su voz no sonara estrangulada.

Ella bajó la cabeza para disimular las lágrimas que estaban a punto de salirle de sus pequeños ojos.

Porque?

Porque no podía simplemente decirle que si a ese dulce hombre que la quería de forma sublime?

Porque tenía que sufrir en silencio esa opresión en el pecho que le hacía difícil respirar debido a la creciente ansiedad?

Emily miró hacía el edificio y recordó el porque no podía decirle nada a Ryan.

"Comprendo perfectamente que estés ocupada Emily."

Ryan acomodó un mechón del suave cabello de Emily hacía un lado.

"No te preocupes, no iré a ningún lado en un futuro cercano."

"Realmente solo quiero pasar tiempo a tu lado Emily."

"Aunque sea yendo juntos a visitar a tu padre al hospital."

"Ryan..."

"Porque eres tan amable conmigo.."

Cuestionó Emily abatida mirándolo fijamente a sus hermosos ojos.

Los ojos de Ryan sonreían y brillaban de amor.

"Ya sabes la respuesta Emily."

"Me gustas y quiero estar a tu lado en el momento que tú lo consideres más prudente."

"Dime qué aún estás considerando mi propuesta."

Emily observó más detenidamente la unica ventana en los pisos superiores donde  había luz.

Esa era la oficina del CEO.

Emily pudo distinguir una figura oscura de pie mirando fijamente hacia abajo mientras fumaba.

Edward los había estado observando todo ese tiempo!

Al no obtener respuesta, Ryan le abrió la puerta del pasajero de su Masserati negro última edición a una nerviosa Emily.

Ella a toda prisa se deslizó dentro  para ambos pudieran ponerse en  marcha y dejar atrás la exasperante e intimidante visión de Edward.

"Informa al departamento de diseño que a partir de mañana trabajarán horas extras por 3 meses."

"si alguien se niega o se queja comenta que serán despedidos sin finiquito ni compensación alguna."

Edward hizo está terrible declaración con su voz más aspera.

Estaba muy enfadado en verdad

Carl, su primo permanecía sentado en el lujoso sillón de la oficina de su primo Edward.

Carl recién llegado esa misma noche a la ciudad después de haber terminado una especialización en negocios en el extranjero.

Edward miró por el reflejo de la enorme ventanal a su primo, quien era un par de años más joven que Él.

Carl poseía también ese aire de sofisticación y elegancia que distinguía a los Situ.

Con el cabello oscuro perfectamente peinado, Carl era casi de la misma estatura que Edward.

Poseedor de una tez morena clara, ojos almendrados brillantes, labios rojos y carnosos, Carl era bastante guapo y agradable a la vista.

Sin embargo, no era tan guapo como su primo, Edward.

Carl al igual que Edward tenía un poderoso y delgado físico, aunque Carl no era tan musculoso como Edward.

Su presencia era mucho más cálida, amable y menos intimidante qué su primo.

Su forma de es muy agradable.

Y sin embargo, las mujeres siempre  había preferido a su tosco y frío primo por encima de Él.

"Primo, a qué se debe esa repentina decisión?"

Cuestionó Carl a Edward antes de terminarse su vaso de fino whisky.

"En verdad quieres perder a tus valiosos empleados debido a esas jornadas extenuantes?"

Carl comentó al mismo tiempo que tomaba con sus manos los informes y estadísticas de cada departamento.

El departamento de diseño era, por mucho, el más productivo.

Además de que era el que menor tasa de errores y perdidas presentaba de todos los demás departamentos.

"No discutas mis órdenes Carl."

"Solo haz lo que te ordeno, de acuerdo."

Edward apartó la vista de la ventana para mirar de frente a su primo.

Exhaló el humo que había estado conteniendo en su boca de forma siniestra.

Edward había visto como Emily había corrido fuera del edificio para encontrarse con ese tal Ryan.

También había visto como ellos dos habían estado charlando amenamente antes de que ambos abordaran el mediocre auto de ese hombre.

Edward incluso pudo observar, con toda claridad, que Emily había permitido que ese estúpido de Ryan  la abrazara y acariciara!

Todo frente a su edificio!

Todo frente a Él!

Incluso ella de había mostrado sumisa bajando la cabeza ante Ryan.

Edward quería romperle el cuello a ese maldito de Ryan Niam!

Pero a quien de verdad quería castigar por sus errores era a Emily.

Le había advertido que se mantuviera alejada de su nuevo amante.

Y sin embargo, ella lo había desafiado abiertamente.

Hasta se había atrevido a dejar que la recogiera cuando salía del trabajo!

"Creo que es hora de que le haga una advertencia más fuerte."

Pensó Edward mientras apretaba los puños dentro de su bolsillos del pantalón.

"Es todo por hoy Carl, puedes retirarte."

Carl dejó los papeles en el escritorio de Edward para irse a descansar a la villa Situ.

Edward se sentó en su sillón ideando la forma más correcta de y placentera, para Él claro está, de castigar a esa desobediente Emily.

Al siguiente día ninguno de los empleados del departamento de diseño podía creer lo que escuchaba.

Reunidos frente a Carl, el nuevo asistente de CEO, hombres y mujeres escucharon la nueva orden.

Con una voz firme y hermosa Carl les comunicó que el CEO Edward Situ había ordenado que todos debían trabajar horas extras por tres meses.

Todas las empleadas de diseño se mostraba sumamente sorprendidas por dos hechos.

El primero y el que les había molestado más, fue que ellas tendrían que trabajar horas extras durante tres meses.

Y el segundo hecho que las dejó completamente impactadas fue que aquel joven que les hablaba era el  nuevo y guapísimo asistente del CEO.

"Escuché que es primo del CEO."

Comentó una chica en voz baja.

"Es tan guapo y varonil!"

Se apresuro a decir otra chica.

"Aunque no es tan guapo como nuestro CEO, pero se ve más gentil que el CEO."

Comentó otra chica en voz baja.

"Porque tenemos que trabajar horas extras?"

Cuestionó con enfadó una chica al lado de Emily.

"Me esforzaré por venir mejor arreglada y maquillada al trabajo."

"Espero poder llamar la atención del joven asistente Carl!"

Comentó una de las más guapas chicas del departamento de diseño.

En verdad que había sido un revuelo ver y escuchar al joven Carl Situ en esa nada grata reunión matutina.

Vestido con un traje azul oscuro de tres piezas, camisa blanca y una corbata azul marina, Carl exudaba belleza masculina por cada poro de su hermosa y suave piel.

Y su sonrisa era muy amable y cálida.

Emily escuchaba sin reparos a sus compañeras cuchichear mientras ella cerraba los ojos ante tan mala noticia.

Un fuerte dolor de cabeza comenzó a atacarla despiadadamente en ese instante.

Edward estaría castigando a todo el departamento por su culpa?

Ahora ella ya no podía renunciar.

Edward le había rebajado la mitad de su sueldo para que ella pudiera pagar lo que, supuestamente había perdido la empresa debido a ese estúpido contrato.

Edward había logrado forzarla a qué quedará, de mala gana, en la empresa.

Cuando el anuncio terminó, los empleados regresaron desanimados y enfadados a sus estaciones.

Carl permaneció de pie revisando algunas estadísticas de ese departamento en específico.

Uno de los diseñadores de acercó hacía Él para cuestionarlo sobre unos diseños cuando la mirada de Carl se topó con la joven Emily.

Carl después de darle sus recomendaciones al diseñador, caminó hacia la joven quien estaba completamente absorta en algo.

Emily, vestida con su típico traje de falda lápiz por debajo de la rodilla de color oscuro, una blusa de delgada blanca y un saco estaba sentada frente a un escritorio garabateando algo muy concentrada.

Carl llegó hasta ella sin hacer ruido.

Cuando estuvo cerca de ella pudo ver  a detalle que es lo que dibujaba Emily, pero aún así la cuestionó.

"En qué estás trabajando?"

Cuestiono Carl a Emily.

El tono de voz de Carl había sido suave, sin embargo Emily estaba tan concentrada en su dibujo que se asustó por la repentina pregunta.

Incluso ella brincó un poco de la silla, sus manos sin querer hicieron volar algunos papeles en blanco y algunos lápices se deslizaron hacía el suelo.

Emily dirigió una mirada asustada hacía el hombre que le había hablado.

"Oye, tranquila!"

"No quise asustarte en verdad!"

Carl levantó las manos frente a Él alejándose de la asustada joven  para tranquilizarla.

Entonces, Carl pudo observar con cuidado a la joven .

Llegó a la conclusión de que ella era muy hermosa.

Delgada, pero con curvas, Emily tiene un hermoso cabello castaño claro largo, piel blanca sin imperfecciones, labios rojos tentadores, hermosos ojos color miel escondidos detrás de esas gafas de armazón tan grande y oscuro.

Carl pensó que el único detalle que le cambiaría a la joven Emily sería eliminar por completo esos horribles lentes del bello rostro de niña.

A Carl le gustó la actitud tímida y un poco asustadiza de la joven.

Además de que se había ruborizado debido al susto,  por lo que ahora lucia aún más hermosa y tierna.

"Discúlpeme Asistente Carl, no lo escuché llegar hasta mi."

"Soy una tonta."

Emily comentó mientras recogía los papeles y lápices del suelo.

Carl le ayudó a recoger tambien.

"Espera, no eres tú Emily mu?"

Carl preguntó mientras una gran sonrisa aparecía en su rostro.

"Si Asistente Especial, soy Emily Mu."

Respondió Emily con franqueza.

Ella había rogado para que Carl no la hubiera reconocido debido a su   reciente escándalo con Edward, su primo.

Pero Carl ya la había reconocido, eso pudo saberlo ella cuando le preguntó su nombre.

El primo de Edward seguía mirando sin reparos a detalle a Emily al tenerla cerca.

Ahora comprendía porque su primo se habia enredado con ella hace unos meses en ese hotel.

Aunque las consecuencias de tal acción habían sido muy desfavorables para la familia Mu gracias a Edward.

"Sigue con tu trabajo Emily."

"No te preocupes por mí, ni por el nuevo horario de trabajo."

Comentó Carl con voz amable.

"Yo mismo me encargaré de persuadir a mi primo para que esté disparatado horario solo se extienda por unas pocas unas semanas."

"Me parece excesivo que el personal tenga que trabajar tiempo extra."

Carl acomodó las cosas que Emily había dejado en el escritorio.

"Hoy les traeré la cena y algunos postres para que el ánimo no decaiga en este departamento."

"Te agrada esa idea?"

Carl preguntó a la joven Emily.

Ella observó cuando ese lindo y amable chico metía su mano en el bolsillo del pantalón.

"Suena fantástica su idea señor Carl."

"Muchas gracias por cuidar de nosotros."

Emily agradeció el gesto del primo de Edward antes de que este de marchara.

"Tres meses..."

"Tiempo extra."

"Papá como podré ir a verte al hospital ahora?"

Se cuestionó derrotada Emily mientras que dejaba de mala gana los lápices en el escritorio.

"Gracias Edward por arruinarme la vida un poco más."

Emily madijo a Edward una vez más antes de ponerse a trabajar.

Sobra decir que los empleados también realizaron sus labores  muy molestos.

Entre los más enfadados se encontraba Darla, la jefa de ese  departamento.

Ella no entendía el motivo de esa medida tan extrema por parte del nuevo CEO.

"Porque en este momento nos habrán castigado a todos?"

Se cuestionó la jefa.

"Tengo que ser más cuidadosa con los empleados y su trabajo."

La jefa llegó a esa conclusión.

Ella se encerró en su oficina durante toda la mañana y parte de la tarde buscando el enorme y gravísimo error que motivara esa medida.

Tal vez ella había pasado por alto algo que había estado muy mal.

La hora del almuerzo llegó para todos los empleados del edificio de esa empresa.

Y mientras las chicas se disponían juntas a salir a almorzar o esperaban a sus novios para que fueran juntos a comer, Emily permaneció, sola en el edificio.

Ella no tenía nada de dinero para pagarse un almuerzo afuera de la empresa o en el comedor del lugar, por lo que no salió a comer como todos los demás.

Emily se dirigió a la pequeña cocina del lugar donde encontró algunas galletas baratas junto con diversos sobres de café y té.

No era mucho, pero esa era la opción más barata.

Sentada en una cómoda silla, Emily daba pequeños mordiscos a las  rancias galletas de chocolate.

Ella suspiró porque necesitaba cambiar su situación financiera cuánto antes, pero como?

No podía conseguir un trabajo por la noche debido a que sus horarios eran demasiado extendidos.

Todo gracias a ese maldito de Edward.

Emily estaba tan ensimismada en sus preocupaciones que no se dio cuenta de que un hombre la observaba a los lejos.

Cuando la hora del almuerzo terminó, la empresa volvió a cobrar vida.

Ese día pasó lentamente para muchas personas, incluso el reloj parecía ir mas lento cuando los demás empleados comenzaron a abandonar la empresa.

Ellos ya había terminado su jornada laboral...

Mientras tanto, todos los empleados del departamento de Emily siguieron trabajando.

Y para colmo de sus males, pudieron observar cuando el CEO se retiraba en compañía de su primo Carl!

Incluso el CEO ya había terminado su día laboral por el día.

"De nada sirve quejarse."

"Sigan trabajando!"

"Aprovechen este tiempo extra para terminar los proyectos que tengan en sus manos."

Darla, la jefa del departamento intentó animar a su equipo de trabajo.

Después de mucho buscar y rebuscar entre miles de datos, estadísticas, contratos y demás papelería que ella manejaba, no había podido encontrar el motivo del tiempo extra.

Las chicas se quejaron amargamente con la jefa.

Los hombres simplemente siguieron con sus trabajos.

"Emily, ve a la cocina y prepara te y galletas para todos."

Emily escuchó la orden de la jefa y entonces recordó...

"Jefa, pude notar hoy más temprano que ya no hay galletas en la cocina."

La jefa movió la mano restando importancia a ese hecho.

"Entonces, dirigite a la cafetería de la empresa y consigue más."

"Pide al guardia de turno que te abra el armario donde almacenan las cocineras las galletas."

"Ve ya."

Emily no tuvo más opción que hacer lo que le mandaban.

Después de repartir las galletas y te a sus compañeros, ella regresó a terminar el dibujo en el que había trabajado todo el día.

"Emily, por favor, lleva está charola a la cocina."

"Asegúrate de dejar limpias las tazas y platos antes de que te marches."

Emily miró rápidamente el reloj.

Faltaban solo veinte minutos para que terminara el tiempo extra!

Ella se dio mucha prisa en dejar limpio todo en la cocina.

Sin embargo cuando salió, ya no había nadie en el departamento.

Solo estaba encendida la luz de su escritorio.

Cuando Emily se acercó a apagar la luz pudo ver, con tristeza, que su dibujo se había manchado de agua...

Todo su trabajo de ese día se había arruinado.

Emily arrugó la hoja mojada y la depósito en la basura.

Tomó sus cosas para salir por fin de  la empresa.

Ese había sido un hermoso día completamente desperdiciado.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.