El Prohibido Amor de un CEO Cielo

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Cielo

La novela El Prohibido Amor de un CEO Cielo es muy buena. En Cielo, no podía dejar de leer. He leído bastantes historias de Liliana Situ , pero con el libro El Prohibido Amor de un CEO, todavía tiene mucho regusto por sí mismo. La belleza de la historia Liliana Situ es que, por dolorosa y angustiosa que sea, sigue atrayendo a personas que no pueden darse por vencidas. No es una fantasía color de rosa, que una niña Cenicienta se enamore de un príncipe en un caballo blanco, luego los dos se dan la mano y viven felices para siempre. Pero el amor es una cosa pequeña en un centenar de otras cosas en la vida. Lee la El Prohibido Amor de un CEO novela Cielo en readerexp.com

Sentado en el piso mojado afuera de la ambulancia, Paul tiene las manos en la cabeza agachada y se niega a escuchar los ruidos dentro de la ambulancia.

No puede soportar ver a Carolina en la camilla de la ambulancia mientras que los médicos luchan por salvarle la vida.

Debido a la última experiencia donde Edward pierde casi la vida en el ataque, Paul se había dedicado a crear un tipo de ambulancia que fuera especial para casos críticos como este.

Justo como a este caso, en el que Carolina estaba grave y tal vez no podría llegar a tiempo al hospital.

Cuando metió a Carolina en la parte posterior del auto, pudo sentir su ropa completamente empapada de sangre y sintió un hueco en el estomago de la preocupación.

Manejando como un loco, Paul había llamado desde el auto a Tommy.

"Tommy, envía una ambulancia especial a mi ubicación!"

"Carolina y yo sufrimos una emboscada!"

"Voy en camino al hospital, pero no creo que ella aguante a llegar."

"Haa perdido demasiada sangre y esta falleciendo!"

Tommy del otro lado tenía apenas unos cuantos minutos de haber colgado la llamada con Lorelay, cuando la llamada de Paul lo sorprendió y molestó a la vez.

Iba a responderle de manera mordaz como siempre, pero antes de que siquiera poder abrir la boca, Paul lo bombardeó con ordenes.

Tommy puedo sentir que la voz de él se quebraba varias veces.

"Paul estás jugando de nuevo?"

"Porque no es para nada divertido jugar a.."

Paul que solo tenía un objetivo en esa madrugada, gritó por el altavoz del auto.

"No estoy jugando idiota, esto es de verdad!"

"Ahora rastrea mi ubicación y manda la maldita ambulancia!"

"AHORA TOMMY!"

"Carolina puede morir, por favor Tommy..."

Su voz sorprendió a Tommy, pues se oía temblorosa y encerrando temor.

"Te tengo ubicado ya."

"La ambulancia ya salió y esta en camino, pronto se encontraran."

Responde Tommy despertando a Teresse quien dormia aún.

"Gracias Tommy, gracias."

Paul termina la llamada.

Él sigue conduciendo mientras que golpea con fuerza el volante diciéndose a si mismo.

"Idiota, soy un idiota!"

"Estúpido, idiota!"

Habia dudado que fuera un ataque real!

Y por eso no habia ayudado como era debido a Carolina.

Era su culpa que ahora ella en el asiento trasero de su auto se desangrara por esa enorme herida punzocortante.

"No mueras Carolina por favor!"

"Debes vivir!"

"Por favor mi amor, debes vivir!"

Le grita de vez en cuando.

Paul ñ por fin divisa la enorme ambulancia.

Les hizo señas con las luces y ambos vehículos se orillaron.

Paul sacó deprisa a Carolina para llevarla a la camilla.

Lis médicos se sorprendieron por la cantidad de sangre en las ropas de Paul.

"Atiendala!"

"Salvenle la vida, YA!"

Ordena Paul y se hizo a un lado para dejar que los médicos y enfermeras comenzaran a trabajar.

Los médicos miraron a la mujer en la camilla.

Ellos se sorprendieron que continurara con vida, pero se debilitaba a cada segundo que pasaba.

La conectaron a respirador y monitores cardiacos.

Le realizaron una prueba rápida de sangre, por lo que determinaron que no cuentan con la suficiente sangre que necesitan en la ambulancia...

Pero si la necesaria para mantenerla apenas con vida.

Un auto derrapó en el camino y de el bajaron unas enfermeras que subieron rápidamente a la ambulancia para ayudar.

Una de ellas saco unas botellas pequeñas quitándole la mascarilla de oxígeno a Carolina.

Ella le dio todo el líquido en la boca e hizo que lo tragara.

Después le dió otro líquido de color negro.

Los médicos observaron con atención lo que la enfermera hacia.

Uno de ellos reconoció el emblema Baek en su ropa, por lo que les indicó a los médicos que no intervinieran.

Ninguno de ellos habia visto en persona a una mujer Baek.

Algunos de ellos habían oído hablar que hace años una chica Baek habia curado a un Black de algunas enfermedades serias con sus infusiones.

"Vamos al hospital ahora."

Ordenó la otra chica.

El chofer de la ambulancia obedeció.

Paul al escuchar que la ambulancia se ponía en movimiento subió también a la ambulancia.

Un hombre descendió de la parte delantera de la ambulancia para llevar el auto de Paul al hospital.

El otro auto se habia alejado también, por lo que la ambulancia llegó rápidamente al hospital Black donde los demás médicos los esperan con el quirófano listo.

Bajaron a Carolina lo más rápido posible y se dirigieron a la sala de operaciones.

Paul se recargó en la pared, pero sus piernas no parecían soportarlo.

Él se deslizó lentamente hasta llegar al suelo.

Parecía un enorme muñeco sin vida cuando lo encontró Tommy en el hospital.

Dentro de la sala de operaciones, los médicos le quitaron la ropa a Carolina y observaron todas las heridas.

Lorelay junto con Aurora también las observaron y se asombraron de la enorme herida de su espalda.

Todos miraron los profundos cortes que tenia Carolina en las plantas de los pies.

Además de diversos moretones, desgarros de piel y cortadas por todo su cuerpo.

Carolina era muy ruda y dura, pero lo que veian era demasiado hasta para ella...

Lorelay maldijo a Paul en la mente muchas veces.

Ella cerró su puño con ira contenida.

Habia estado enojada tontamente con ella porque por la tarde de ayer.

Carolina no habia querido llamarle a Paul para preguntarle el paradero de Edward...

Y ahora su amiga esta en la plancha de operaciones debatiéndose entre la vida y la muerte.

Aurora puede ver lo enojada que esta Lorelay, por lo que le dió la mano para tranquilizarla.

Teresse tocó la pequeña ventana en la puerta de la sala de operaciones.

Lorelay caminó hacia ella.

Con ese uniforme y gorro quirúrgico, Teresse ocultaba su figura.

Con el cubrebocas ocultaba su cara y los lentes de enorme montura con micas de adorno le daban un aspecto completamente diferente.

"Como esta ella?"

Pregunta Teresse.

"Aún muy grave."

"Los médicos están tratando de reparar su enorme herida en la espalda y en sus pies."

"Teresse, aleja a Paul de aquí o yo misma lo mataré."

Lorelay no sabe a ciencia cierta que pasó, pero deduce que fue por culpa de Paul que Carolina terminó así.

Debió haber bajado la guardia en su presencia y alguien los había atacado, pero Carolina habia sido la más afectada al final.

Teresse le contó lo que Paul les habia dicho.

Lorelay no esta de humor para verlo ni para darle nada de sus extractos para curarle sus heridas.

"No Teresse, no le dare nada nunca."

"Paul merece sufrir y todo el dolor posible."

"Yo lograré que Carolina se recupere el doble de rápido porque quiero que torture lentamente a Paul."

"Y quiero que me deje observar."

"Ese bastardo casi la mata!"

"Por su culpa, ella está así!"

Lorelay siente que la voz se le quiebra tratando de no llorar.

En verdad el cuerpo herido de Carolina es escalofriante!

Unos sonidos en las máquinas alertan a Lorelay, por lo que gira la cabeza para ver que ocurre.

"Paro cardíaco!"

"Comiencen reanimación y traigan el desfibrilidor!"

Ordenan los médicos.

Lorelay saca de su mochila otro frasco mas grande con más liquido negro.

Se acerca a Carolina antes que los médicos la reanimen.

Con el líquido bajando su garganta, lorelay logra que el corazón de repente recupere su débil latido.

Con cada segundo se hace más fuerte, pero no tanto para que esté libre de peligro.

Los médicos se dedican a reparar los tendones, músculos y venas de la herida en su espalda.

Por fin cosen la herida.

Otros médicos terminan también de suturar las heridas de los pies de Carolina.

Tanto Aurora como Lorelay ayudan a limpiar sus heridas y cortadas superficiales.

Cuando los médicos terminan de coser la espalda de Carolina, Lorelay se acerca y saca un ungüento, el cual usará por primera vez.

Tiene una combinación secreta para casos como este.

Ella lo usa en todas las heridas profundas de su amiga.

Los médicos envuelven con gasas y vendas el cuerpo magullado de Carolina.

Dan por terminada la operación para alegría y tranquilidad de las chicas.

Salen del quirófano y llevan a Carolina a una habitación de cuidados intensivos.

Paul que habia estado con Dániel y Tommy se levanta de la silla para correr al lado de Carolina.

Dániel habia llegado tiempo después de que llegara la ambulancia.

Habia ido por Aurora, pues no le gusta que ella este sola en ningún lado.

Cuando Dániel llegó pudo observar a Paul en el suelo.

Junto con Tommy lo convencieron que se levantara para que lo revisaran los médicos.

También debía de cambiarse de ropa, pues la cantidad de sangre en su traje era aterradora.

Caminando como zombie, Paul se dejó guiar por ellos hasta otra habitación, donde un médico y dos enfermeras lo revisaron completamente.

Solo tenía unos cuantos cortes no muy profundos, moretones y magulladuras...

Durante todo el tiempo que lo revisaron mantuvo la mirada perdida.

Sus ojos perdieron todo el brillo y no respondía a ningún estimulo.

Solo estaba pendiente por si Carolina salía de la sala.

Él la seguiría a donde fuera.

Si ella moría, él también lo haría.

Paul se culpa por haber dudado y no haberla protegido mejor!

La culpa lo carcome.

Paul se maldece internamente y recuerda las escalofriantes escenas de Carolina siendo apuñalada...

El grito que habia salido de su boca le helaba la sangre cuando lo recordaba.

Cuando terminaron de revisarlo, Paul se cambió de ropa en el baño.

Él salió para sentarse en la silla fuera del quirófano para seguir esperando.

Tanto Tommy como Dániel permanecieron a su lado.

Teresse llegó para tratar de averiguar que habia pasado.

Paul les contó, a groso modo, lo que habia pasado y la emboscada de la que no se habían salvado ni esperado...

Paul baja la cabeza y se cubre la cara con ambas manos.

Dániel y Tommy pudieron ver como le recorrían dos lágrimas en las mejillas de Paul.

Debió haber sido un evento aterrador ver a Carolina de esa manera.

Ellos daban gracias de jamás haber estado en la misma situación a la que se enfrentaba Paul en este momento.

Daban gracias de que sus amadas y bellas mujeres estuvieran a su lado.

Sanas y salvas.

Saben que ellos también se sentirían como una mierda si les hubieran fallado, como lo hizo Paul con Carolina.

Cuando Paul por fin pudo ver que las puertas del quirófano se abrieron, Paul salió de su trance y corrió hasta Carolina.

Los demás se reunieron y se dirigieron a una sala para discutir lo que habia pasado con ellos dos.

Cuando entraron a la habitación Lorelay abrazó a Dániel.

Aurora también la abrazó.

En verdad habia sido muy aterradora la vista del cuerpo tan maltrecho de la pobre Carolina

"No puedo perdonar a Paul por lo que le hizo a Carolina!"

"Esto es su culpa."

"Pero tampoco soy yo la que debo de impartir justicia, solo Carolina tiene ese derecho."

Todos asintieron y siguieron hablando de lo que harían.

Tommy le extendió un permiso especial a Lorelay para que entrara sin problemas a cualquier hora al hospital para que pudiera curar a Carolina.

Unos médicos tocaron la puerta y pidieron hablar con la chica Baek, pues están fascinados al encontrar una leyenda en su hospital.

Lorelay les pidió a Aurora y Dániel que regresaran a su departamento, pues no tenía caso que se quedaran más.

Ellos se despidieron de los demás.

Lorelay los acompañó afuera,

Los médicos la esperan, ella los siguió a una sala de juntas.

Los médicos la interrogaron en presencia de Teresse y Tommy.

Lorelay no reveló nada importante para ellos.

Pero prometió enseñarles algunas infusiones curativas si firmaban un acuerdo de confidencialidad para que nunca revelaran ni vendieran ninguna de las recetas que les iba a enseñar a preparar.

Tommy no dijo nada, pues sabe que Lorelay tiene sus motivos para actuar de esa manera.

Los médicos asintieron.

Pronto, un papel membretado por ellos fue firmado por los cinco especialistas y dos enfermeras mayores en rango.

"Regresaré por la tarde para impartirles la clase."

"Primero revisaré la evolución de mi amiga que acaban de operar."

"Este es el orden en el que deben de suministrarle los líquidos que les voy a dar en este momento."

"Les pido que se abstengan de hacerles algún estudio pues están diseñados para destruirse bajo manipulación científica."

Les advirtió Lorelay mientras anotaba las cantidades, horas y colores de los liquidos que le tenían que dar via intravenosa a Carolina.

Tommy despidió a los médicos, antes de abrazar a Teresse quien le susurró que debían llevar a Lorelay a casa.

"Tommy, maneja despacio pues no tenemos prisa de llegar."

Pide Teresse pues Tommy maneja demasiado rápido.

Lorelay en el asiento trasero cierra los ojos para tratar de descansar un momento.

Que noche y madrugadas tan terribles habían tenido ella y Carolina!

Ninguna de las dos lo merecía!

Esamuy injusto a sus ojos.

Ni Edward ni Paul habían sufrido tanto como ellas lo habían hecho por su culpa directa o indirecta.

Cuando llegaron a Golden Osmanthus, Lorelay les agradeció por llevarla.

La chica sube a su departamento para tratar de descansar un poco para seguir con lo acordado con la abuela Situ.

Tiene una cita con ella al medio día.

Y tiene que estar preparada para enfrentar de nuevo a Edward.

Preparó la tina de baño y Lorelay se hundió en ella para olvidarse un segundo de sus problemas y miedos.

La vida es tan frágil!

Un momento estaban riendo felices antes de despedir a Bruce para que fuera con la abuela Freda...

Y ahora Carolina estaba postrada en una fría e incomoda cama de hospital donde estaba muy débil.

"No es justo, en verdad no es justo."

Comenta Lorelay sintiendo que su parte oscura toma lentamente posesión de ella.

Quiere venganza.

Quiere matar a alguien!

Quiere hacerle daño a su demonio personal!

Dejando que su oscuridad la cubriera, Lorelay quiere encapsular sus sentimientos para protegerlos y mostrarse fría como él siempre se habia mostrado con ella.

"Seguimos jugando y ganaré yo."

Declara ella para si misma sonriendo malévolamente.

Paul en el hospital acaricia la frente de Carolina quien parece estar dormida.

Ella tiene los pies vendados y la mitad del cuerpo también.

Esta acostada de lado, para evitar que su herida se abriera.

Muchas máquinas a su alrededor emiten pitidos y silbidos.

"Te fallé..."

"Por favor, recupérate pronto y castígame de la manera mas dolorosa que encuentres."

"Pero no me dejes."

"No puedo imaginarme vivir sin ti mas."

Ruega Paul encarecidamente.

Justo en el momento que la vió desvanecerse en ese bosque, supo que era su pareja ideal.

Pero tal vez ya era demasiado tarde para decirle que la ama.

Solo que habia sido demasiado idiota para reconocerlo antes.

"No debí obligarte a tener sexo conmigo."

"No conozco otra forma de cortejar a las mujeres."

"Toda mi vida fui promiscuo y frío con ellas..."

"Pero tu fuego me devolvió a la vida lo que yo creía que ya había muerto."

"Mi alma."

Paul sigue abriendo su alma y corazón a su amada.

"Por eso Carolina, no debes morir.'

"Por favor, abre tus ojos y patéame los testículos tan fuerte que orine sangre por una semana."

"Como quieras torturarme, no me resistiré."

"Pero abre los ojos por favor!"

Paul le sostiene la mano con delicadeza y le deposita besos en el dorso de la mano.

En su sueño, Carolina se encuentra recostada en un silla blanca larga.

Ella toma el sol en una casa rodeada con flores, piscina y arboles.

La brisa cálida le despeina un poco el cabello y eleva su vestido blanco.

Todo el ambiente es hermoso.

Ella se siente en paz y felicidad ahí.

Escucha una voz de un hombre que dice su nombre.

Carolina mira a su alrededor buscándolo, pues cree reconocer la voz que la llama...

Se levanta y sus pies de repente comienzan a agrietarse como si fueran de cristal y se hubieran roto.

Aún así camina por el césped.

De repente siente un dolor inmenso en su espalda.

Trata de ver que es lo que le está causando ese dolor y observa que su vestido blanco comienza a teñirse de rojo.

Asustada trata de gritar por ayuda pero por más que abre la boca no le sale ningún sonido.

Agita las manos cuando ve a un hombre de negro que se le acerca.

Camina con un cuchillo en la mano y en la otra mano tiene un arma.

Carolina la observa con cuidado y reconoce que es suya.

"Paul..."

"Que haces con eso?"

"Ayúdame por favor."

Pide a Paul al reconcerlo cuando está mas cerca de ella.

Paul cambia la forma de su cara.

Su semblante se vuelve demasiado siniestro.

Como si una sombra oscura lo rodeara completamente y sus ojos se volvieron rojos.

Carolina observa como levanta el cuchillo y le asesta varias puñaladas en los brazos y pies, haciendo que estos últimos se rompan en mil pedazos.

Carolina grita asustada y se deja caer en la silla blanca.

Paul avanza hasta ella y le clava el cuchillo en su pecho, atravesandola completamente hasta su espalda.

Lágrimas le ruedan por las mejillas y no puede repeler el ataque de este Paul malvado.

Quedando sin fuerzas, Carolina cierra los ojos cuando Paul oscuro le apunta a la frente con el arma.

Carolina se resigna a morir a manos de Paul.

"Te amo Paul."

"Tenía miedo de decírtelo, pero ya que voy a morir debes de saberlo."

"Quise castigarte por ser tan mujeriego..."

"Ahora puedes ser libre de mi influencia."

"Dispara y acaba con mi vida."

"Duelen demasiado estas heridas."

Carolina suplica.

Se escucha cuando cortan cartucho.

El sonido de disparo retumba en el aire y hace que los pajaros que estaban en los arboles salgan volando por el fuerte sonido.

Una bala fue disparada certeramente y el mundo se vuelve completamente blanco.

Una validez que jamás habia sentido envuelve por completo a Carolina quien piensa que ha muerto y está en el cielo...

***By Liliana Situ****

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