El Prohibido Amor de un CEO Corazón. Segunda parte

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Corazón. Segunda parte de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO Corazón. Segunda parte, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Corazón. Segunda parte, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Prohibido Amor de un CEO Corazón. Segunda parte del autor Liliana Situ en readerexp.com

Edward caminaba solo por un sitio demasiado oscuro, vacío y frío.

Solo se podía escuchar sus pasos sobre lo que parecía agua.

Mantenía la calma lo mejor que podía pero por más que trataba de encontrar algo para poder agarrarse, sus manos solo encontraban el inmenso vacío.

De repente una mano pequeña lo tomó.

Él se afianzó lo más que pudo de ella.

Una luz comenzó a emanar de la mano blanca y pequeña.

Edward veía fascinado esta luz que poco a poco iluminaba todo a su alrededor.

Una luz enceguecedora hizo que él cerrara los ojos y cuando los abrió estaba en ese campo de flores, en Dinamarca.

El cielo azul, el sol en lo alto y la brisa del mar lo sorprendieron.

Inhaló el ambiente salino del mar y la mano le acarició la espalda, dándole seguridad y calidez.

"Estoy en el paraíso?"

Preguntó en su mente Edward.

Una mujer joven detrás de él murmuró con voz clara y hermosa.

"No, aún no es tu hora."

"Se me permitió verte por última vez."

"Nos reencontraremos en la siguiente vida y te protegeré mejor."

"Sigue tu corazón, deja que tú alma te hable."

"Ustedes están destinados a estar juntos."

"Siempre se persiguen y se encuentran en todas sus vidas."

"Ahora lo sé."

"Edward ella te complementará."

"Te protegerá y daría la vida por ti."

"Pero mantenla en la luz."

"Si ella se pierde en la oscuridad será desastroso para los dos."

"Te amo hijo mío..."

"El símbolo es importante, es su seña característica, pero si lo lleva la persona correcta."

Edward se quedó en medio de ese campo de flores solo.

Dió vuelta y vió el castillo de sus abuelos.

"Dinamarca."

Pensó Edward.

En la sala de espera del hospital, Elizabeth analizaba a Emily.

Su abuela la apartó y fue con ella a hablar a una sala.

En ese momento salió el doctor y Emily se apresuró a preguntarle por la salud de Edward.

"El señor Situ sufrió algo parecido a un ataque al corazón inducido por alguna extraña droga que aún no sabemos cómo llegó a su sistema..."

"Este caso es único y nos tiene consternados."

"Analizaremos esto."

"Un momento, usted que es del paciente?"

Preguntó el doctor a Emily al no reconocerla.

"Es su futura esposa."

Comentóom la abuela detrás de ella dejando en shock y con la boca abierta al doctor, a Elizabeth, a Emily, a Sten y Lía,que estaban de incógnito sentados en unas sillas cercanas.

"Soy que?"

Emily sintió que la cabeza le daba vueltas y corrigió a toda prisa.

"No abuela, Shirley es su prometida y está embarazada de su hijo..."

La abuela pensó que había un malentendido pero por el momento era más importante saber cómo estaba Edward.

"Después hablaremos, doctor como está mi nieto?"

Preguntó nerviosa la abuela.

"Está mejor Señora Situ."

"Pero como dije antes, los síntomas fueron como un verdadero ataque al corazón..."

"Analizaremos como una droga tan maligna llegó a su nieto."

Comentó el médico al cuál todos vieron asombrados.

"Pueden pasar a verlo, solo una persona a la vez."

Pidió el doctor mientras caminó con su séquito de aprendices y enfermeras a un laboratorio.

Sten le dijo a Lía.

"Quédate aquí pequeña, regresaré."

Lía asintió y miró su celular.

Estar de incógnita sin sus vestidos la hacía sentir rara, pero era necesario en ese caso.

Vestida de traje elegante negro, con cabello amarrado en un moño muy pulido, Lía pasaba por una mujer de negocios respetable.

Aburrida comenzó a hackear la última defensa de un chico nuevo que le estaba dando guerra.

Y eso a ella le fascinaba, tener retos difíciles.

Elizabeth estaba por entrar a ver a la habitación de Edward, pero la abuela la detuvo.

"Emily, entra tu."

"Haz que despierte."

Pidió la abuela y su nieta Elizabeth no daba crédito a sus palabras.

Nuevamente se llevó a Elizabeth a otro cuarto y encaminó a Emily con Edward.

"Tim, que nadie los moleste."

"Quedó claro?"

Ordenó la abuela.

Tim asintió en silencio.

Adentro, el bip de los aparatos se dejaba oír.

Edward en medio de la enorme y blanca habitación estaba acostado como en la mañana.

Emily nerviosa y con pasos torpes se acercó a él, lo tomó de la mano.

Notó que estaba muy frío.

Trató de calmarse pero no pudo.

Comenzó a sollozar sin control.

"Edward... Edward..."

Murmuraba hincándose frente a él.

Hacía unas horas lo había visto dormir plácidamente en su cama y cuando despertó le había servido un té.

"Porque?"

Repetía mil veces Emily.

"Edward vuelve a mi."

"Despierta."

Susurró en su oído la niña acomodandole el cabello que le caía de lado.

Tenía miedo de tocarlo y lastimarlo, pero no pudo evitarlo.

Con sus dos manos acarició sus mejillas, su frente, trató de darle calor a sus frías manos.

Sus labios estaban pálidos.

Emily jamás lo había visto así.

Siempre era tan imponente, tan fuerte, tan seguro de su mismo...

Tan malvado.

Pero lo prefería así.

Ella no quería que muriera pronto.

Lo tapó un poco más y no pudo evitarlo.

Lo besó.

Fue un beso de amor puro, entregado, resignado, húmedo por sus lágrimas.

"No mueras, tu hijo te espera."

"Tu esposa te espera."

Asomada un poco sin hacer ruido, la abuela observaba y escuchaba a Emily hablarle a Edward.

Sonrió con sincera alegría.

Esa chica era la niña ideal para su tonto nieto.

Era como si estuvieran destinados a estar juntos y ...

No puede ser!

La abuela se apoyó de Tim.

Tim la vio palidecer.

"Abuela, estás bien?"

"Abuela, abuela!"

"Médico!"

Gritó Tim.

Emily escuchó ese grito y salió secándose las lágrimas.

Ahora la abuela estaba desmayada!

"Que pasó?"

Preguntó Emily mientras veía a las enfermeras y doctores cargar a la abuela.

Elizabeth lloraba y seguía a su abuela, Tim se fue con ellas.

Emily se quedó sola en la puerta.

Una chica se acercó a ella y le preguntó.

"Eres Emily Mu?"

Emily la observó.

Se le hacía familiar de algún modo pero...

"Si, quien eres tú?"

Preguntó Emily aún sollozando.

"Estás comprometida con el señor Situ?"

Preguntó Lía.

"No."

"Él está comprometido con Shirley."

"Será mejor que la llame para que venga."

"Pero el bebé en su vientre..."

Balbuceo Emily.

"No será necesario, Shirley fue quien le provocó esa reacción a señor Situ."

Emily la escuchó y tardó más de un minuto en comprender sus palabras.

"Shirley le provocó el ataque al corazón?"

Inquirió Emily incredula.

"Indirectamente."

"Necesito que entres y me des su traje."

"Nosotros somos sus...como decirlo?"

"Somos sus especialistas, eso, somos sus amigos y especialistas."

Comentó Lía.

Emily no entendía nada, pero accedió y sacó el traje que vestía Edward por la mañana.

Alguien había dado un anuncio anónimo a la prensa y algunos paparazzis se apostaron en la puerta del hospital para saber de la salud del señor Situ.

"Demonios."

Maldijo Lía y marcó un número en su celular.

No debía hacerlo en la ciudad pero era una emergencia.

"Cielo, llegaron los buitres, puedes deshacerte de ellos."

Por celular le pidió a Sten.

"Lo haré bebé, todo bien?"

Preguntó Sten.

"Si, estoy con ella."

Dijo Lía alejándose.

"No puedo hablar más...oh no!"

Su celular había sido rastreado.

Tommy en el departamento casi brincó cuando capturó la llamada de Lía a Sten.

"Se dónde estás, iré por ti."

Comentó Tommy mientras salía con prisa del departamento.

"Dániel, la tengo!"

" mHazte cargo de Sten!"

"Ahora!"

Gritó Tommy quien tomó una motocicleta que había comprado recientemente gracias a la generosidad de Joseph Situ.

Dániel observó las coordenadas y se escabulló de la casa.

Robó un auto y aceleró hacia donde estaba Sten.

John terminaba de almorzar junto a su familia cuando le pareció que todo estaba muy tranquilo ese día.

Tantos años de estar en activo, cuidándose las espaldas siempre, que el instinto de supervivencia estaba profundamente arraigado en él.

Tomó la mano de su hija y con su esposa entraron al búnker subterráneo.

Caminaron hasta la salida en silencio y uno de sus guardaespaldas lo saludó pero después se quedó quieto...

Lo habían apuñalado.

"Corre!"

"Vamos por el otro lado!"

Grito John.

Todos corrieron.

Salieron a una puerta secreta en una capilla aledaña y cerraron la puerta con seguro.

John abrazó a su esposa e hija y desenfundó su arma, su esposa también sacó su daga y ambos defendieron a su única hija.

Se oían gritos, balazos, gente corriendo por todos lados.

Era un ataque certero contra ellos.

"Paul!"

"Ayuda!"

"Nos quieren matar!"

"Dónde estan Lía y Sten?"

"Nos tienen rodeados."

"Paul mi hija, mi esposa!"

Gritó John.

Paul escuchó detonaciones cercanas, gritos de mujeres.

"John!"

"John!"

"Carajo John!"

"Llama a Sten y Lía, van a matar a John!"

"Dame vista satelital, ordena contraataque ya!"

Gritó Paul corriendo con el celular en la mano hacia su Bugatti Noire.

Necesitaba llegar rápido con John.

Tenía esperanzas de rescatarlo con vida.

O a su hija y esposa..

Trini le llamó y dijo con voz quebrada.

"Señor!"

"Señor Situ sufrió un ataque al corazón, está en el hospital!"

"Que?"

"Maldición!"

"Lo sabía!"

"Lo intuía!"

Gritó Paul golpeando la puerta del poderoso auto.

"Señor eso no es todo."

"Engañaron a Sten y Lía para que fueran al hospital."

"Ellos aún están ahí."

Paul cortó la llamada y aceleró aún más su potente vehículo.

Era clara una conspiración.

La abuela despertó algo sobresaltada.

"Dónde está Edward, dónde está Emily?"

Preguntó la abuela.

"Abuela, tranquila, ambos están bien."

"Edward está recuperándose y Emily lo cuida.."

"Pero tú, te desmayaste y me diste el susto de mi vida."

Entre sollozos dijo Elizabeth.

"Niña, perdóname."

"Ella, creo que ella es..."

"Pero como es posible?"

Se preguntó la abuela.

Elizabeth no entendía nada pero la abrazó fuerte.

Carl monitoreaba desde la cama con una pantalla portátil el ataque hacia John.

Su casa escondida estaba destruida, John.

Su esposa e hija fueron capturados con vida y Paul iba en camino.

"Nada mejor que matar dos pajaros de un tiro."

Pensó y beso a la mujer desnuda a su lado.

Lucy también observaba la pantalla como si vieran una película.

"Cuando llegue Paul ejecuntenlo."

"Él tiene prioridad."

"sin él, Edward será más débil y su organizacion."

Habló Carl por teléfono.

Lucy se levantó para tomar algo de champagne.

"Lista para actuar nena?"

Interrogó Carl.

Lucy volvió para besarlo.

"La abuela estará ahí así como Elizabeth y esa tonta de Emily."

"Ahora prepárate, te ayudaré a entrar."

Carl se levantó de buen humor y se puso su elegante ropa.

Tener sexo con Lucy siempre lo reanimaba.

Cada vez que la penetraba, sentía que era mejor que su primo.

Sten alejaba a los reporteros con una falsa identidad de policía.

Un auto se precipitó hacia la multitud y todos corrieron a resguardarse.

El auto chocó contra otro auto estacionado y todos fueron al lado del conductor para poder ver quién los había atacado.

El auto estaba vacío.

Sten se acercó y con fingida calma les pidio a todos que se retiraran o entrarán al hospital si estaban heridos.

Un destello brillo y Sten lo evitó.

Uno más se reflejó en el auto y Sten buscó refugio.

Alguien lo atacaba.

Miró para todos lados y solo veía el caos reciente.

Abandonó el escondite y caminó al hospital.

Un doctor salió y Sten sintió un breve pinchazo.

Tanto Emily como Lía habían escuchado el estruendo del choque y se asomaron a ver qué había ocurrido.

Elizabeth se unió y las tres vieron el auto chocado, la gente asustada y Lía vislumbró algo más.

"No dejes que nadie se lleve esto."

"Es importante para la salud del señor Situ."

Comentó la chica quien se quito los zapatos corrió a la entrada.

Su celular sonó.

"Dónde carajos están Lía!"

"Están acribillando a John!"

"Vuelvan ahora o considérense enemigos!"

Gritó Paul.

Lía supo que habían caído en una trampa y habían usado a Edward.

"Contesta mi amor, contesta."

Rezaba Lía mientras luchaba por abrirse paso entre la gente que entraba al hospital, haciéndole difícil salir.

Sintió una mano en su vientre, un rasguño y unos ojos que la observaban.

"Tommy..."

Pensó antes de desvanecerse.

Tommy la sostuvo.

Ayudado por una silla de ruedas pudo por fin obtener su más preciado botín.

Feliz sonrió y le dió un beso en su cabello a Lía.

"Teresse, regresa, necesito de tu ayuda."

Ordenó Tommy y colgó.

"Esta noche será la mejor de todas en muchos años mi querida Lía."

"Esta vez nadie nos interrumpirá ni te salvará."

Caminando con calma hacia su moto, Tommy pensaba en todo lo que le haría a la joven.

Ya quería empezar.

Tommy frotó en sus manos un aceite especial y Lía despertó.

"Sube, es hora de irnos."

Ordenó y Lía accedió.

En su mente, Sten la guiaba...

Sten, paralizado, analizaba la situación.

Aguien lo había encerrado en un armario de hospital sin poder hablar o moverse.

Lía, era lo único que le preocupaba en ese momento.

Emily seguía observando el caos afuera cuando la abuela se acercó a ella.

La analizo detenidamente.

"Te pareces a ella."

Pensó.

"Emily, como está Edward?"

Preguntó la abuela.

"Aún no despierta."

"Abuela te sientes mejor?"

Mirándola algo pálida y agitada Emily le preguntó.

"Si, regresa con él."

"No dejes que nadie entre."

"Elizabeth ven conmigo."

"Tim, protege la puerta, llamaré a los guardaespaldas de Edward."

Pidió la abuela y caminó a ver aún doctor amigo suyo.

"Él sabrá si estoy equivocada."

Se dijo con firmeza la abuela.

Vestido de enfermero, Dániel caminó de regreso a la salida pero entonces algo le hizo voltear a ver las ventanas de arriba.

Le pareció ver a Emily asomada por la ventana.

"Emily?"

"Que hace aquí?"

Con dudas, Dániel regresó adentro.

Con el mapa pudo descifrar dónde estaba ella.

"Ala VIP."

Pensando que tal vez Flora o su padre se habían lastimado, Dániel corrió por las escaleras hasta que sin querer derribó a una chica que estaba parada afuera de un consultorio.

"Idiota!"

"Porque no te fijas!"

Gritó Elizabeth a la vez que trataba de levantarse.

"Discúlpame, no te vi."

"Perdona."

Se disculpó Dániel, ayudándola a levantarse.

Elizabeth reprimía las lágrimas pero al final una de ellas resbaló por su rostro.

Ella se apartó del enfermero y se sentó sobándose la espalda por la caída.

"Es...es Elizabeth Situ."

Dániel la reconoció.

La abuela en ese momento salió del consultorio y miró a su nieta que lloraba.

"Que paso ahora?"

Dániel se adelantó.

"Fue mi culpa, no me fijé por dónde iba y derribé sin querer a la señorita."

"Permítame revisarla para descatar alguna lesión."

Comentó Dániel.

Ambas asintieron.

Elizabeth lo miró fijamente.

Era un enfermero sumamente guapo y amable.

Apoyada en sus brazos Elizabeth caminaba con dolor, pero sentir cerca su cuerpo cálido y su fuerza la reconfortó.

La abuela los dejó que se adelantarán y llamó a James.

"James...encontré a quien buscabas."

Habló la abuela.

James del otro lado de la línea puso la mano en la frente asombrado.

"Dónde está?"

Preguntó nervioso.

Pensaba que había muerto a manos de él.

"Está conmigo, más bien está con Edward."

"James, entiendes lo que digo?"

La abuela acercó más el celular a su boca para decir esas palabras.

"Aún después de todo están unidos."

"Abuela estás segura?"

James caminaba hacia su padre, puso el celular en altavoz a la vez que le decía a la abuela.

"Te escuchamos mi padre y yo abuela."

"La encontré."

"Está con Edward."

"Es ella."

"La Baek perdida es ella."

"Tenemos ventaja esta vez."

La voz de la abuela alivió a todos.

"Abuela, regresamos por ella?"

Preguntó el padre de James.

"No, aún no."

"Ella aún no lo sabe."

"Debo guiarla."

"El destino nos sigue uniendo."

"Ambos están entrelazados."

"Edward y ella, son parte del gran pacto."

Comentó la abuela y se detuvo antes de entrar al consultorio dónde Elizabeth ya reía por las bromas del enfermero.

"Desarrollaré su potencial."

"Ella será nuestro escudo."

Los tres se quedaron en silencio antes de colgar.

James pensó.

"Emily...es Emily!"

"Tuve a una Baek frente a mi y no la reconocí."

"Papá, la niña Baek es la mejor amiga de mi novia."

"Se llama Emily."

Comentó James asombrado.

Ambos voltearon a ver a Maggie quien luchaba por acomodar de la mejor forma los pinceles de James.

"No sabíamos dónde estaba."

"Desapareció muy joven bajo circunstancias muy difíciles."

Lo consoló su padre.

"No lo entiendes?"

"Ella fue a mi galería, ella pintó junto a mi!"

"Ella...."

James se detuvo y sacó su celular.

Buscó en su galería de fotos.

Recordaba haberle sacado más de tres fotos.

Ahí frente a sus ojos, estaba el símbolo Baek unido a la firma de Emily Mu.

Ella lo usaba para firmar.

Por eso no se había dado cuenta.

"Está bajo la protección de la abuela."

Lo consoló su padre viéndo la foto y a la chica.

Maggie se acercó y preguntó si todo estaba bien.

James decidió preguntarle algo a Maggie.

Emily dentro de la habitación de Edward lo observaba con tristeza.

"Despierta, por favor despierta."

Le acariciaba su mejilla con devoción.

"Tu abuela está afuera con tu hermana."

"Están muy preocupadas por ti."

"Edward, me oyes?"

"Edward abre los ojos."

"Edward Situ contestame!"

"Solo contestame!"

"Por favor quiero oír tu voz."

"No importa lo que me digas solo habla..."

Un sonido más fuerte la hizo levantar los ojos y observar la máquina.

Edward comenzó mover un dedo.

Emily notó el leve movimiento y se apresuró a tomar su mano entre las suyas.

"Edward."

"Edward."

"No importa si te va a casar con ella."

"No importa, déjame amarte a la distancia."

"Pero despierta."

"Abre los ojos."

Pensaba Emily.

"Edward vamos de vacaciones otra vez quieres?"

"Emily...Emily..."

Susurró muy bajito Edward.

Emily no se contuvo y lo besó con alegría y alivio.

"Tonto...me asustaste!"

Antes de que recuperar la conciencia completamente le dijo.

"Te amo gran tonto."

"Te amo aunque me asustes o te cases con alguien más."

"Yo también te amo..."

Susurró Edward viéndola a los ojos firmemente.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.