El Prohibido Amor de un CEO Daven y Sigur

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Daven y Sigur de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO Daven y Sigur, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Daven y Sigur, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Prohibido Amor de un CEO Daven y Sigur del autor Liliana Situ en readerexp.com

Como es que todo había cambiado tanto nadie lo podía decir con certeza.

Tal vez era el paso natural del tiempo pero todo lo que habían pasado se sentía como si hubiera sido apenas ayer y no hace unos años ya.

La vida había cambiado para bien, pero no todo se puede mantener siempre en reposo.

Las parejas se encuentran totalmente ocupadas comprando diminuta y preciosa ropita de bebés y acondicionando las habitaciones de sus retoños.

Las vistas al ginecólogo y al obstetra en el hospital de los Black se volvieron habituales en esos últimos meses.

Por tal motivo los futuros padres se han mantenido en constante movimiento atendiendo a las embarazadas.

Las visitas a tiendas de muebles y accesorios para bebes fueron divertidas para las chicas.

Siempre acompañadas de sus esposos sin importar que tan ocupados estuvieran, las chicas siempre contaron con la ayuda de sus atentos, amorosos y serviciales esposos.

En este día Lorelay pasea en un elegante centro comercial con Edward quien enlaza con orgullo la mano de su esposa para ayudarla a caminar.

Su vientre hinchado ya es bastante visible haciendo que Edward no quepa de gusto en su propia piel por la creciente pequeña vida que descansa sin ninguna preocupación dentro del cuerpo de su bella esposa.

Lorelay se detiene frente un aparador de cristal mirando a una mamá con su pequeña en su regazo.

Ella casi pudo verse a si misma en esa maternal situación.

Su vida pronto estaría completa por el nacimiento de su bella hija, pero el momento de ensoñación se rompió cuando Lorelay siente la presencia poderosa de alguien cerca de ella.

Lorelay aprieta la mano de Edward mientras que busca con la mirada de donde proviene la presencia tan fuerte y ancestral.

Se siente como la escencia de Arana, pero parece dividirse en dos sendas que se unen.

Es como como si fueran energías diferentes que se mueven en círculos para después chocar una contra la otra.

Lo cual es muy raro.

"Lorelay, sucede algo?"

Cuestiona Edward.

"No lo se..."

"Siento una fuerte presencia que no se como describir..."

Responde la bella chica quien sigue escaneando a su alrededor.

"Es como la escencia de Arana y ooohhhh..."

Lorelay coloca sus manos sobre su vientre pues sintió un fuerte movimiento de su pequeña.

Observando el semblante adolorido de su esposa, Edward llama a sus guardaespaldas para los cubran y de esa forma atender a su esposa.

"Lorelay te duele algo?"

"Quieres que vayamos al hospital?"

Inquiere Edward con preocupación.

"No, ya no me duele pero..."

"No lo entiendo, es como si Emily tratara de decirme algo."

Responde la embarazada quien respira con calma ahora.

Un olor remoto llega a su nariz, transportandola a su infancia cuando pasaba las tardes mirando a su madre preparar infusiones para sus pacientes en la cocina de su antiguo hogar.

"Alguien más está aquí, puedo sentirlo."

"Es un poderoso Baek."

Declara con voz neutra la chica.

"Será mejor que nos marchemos a casa para que descanses Lorelay."

Indica Edward abrazándola protectoramente.

"Será lo mejor mi amor, estoy sorprendida."

Los esposos suben al auto blindado oscuro el cual los transporta de regreso a casa.

Al pasar frente al edificio de diseño los dos pueden ver dentro la actividad del personal.

"No tiene mucho tiempo de inaugurado el edificio, pero ya está a su máxima capacidad de proyectos."

"James y Johana se mantienen ocupados al igual que Maggie y Dániel."

Comenta Edward mientras el auto avanza en la luz verde.

Lorelay sonríe porque ella sabe que la empresa de diseño está teniendo buenos resultados.

Todos y cada uno de los diseñadores que trabajan en la empresa de diseño tiene en manos uno o varios proyectos pues cada uno posee un estilo diferente.

Así que tiene clientes diferentes, pero todos satisfechos con el trabajo realizado.

"Pudiste traerme más lienzos a casa, mi amor?"

Cuestiona Lorelay a Edward.

"Si nena."

"Están esperándote en tu nuevo estudio el cual tiene una gran ventana por la cual se filtra luz natural del sol."

Responde Edward mirando con afecto desmedido a su bella Lorelay.

"Te he dicho este día que te amo?"

Cuestiona de forma tierna Lorelay

"Este día no me lo habías dicho."

Edward responde con voz suave.

"Te amo Edward Situ y tu hija también te ama."

Declara Lorelay besando los labios de su esposo.

"Yo las amo a las dos porque son mi vida entera."

El auto se estaciona en la entrada de la villa, Edward desciende primero para ayudar a su esposa a descender con cuidado.

"Están aquí."

Indica Lorelay quien puede ver a dos hombres sentadas en el sillón de la amplia estancia de la villa que ahora de llama Baek-Situ.

Lorelay entra a la casa pues está segura que los hombres dentro no representan ningún peligro.

Edward no comprende como Ed que ellos entraron a su villa sin ser detectados por su seguridad.

"Por fin llega nuestra heredera."

"La chica que nos salvó del exilio perpetuo y además lleva dentro de su vientre la promesa de un futuro mejor para los Baek."

Las curiosos hombres hablan mientras no dejan de mirar a Edward.

Al igual que Folke, los dos hombres de dan cuenta del intrincado y fuertemente amarrado hilo rojo que los une a los esposos.

Pero no los une de las manos, sino del corazón y de las multiples almas que arrastran consigo.

Pero también aprecian las heridas, sus cicatrices profundas, hechas y curadas en muchas vidas pasadas.

Cicatrices que no han cerrado del todo y por ellas escapa energía vital.

Pero ellos las cerraran a su debido tiempo.

"Quienes son ustedes y como es que pudieron entrar aquí?"

Cuestiona Edward a los hombres.

Ambos hombres tienen cabello blanco corto, ojos oscuros y algunas finas arrugas se delinean en sus caras.

En uno de ellos su sonrisa es ligera  mientras que el otro hombre posee una sonrisa franca.

Ambos visten ropa similar a la que el gigante Folke usaba pues llevan pantalones y playera color crema, sin adornos más que un símbolo Baek tatuado al lado de sus cuellos rodeado de un infinito.

"Somos Sigurd y Daven Baek."

"Fuimos maestros de la madre de Leila."

"Al igual que Folke fuimos engañados por los hombres de tu padre."

El hombre de la sonrisa franca habla mirando a Lorelay.

"Tuvimos que huir para preservar nuestras vidas o de lo contrario seríamos asesinados."

Explica el hombre de la sonrisa cauta.

"No pudimos intuir el peligro debido al secuestro de Lorna."

"Afortunadamente pudimos huir juntos y sanar nuestras profundas heridas."

La voz del hombre es melancólica y triste.

"Sanamos el resentimiento que sentíamos por las personas y el mundo."

Ambos hombres asienten antes de guardar un silencio breve.

"Nuestro momento ha llegado y tenemos una misión que cumplir."

"Ambos tenemos que bendecir a tu hija e hijo."

Lorelay se asombra más porque mientras un hombre habla, el otro le dice cosas en su mente, como si pudiera entablar una conversación en su mente con ella.

"Somos los últimos ancianos de nuestra generación y a pesar de que hemos vivido una larga vida, como todo en este mundo, debemos de seguir adelante con nuestro aprendizaje y trascender."

"Pero no hasta que podamos transmitirte lo que sabemos a ti, a ustedes."

Edward permanece inmóvil en su lugar porque la energía del hombre llamado Daven no le permite mover un músculo de su cuerpo.

Toda la situación es nueva.

Lorelay suelta la mano de Edward para caminar hacia el hombre llamado Sigur quien es el hombre que ha estado hablando más tiempo.

Lorelay siente que su hija también quiere acercarse a él.

"Mi bella niña..."

"Eres una niña que ha sufrido tanto en tantos milenios,

en tantas vidas,

en tantas reencarnaciones para llegar a este momento fortuito en el cual  ustedes dos por fin pueden engendrar vida y romper con su círculo vicioso que los mantenía atrapados."

Indica Sigur.

"Puedo ver sus energías fuertes, tú pequeña será una guerrera y aprendiz formidable."

"Ella es un alma pura que debe ser educada desde el vientre."

"Tu hija no vivirá lo mismo que tu, pero si tendrá pruebas conforme pase el tiempo..."

"Y nosotros le daremos algunas enseñanzas asi como a ti."

Daven suelta la mano de Sigurd para dirigirse a Edward quien observa todo.

El hombre coloca su mano sobre el corazón de Edward.

A través de su mano, Daven puede sentir el amor que Edward profesa por la heredera Baek.

Con su otra mano alto y con los ojos  cerrados, Daven puede ver toda la vida, desde su niñez, hasta la adultez de Edward.

Incluso pudo ver un poco de su futuro.

Futuro que tiene que corregir antes que sea demasiado tarde.

"Bien, podemos dejar que se mueva Sigurd."

El hombre mira una vez a Edward para liberarlo.

"Edward toma asiento al lado de tu esposa, tenemos mucho de que hablar."

Pide Sigur con amabilidad.

Folke quien estaba en la villa de Bruce y Elizabeth sonríe en el momento en el que siente una leve brisa que le recordó la aldea Baek.

"Ellos están aquí."

"Pero aunque quiera visitar a mis antiguos amigos, mi deber es estar contigo niña."

Indica el gigante.

"Folke, de que hablas?"

"Quienes llegaron?"

Cuestiona Elizabeth.

Folke extiende la mano hacia el vientre abultado de la hermosa joven  sin tocarla por completo.

El gigante sigue el diálogo con las almas de los pequeños en el vientre materno.

"Tu solo descansa niña, déjame a mi el resto."

Elizabeth no entendía nada de lo que el hombre dice, pero siente una paz hermosa.

Y esa paz la ha liberado de sus padecimientos, además que Elizabeth se siente liviana.

Como si no estuviera embarazada!

Bruce se quedo tranquilo pues cuando su bella esposa tomó una siesta, reto a Folke a una pequeña pelea.

Y fue derrotado con tanta facilidad que supo que el hombre es un formidable combatiente Baek.

Las abuelas que habían estado con Folke desde el día que llegó, ahora se marchaban.

"Mi nieto, debemos irnos."

"Estos días han sido tan interesantes y emocionantes!"

Comenta la abuela Freda con entusiasmo.

"Aprende lo que Folke quiera compartirte, su sabiduría es milenaria."

Indica la abuela Arana.

"Tal vez su cuerpo aparente ser anciano, pero no lo subestimes."

Declara la abuela Situ antes de retirarse a su villa a descansar.

Bruce recibió besos en las mejillas y  abrazos por parte de las abuelas antes de que subieran al auto para marcharse.

"Aline, es suficiente, debemos irnos ahora."

Indica con impaciencia la abuela Freda sintiéndose un poco celosa del afecto que le prodiga a su propio nieto.

"Envidiosa."

Se defiende la abuela Situ.

"Odiosa."

Recrimina juguetonamente su gran amiga.

Bruce se rie discretamente por la interaccion de las abuelas quienes le demuestran cuanto lo aman.

Cosa que hace sentir a Bruce feliz, querido y amado.

Como por arte de magia Arana desapareció de la villa de Bruce al igual que Amairani, pero ella fue llevada en auto por su esposo, el Comandante a la villa de Edward.

"Niño, necesito practicar contigo."

"Tu esposa se quedó dormida y los gemelos también."

"Necesito entrenarte para que pases tus habilidades a tus hijos, en especial a tu heredera, ella será tu mano derecha."

Indica el gigante Folke.

Bruce afirma con la cabeza antes de invitar al gigante a su ring personal para seguir entrenando.

"No, iremos afuera, necesitaré que tu gente participe en enfrentamientos con muchos enemigos."

Esa frase deja sin aliento a Bruce, porque primero moriría antes de permitir que su hija, su primogénita corriera algún riesgo.

"La princesa del inframundo tiene que ser más fuerte, tu la enseñarás y a tu hijo."

"Los tres serán invencibles si asimilas mis enseñanzas, comprendes?"

Cuestiona el gigante.

"Si Folke."

Responde Bruce sin duda alguna.

Bruce ordena a su gente que se prepare, él también lo hace tanto física como mentalmente.

"Como es que ahora aparecen todas esas personas que antes no conocíamos?"

"Todo esto es muy raro y extraño no te parece mi amor?"

En el auto, Amairani mira por la ventanilla.

Su mirada se detiene sobre una mamá que empuja una carreola con su bebé dormido.

La chica ansia eso, pero algo le dice que su vida como madre no sería fácil, del mismo modo que había sido su vida.

Amairani hizo un pacto con Arana.

Ella solo podría tener un hijo o hija.

Nada más.

Podría adoptar después si quisiera pero solo podría engendrar un hijo con el amor de su vida, algo que a Amairani le pareció bien.

Después de tantos abortos y desilusiones, sentir la vida moverse  de vez en cuando en su vientre tiene s ma bella chica mas alla de los límites de la felicidad.

"Si Arana dice que tenemos que ir, tenemos que ir."

"Solo ella sabe mas de lo que nosotros sabemos de nuestro plan, todo tiene un porque en esta vida."

Responde el Comandante.

"Yo no sabía muchas cosas que ahora tienen sentido, como que tú eres el amor de mi vida, mi otra mitad."

"Y que nuestro amor no fue una coincidencia."

"Y que esta bendición solo hará más fuerte nuestra unión."

El Comandante besa la frente de su esposa quien irradia una vitalidad y brillo hermoso.

Pronto el auto llega a la puerta principal, fuertemente vigilada, de la villa de Edward.

Una energía muy poderosa se puede sentir emanando de la casa.

"Son mas fuertes ahora."

"No puedo creer que tengan este nivel de energía tan poderosa."

Arana aparece al lado de su protegida cuando ella desciende del auto.

"Folke también debió haberlos sentido, pero es fiel a su misión como lo son Sigurd y Daven."

Indica la fuerte abuela mientras enlaza su brazo con el de Amairani.

"Sigurd y Daven?"

Cuestiona la embarazada.

"Entra mi niña, ya entenderás."

El comandante atiende una llamada importante por celular por lo que solo observa cuando su esposa y su guardiana entran a la casa.

"Si?"

Responde el Comandante.

"Jefe, el cargamento fue interceptado por la mafia rusa."

"No sabemos como es que adivinaron nuestros movimientos ya que teníamos todo bajo control."

"Su segundo al mando está muerto, lo asesinaron cuando nos quitaron el cargamento."

"Los americanos están exigiendo la entrega de la mercancía."

"Que hacemos?"

Cuestiona el hombre con apremio.

El Comandante cierra los ojos por un momento para recordar que otra mercancía tiene  en existencia en la bodega para cubrir la emergencia.

"Ve con Jorge a la bodega adyacente, carguen lo que tenemos de reserva ahí."

"Esta noche iré a hacerle una visita a Fiodor en su villa, su padre me debe un favor."

"Lo importante ahora es cumplir."

"Recuperaremos ese cargamento o se lo cobraré al doble a Fiodor."

Indica el Comandante.

"De acuerdo jefe, pero la familia de su segundo?"

Cuestiona el hombre.

"Indemniza a la familia como es debido."

"Organiza un funeral y reubica a todos en Costa Rica."

"No queremos que alguien atente contra ellos, si es posible asignales un año un escolta, quiero que su esposa y sus hijas no sufran por su ausencia."

Pide el Comandante.

"Enterado jefe, dele nuestros buenos deseos a la jefa."

El hombre clama con voz suave.

"Lo haré."

Arana aparece al lado del Comandante justo cuando termina la llamada.

"No irás a ningún lado, iré yo."

"Arreglaré esto por la noche junto con Folke."

Determina la abuela Arana.

"Te necesito cien porciento concentrado en Amairani."

"No necesitas ir con Fiodor, se quien esta detrás de todo esto."

El comandante besa el dorso de la mano de la gran Arana en agradecimiento antes de entrar a la casa poder estar con su esposa.

Algo invisible lo detiene en la puerta, como si unas manos fuertes no lo dejaran pasar.

"Es el esposo de Amairani, puede pasar."

Sigurd retira su protección en el acto.

Cuando lo hace, el Comandante puede ver a las dos embarazadas sentadas en el sillón con los ojos cerrados con las manos entrelazadas.

Un hombre curioso yace detrás de ellas, moviendo sus manos en círculos sobre sus cabezas.

Arana se acerca, toma la mano del Comandante para llevarlo hasta Sigurd quien yace frente a Edward.

"Sigurd, él es el padre de mi herencia, podrías entrenarlo también?"

Cuestiona Arana con voz dulce.

"Ciertamente lo haré."

"Toma asiento, llegas uns década tarde."

Comenta Sigurd.

El Comandante se sorprende por las palabras del hombre.

Cómo es que ese desconocido sabe que el Comandante desde hace diez años ha intentado formalizar las cosas con Amairani y ser padre.

Solo el Comandante, Amairani y Arana sabían ese secreto.

"Tu esposa está siendo sanada de los fracasos anteriores."

"No debía tener descendencia antes pues hubiera perdido la vida."

"Pero es momento de que cambie la suerte para ustedes."

Sentándose en el sillón el Comandante se muestra dócil ante Sigurd.

Daven limpia el aura de las embarazadas mientras da una breve mirada en su amado Sigurd, ambos sonrien.

Hacía más de un siglo que no ponían a prueba sus poderes conjuntos.

En toda la familia Baek han habido  pocos casos de parejas del mismo sexo.

Sigurd y Daven fueron la primera pareja.

Y fueron los más amados de todas las demás parejas especiales.

Ningún miembro de la familia Baek jamás intentó separarlos.

Las almas de Daven y Sigurd son tan parecidas que no se puede distinguir una de la otra.

Pero eso al padre de Lorelay le había parecido repugnante y aberrante su amor gay.

Razón por la cual ordenó que los asesinaran a traición.

Algunos Baeks renegados quienes les pusieron una trampa, pero pudieron escapar con heridas graves.

El más herido fue Sigurd quien casi pierde la vida ante los ojos de Daven.

Debido a eso se recluyeron en Alaska, donde el frío y la nieve les ayudo a esconder sus poderes.

Arana observa atentamente el trabajo que realizan sus maestros.

La abuela agradece presenciar el despliegue de poderes en sus últimos años de vida.

Un presentimiento comienza a gestarse en el pensamiento de Arana por lo que decide ponerse en marcha.

"Ludmila..."

"La gran Ludmila pondrá a prueba está familia y comenzará con los que no tienen poderes."

Decreta la abuela Arana en el justo momento que una bella mujer  camina despreocupadamente por la calle.

"Abre la puerta."

Ordena la guapa mujer al guardia quien obedece de inmediato.

Lara tira al suelo la taza con infusión que estaba bebiendo.

El líquido rojo se esparce por el suelo.

"Mi niña, cuanto has sufrido por amor."

"Cuanto te inmovilizaron antes, cuanto dolor tuviste que padecer."

Comenta con voz enigmática e hipnótica la mujer.

"Puedo notar que aún tienes miedo, un miedo que te arraigaron desde muy joven."

"Quieres que acabe con el temor que vive dentro de tu corazón?"

Cuestiona la bella e intrigante mujer.

Lara mira y escucha de manera  atónita mientras permanece sentada.

Algo dentro de ella cobra vida.

Su esposo sin querer mira por la ventana pues le llama la atención la forma en que el viento mueve los árboles.

Es casi como sobrenatural.

***By Liliana Situ***

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