El Prohibido Amor de un CEO Declaración

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La novela El Prohibido Amor de un CEO Declaración del autor Liliana Situ es una novela emocionante y fascinante historia En Declaración, su amor por ella tomó forma y se profundizó. El contenido de los episodios se encuentra entre las dos orillas de la realidad porque es demasiado cruel para ser realista. Autor Liliana Situ Construcción Cada personaje en El Prohibido Amor de un CEO es una parte de la personalidad de cada persona. Solo tienes que experimentarlo para saber cuán profundo es. Siga Declaración y los capítulos posteriores de la novela El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

Un sonido duro y como de aplauso se escuchó fuerte y claro en el castillo Egekov, hogar de los hermanos Laersen.

La cara de Aneka Laersen esta de lado, su mejilla roja y los ojos inundados de rabia contenida, vergüenza y dolor mientras que aprieta los puños y se muerde la lengua para retener las lágrimas que amenazan salir.

El padre de la chica, el duque Aren Laersen esta furioso con sus hijos ya que leyó el edicto mandado por la familia Real Situ, la familia más importante y de renombre de Dinamarca, Europa y otros países.

En ese edicto se detalla los acontecimientos ocurridos en la reciente boda del heredero de la familia Baek y la hija adorada de los Situ.

Además que expone claramente que se les retira su amistad y apoyo.

"Como pudiste hacer semejante estupidez Aneka!"

"Ya estabas casi comprometida con el Baron Soren Kristug!"

"Ahora con este escándalo agradecería que siguiera considerando mi oferta de desposarse contigo!"

Aren tiene en su mano la elegante carta, firmada por la ilustra dama matriarca de la familia situ, Aline Situ.

La hoja tiembla en la mano del hombre.

Caminando con pasos pesados, haciendo resonar sus zapatos caros en el suelo de costosa madera, la luz de la chimenea le da un aspecto en verdad sacado del infierno al duque Aren, quien se acerca hasta tener a solo unos cuantos centímetros a  Jens.

"Esto es todo culpa tuya!"

"Ella es tu hermana menor!"

"Todos pudimos ver que es estúpida, pero tu?"

"Me decepciones Jens!"

"En verdad me decepcionas!"

"No solo se metieron con el único heredero de los Situ con tu sucia y asquerosa jugarreta Aneka..."

"Si no que tú, Jens, declaraste amor apasionado por la hija única de Leila Baek!"

"Y nos quedamos sin ayuda de ningún Baek no solo por tu hermana sino por ti!"

"Den gracias que su madre esté muerta y enterrada, de lo contrario ella moriría de nuevo al saber sus acciones."

Jens permanece de pie, estoico, resistiendo el duro regaño por parte de su padre.

Regaño que valga la pena decir, no se merece.

Su hermana le oculto muy bien sus acciones.

Además, siempre que pasa algo lo culpan a él por no haberla cuidado y guiado apropiadamente como hermano mayor.

Por ende, él se la pasaba vigilando los pasos de su hermana constantemente, él mismo o mandando a su gente.

Pero como demonios se le había escapado Aneka para ir por ese afrodisíaco era un misterio.

Uno que no le pudo sacar a su hermana, pero que lo haría con el tiempo.

"Ahora estamos más jodidos que nunca."

"Tengo negocios con las empresas Situ que no prosperarán!"

"Ya me cancelaron varios proyectos y retiraron sus inversiones!"

El duque Aren sigue vociferando su enfado.

"Tu te casarás con quien yo te diga Aneka!"

"Y asta el día de tu boda no saldrás de esta casa."

"Y si sales puedes despedirte de esta familia y de llevar el ilustre apellido Laersen, niña idiota."

Aneka endereza la cara cuando su padre toma con extrema rudeza su mentón con su mano y aprieta la cara mirándola con absoluto desprecio.

El padre de la chica no se pudo controlar y abofetea de muevo la mejilla de su hija.

Esta vez fue una bofetada más fuerte, por lo que la chica cayó al suelo de rodillas, lastimándose ambas piernas.

"Ojalá con eso aprendas chiquilla estúpida!"

"Casi fuiste la ruina de esta familia!"

"Tendrás que hacer muchos más sacrificios para redimirte."

"Ahora largo de mi presencia y cuidado con que te oiga llorar porque te daré verdaderas razones para llorar."

La chica se levanta del suelo y lentamente, se frota ambas mejillas y cabizbaja camina hacia la puerta de la enorme sala de estar del castillo, el que antes era su hogar.

Jens no se molesta en ver a su herida hermana ni consolarla cuando pasa a su lado, pues también esta enojado con ella por haberle causado ese llamado de atención con su padre.

Si bien si habían planeado acercarse a Edward y Lorealay, ninguno había hablado nada de usar afrodisíacos, algo que le parecía a Jens bajo y repulsivo.

"No quiero oír más escándalos de su parte ni de tu parte."

"No creas que no se que tienes gente rastreando a Lorelay Baek, así que déjate de hacer mierda y concéntrate en ayudarme a superar esta crisis causada por tu hermana."

Aren se deja caer en su sillón favorito, toma un vaso grande de escocés para tomarlo de un solo golpe.

"Padre, se que estás molesto, pero al contrario que mi hermana, yo no causé una mala impresión en la chica que mencionas."

"Se que puedo hablar con ella para tratar de amortiguar los daños y perdidas que experimentaremos."

"Mientras tanto, padre confía en mi, venderé algunas de mis propiedades y autos para ayudarte."

"Tengo dinero en otras inversiones para que sigamos adelante."

"Tenemos otros inversionistas, aunque no tan grandes como Empresas Situ, pero puedo buscar otros inversionistas, socios..."

El vaso voló a través de la habitación junto con la botella y se estrelló en la chimenea que de inmediato envío lenguas de fuego fuera de su lugar.

Jens solo dos veces en su vida ha visto a su padre tan furioso como esta ahora.

Una vez cuando su estúpida madre intentó dejarlo y su padre la persiguió, trajo de vuelta al castillo para después de unos meses asesinarla con sus propias manos.

Y la otra era esta vez, donde no solo estaba en juego la reputación de los Laersen, tan cuidada y custodiada por más de doscientos años.

Sino también estaba en juego su legado, su herencia y su futuro empresarial.

"Déjame."

"Has lo que tengas que hacer, pero quiero resultados en menos de dos meses."

"Lárgate ya."

Aren se queda mirando el desastre que él creo desde su sillón mientras que aprieta los reposabrazos del sillón con fuerza enterrando sus uñas cortas con saña en la tela delicada y suave.

Jens camina sin prisa y sin miedo fuera, abre la puerta tallada exquisitamente de madera y sale.

Inmediatamente uno de sus hombres lo espera con las noticias que le tienen desde la empresa Situ donde radicaba Lorelay.

Toma la tablet que le extiende el hombre con la foto de una pareja abrazada tiernamente.

Jens aprieta con las manos el aparato electrónico antes de dársela a su asistente.

"Vigila a mi hermana, si intenta salir, disparale y mátala."

"Si hace algo estúpido como cortarse las venas en el baño, supervisa que en verdad esté muerta."

"Tiene prohibido comer por una semana."

Jens camina con pasos rápidos y vigorosos a la salida del castillo para tomar un auto e irse inmediatamente al aeropuerto para tomar su avión privado e ir a hablar con Lorelay.

A como diera lugar Jens tiene que hacer que se enamore de él y después asesinarla para quedarse con todo.

"Vende mis propiedades en el norte, también los autos del año pasado que no usé."

"Vende los autos que me regyalo el jeque Harkam y también despide a la mitad de los empleados de las plantas manufactureras."

"Por el momento seremos austeros hasta que vuelva a traer la abundancia al castillo Egekov."

Después de dictar sus órdenes a su hombre, Jens cierra la puerta en la cara del asistente quien se queda en silencio viendo como el Lamborghini azul oscuro ruge saliendo del lugar.

"Maldito bastardo hijo de puta."

"Pero algún día..."

"Algún día.."

Piensa el asistente, pues odia a Jens por ser un mimado arrogante, necio, creído, altanero, farsante y un desgraciado en general.

La tarea que mas detesta es tener que restringir a la bella Aneka.

Desde que el asistente llegó a trabajar para Jens, cuando tenía solo quince años, se enamoró perdidamente de la joven, pero ella lo considera tan poca cosa.

Solo un sirviente más en el castillo al que siempre trata con la punta del pie.

A pesar de todo, él la cuida tal como, cuidó a su difunta madre.

En algún momento del pasado, el asistente pudo abrazarla para consolarla por el asesinato de su madre a manos de su padre, otro bastardo sin alma ni corazón.

Despejando su mente de todo pensamiento, el asistente entra de nuevo al castillo listo para cumplir las ordenes de ese patán cobarde.

"Confiesa y seré benevolente contigo."

Dániel tiene amarrado al chico que se escabulló en la empresa a primera hora de la mañana disfrazado de paquetería y les tomo una foto de él y Lorelay cuando se abrazaban.

Lo que ellos no saben es que la envío tan rápido por un canal seguro y encriptado que ninguno de los dos pudo saber a quien.

El chico solo ve a Dániel a los ojos, por lo que Lorelay al ver su negativa en hablar toma de su bolso un pequeño frasco de líquido transparente.

El mismo que su abuela le dio en la boda de su hermano.

El mismo que utilizaron con la chica traidora Baek.

Aún contiene un poco de líquido en dentro ya que no se necesita mucho para que el chico hable.

El frasquito se vacia, solo unos segundos después el chico comenzó a hablar.

"El duque Laersen, para ellos trabajo."

"El duque no está contento con lo que paso en la fiesta y me mandó a seguirla aquí a su empresa."

Lorelay sonríe antes de golpear levemente las mejillas del chico.

"No puedo darte nada para olvidar lo que sabes, pero si puedo desaparecerte sin que dejes rastro."

"Tengo algo que quiero probar, un experimento mío y eres el perfecto conejillo de indias."

Dániel mira intrigado a Lorelay.

Él no sabia que ella ha estado trabajando en sus fórmulas con todo lo que sucedió de la guerra, la muerte y todo lo que había pasado recientemente.

Lorelay con un aura siniestra saca de su bolso que parece no tener fondo una botellita de líquido rojo oscuro, el cual parece sangre.

Le dió al chico un poco, quien bebe contra su voluntad.

Como esta amarrado de manos y pies en la silla de la oficina es difícil que él opusiera resistencia.

Pero a pesar de eso le escupió un poco de líquido en la cara a Lorelay, lo que provocó que Dániel pusiera su mano para protegerla y después golpear con su antebrazo al chico.

"Solo un cobarde le escupe a una mujer."

Dániel defiende caballerosamente a Lorelay quien le agradece.

Ella se sienta en el sillón frente al chico cruzando las piernas a esperar que su líquido surta efecto.

"No te preocupes Dániel, no te afectara."

"Además tengo un antídoto."

"Déjame llamar a alguien para que te traiga ropa nueva."

"Aunque me alegras la vista si permaneces de ese modo durante un tiempo."

Lorelay admira el torso fuerte y marcado de Dániel quien está así debido a que se quitó la camisa pues el chico le escupió.

"Me halagas mucho Lorelay."

"Elevas mi ego al preferir verme a mí y no a Edward Situ."

Agradece Dániel con una sonrisa satisfecha en su rostro.

Lorelay suspira tras la mención de Edward.

Ella marca el número de una de sus sucursales de ropa masculina de vestir para encargar un traje nuevo para Dániel.

Iba a pedir algo más, pero el chico intruso comenzó a tener una reaccion.

Subía y bajaba la cabeza, se agitaba y respiraba con respiraciones cortitas.

"No te acerques Dániel, déjame a mi."

"Ve a mi habitación y date una ducha."

Lorelay se acera al chico cuando Daniel se hubo ido.

"Experimentas un infarto inducido..."

"Con esto puedo matar a quien yo quiera y hacerlo pasar como si le hubiera dado un infarto al corazón o un fallo cerebrovascular."

La voz de Lorelay es cruel y oscura.

"Es mí última creación y lo hice pensando en mis enemigos."

"Deberías de sentirte afortunado."

"Fuiste el primero en probarlo en persona."

"Lo que suceda ahora dependerá de tu cuerpo, pero de todas formas te mataré."

"Ya no demuestro piedad a mis enemigos."

"Nunca más demostraré piedad."

El chico respira cortado, deja caer su cabeza, dos exhalaciones más y muere lentamente.

Caty, la chica nueva de la boutique de elegante ropa de Lorelay toma la bolsa negra con el elegante y costoso traje dentro y sale del auto en el que la empresa la mandó lo antes posible, pues la dueña misma ordenó ropa.

En el ascensor, la chica se maravilla debido a lo alto del edificio y por la cantidad de gente que trabaja ahí.

Toca la puerta que le dijeron y un hombre sin camisa abre.

El hombre toma la bolsa de mano de la chica, le agradece con una sonrisa amable antes de cerrar la puerta.

Casi se le para el corazón a la pobre niña al ver a ese escultural hombre alto semidesnudo en ese lugar.

Ella lo reconoció por ser el prometido de la artista Aurora.

Caty piensa que la cámara de televisión no le hizo nada de justicia a su belleza masculina.

El hombre es hermoso, impresionante,

delicioso,

masculino,

marcado,

ardiente.

Algunos empleados camina a su lado, mirándola con extrañeza, por lo que la chica cierra la boca y camina de regresó al ascensor sintiendo que ese había sido el mejor día de su vida.

"Bien, ahora que ya nos deshicimos de este intruso, tendremos que estar más atentos a las personas que entran."

"Implementaré un nuevo protocolo  de entregas y definitivamente ningún repartidor podrá subir a estas oficinas."

Lorelay se sienta en su comfortable silla detrás de su escritorio elegante para empezar el proceso de reclutamiento de una buena secretaria, una asistente y una espía.

Teresse esta convaleciente en el hospital.

Además, Lorelay tiene la sospecha que Tommy no dejara ejercer más Teresse como espía, pero tal vez podría dedicarse a otra cosa.

"Dániel, tu sabes si a Teresse le gustaría trabajar conmigo?"

Dániel se viste en la habitación privada, pero sale de ella cuando escuchó la pregunta de Lorelay.

Se ajusta los gemelos de plata que Johana le diseñó exclusivamente para y se termina de ajustar la camisa.

"No se."

"Pero podría preguntarle a Tommy o a Teresse misma."

Lorelay asiente antes de buscar en su base de datos Baek si hay algunas chicas disponibles para trabajar con ella.

"Esperaré a que tenga noticias de Teresse, la quiero como mi secretaria, mi mano derecha en esta empresa."

"Además, ella es muy lista y antes me espiaba."

Responde Lorelay.

"Por ahora me concentraré en buscar una asistente y una espía."

"Dániel, podrías encargarte de conseguirme una espía?"

Dániel se anuda la corbata, se coloca el chaleco de vestir antes de enfundarse el elegante saco.

Lorelay lo mira intensamente.

Todo le queda bien a ese hombre, pero lo que ahora ella ve es como la tela se ajusta tan gloriosamente bien al cuerpo fibroso y marcado de Dániel haciendolo resaltar.

"Encargaré los trajes de novia y tu smoking, pero necesitaré que vayan Johana y tú a la sucursal matriz a tomarse medidas, de acuerdo?"

Lorelay pide y Dániel acuerda.

"Que hacemos con el chico?"

Cuestiona Dániel mirando al fallecido.

"Déjalo en mi habitación, lo sacaré por la noche, haré que lo lleven al Coliseo."

Indica Lorelay con frialdad.

Un avión aterriza muchas horas después en la pista privada del duque Laersen.

Un malhumorado Jens desciende del avión pues no pudo contactar más a su hombre en tierra o nadie más.

"Que pasó?"

Cuestiona Jens a otro equipo que convoca a su llegada.

"No sabemos señor."

"Es como si se los hubiera tragado la tierra."

Declara el jefe am mando.

"Bueno, comenzaremos mañana, hoy debo ir a cenar con alguien muy importante."

Entrando al auto que lo espera, Jens le indica al chofer donde debe ir.

Toda la ciudad es un hervidero de gente que se arremolina en los escaparates de las televisiones planas, restaurantes, hoteles y todo lugar donde la noticia se transmite en repetición.

Jens observa con desprecio y asco a la gente común reunida en las calles.

Jens en verdad odia a la gente ordinaria.

El duque odia a la clase trabajadora.

Pero él tiene que poner buena cara y fingir que le gusta pasar tiempo en las reuniones con los empleados de fin de año de sus empresas.

El auto se detiene, el chofer sale del vehículo para abrirle la puerta al duque.

Incluso le dió la mano para salir.

Jens mira ladeando una ceja el edificio frente a él.

Caminando con su seguridad soberbia, Jens se dirige a la entrada para anunciar su presencia.

"Lo siento señor Laersen."

Indica un guardia de seguridad.

"Duque, Duque Laersen."

Exclama con dureza Jens.

"Disculpe Duque Laersen, pero la señorita Lorelay Baek no está aquí, salió desde hace dos horas."

Jens golpea el mostador con su puño antes de regresar a su auto.

"Averigua donde está ella."

Ordena a alguien del otro lado de la línea.

El auto avanza mientras que Jens se limpia las manos con toallitas desinfectantes pues tocó el mostrador donde cientas, tal vez miles de personas ponían sus asquerosas manos, paquetes y otras cosas desagradables.

El celular del duque vibra.

Él recibe la dirección donde está Lorelay.

Jens ingresa dicha dirección al GPS del auto ordenandole a su chofer que conduzca hasta ese lugar.

Llegaron luego de superar el intenso embotellamiento que rodea el lujoso hotel donde se lleva a cabo la conferencia de prensa.

Había tantos periodistas,

blogeros,

youtubers,

columnistas,

fotógrafos,

aficionados,

fans,

curiosos y un mar de autos que Jens se sintió en una entrega de premios.

O en una fiesta de alta sociedad muy mal organizada.

"Lorelay está en el salón de eventos nupcial."

Explica el hombre de Jens cuando por fin pudo sortear el mar de gente y llegar a la entrada.

Obviamente lo habían dejado pasar cuando dijo su nombre y mostró que era realeza con un documento internacional parecido al pasaporte.

"Nupcial?"

"Se va a casar con ese tipo tan pronto?"

"No estaba enamorada de ese Edward Situ?"

Pregunta Jens a su hombre.

Pero por más que intenta escuchar lo que el hombre dice, no puede debido a los gritos que se escuchan más intensos, eufóricos e irritantes para él.

Empujando la puerta, Jens observa que en salón no cabe un alma más.

Mujeres lloran emocionadas y suspiran.

Hombres observan desde lejos a las bellas mujeres que estan en el estrado.

Jens mira con atención dentro y entonces la voz de Lorelay resuena fuerte por el sonido del lugar.

"Agradecemos su asistencia, recuerden que este evento es para y por la ciudad, los amamos!"

La gente estalló en una lluvia de aplausos atronadores y ensordecedores.

***By Liliana Situ***

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