El Prohibido Amor de un CEO El Ataque

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela El Ataque

La novela El Prohibido Amor de un CEO El Ataque del autor Liliana Situ es una novela emocionante y fascinante historia En El Ataque, su amor por ella tomó forma y se profundizó. El contenido de los episodios se encuentra entre las dos orillas de la realidad porque es demasiado cruel para ser realista. Autor Liliana Situ Construcción Cada personaje en El Prohibido Amor de un CEO es una parte de la personalidad de cada persona. Solo tienes que experimentarlo para saber cuán profundo es. Siga El Ataque y los capítulos posteriores de la novela El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

El lunes a primera hora Emily se presentó a su trabajo.

Sin Edward en la empresa, Carl le dió a Emily el puesto de auxiliar del departamento de Diseño.

Además le había dado la tarea de realizar unos diseños para un prendedor de mujer.

Emily estaba emocionada y feliz de que, por lo menos un día, podría dedicarse exclusivamente a dibujar bocetos.

Y no tendría que repartir té y galletas entre sus compañeros.

Rápidamente trazó varios diseños y Darla, su jefa de departamento le pidió que fuera al departamento de finanzas.

Emily tomó el ascensor y pronto llegó a la oficina de Finanzas de la empresa.

"Me buscaba señor Hendricks?"

Cuestionó Emily al jefe de finanzas.

"Así es, Emily, toma asiento, tienes que firmar algunos papeles."

"Papeles señor Hendricks?"

"Si Emily, de tu finiquito..."

"Estoy siendo despedida?"

Emily estaba a punto de echarse a llorar!

"No niña, del finiquito de tu préstamo."

"Pero señor Hendricks..."

"Tenía entendido que aún me quedaba bastante por pagar..."

Comentó extrañada Emily.

"El señor Carl Situ revisó tu deuda y encontró anomalías en el contrato."

"Al verificarlo con la otra compañía se dieron cuenta que había un error."

"Se retractaron y devolvieron el dinero."

Explicó el señor Hendricks sin elevar la voz y con bastante paciencia.

"Puedes tener una compensación ahora por lo que se te descontaba de sueldo o..."

"Si!"

"Ahora por favor!"

Gritó encantada Emily.

"De acuerdo, toma está tarjeta y firma de que recibiste la compensación adecuada."

"Esta bien, muchas gracias!"

Emily salió de la oficina del señor Hendricks con la tarjeta en mano feliz.

Incluso besó el pedazo de plástico en sus manos!

Está compensación significaba  apoyar más a su padre con medicinas y pagar los gastos de hospitalización.

"Debo agradecerle al señor Carl personalmente!"

"Que amable de ayudarme!"

Brincando como niña pequeña, Emily entró al ascensor para regresar a su cubículo a dibujar.

Carl en su oficina, recibía el aviso de que la deuda de Emily había sido cancelada y sonrió.

"Los participantes para el torneo de Golf por favor, formen una línea y preparen sus palos de golf."

Edward, vestido con una camisa blanca tipo polo, pantalones café cómodos y una boina se veía muy guapo.

Lucía más joven, vivaz y galante.

Caminaba con porte llevando del brazo a Shirley mientras todos murmuraban.

"Son una pareja tan bella!"

"Ambos son muy guapos!"

"Escuché que pronto se van a comprometer y se casarán el año siguiente."

"Las empresas de sus padres se fusionaran y harán un imperio!"

"En verdad que admiro al señor Situ, la señorita Shirley es joven y demasiado hermosa."

"Son una pareja de ensueño!"

"Me siento un poco celosa de la belleza de la señorita Long!"

Edward podia escuchar a las personas  hablar a sus espaldas, mientras que  Shirley emocionada comentó.

"Ves mi amor?"

"Todos aprueban nuestra relación querido!"

"Deberías de estar sumamente agradecido de que haya aceptado casarme contigo Edward."

"Eso ya lo veremos Shirley."

Bufó Edward fastidiado.

"Mi padre me dijo que tu padre está más que satisfecho con nuestra unión pues así tendrá más respaldo financiero."

Aseveró Shirley esbozando una sonrisa ladeada.

"Al idiota de mi padre solo le interesa el dinero."

Pensó Edward.

"Tengo que jugar ya, vete a tu asiento y esperame ahí."

Shirley se paró de puntas y le dió un beso en la boca.

Todos suspiraron por el tierno acto de Shirley.

A Edward no le tocó más que fingir una sonrisa para que su padre no dijera nada, pues lo estaba observando atentamente.

"Emily, vas a comer?"

Preguntó el primo de Edward.

"Señor Carl, si así es!"

"Por cierto muchas gracias por haberme ayudado!"

"No sabe cuánto lo aprecio!"

Con ese dinero, Emily por fin podía comprarse una comida decente.

"Que te parece si salimos a comer juntos Emily?"

Invitó Carl.

"Perfecto señor Carl!"

Ambos se dirigieron a un restaurante de comida casera y contemporánea.

Comieron sin prisas y rieron por diversas cosas.

Emily pagó la cuenta, le dijo a Carl que era una forma de agradecerle.

"Mañana regresa el jefe señor Carl?"

Preguntó Emily cuando ambos regresaba caminando a la empresa  para hacer digestión.

"Si, hoy llega por la noche y mañana ya estará de vuelta en la empresa..."

"Emily, dime, te sientes bien repartiendo té?"

Cuestionó Carl a la chica.

"Pues...la verdad...yo..."

Emily por  supuesto que no se sentía ni feliz ni realizada solo repartiendo té y galletas.

"Vi tus bocetos Emily."

"Y pude ver qué  tienes mucho potencial, por lo que me gustaría que te quedarás dibujando."

"Tengo varios proyectos en mente y me parece que eres la más adecuada para plasmar lo que quiero."

Declaró Carl con voz serena.

"Señor Carl habla en serio?"

Cuestionó incrédula Emily.

"Por supuesto que si Emily."

"Acepto señor Carl!"

La niña casi podría haber abrazado al señor Carl de la felicidad que sentía en ese momento!

"Pero el CEO Edward Situ..."

"No sé si Él estés acuerdo..."

Emily recordó lo que Edward le había dicho antes...

"Yo hablaré con Él, no te preocupes."

"Entonces haré encantada lo que usted me indique!"

Ahora sí, Emily brincó de felicidad!

"Eso quería escuchar Emily."

Dorian le mandó un mensaje a Emily con la dirección de su empresa y cuando terminó su turno, Emily tomó un taxi para ir con Él.

Unos ojos café claros observaron como ella entraba en el taxi.

Dorian había estado muy ocupado trabajando todo el día.

Si no es porque uno de sus compañeros mencionó de pura casualidad la hora, Dorian no se hubiera dado cuenta de que Emily estaba a punto de llegar.

Apartó su trabajo y caminando con paso firme, Dorian la recibió en la puerta.

Después caminaron juntos por la empresa de Dorian para que conociera las instalaciones.

Emily quedó fascinada con todos los proyectos que estaba terminados y listos para ser entregados.

"Son tan bellos!"

Exclamó encantada Emily.

"En tres meses uno de nuestros compañeros se va a otra sucursal y quedaría ese puesto libre."

"He hablado bien de ti a mi jefe para que te considere como una buen candidata para ese puesto Emily."

Pero Dorian no terminó de decir lo que quería porque Emily lo abrazó a la vez que agradecida le decía.

"Muchas gracias, Dorian, muchas gracias!"

Y haciendo una locura, Emily lo besó en los labios.

Ambos se sorprendieron.

Emily se apenó en el acto.

"No te preocupes Emily."

Dorian ahogó una risita cuando observo la cara preocupada de la niña.

"Es correcto el beso dado que fui yo quien dijo que era tu novio, no es así?"

Dorian abrazó a Emily por la cintura.

"Dorian...yo no quise..."

"Discúlpame por favor."

Emily se ruborizó y su voz sonaba bastante preocupada.

"No hay ningún problema Emily."

"Te parece bien si te invito un postre."

Dorian le dió un beso en la frente a Emily.

"Que lindo!"

"Gracias Dorian!"

El torneo de golf terminó y Edward cargaba orgullosamente el premio de primer lugar.

Jugar golf profesionalmente no era su sueño, pero dado que jugaba tanto en las reuniones de negocios se había vuelto experto.

"Querido!"

"Eres un ganador en todos los aspectos Edward!"

Exclamó Shirley aplaudiendole.

"Gracias Shirley, me retiro, debo empacar."

"Padre, señor Long, señorita Shirley, los veré en la ciudad pronto."

Comentó hacía las personas mencionadas Edward con frío respeto.

"Espera Edward voy contigo."

Shirley se aparto del brazo de su padre.

"Oh no! por favor!"

"Quédese al festejo con su padre señorita  Shirley!"

"Disfrute y la veré en el avión más tarde."

Sin dejar que nadie contestara, Edward caminó rápido a su habitación.

Dejó el engorroso e inservible trofeo en el suelo.

Se sentó en el cómodo sillón para revisar su celular.

Cuando lo desbloqueó  pudo ver qué le habían enviado varias fotos y un audio.

En todas las fotos se veía a una chica de la mano de Ryan.

En otra foto, la misma chica iba del brazo de Ryan.

En otra foto más, la chica entraba al auto de Ryan.

Incluso había una de la niña entrando a una casa en un barrio pobre.

"Es una estúpida!"

"Ella no es Emily!"

Exclamó Edward furioso con la tonta espía.

El celular de Paul sonaba con insistencia, por lo que sin ánimos muchos ánimos el hombre tuvo que  contestar.

"Que?"

"En verdad que es estúpida la espía que enviaste Paul."

"Le diste toda la información?"

Gritó Edward exasperado por celular.

"Si, porque preguntas Edward?"

Bostezo Paul aburrido por los regaños de Edward.

"Porque me envió fotos de una chica parecida!"

"Esa chica no es Emily!"

Gritó Edward mientras apretaba los puños enfadado.

"Amigo, no tengo tiempo para tus dramas románticos."

Declaró Paul.

"Incluso estaba a punto de hablarte porque necesito que vengas."

"Atacaron el depósito de armas y amenazaron con atacar todo lo demás."

"Alguien nos tendió una trampa."

"Daniel y John ya están en posiciones, te necesitamos Edward."

La voz de Paul se recrudeció.

"Maldición..."

Edward se pasó la mano por el cabello al entender lo grave dela situación.

"Llegaré pronto Paul."

Sin perder más tiempo ni pensar más en nada, Edward tomó su maleta y pidió un avión privado.

Ni siquiera se acordó de Emily ni del mensaje de audio.

Cuando iba en el auto de lujo hacia el aeropuerto privado una mujer con sombrilla caminó justo frente a su auto en un semáforo.

Edward no estaba prestando atención pero el perfume lo hizo voltear y de nuevo la vió.

La mujer llevaba los tacones favoritos de Lucy.

"Pare, por favor, paré."

Pidió Edward gritando.

Descendió del auto para perseguir a la misteriosa mujer, pero ella volvió a desaparecer dejando a Edward, enojado, confundido y triste.

"Conduzca."

Ordenó Edward al chófer del auto de lujo.

Emily disfrutaba de sus últimas horas sin Edward jugando ajedrez con su padre y Ryan.

Los tres charlaban y reían alegremente.

Cuándo el tiempo de visita se terminó, Ryan y Emily se despidieron del señor David, quien estaba más tranquilo.

Ryan acompañó a Emily de regreso a su departamento, donde para suerte de Emily, los dos se despidieron muy rápido.

Emily descansaba escuchando música, se había duchado y estaba esperando a Maggie para que juntas cenaran.

Mañana tendría que regresar al departamento de su demonio personal.

Maggie llevó la cena y ambas chicas en total paz cenaron.

Vieron una película romántica en la pantalla y cuando está acabo se fueron a dormir.

Emily miraba con miedo su celular en la mesita de noche y rogaba para que no sonara.

Flora regresaba del supermercado cuando en un auto pudo ver a Sarah con un hombre que no era Ryan.

Intrigada, Flora quiso ver más de cerca al hombre, pero el auto arrancó y no pudo ver nada.

Pero definitivamente no era Ryan.

Dorian pensaba en el beso que Emily le había dado por la tarde.

Una sonrisa burlona apareció en su rostro.

Shirley junto con su padre y futuro suegro subieron al lujoso avión sin Edward.

A ninguno de los tres les importó que el heredero Situ no los acompañará.

"Paul, cual es la situación?"

Cuestionó Edward a su amigo.

"Es una porquería lo que hicieron Edward."

"Lanzaron bombas contra el depósito, todo está en llamas!"

Declaró Paul con rabia.

"Sabes quién fue Paul?"

"No, está vez han sido muy....corre!"

Gritó de repente Paul.

Un auto se acercaba a toda velocidad hacia ellos para embestirlos.

Los hombres del vehículo comenzaron a dispararles cuando estuvieron cerca de ellos.

Lanzaron una granada  hacia el auto de Edward, el cual estalló.

Los guardaespaldas de Paul comenzaron a dispararles también.

Mientras tanto, Edward buscó refugio detrás del camión de bomberos.

Sacó su pistola para disparales a las llantas del auto que los atacaba.

Su único guardaespaldas, el que Edward siempre llevaba en esos trabajos, también disparaba al segundo auto que apareció en el horizonte.

Edward logró dispararle al conductor por lo que el primer auto se volcó.

Los hombres del segundo auto fueron abatidos.

Todos aún en guardia y con las armas apuntando hacía los agresores se acercaron con cuidado.

Si había sobrevivientes podrían torturalos o darles el suero de la verdad para interrogarlos y averiguar quién estaba detrás de ese ataque.

El celular de Edward sonó, lo contestó de inmediato.

"Edward, manden gente a qué nos ayude!"

"Nos estan atacando!"

Daniel exigió gritando.

Se escuchaban del otro lado de la línea disparos, gritos y explosiones.

"Resiste Daniel, vamos para allá!"

Gritó Edward antes de colgar la llamada.

"Vamos Paul, trae al piloto del helicóptero, debemos ir con Daniel."

Ordenó Edward hacía su amigo.

"John también me llamó Edward, nos están atacando a los cuatro al mismo tiempo!"

"Carajo!"

Maldijo Edward.

"Tu ve con John, yo iré con Daniel."

"Nos reuniremos mañana en el hotel de siempre."

Edward como buen lider coordinó las acciones.

"De acuerdo Edward."

Ambos hombres corrieron con su gente.

Edward llegó en otro helicóptero al lugar donde estaba Daniel.

Edward pudo apreciar que todas las instalaciones estaban casi destruidas.

Esfuerzo y millones de dólares destruidos.

"Quienes nos atacan Daniel?"

Gritó Edward.

"No se, aparecieron de repente!"

"Son unos bastardos!"

Contestó casi sin aliento Daniel.

"Edward destruyeron las malditas patentes!"

Gritó Daniel enfadado.

"John, cómo estás?"

"Tranquilo ya estoy aquí!"

Paul tranquilizó a su amigo.

John había sido alcanzado por una bala en la pierna y ahora estaba refugiado detrás de un auto acostado en el suelo.

John no podía moverse.

Su gente lo estaba protegiendo, pero eran muchos los atacantes del otro bando.

Cansado, Paul tomó una granada y la aventó hacia donde estaban disparando.

El estallido fue terrible, pero solo así pudieron acabar con la mayoría de sus atacantes.

Ryan despedía de beso en la mejilla a Sarah quien estaba en la puerta de su casa.

Le deseaba buenas noches.

"Ryan...tu...quieres pasar?"

Preguntó tímidamente Sarah.

"Crees que sea apropiado Sarah?"

Ryan no quería pasar más tiempo con Sarah.

Y menos a solas.

"Claro que sí!"

"Quieres un café Ryan?"

Preguntó una Sarah sonriente sosteniendo el brazo de su novio.

"Mejor otro día Sarah."

Replicó Ryan.

"Por favor Ryan, no me alejes de ti."

Rogó con ojitos tristes la niña.

"Esta bien, gracias por la invitación."

Cerrando la puerta muy feliz, Sarah supo que tendría una nueva oportunidad de estar bajo las sábanas con Ryan.

Y se aseguraría de ello.

Maggie revisaba las fotos de la exposición de arte en su celular cuando algo le llamó la atención.

En algunas selfies que se había tomado con Emily, aparecía un hombre con un saco negro.

En algunas solo se le veía la espalda, en algunas un poco de perfil, pero en casi todas estaba ese hombre.

Inquieta, tocó la puerta de Emily.

Cuando Emily contestó, Maggie entró en la habitación.

"Emily, encontré algo extraño en las selfies que tomé el día que fuimos a la exposición..mira."

Emily tembló porque al ver las fotos, la espalda era casi igual a la de Edward.

La altura, el saco negro, el cabello...

No por dios.

Edward estaba ahí?

Porque no lo vió entonces?

Porque no fue directamente por ella?

La habría visto con Dorian un día después?

La habría visto con Ryan?

"Es muy tétrico no crees Emily?"

"Y aparece en casi todas, pero nunca se le ve la cara."

Emily respiraba con dificultad.

Se sentía mareada, las piernas le temblaban.

Tenía miedo de que por la mañana Edward volviera a castigarla como solo Él sabía hacerlo.

Y eran los peores castigos que nunca hubiera sufrido antes.

"Agáchate Daniel, te van a disparar idiota!"

"Las muestras están ahí Edward, en ese maletín."

"Tengo que ir por el!"

"No vayas Daniel, es una trampa!"

Demasiado tarde.

Una granada se activó cuando Daniel tomó el maletín.

La onda expansiva hizo que Edward golpeara el suelo con fuerza.

Unas tarimas de madera cayeron sobre otras tarimas, enterrando a Edward bajo ellas, pero sin aplastarlo.

Edward quedó inconsciente.

Daniel se cubrió del estallido de la granada con el maletín que era especial.

Sin embargo la explosión lo dejó sordo y aturdido durante un largo rato.

El guardaespaldas de Edward mató a los que disparaban y buscó a su protegido.

Todo el lugar era un caos de llamas, humo, gritos, disparos, sangre, muerte.

Emily se despertó temprano ese día.

Puso esmero en su arreglo personal y salió hacía su trabajo.

Sea despidió de Maggie con tristeza.

"Emily, volverás hoy por la noche?"

Cuestionó su amiga con evidente preocupación.

"Te llamaré si puedo regresar Maggie, no te preocupes, estaré bien."

Aseveró Emily.

"De todos modos llámame Emily o a Dorian."

Rogó Maggie.

"No gracias, a Dorian no."

"De hecho, creo que no lo volveré a ver a partir de hoy."

Comentó Emily con la mirada perdida.

"Porque Emily?"

"Algún día te contaré Maggie."

"Ahora me voy, se me hace tarde, te quiero amiga."

"Y yo a ti Emily."

"Cuídate por favor."

Maggie observó como Emily tomaba el ascensor.

"Es una pena que Emily aún trabaje para ese desgraciado bastardo."

Pensó Maggie.

Emily entró con miedo a la empresa, pero sorprendentemente todo estuvo tranquilo ese día.

Edward no apareció a su hora habitual, ni le había mandado mensaje para que subiera a su oficina a hacerle té.

"Que extraño."

Pensó Emily.

Pero al siguiente segundo se concentró en seguir dibujando una tiara de cristales.

Ese había sido el siguiente proyecto que el señor Carl le había encomendado a la chica.

Le había dicho que el pedido era de u  una clienta especial y adinerada. 

Por lo cual, la tiara debía de ser única en su diseño.

Emily observó de nuevo las especificaciones precisas que el señor le había dado en una hoja.

La elegante pieza de joyería femenina debía de llevar una gran L en el centro.

Debía de ser lo suficientemente grande, pero debería de verse elegante y refinada.

Emily puso mano a la obra echando a volar su imaginación para que el diseño fuera de lo más exquisito.

Por supuesto, debería de llevar los mejores diamantes y pedrería costosa.

La tiara sería digna de usar  incluso por princesas y reinas de países lejanos.

Emily pondría una parte de su alma a su diseño para que la clienta estuviera muy contenta con su tiara exclusiva.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.