El Prohibido Amor de un CEO El viaje. Segunda Parte

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela El viaje. Segunda Parte de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO El viaje. Segunda Parte, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En El viaje. Segunda Parte, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Prohibido Amor de un CEO El viaje. Segunda Parte del autor Liliana Situ en readerexp.com

Emily maravillada veía las luces de la ciudad desde el avión.

Todo era muy animado y colorido!

Ella estaba recogiendo su equipaje cuando se preguntó como pagaría el taxi para ir al hotel reservado.

Caminó un poco a la salida y se encontró con un hombre que sostenía  un cartel con su nombre.

"Hola!"

"Soy Emily Mu."

"Usted viene por mi?"

Preguntó al hombre del cartel.

"Así es señorita mu."

"Soy su conductor en este viaje."

"El señor Situ me ha pedido que la recoja."

"La dejare en el hotel, permítame su equipaje, yo lo llevaré."

"Eres muy amable!"

"Mil gracias!"

Dijo Emily feliz.

Ella lo siguió hasta el auto.

"Otro auto lujoso."

Pensó Emily mientras el conductor metía su equipaje en la cajuela.

"Por favor."

El conductor hizo un ademán para que ella subiera a la parte trasera del auto.

"Gracias."

El chófer manejó especialmente despacio para que Emily pudiera admirar los adornos, la gente, las festividades y las luces del pueblito.

A pesar de ser pequeño y tener pocas personas, alrededor de 2,000 solamente, el carnaval reunía a muchísima gente de todo el mundo.

Pero también era muy vigilado.

Debido a eso Edward había elegido está playa en específico.

Y en esta fecha.

Así, no tendría que estar en guardia todo el tiempo.

Edward podría relajarse y pasear como cualquier turista normal.

La gente reía y se divertía.

Había bares a reventar, hoteles en toda la costera y parecía una noche muy festiva.

Llegaron a un hotel sumamente lujoso, alejado del bullicio del centro del pueblito.

El conductor le pidió a Emily su reservación.

"Señorita Mu, me haré cargo de su check-in, espere aquí por favor."

Le pidió amablemente el conductor indicándole que se sentara en una silla de playa.

Hacía mucho calor aún de noche.

Emily traía pantalón y blusa, que la hacían sentir aún más acalorada.

Afortunadamente su maleta estaba con ella.

Eligió un vestido hasta la rodilla negro de tirantes que se amoldaba bien a su cuerpo pero era vaporoso.

Tomó unas sandalias con la mano y entró al baño para cambiarse rápidamente.

"Ah! Me siento mucho mejor."

Dijo ella retocandose en el espejo y haciéndose una cola alta.

Se puso un collar y pendientes que combinaban con su atuendo.

El reflejo que el espejo le devolvió le gustó.

A pesar de que estaría con Edward se sentía afortunada de poder disfrutar de la playa, del carnaval.

Tambien pensaba una estrategia para que Edward no la encerrara todo el tiempo en la habitación del hotel...

Regresó a la silla y la recepcionista la saludo y le pidió que la acompañará.

Su suite estaba casi en el último piso y era la mejor de todas.

"No podría ser de otra forma tratandose de Edward."

Meditó Emily mientras escuchaba a la chica que le mostraba la suite.

Emily se asomó por la ventana.

Las luces se veían a los lejos, invitandola a la fiesta del pueblo.

Se apuro a desempacar.

Se dió un último vistazo en el espejo, dejó la tarjeta de crédito junto con otras cosas que no eran suyas y salió de la suite.

Esta era una oportunidad de oro sin su controlador maligno para divertirse como cualquier chica.

Encargó la llave en la recepción.

Llevaba solo un diminuto bolso con su celular y un poco dinero.

Emily decidió caminar al pueblo.

Edward estaba enterrado en su oficina bajo contratos aburridos cuando una notificación llegó a su celular.

La leyó y encendió un cigarro.

Se había escabullído de casa de su abuela para regresar a la empresa.

Quería terminar de firmar los documentos y contratos más importantes.

Regresó, firmó los más urgentes y tomó su saco.

"Prepara mi avión, llegaré en 30 minutos."

Ordenó Edward.

Tomó con su mano la maleta a su lado.

Quería llegar antes y sorprender a Emily.

Las calles llenas de gente desbordaba algarabía y ruido.

Música, bebida, luces, personas riendo y toda clase de curiosidades se asomaban en los puestos callejeros.

Cada cierta distancia había diferentes espectáculos callejeros.

Mimos, cantantes, bailarines de break dance, músicos...

Emily no sabía adónde mirar!

Una mano se estiró y una chica la tomó del hombro.

"Mariana!"

"Aquí estás!"

"Te busqué por todos lados."

La chica estaba roja de la cara del sol.

Y estaba algo borracha.

Emily la sostuvo cuando otra chica salió de otro lado.

"Rina!"

"Aquí estás!"

"Perdone señorita, que amable, bebió demasiado, de hecho tenga..."

Le dió un vaso lleno de una bebida azul con dulces variados en una brocheta.

"Tengo que llevarla a casa ya, diviertase!"

Emily sintió cuando la chica le quitó la mano alrededor de hombro.

Ella le dijo adiós con la mano.

"Que bella es la vida!"

"Te amo y a ti y a ti guapo...ven!" "Besame!"

Gritaba animada la chica borracha por el alcohol.

Todos reían y su amiga se apenaba.

"Tu amiga si que sabe divertirse."

Le dijo un chico que apareció al lado de Emily.

"La acabo de conocer..."

Habló sin pensar Emily.

Sin prestarle más importancia ella volvió a caminar hacía el siguiente espectáculo.

Ella tiró la bebida a la basura en su camino.

El chico la miró irse...

Emily se probaba collares de conchas marinas y se veía en el espejo.

El vendedor la elogiába por lo bien que se veía ella.

Sin embargo, Emily no se dejó convencer para que comprará todo lo que le ofrecía.

Siguió viendo artesanías, joyas y curiosos recuerdos.

"Esta me gusta para Flora...y para Ryan este llavero."

"Señor, cuanto cuestan?"

Preguntó Emily al vendedor.

Era demasiado elevado.

"Bueno gracias, regresaré después."

No llevaba tanto dinero por el momento.

"Yo pagaré por eso."

Dijo el chico de unas calles atrás.

"No gracias, no te conozco."

"No puedo aceptarlo, no señor no gracias."

Sin dejarlo hablar más, ella se fue a otro lado.

Esta vez camino a propósito en la multitud para perderlo.

Se sentó junto a unas chicas que observaba a los chicos hacer suertes con patines y patinetas.

Realmente a ella no le gustaba mucho eso, pero quería sentarse sin miedo a que aquel chico la siguiera.

A lo lejos lo vió.

"Ay no...porque?"

Emily  se escondió detrás las chicas.

Él caminó a otro lado y se fue.

Emily respiró hondo.

La chica a su lado le dijo.

"Tu novio ya se fue..."

"Ten, usa esta peluca para que no te reconozca."

Le dio una peluca de cabello natural morado.

"Estas segura?"

"Te la pagó?"

Preguntó Emily.

"No, para nada."

"Me la gané en la feria haciendo un tiro perfecto."

"Llévatela, la necesitas más que yo."

"Estás sola?"

Cuestionó la chica a Emily.

"Si..."

Respondió ella.

"Entonces ven, te ayudaré a qué no te busque más."

La chica le acomodó la peluca.

Le puso un chal en los hombros y sonrió.

"Lista, diferente, solo que tus lentes, a ver déjame ver..."

Le hizo fleco a la peluca y le mostró a Emily en un espejo.

Pues no se veía mal...

"Muchas gracias, que linda."

Le agradeció Emily.

"Cuídate, recuerda que el carnaval es inofensivo si vienes acompañada."

Sentenció la chica.

"Gracias, me voy entonces."

Emily con cautela bajó de las gradas.

Caminó de regreso al hotel...o eso creyó ella.

Cada calle la confundía...

Todo le parecía igual!

"De aquí vine no?"

"Esto no lo vi cuando pasé..."

"Donde estaba ese vendedor?"

Emily comenzó a preocuparse.

Una angustia creciente la hizo temblar.

Se retorcía las manos mientras caminaba entre las personas y pedía indicaciones.

"A qué hotel vas?"

Oyó Emily atrás de ella.

Era el mismo chico del que se había escondido.

"Por favor, no quiero,  ni busco problemas"

"Estoy perdida."

"Voy al Golden Palace...o Golden Place...ay! ya no recuerdo."

Expresó ella mirando a todos lados.

"Maldición!"

"No debí de haber salido."

Pensó Emily mordiendose los labios de miedo.

Un hueco en el estómago se le formó y por primera vez repetía en su mente el nombre de Edward con desesperación.

No conocía a este chico y no sabía si podría herirla, robarle el celular o algo más....

"No te preocupes, el Golden Place está derecho toda esta calle."

"Ves esa torre iluminada de color dorado?"

"Ahí es."

El chico señaló a la lejanía.

Estaba bastante lejos...

Emily había caminado mucho absorta en todo lo que veía.

Tanto que no se dió cuenta que se alejaba más y más.

"Muchas gracias, de verdad, adiós!"

Dijo Emily apresuradamente.

"Espera..ten, esto es tuyo."

El chico le extendió una pequeña bolsa de yute adornada con conchas marinas.

Dentro estaban los recuerdos por los que no había podido pagar antes.

"No no puedo aceptarlo..."

Se disculpó Emily.

"Por favor, no es nada."

"Tómalo como cortesía de carnaval.."

Respondió el chico.

"Vienes sola?"

Cuestionó el chico.

"No, mi novio está por llegar más tarde."

Declaró Emily.

"Y te dejó salir sola?"

"Yo, mejor me voy, gracias."

Emily caminó deprisa.

Notó que los puestos recogían sus mercancías y apagaban sus luces.

Había menos gente en las calles.

Más bien solo habían pocos chicos en las calles.

Apretó con sus manos la correa de su bolsa y comenzó a trotar.

Ya no había musica en las calles.

Pudo ver la entrada del hotel y una mano la detuvo.

"Puedo invitarte una bebida?"

El chico la había seguido todo este tiempo.

"Gracias, pero mi novio es muy celoso y no quiero problemas."

Emily se alejó del insistente chico.

"Solo será un rato."

"Vamos, conozco un bar que está abierto toda la madrugada."

Dijo apretando su mano alrededor de su brazo.

"Sueltame, me duele."

Se quejo Emily.

"Creíste que con un gracias y una sonrisa sería suficiente para mí?"

"Verás que puedes ser muy amable con esto."

La  mano del chico escondía una pequeña cápsula de afrodisíaco potente.

Con los dientes la rompió y besó a Emily a la fuerza.

El líquido pasó por su garganta.

Ella lo empujó con fuerza.

Corrió hasta la entrada e iba a pedir ayuda pero...

El chico la abrazó y le tapó la boca con la mano.

"No te muevas o te apuñalaré."

El joven sacó una pequeña, pero muy afilada navaja, que brilló por las luces.

Emily comenzó a llorar.

Se arrepintió de no haber solo ido a la playa privada o a la alberca.

"No...no...otra vez no.."

Pensó Emily.

Ella mordió la mano del hombre.

"Maldita puta, ven acá."

Dijo el chico con enojo.

Emily veía tan cerca y tan lejos la seguridad  hotel a la vez!

El afrodisíaco comenzaba a calentarla...

La adrenalina de salvar su vida fue más fuerte.

Se agachó y encontró una roca.

La levantó y comenzó a correr hacia la calle al costado del hotel.

El chico la siguió sin correr.

Emily se escondió detrás de un auto.

El afrodisíaco también estaba haciendo efecto en Él.

Lo estaba volviendo más ansioso.

Emily rodeó el auto, se quitó las sandalias para que pudiera correr más rápido.

Agachada, caminó hasta otro auto y otro.

Edward había llegado diez minutos antes de que Emily comenzará a defenderse del chico.

Con desgano caminó a la suite y comenzó a buscar a Emily.

Estaba su equipaje y sus cosas pero ella no.

La tarjeta también estaba ahí.

Edward dejó su maleta y miró por el ventanal.

Pudo ver un hombre moviéndose por entre los autos como buscando algo.

Marcó el número de Emily y comenzó a sonar.

Sonó una vez, dos veces, tres veces...

Ella no contestó.

Una figura pequeña fue iluminada por la farola del hotel.

Edward pudo ver a una mujer pequeña agazapada.

Traía el pelo morado y un vestido muy diferente al que usaría Emily pero aún así...

Bajó corriendo las escaleras y fue al bar del hotel.

No estaba ahí Emily ahí.

No había nadie en la alberca.

"Tonta mujer, se fue al pueblo."

Enojado, Edward iba a tomar las llaves del auto rentado cuando escuchó ruidos provenientes de la calle.

Laa mujer del pelo morado forcejeaba con un hombre.

Pudo distinguir una navaja en su cuello.

"Me mordiste, ahora me toca morderte a ti."

Decía el joven."

"Déjame...no!"

Decía la mujer.

"Nadie vendrá por ti, es mejor para mí."

Amenazó el hombre.

"Se que deseas esto, no te resistas."

Sin fuerzas casi, Emily dejó que su boca gritara lo que su mente quería...

"Edward!"

"Edward!"

"Shhh...reserva tus gritos para cuándo te penetre."

El chico la atrapó.

Edward en ese momento estaba regresando al hotel cuando escuchó que gritaron su nombre.

Agitado, corrió hacia donde creyó que había provenido el grito.

El chico se escondió detrás de un árbol que tapaba la luz de las farolas de hotel.

Comenzó a manosear a Emily quien  respiraba agitada.

Ella resguñaba en la cara y el pecho para tratar de lastimarlo.

Él le quitó los lentes y ella vió solo sombras.

Lloraba mucho y rezaba por qué no la matará..

Solo eso pedía, seguir viva después de ser abusada...

De nuevo.

Podía vivir e ir al psicólogo para superar el trauma de ser violada.

Pero si moría...

Su padre.

Su hermana.

"Papá... lo siento.."

"Flora lo siento.."

"Edward..."

Emily cerró los ojos y dejó que el afrodisíaco trabajara.

Ella abrió los ojos cuando aterrizó el suelo.

Otro hombre golpeaba al chico ferozmente.

Sin lentes, Emily no veía más que sombras que peleaban y gruñían.

Los golpes se escuchaban y ella se hizo ovillo sollozando.

La pelea no duró mucho.

El chico fue apuñalado en el corazón.

Edward lo cargó y lo dejó en un esquina escondido.

Retiró la navaja y se la guardó en su bolsillo.

Regresó hasta donde estaba la mujer y le quitó la peluca.

Si era Emily.

Una corazonada le dijo que fuera a echar un vistazo a la pareja que pelaba.

Había oído susurrar su nombre.

"Emily...."

Susurró Edward mientras la trataba de levantar.

Emily lo miró sin lentes y pudo distinguir vagamente sus rasgos.

"Edward?"

"No, déjame!"

"Edward vendrá por mi!"

Sollozó Emily.

"Emily, soy yo, tócame."

Habló sereno Edward.

"Edward?"

Emily creía que era una alucinación de ella por la droga.

"Eres tú?"

"De verdad eres tú?"

"No puede ser!'

"Edward me dijo que llegaría mañana."

Declaró Emily confundida.

"Llegué hace rato y no te encontré."

"Porque saliste sola?"

Emily lo abrazo fuerte y lo besó.

Edward se sorprendió bastante.

"Edward, ayúdame por favor."

"Ese chico..."

"Él me dio algo, no se que..."

"Me siento mal..."

"Por favor ayúdame."

Rogó  abrazada a su pecho como una niña pequeña.

"Afrodisíaco."

Pensó Edward.

Sostuvo a Emily de ambos brazos para levantarla.

El vestido hecho jirones dejaba ver su cuerpo.

Edward se quitó la camisa y se la puso encima para taparla.

La cargó y entró con ella al hotel.

Nadie dijo nada por ser huésped VIP.

En la habitación Emily se retorcía, se nuevo, por la incomodidad y el calor.

"Ya había sentido esto antes..."

"Cuando?"

Pensaba Emily respirando agitada.

"Hielo, quiero hielo por favor."

Edward con calma se quitó los zapatos y el pantalón.

En boxers se acercó a ella.

"Lo que sientes es afrodisíaco corriendo por tus venas."

"Y tienes dos opciones."

Le habló con calma.

"La primera es que te dé un baño con agua fría y hielos hasta que te sientas mejor."

Desabrochaba los botones de su camisa que traía puesta Emily.

Después con calma, casi acariciándola le quitó el vestido revelando su cuerpo pequeño.

La inspeccionó y no.

Afortunadamente no había moretones, ni rasguños o mordidas de ese bastardo.

Emily gemía ante su toque.

Sentía una corriente eléctrica con cada roce suyo.

Ella tomó sus manos y las llevó a su cara.

"La segunda es es que tú y yo..."

"Si."

Emily se sentó encima de Edward con las piernas a los costados.

Ella comenzó a besarlo desesperada.

"Por favor...por favor..."

Emily rogaba.

"De acuerdo."

Edward la acostó en la cama.

Lentamente comenzó a besarla.

Esta Emily que tomaba la iniciativa y cooperaba activamente era muy seductora y sexy.

"Edward...si...por favor..."

"mmmhh...aaahhh!...si..."

Emily acariciaba su espalda y tomaba su cabello con sus manos para besarlo nuevamente.

Edward acariciaba sus senos.

"Mmmhhh."

El toque del pecho frío de Edward con el caliente de ella le provocó placer.

Edward mordía sus labios y ella disfrutaba eso.

"Si...te quiero dentro de mi ya."

Edward despacio saboreaba cada seno de ella.

Emily enredaba sus piernas en Él para atraerlo más.

"Di mi nombre."

"Edward...Edward!"

"Buena niña."

Poco a poco beso su abdomen, su cintura.

Legó hasta su entrepierna que aún estaba cubierta con una fina tanga.

Edward se deshizo de esa inexistente prenda y comenzó a mover su lengua por su humedad entrada.

"Dios mío....mmmhhhhh...."

"Huuum...si...mmmhhhh..."

"Si..mmhhh...más....aaaahhh!"

Emily alborotaba su cabello y lo instaba a seguir más y más.

Edward introdujo dos dedos en su cálido canal provocando que Emily arqueara su cuerpo ante el placer.

Ambos disfrutaban mucho del afrodisíaco.

Los espasmos de placer llegaron y Emily tuvo un orgasmo grandioso.

Edward entonces la levantó y la sentó encima de Él.

"Te gusta?"

Dijo mientras entraba en ella.

"Si....hhuumm...si....aahhh."

Dijo ella echando la cabeza hacia atrás.

Ambas manos de Edward se pusieron en sus caderas y comenzó a mover a Emily de arriba a abajo.

Ambos sentían mucho placer.

Edward llenaba de chupetones a Emily.

Ella lo disfrutaba.

"Edward...aahhh..."

"Si...Emily...mmmhhhhh..."

Sus fuertes gemidos y jadeos se entrelazaban algunas veces cuando sus bocas dejaban de besarse.

Toda la madrugada Emily le exigió a Edward que le hiciera el amor.

Por primera vez Edward se esforzó tanto en complacerla.

Satisfecha, Emily se dejó caer en el pecho de Edward.

Fue el turno de ella de dejarle pequeños chupetones en su piel.

Aún con rastros del afrodisíaco, quería más, pero estaba muy cansada.

"Gracias...gracias por salvarme."

Agradeció Emily mientras lo abrazaba.

Cerró los ojos, cansada, feliz y extasiada de tantos orgasmos.

Edward agotado, sudoroso pero satisfecho le dió un beso en la frente.

Con cuidado la recostó en la almohada.

Se levantó y giró la manilla de la enorme ducha.

Mientas corría el agua, se miró al espejo.

Pequeños chupetones rojos y morados...

Algunos arañazos rojos en su espalda se podían distinguir.

Sonrió ante la escena.

Esta Emily deseosa y desenfrenada le gustaba mucho.

Y tomaría medidas para que fuera así en su cama más seguido.

Aunque cuando se negaba también era muy satisfactorio para Él.

El agua caía por su musculoso y bien formado cuerpo de Edward.

Las imagenes de ella tomando la iniciativa pasaban por su mente.

"Esta vez, ella fue la que me dejó exhausto."

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.