El Prohibido Amor de un CEO Estrategias

sprite

Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Estrategias de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO Estrategias, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Estrategias, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Prohibido Amor de un CEO Estrategias del autor Liliana Situ en readerexp.com

Las piernas de una mujer se enredaban alrededor de un hombre mientras hacían el amor en una gran y suave cama.

Carl disfrutaba tanto del cuerpo de Lucy.

Ella se dejaba complacer.

Había estado la noche anterior con Edward y lo había extrañaba tanto.

Lucy recordaba las caricias de Edward.

Sus fuertes manos, su agarre algo agresivo en su cuerpo y su marcado sentido de posesión en la cama.

En la cama, Edward era el que mandaba.

Él decidía las posiciones, el tiempo que permanecía dentro de ella mientras le susurraba cosas sucias que la excitaban más y más.

Sus fuertes embestidas la hacían gritar de placer.

Mientras sus manos y dedos la recorrían con apremio y sensualidad.

Eso le agradaba muchísimo a Lucy.

Carl la tocaba delicadamente, la acariciaba con ternura.

Ella sentía que le faltaba esa pasión atrevida.

Aunque estaba enamorado de Lucy, Carl no confiaba del todo en ella.

Él sabía perfectamente que en cualquier momento ella podría traicionarlo por su primo.

Por eso mantenía planes ocultos que solo Él conocía.

Así como cuentas bancarias que solo Él manejaba.

Lucy también le guardaba secretos a Carl.

Lentamente había comenzado a estudiar a los Black para hacerse de otros aliados.

Hasta ahora solo uno de ellos le había respondido y eso la alegraba mucho.

Carl aumentó la velocidad y fuerza en sus embistes mientras miraba a la hermosa mujer enterrada debajo de Él.

Ambos tuvieron un electrizante orgasmo sudoroso y delirante.

Cansados y felices sus lenguas eran las únicas que se movían mientras Carl aún no salía del cálido interior palpitante de Lucy.

Flora por fin había sido dada alta del hospital.

Los tres viajaban en auto rumbo al departamento de Ryan.

Flora se mudaria con Él y comenzarían a vivir felices juntos.

Emily, emocionada fue al departamento de Flora a recoger sus pertenencias.

Colocó el letrero de "Se Renta" en la puerta con el número de Flora para que ella misma gestionara la renta del departamento.

Ese dinero de la renta ayudaria a sufragar gastos de su padre en el hospital.

Cuando regresó con Ryan y Flora al departamento, los encontró besándose apasionadamente.

Verlos así la detuvo un segundo...

Cómo se sintió apenada, Emily solo dejó las cosas de Flora en la entrada en silencio para no interrumpirlos.

Cerró con cuidado la puerta y se dirigió de nuevo al hospital para visitar a su padre.

"Papá, como haz estado?"

"Lamento no haberte podido vsitar antes."

Emily pronunció sus palabras mientras le daba beso en la mejilla a David, su padre.

"Emily, me alegro de verte hoy hija!"

"Ryan me visitó hace poco al igual que Flora."

"Pero no los he visto recientemente, hija todo está bien?"

Preguntó David mirando a Emily.

"Si papá, no te preocupes."

"Todo está bien con ellos dos."

"Es solo que todos estamos un poco ocupados en el trabajo."

Mentirle a su padre para tranquilizarlo no era tarea sencilla para Emily.

Pero, debido al delicado estado de su padre, cualquier emoción negativa sería muy perjudicial.

"Pero ya está todo mejor, dime, como te encuentras tú?"

Le pregunto la chica.

"Emily, el médico especializado vendrá en unos días!"

"Por fin mi corazón volverá a ser tan fuerte como el de un chico de 30 años!"

Dijo David palmeandose el pecho mientras lucía una hermosa sonrisa.

Emily no pudo más que reír de felicidad.

Las enfermeras confirmaron lo que su padre le había dicho.

Emily pasó un buen rato platicando con su padre antes de que terminara su hora de visita.

Mucho más alegre, Emily se despidió de su padre.

David se quedó repasando en su mente lo que había estado pensando para poder recuperar o abrir otra empresa.

David necesitaba volver al juego de los negocios lo antes posible.

Quería hundir a ese bastardo que había violado y humillado a su niña.

Emily, la más dulce de sus dos hijas había sido usada para sus fines de venganza sádica contra su familia.

No lo dejaría en paz después de salir recuperado del hospital.

Con ese fin en mente, David se mantenía sereno y pensaba en todo cuidadosamente.

Emily después de salir del hospital se dirigió al departamento de Edward.

Cómo condición para dejarla pasar tiempo con su hermana Flora al salir del hospital, Edward le había dicho que tenía que ir a prepararle el baño.

Además de una comida especial ya que se había sentido un poco débil últimamente.

Y por si fuera poco, también le ordenó que le prepara una infusión más poderoso para aliviarle cualquier malestar.

Las habilidades de Emily para preparar infusiones medicinales iban incrementando.

Edward le exigía que le preparara más y más infusiones diferentes y complicadas.

Habiendo comprado todos los ingredientes que necesitaba en la tienda especializada, Emily se subió a un taxi.

Mientras viajaba en el, ella observó atentamente la preparación de una infusión especial.

Era complicada y laboriosa...

Pero afirmaban en los comentarios del vídeo que era muy efectivo en hombres para potenciar su salud y vigor.

Emily también había comprado en secreto otras hierbas que planeaba usar y probar con Él.

Ella necesitaba de vez en cuando un descanso de sus deseos sexuales.

"Que me preparaste?"

Cuestionó Edward cuando llegó a Golden Osmanthus.

Él le dió su saco y portafolio de piel a Emily.

Ella lo guardó todo en su lugar de inmediato.

"Es algo especial y ligero para tu estómago."

"Ya que no es nada bueno que comas tan tarde y este platillo es ideal."

La comida presentada por Emily era fragante y se veía apetitosa.

"A partir de hoy, dejaré preparada tu desayuno para que lo lleves contigo."

"Tu secretaria puede calentarlo por ti y así no sufrirás malestares."

Emily explicó cómo le explicaría a un niño pequeño.

"Tu infusión es especial y debe beberse a cierta temperatura."

"Por eso escribiré una nota para tu secretaria explicándole esto, de forma que podrás recuperarte pronto."

Emily sonrió después de terminar sus palabras.

Edward la escucho atónito.

Ella...

Se estaba preocupando genuinamente por Él?

No, eso no sería posible.

Ella ahora estaba parada frente a Él sirviéndole amablemente como una empleada modelo.

O como una mamá preocupada.

"Hum...que sospechoso."

Pensó Edward.

Él se sentó a comer algo desconfiado, pero primero le dijo a Emily.

"Ven, siéntate conmigo."

"Quiero que pruebes la comida que preparaste primero."

Ordenó Edward.

"Porque?"

"Crees que quiero envenenarte?"

Emily se sintió ofendida.

"Tienes toda la razón, por eso abre la boca y pruébalo."

Edward tomó un bocado con sus cubiertos y lo acercó a los labios de Emily.

Emily molesta y ofendida se sentó en la silla al lado de Él.

De mala forma abrió la boca y comió lo que Edward le daba.

Emily masticó la comida, e incluso de felicitó a ella misma por su buen sazón.

Edward satisfecho con la prueba, le quitó el cubierto de la mano y comió con suma elegancia y clase lo que quedaba del platillo.

Emily lo observaba maldiciendo lo en silencio.

Edward no se inmutó por su evidente enfadó.

"Si no confía en mí este bastardo, porque me pide que cocine para Él?"

Pensó Émily.

"Que tanto me miras?"

"No te daré más de mi comida."

"Si tienes hambre, puedes cocinarte para ti misma, esto es mío."

Pronunció despectivamente Edward.

Emily solo asintió pero en su mente rodaron imágenes de ella asfixiandolo con sus manos.

Incapaz de realizar sus más locas fantasías, Emily se dispuso a servirle su infusión.

Edward la observaba y sintió que está vida podría ser la vida de casados que había anhelado vivir con Lucy.

Aunque ella trabajaba junto con Él en la empresa, por las noches solían cenar juntos.

Ella lo atendía tal como Emily lo hacía en este momento.

El recuerdo de Lucy lo entristeció e hizo que se molestará de nuevo con Emily.

Al terminar de beber su té, Edward fue directamente al baño para ducharse.

Emily limpió la mesa, lavo los platos sucios y dejó limpia la cocina.

Ella después le preparó la ropa para dormir Edward y la cama.

Ella se había duchado antes, pero Edward desde el baño la llamó.

"Frota mi espalda."

Ordenó asperamente Él.

Emily sin muchas ganas obedeció.

Los ojos de ella no pudieron contener su curiosidad.

Ella apreció el duro y redondo trasero de Edward.

Ella no sabía si era por el vapor caliente de la ducha encerrado en ese baño...

O si eran sus hormonas, pero sentía un ardor creciente dentro de ella que lentamente se esparcía desde su entrepierna hasta sus pies...

Y a su cara y cuerpo entero.

Sus manos temblaron rozando la espalda de Edward.

Él aprovechó la duda de la chica para darse vuelta y meterla a la ducha.

"Te gusta lo que ves?"

La cuestionó gloriosamente desnudo.

Una de sus manos comenzó a quitarle la ropa mojada a la chica.

La otra la pegó a su esculpido y fornido cuerpo mojado.

"Edward, no!"

"No tengo más ropa aquí!"

"Déjame salir y te espero en la cama."

Rogó Emily intentando salir de la ducha.

"Tu no decides donde puedo tenerte."

"Eres totalmente mía y te disfrutaré de tu cuerpo donde yo quiera."

Edward aplastó su boca contra la de ella.

Emily se volvió suave entre sus manos y el agua caliente los empapó a ambos.

Edward despojó de su ropa mojada a Emily.

Desnudos, calientes y mojados la pasión alcanzo su mayor punto de ebullición.

La manita de Emily se apoyó en la puerta de cristal de la ducha.

La gran mano de Edward se entrelazó con la de ella mientras la sujetaba por la cintura con la otra.

De un solo movimiento fuerte y rápido, su miembro erecto la penetró.

"Mmhhh... Aaahhh..."

Emily soltó un delicado gemido casi inaudible pero Edward logró oírlo.

"Eres deliciosa."

Le dijo mientras en su oído.

Rodeó los senos duros y suaves de Emily con sus enormes manos para poder embestirla fuertemente.

Los sensuales sonidos del amor flotaban en el aire.

Emily trataba de apoyarse con sus manos en el cristal.

Edward pegó el cuerpo de Emily a su pecho con una de sus fuertes manos.

Con la otra tomó con rudeza el mentón de Emily para besarla.

Cada vez se movía más y más rápido haciendo que Emily gimiera más fuerte debido al creciente placer.

"Eso, gime..."

"Gime más para mi, y terminaré más rápido."

Emily había escuchado eso muchas veces antes.

Si ella lograba que se excitara más, Edward terminaba más rápido de penetrarla.

Obedeció su orden.

"Aaahhh....mmmhh...hummm..."

"Edward...mmmhhh..."

Emily gimió más alto.

Edward observó a la chica perdida en el placer con los ojos cerrados.

En un momento, Emily se mordió los labios para no gritar de placer y dolor.

"Sigue gimiendo mi nombre..." "Obedece."

"Ed...aahhh...Edward...."

"ahhhh...mmmhh..."

"Edward.....aaahhh... aaahh..."

Con el cuerpo completamente extasiado Edward terminó dentro de ella deliciosamente.

Ambos se retorcían del fuerte orgasmo palpitante que los unía.

Ambos jadeaban y gemían extasiados.

Las manos de Edward frotaban los suaves senos de Emily.

Pellizcaba un poco sus pezones haciendo que la piel de Emily se erizara.

Edward los colocó a los dos bajó el chorro de volteó de agua cálida.

Tomó la esponja y comenzó a lavarle con detalle todo el cuerpo.

Dos de sus dedos se hundieron dentro ella y su pulgar frotó su punto G.

Emily solo gimió de placer.

"Eso...disfruta lo que te hago."

"Por si algún día me canso de ti."

"Tu seas capaz de compararme cuando tengas otro amante."

Le dijo moviendo sus dedos dentro y fuera de su canal estrechó.

"Pero se que ganaré al momento de darte placer."

Edward se burló de ella.

Emily lo miró con enfado.

"Cuando te enojas me dan más ganas de poseerte y hacer que gimas de placer."

"Estás lista para otra ronda Emily?"

Edward la atrapó contra la fría puerta de cristal.

"Eres un bastardo."

Le reprochó Emily.

"Y tú eres mía y puedo hacer lo que me dé la gana contigo."

"Déjame terminar de lavarte ."

"Te quiero limpia y humeda en mi cama."

Edward sonrió malévola mente.

Emily suspiró sin poder resistirse a Él.

Edward era muy dominante en los negocios y en sus relaciones personales.

Y en la cama lo era todavía más.

Cuando terminó de bañarse y bañarla, la secó con cuidado.

La llevó a su cama para poder disfrutar de ella sin pausas.

Le había encantado como ella lo había obedecido y había gritado su nombre...

Eso lo había excitado demasiado y quería volver a repetirlo muchas veces más esa noche.

Y todas las demás.

James estaba hablando con la abuela Situ en privado en su gran biblioteca sobre un asunto delicado que no habían tratado aún.

"James, estás consciente de tus acciones?"

Le preguntó muy seria la abuela.

"Si abuela."

"Mi padre está de acuerdo y yo también."

"Él se está volviendo peligroso y debemos pararlo antes de que se apodere de más territorio."

Sentenció James.

"Abuela, esto no le afectará a usted por tener cierta influencia sobre Él y mi padre..."

"Pero me temo que pueden atacar a los demás..."

"En especial a Edward y Elizabeth..."

"Debemos trazar estrategias para protegerlos."

James se terminó la bebida de su vaso.

Después de meditarlo, James se decidió a preguntar.

"Abuela, porque me enviaste a visitar a esas chicas?

James curioso habló.

"Tengo un asunto pendiente con ellas James."

"Es una...especie de compensación por las acciones de mi impulsivo nieto."

"Dime James, alguna de ellas es soltera y linda?"

Sonriendo, James supo a qué se refería.

"Flora, la hermana hospitalizada se veía linda."

"Pero no puedo saber a ciencia que tan linda era, pues estaba muy lastimada."

"Además creo que ya tiene novio, un tal Ryan Niam."

James continúo y sus ojos brillaron.

"Emily, su hermana es delicada, joven y muy hermosa."

"Ella es sincera, agradable y educada..."

"Emily es ideal para que sea su nieta."

James emitió un suspiro involuntario al evocar el recuerdo de Emily.

La abuela Situ no se perdió ninguna de las expresiones de James cuando hablo de Emily.

La abuela Situ pensó que tal vez esa era la razón por la cual Edward había tenido intimidad con ella.

La abuela Situ conocía a su nieto y sabía que tenía buen gusto con las chicas.

Sin embargo,con Lucy se había rebajado.

Con Shirley había mejorado...pero a la abuela Situ no le agradaba la joven por ser hipócrita.

"Debo hacerle una visita a esa chica y verla por mi misma."

La abuela Situ dijo convencida.

"James, llévame al hospital donde está el padre de esa niña."

"Soy el contacto con su donador de corazón."

La abuela pidió levantándose de su asiento.

"Esta bien abuela."

"Pero deberá ser mañana ya que hoy no creo que nos permitan ver al padre de las chicas."

Indicó James.

"De acuerdo James."

"Mañana a primera hora iremos los dos."

"Y ni una sola palabra de lo que hablamos, entendido?"

La abuela Situ le dio unas suaves palmaditas a la mejilla del joven.

"Está bien Abuela."

Ambos salieron de la biblioteca.

Se dirigieron a sus habitaciones a descansar.

Cerca de ellos, escondida detrás de una puerta contigua, Elizabeth esperaba a que salieran para ir a la habitación de James.

Quería colarse sin que Él la viera y poder meterse en su cama.

Lo había estado planeando desde que James había llegado del aeropuerto.

Elizabeth estaba perdidamente enamorada de Él.

Ella creía firmemente que, si ellos tenían relaciones sexuales, Él tendría que hacerse cargo de ella y casarse con ella.

Su boda con Él era algo que Elizabeth ansiaba.

Ella había fantaseado muchas veces con eso mientras hojeaba revistas de vestidos de novia y bodas reales.

Quería que su boda con James fuera inolvidable, en Dinamarca en el castillo de su abuela.

E invitar a la realeza de ese país.

Quería un vestido de princesa largo y costoso.

James se vería muy guapo en smoking como un príncipe encantador.

De puntillas y sin hacer ruido, poco a poco abrió la puerta de James y entró.

Se quitó su pijama y se metió a su cama temblando de miedo y ansiedad.

"Esta vez seré tuya y serás mío, no dejaré que pase lo contrario."

Pensó Elizabeth con decisión escuchando el agua de la ducha.

Él se estaba bañando.

Pronto, James salió y un aroma fresco y varonil envolvió toda la habitación.

James notó un bulto en su cama con forma humana.

Cuando jaló las sábanas ambos gritaron.

"Elizabeth, que haces aquí?"

Preguntó nervioso James.

Ella estaba desnuda debajo de sus sábanas!

Su imagen tardaría mucho en borrarse de su mente.

"James, estoy enamorada de ti!"

"Quiero ser tuya está noche, por favor no me rechaces!"

Rogó coquetamente Elizabeth.

"Esta estrategia no te funcionará Elizabeth."

"Ya la he visto muchas veces antes y no hará que yo te desee..."

James la envolvió con una bata de baño.

Enojada, Elizabeth recogió su ropa.

De un bolsillo sacó un frasquito pequeño.

De ese frasquito bebió con rapidez el líquido color ámbar.

Pero dejó un poco en su boca.

Impulsada por el deseo, Elizabeth tomó la cara de James y lo besó.

De esa forma el afrodisíaco pasó a James también.

James saboreó el líquido y lo tragó...

"Elizabeth, tan desesperada estás por qué yo te use de está forma?"

Preguntó James sorprendido.

Él, hasta hace unos minutos atrás, la había considerado como una niña inocente.

Como una hermanita pequeña molesta.

Nunca había pensado en ella como una mujer...

Pero ahora ella estaba ahí, deseosa y desnuda.

James de debatía si debería resisitirse...

O debería dejarse llevar?

Cerrando los ojos James sentía como el efecto del afrodisíaco lo iba agitando.

Elizabeth se acercó a Él y se quitó la bata.

Tiró suavemente de la toalla que envolvía por la cintura a James.

"Por favor, no te resistas, prometo amarte toda la vida."

Susurró Elizabeth.

Ambos se fundieron en un beso apasionado.

Solo por una noche James quería dejarse llevar y Elizabeth quería perder su virginidad con Él.

La habitación se calentó y ambos comenzaron a recorrerse con sus manos y a reconocerse.

"James, te amo."

"Besame Elizabeth."

La pasión crecía y crecía mientras

la abuela escuchaba disimuladamente desde el pasillo.

Podía ser vieja pero no tonta.

Ella sabía lo que su nieta sentía por James.

Una excusa más para que James estuviera en su villa.

Esta alianza podría ser muy buena para ambas familias.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.