El Prohibido Amor de un CEO Fantasma

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Fantasma

La novela El Prohibido Amor de un CEO Fantasma del autor Liliana Situ es una novela emocionante y fascinante historia En Fantasma, su amor por ella tomó forma y se profundizó. El contenido de los episodios se encuentra entre las dos orillas de la realidad porque es demasiado cruel para ser realista. Autor Liliana Situ Construcción Cada personaje en El Prohibido Amor de un CEO es una parte de la personalidad de cada persona. Solo tienes que experimentarlo para saber cuán profundo es. Siga Fantasma y los capítulos posteriores de la novela El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

Observaba en sus ojos atentamente sus emociones.

La belleza natural de Emily cautiva a Dániel.

El chico esta rendido ante ella, por lo que despacio besa una de sus mejillas a la vez que dice.

"No"---beso delicado.

"Voy"---beso en la otra mejilla.

"A"---beso en el delicado puente de la pequeña nariz de Emily.

"Lastimarte"---beso en la frente.

Con sus manos Dániel acaricia con suavidad las mejillas de la niña sin dejar de mirarla a los ojos.

"No quiero lastimarte Emily."

"De verdad..."

"Si quieres un amigo seré un amigo incondicional."

"Aunque me gustaría más ser tu  novio y protegerte incluso del clima."

Las palabras de Dániel hacen latir alegremente el corazón de la niña quien lo observa.

"Emily, see que esto puede ser  muy rápido..."

Dániel baja la mirada hacía el suelo un segundo, sintiendose nervioso por lo que va a decir.

"Pero me enamoré de ti a primera vista."

La niña no puede creer lo que escucha!

"Respetaré si no quieres una relación en este momento."

"Pero por favor déjame ser tu amigo y poder estar contigo de ese modo."

"te lo suplico."

Emily de siente emocionada y nerviosa debido a las palabras del guapísimo joven frente a ella.

La niña afirma sin palabras, indicando que quiere estar con Dániel.

Una cosa es segura para ella, adora abrazarlo.

Ese abrazo protector que le ofrece  paz, calma, amor y cariño que tanto anhela sentir Emily en su vida.

Las pequeñas manos de ella buscaron las de Dániel antes de hablar...

"Dániel..."

"Tengo miedo en este momento de mi vida."

"Me lastimaron mucho antes, demasiado diría yo."

"Por favor, solo abrázame."

Cuando Maggie llegó al departamento, abrió en silencio la puerta y la escena que vió frente a ella, le derritió el corazón.

A través de la ventana, un débil rayo de sol iluminaba a Dániel abrazando a  Emily quienes se veían a los ojos con  infinito amor.

Como si fuera una película de amor en cámara lenta, ambos envolvían sus brazos en el otro para buscar refugio y paz.

Se tapó la boca para no hacer ruido y guardó la imagen en su memoria para poder escribir toda una historia de amor basada en ellos.

Cambiandoles nombre claro está.

"Todo el tiempo que necesites estaré a tu lado."

"Te esperaré."

Prometió Daniel apartandose un poco de ella.

Emily asintió, Daniel sonrió antes de que su celular sonara.

"Emily, discúlpame, debo irme ya."

"puedo venir de nuevo más tarde?"

Cuestionó con voz hermosa el chico.

"Solo si puedes."

"No quiero interferir con tus asuntos Dániel."

Emily habla al tiempo que lo acompaña a la puerta.

"Vendré."

Declaró Daniel.

Se despidió el chico de ella con un beso casi inexistente en los labios.

Cerró la puerta y lo primero que Emily sintió fue a Maggie abrazandola emocionadísima.

"Emily!"

"Que suerte tienes!"

"Tienes que contarme todo o me enojaré contigo!"

Maggie casi brinca por la romántica y melosa escena que había visto.

Se había escondido detrás de la puerta de una habitación después de cerrar la puerta para espiarlos.

Lo que escuchó la hizo suspirar.

"Dónde lo conociste?"

"Cómo se llama?"

"Dónde trabaja?"

"Tiene un hermano que me presenté?"

Maggie, alegre y más emocionada que Emily bombardeaba preguntas y ansiaba las respuestas.

Emily la veía saltar como niña y suspirar...

Suerte?

Maggie había dicho que ella tenía mucha suerte.

"Cuando llegaste?"

Preguntó Emily.

"Eso no importa!"

"Emily, dios mío!"

"Está guapísimo ese chico"

"Y que cuerpo!"

"Debes de darme una primicia o me moriré de suspenso!"

Arrastrando a su amiga, Maggie estaba dispuesta a usar cualquier método de tortura para sacarle la verdad a Emily.

Usualmente hacerle cosquillas era el método más efectivo para que Emily confesara.

Dániel quien salía feliz del edificio de Emily respondió la llamada de Tommy.

"Por fin."

Bufó Tommy exasperado.

"Llego en diez minutos."

Contestó muy serio Dániel.

"No te molestes, va a unas oficinas."

"Podrás interceptarlo a unas calles  de ese lugar."

"Revisa la app y espera unos metros antes de que llegue."

Indicó marcialmente Tommy.

"Está bien, seguro que es Él?"

Preguntó Daniel poniéndose el manos libres antes de desbloquear el rastreador.

"200% seguro."

"Te llamaré."

Dániel corrió a la ubicación designada y esperó con la capucha puesta sobre su cabeza.

Había comenzado a llover ligeramente por lo que Dániel  permanecía de pie debajo de toldo para no mojarse.

Dos Aston Martín de lujo pasaron frente a Él.

Uno de ellos se detuvo.

Dániel vió su oportunidad y abrió la puerta del pasajero rápidamente para  entrar en el auto.

Antes de que el hombre  que viajaba en el auto supiera que pasaba, Dániel lo amagó con una daga.

"Conduce."

Ordenó al conductor.

"Nos volvemos a ver Situ."

Daniel susurró sus palabras cargadas de odio hacía el hombre quien no pudo hablar debido a que sentía el filo de la daga en su cuello.

Un líquido caliente resbaló por su cuello...

Sarah grita enloquecida en la acera frente al edificio de Ryan.

No entiende porque carajos le niegan entrar al edificio.

Flora y Ryan tomados de la mano suspiraron cuando encontraron esa escena.

A pesar de que ellos podrían haber entrado por otro lado y evitarla, querían juntos terminar con su farsa.

"Cálmate Sarah, no hagas escándalos."

Pidió Flora frente a ella.

"Tu no me hables zorra venida a menos!"

"Y tú, explícame porque ahora no puedo ni siquiera entrar a trabajar!"

Gritó  furiosa Sarah.

"Déjame ser claro contigo por una vez."

"Y te agradecemos que hayas hecho tanto escándalo pues de ese modo  que tenemos testigos de tu conducta maniática."

Comentó Ryan muy serio.

"Se que estuviste filtrando información de mi compañía para un tercero acerca de la licitación que se presenta mañana."

"Tu y tu cómplice enfrentarán cargos penales y demandas."

"Irás a parar a la cárcel, de eso me encargo yo."

El semblante seguro de Dániel molesto a Sarah.

"Pero no te preocupes, tu madre y abuela estarán protegidas."

"Ellas son inocentes y no pagarán por tu codicia y avaricia."

Las palabras de Ryan dejaron fría a Sarah.

La chica se desconectó totalmente del mundo cuando escuchó "cárcel."

Ryan había buscado la pena máxima para ella mediante videos, pruebas y la declaración del chico implicado en el espionaje de Sarah.

Y lo había hecho solo por un trato solo para ser vetado de las empresas corporativas y no pisar carcel.

Sarah no correría tanta suerte.

Ella podría pasar hasta veinte años en la cárcel.

Ryan extendió un papel a su equipo y la policía que había llegado a la escena se hizo cargo de Sarah.

A quien se le adicionó el cargo de alteraramiento de la paz.

"Te arrepentirás, ambos se arrepentirán!"

Fue lo que gritó a todo pulmón Sarah antes de entrar al auto de la policía.

Ryan y Flora entraron al edificio para   reunirse con sus empleados en una sala de juntas.

"La situación de la señorita Sarah fue muy desafortunada..."

"Esta empresa y yo personalmente trati de ofrecerles un buen trato a mi equipo para que no haya estás discrepancias e intrigas."

El personal escuchas las calmadas palabras de CEO.

"Sin embargo, como ustedes pudieron ver, se presentan personas insescrupulosas que buscan  aprovecharse de la necesidad de algunas personas."

"Desde este día, la empresa se regirá por un estricto sentido de confidencialidad que ustedes pueden firmar o no."

"Pero quienes no firmen, presenten su renuncia."

"Solo quiero personas leales y listas para desarrollarse en esta y en las demás empresas que estoy próximo a abrir."

Flora mira con incredulidad a Ryan.

Nunca lo había visto  actuar tan firme y enérgico antes.

Algunos empleados firmaron su renuncia.

La gran mayoría se quedó con Ryan, pues lo apreciaban por ser un jefe bueno, atento y capaz.

Ryan se dejó caer pesadamente en su silla antes de soltar una profunda exhalación.

Aún le dolía el estómago por la desagradable escena de Sarah.

Había sentido algo de pesar por ella pues Él mismo había llevado a Sarah a la empresa.

Le había dado libertad dentro de su empresa.

Había dormido con ella a base de engaños, claro está.

Y ella lo había traicionado.

Todo por su fallido anhelo pasado por Emily.

Ahora veía la verdadera personalidad de Sarah.

Ella no era para nada como Emily.

Flora se acercó a consolarlo.

Aunque no eran hermanas de sangre, Flora se había convertido en una persona diferente a la altanera, egoísta ególatra y grosera que era antes.

Ryan la había rescatado del infierno y le agradecía eso.

Lo había hecho gracias a su amor y cuidados.

Casarse con él era su meta más deseada.

Flora está dispuesta a cuidar de ese buen hombre por el resto de su vida.

"Ryan fue lo mejor no te sientas mal."

Flora habla mientras se pone de rodillas frente a Él.

"Sin ti me hubiera desmoronado..."

"Tal vez me hubiera emborrachado como aquella vez."

Admitió Ryan sonriendo tristemente.

"Pero no lo harás."

"No te dejaré."

"Tal vez yo no pueda serte de ayuda para hacer crecer tu empresa pero..."

Ryan tomó los brazos de la joven para  sentarla en su regazo.

Los grandes y blancos dientes de Ryan mordieron juguetonamente los labios de la linda joven.

"Ay..."

Se quejó débilmente Flora.

Ryan sonrió antes de besar con pasión   los dulces labios de la joven.

"Si tú estás a mi lado apoyandome, con eso me basta Flora."

"No necesito nadamás."

Exclamó Ryan recargando la cabeza de Flora en su pecho.

"Cómo va la licitación?"

Preguntó ella.

"Mejor de lo que esperaba."

"Parece que ganaremos y será nuestro siguiente gran proyecto."

Confesó Ryan.

Flora dudo un momento, pero después dijo algo que había rondado su mente por largo tiempo.

"Ryan, quiero estudiar un curso de administración para ayudarte."

"Tómalo como una inversión a largo plazo."

"Quiero ser tu mano derecha."

Los oídos de Ryan no daban crédito a las palabras de la joven!

"Escuché bien?"

Preguntó Ryan incrédulo.

"Si."

"No quiero ser una esposa adorno."

"Quiero ayudarte a luchar tus batallas, pero necesito armas..."

"mmmhhh..."

"Ryan...mmhh...."

"Esto es serio!"

"hhumm..."

"Ryan..."

Flora trataba inútilmente de resistir que Ryan la besara.

Cargándola como si no pesará nada, Ryan cerró la puerta de su despacho antes de dirigirse a su habitación privada.

Flora es una mujer totalmente diferente.

Ryan es más feliz que lo que nunca fue con Emily!

Los trazos de Emily en el papel, delicados a veces duros, reflejaban sus pensamientos.

Seguía haciendo bocetos para el logo de la compañía pero su mente viajaba entre Edward y Dániel.

Harta se retiró de la mesa antes de arrugar con sus manos los papeles y tirarlos al suelo.

Aunque no había querido ir a trabajar en un principio, no pudo resisitir el interrogatorio de Maggie por más tiempo.

La niña se vistió apresuradamente antes de dirigirse a su cubículo en la empresa.

Todos la vieron con extrañeza pero ella no se dirigió al segundo piso para nada.

Aunque había dos chicas de guardia en caso de que eso sucediera.

El cubículo dónde se encontró el cuerpo de Dorian se cerró indefinidamente.

"Estás bien?"

Preguntó Darla, su jefa quien lucía un avanzado embarazo.

Emily se deleitó de verla.

"Ya se mueve?"

Preguntó ella.

"Si y me tortura adentro día y noche!"

"Ya no puedo dormir como antes."

Comentó Darla como regañando al bebé.

"Emily, es una bendición ser mamá a pesar de no contar con el padre..."

Exclamó tristemente la Jefa.

"Te irá bien, ya verás."

La alentó Emily.

"Si, así es."

"Por cierto mañana me organizarán un baby shower después del trabajo, te quedarás?"

"Sera mi último día aquí."

"Me mudaré a casa de una amiga lejana  no volveré en unos años."

Tristemente declaró Darla.

La jefa había decido darle prioridad a su bebé por un tiempo y conseguir otro empleo más tranquilo.

"Por supuesto!"

Respondió Emily emocionada.

El bebé la había pateado la mano!

"Se mueve!"

Exclamó Emily.

"Oye, le caes bien!"

"Con nadie se había movido antes!"

"Muchas chicas ya le han hablado."

Comentó sorprendida Darla.

"Se un buen chico o chica y no lastimes a tu mamá."

Susurró Emily al bebé.

"Es niña."

Respondió Darla.

"Se más dulce y linda pequeña."

Pidió con ternura Emily.

El pequeño bulto que se notaba poco a poco desapareció.

"Tienes un toque mágico!"

Comentó feliz Darla.

"Serás una excelente madre Emily!"

La felicitó.

Cuando se fue Darla, Emily recogió las hojas esparcidas por el suelo.

Ella observó una gran diferencia en sus bocetos.

Era como si dibujara pensando en los dos hombres de su vida.

Entonces se le ocurrió algo.

Que mejor inspiración era lo que sentía por cada uno de ellos en ese momento?

Separó dos montones de hojas y primero cerró los ojos.

Pensó en Edward.

En sus palabras amenazadoras.

En su voz voz poderosa y de mando.

En sus fuertes y masculinas manos.

En sus apresuradas y duras caricias.

En su fuerte y esculpido  su cuerpo...

Sus emociones afloraron y las aprisionó en esos pedazos de papel.

Los trazos en el papel fueron duros, fríos,

intensos,

crudos,

inflexibles,

intrigantes,

indescifrables

apasionados...

Emily se apartó de la mesa de trabajo cuando le dolió la mano.

Entonces ella se dió cuenta de que había agotado todo el papel de su lado.

La niña caminó por agua antes de salir a respirar un momento.

Ella se dió cuenta de que casi no quedaban personas en el edificio.

Solo eran las de la tarde.

Fieles a la costumbre desde que habían asesinado a Dorian, ningún empleado quería quedarse cuando comenzaba a oscurecer.

Emily se sirvió un café.

Con taza en mano la niña recordó la dolorosa escena  mientras subía las escaleras.

Se paró frente a la puerta del cubículo dónde había intentado violarla Dorian...

Y emily se sorprendió porque ya no sentía dolor.

Solo sentía tristeza por ella.

Alejándose de ese lugar, la niña pensó.

"Tengo tres inspiraciones."

Buscó más hojas en su cubículo en las cuales descargó su odio y frustración debido a esos minutos de total martirio con Dorian.

La punta del lápiz perforó las hojas y al último...

Se rompió la afilada punta.

Emily respiraba agitada al recordar esa escena.

Le temblaban las manos y las tenía muy frías.

"Hace frío."

Se quejó ella.

Afuera no había ningún ruido.

Nadie estaba ahí.

Solo el guardia de seguridad afuera de la puerta vigilando.

"Será mejor que me vaya a casa."

"Dániel dijo que iría a verme más tarde."

Tomando sus cosas, Emily se puso su cálida gabardina, sus guantes y apagó la luz.

Se cercioró de cerrar bien la puerta antes de marcharse.

La niña caminaba distraída por la calle escuchando su canción favorita con sus audífonos en su celular.

En secreto de Dániel la observaba.

Emily admira la foto que le tomo a Dániel y sonrió antes de que...

Una mano tapó la boca de la chica!

Alguien la la noqueó!

Sin perder tiempo la metieron a un auto y arrancó.

Shirley veía distraída por la ventana antes de llegar a casa de su padre cuando auto le cerró el paso

"Que pasa?"

Gritó ella molesta.

"Señorita, ese auto nos cerró el paso."

Señaló el chófer.

Ella pudo ver a un fantasma descender del vehículo!

Sus ojos se abrieron de sorpresa y angustia!

"No!"

"Tu estás muerta!"

"Cómo es posible?"

Exclamó presa de pánico Shirley.

Abriendo la puerta de atrás, se sentó al lado de ella antes de saludarla.

"No es así querida, estoy aquí de cuerpo presente."

"Y si no es así, soy un espíritu del más allá que ha venido a tortutarte por haberte robado lo que es mío por derecho."

La sonrisa malévola de Lucy brilló en su rostro.

El arma apuntó a la cabeza del chófer.

"Sigue al auto de enfrente, la señorita y yo debemos hablar a solas."

Shirley mira atónita a Lucy.

Sabía que el topico del tema sería Edward sin lugar a dudas, pero a pesar de estar en desventaja en este momento no iba a ceder.

Tal vez podría llegar a una negociación...

"Detente aquí."

Daniel ordenó al chófer del Aston Martin.

"Salgamos Situ y no intentes nada."

El hombre abrió la puerta y salió con calma.

Daniel lo seguía muy de cerca.

Este centro comercial abandonado estaba en el centro de la ciudad.

"Invisible y visible a la vez."

Pensó Daniel a quien le gustaba el peligro.

"Creíste que no te iba a encontrar después de lo que nos hiciste verdad, Situ?"

"Pensaste que no averiguariamos que fuiste tú quien nos tendió una trampa esa vez?"

Comentó Dániel mientras caminaban a dónde estaba sentado Tommy, quien había llegado unos minutos antes para poder preparar todo.

"Señor Situ, un placer!"

"Fue muy inteligente en desviar tanto nuestro interés hacia muchos conejillos de indias."

Comentó Tommy mostrándole una pantalla.

"Pero como se dará cuenta, al final pudimos saber que era usted quien daba las ordenes finales."

"Por eso estamos aqui."

Daniel ata al hombre fuertemente, quien no había pronunciado ni una sola palabra.

Solo observa a esos dos hijos de puta que lo habían secuestrado.

"Dinero no quieren, eso es seguro."

"Como podré convencerlos que hacer un trato."

Pensaba el señor Situ.

"No hay nada que nos pueda ofrecer más que su muerte para resarcir el daño, las pérdidas y demás contratiempos que nos ocasionaste."

Comentó Daniel leyendo las expresiones del hombre.

Ambos se miraban a los ojos con inmenso odio.

El chófer había sido asesinado así que  nadie más sabía donde estaba.

El otro auto había sido paralizado por Tommy.

Dániel no es afecto a las armas, pues eran impersonales y no le resultaban tan divertidas.

Por eso cargaba bien escondida su daga personal.

Le gustaba más torturar lentamente.

Miró su reloj.

Casi las siete de la  noche.

Le había dicho a Emily que iría a verla.

Pero ahí estaba Situ, por lo que decidió llamarla.

Uno,

dos

tres,

cuatro,

cinco,

seis tonos de llamada.

Dániel colgó.

Uno,

dos,

tres,

cuatro,

cinco....

De nuevo el chico colgó.

"Dónde está ella?"

Preguntó Daniel volviéndose a Tommy que tecleaba algo a toda prisa en uno de los teclados.

Se desplegó una ubicación.

"Aquí."

El chico señaló un complejo de oficinas.

"Es ahí donde ella trabaja?"

Preguntó Daniel.

"No, su edificio está unas calles adelante."

"Pero esa es la matriz de la empresa."

A Dániel le resultó raro pero tal vez ella estaba ocupada.

"Avísame si se mueve."

Pidió hacía Tommy.

"Comenzamos Situ?"

Exclamó aplaudiendo Dániel.

El chico se sentó en una silla frente a Él.

El señor Situ habló.

"Se dónde está Paúl."

"Puedo hacer que venga aquí."

Tommy dejó de teclear.

"También se dónde está Lía."

Comentó serio Joseph volviéndose hacia Tommy.

Tommy puso ambas manos en la mesa improvisada para calmarse.

"Cómo sabremos que no mientes?"

"Ya lo hiciste antes."

Comentó Tommy, sorprendiendo a Dániel, pues Él casi no hablaba.

"Dame mi teléfono y déjame marcar un número."

"No prometo traer a Lía pero si a Paul o a John..."

Comentó Joseph Situ.

Tommy cayó al suelo!

"Hazlo."

Ordenó Daniel a quien sonreia malevolamente.

Se dice que la información es poder.

Joseph Situ pagaba muy bien por ella.

Esta vez la información que un día creyó basura podría salvarle la vida.

"Desatame y llamaré."

Declaró Joseph Situ.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.