El Prohibido Amor de un CEO Fin de la obra

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El Prohibido Amor de un CEO novela Fin de la obra de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO novela Fin de la obra autor Liliana Situ los detalles son llevados al clímax. Es porque ella no llora por sí misma, administrará el tiempo de trabajo y descanso de la heroína. Pero cuando está enojado, no levanta la voz para asustar a la gente, no hay clase de clase como enseñar a los niños. Toda su actitud hacia la protagonista femenina es sentida por todos. Sigue a El Prohibido Amor de un CEO Liliana Situ Fin de la obra en readerexp.com

Emily despertó en el auto con un fuerte dolor de cabeza.

No pudo abrir los ojos de inmediato, por lo que se hizo ovillo en el asiento trasero tratando de soportar el intenso dolor en silencio.

Edward abrió la puerta del auto para tomarla en brazos y cargarla para que subieran al avión.

Tenía una oportunidad de regresar ahora y debían aprovecharla.

La tormenta había dado tregua y los vientos se habían calmado lo suficiente como para permitir que varios vuelos privados despegarán inmediatamente.

"Emily, no te muevas más, estás herida."

"Te llevaré a la ciudad para que te curen mejor."

Edward caminaba con cuidado hacía el avión.

Emily volvió a entrar en la inconsciencia debido al dolor y volvió a tener un sueño tan lúcido con Edward.

Lo veía feliz vestido de smoking esperando a su novia en un lujoso y hermoso altar.

Edward extendió su mano y recibio a la novia.

Él le quitó el velo y se trataba de Shirley.

Emily los veía desde lejos casarse.

Edward recostó a la chica en los sillones del avión  y apresuró al piloto para que despegara, pues estaba muy preocupado por ella.

No había perdido mucha sangre, pero si estaba desmayada por segunda vez era porque algo malo le pasaba.

Tenía que llevarla al hospital con urgencia.

Edward se sentó en el piso del avión para cuidar de Emily mientras despegaban.

Las palabras que Emily  había susurrado se repetía en su mente, una y otra vez.

Ella lo amaba, pero no sé lo decía.

Mirándole las heridas ligeramente vendadas y un poco limpias, Edward comenzó a preguntarse que podría pasar cuando ambos regresen a la ciudad.

Él por supuesto volvería a ser el CEO y ella su empleada en otra empresa.

Le había prometido a Emily pagar por la operación de su padre para resarcir algo el daño que le había causado.

Pero también estaba el asunto de su inminente boda arreglada con la arrogante y altanera Shirley.

Pero por ahora, lo más urgente era llegar a un hospital.

El celular de Emily cayó de la bolsa de su sudadera y aún estaba intacto.

Lo encendió y la imagen que vió fue la de Él dormido.

"Cuando me tomó esa foto?"

Se preguntó algo sorprendido.

La turbulencia lo hizo tirar sin querer el celular que se deslizó debajo de los asientos.

Lo rescató del piso y lo guardó en su bolsa del pantalón.

Le abrochó a la chica los dos cinturones de los asientos antes de mirar por la ventanilla.

A lo lejos solo se veían las nubes negras y la intensa lluvia.

Edward desbloqueó su celular, realizó una llamada y ordenó varias cosas.

El avión aterrizó sin problemas en una pista privada en la ciudad.

Edward se apresuró a bajar del avión a Emily para llevarla al hospital.

Cuando llegó, un equipo de doctores los esperaban.

"Señor Situ, no se preocupe, la  atenderemos bien."

Comentó con respeto el médico encargado.

Todo el equipo médico se apresuró a llevar a Emily adentro.

Edward, de pie afuera observó como la camilla con Emily desaparecía por el pasillo y le ordenó a un asistente.

"Averigua el teléfono de Flora, su hermana y avísale que Emily está en el hospital siendo atendida."

Edward entró al auto para ir a su departamento.

Después le enviaría su equipaje a Emily.

De esta forma abrupta habían terminado sus vacaciones.

Ahora Edward debía volver a la realidad dónde debia lidiar con problemas corporativos y de índole personal.

Sintiendo la misma opresión de siempre, su semblante volvió a ser duro y distante, tan frío como siempre.

"Regresó."

Carl comentó hacía Lucy, quien estaba leyendo datos de la nueva empresa que ella dirigiría.

"En serio?"

Ella respondió sin dejar de ver las hojas que tenía en las manos.

"Podrás con todo, eres muy capaz."

La animó Carl.

La empresa nueva de ambos sería de bienes inmuebles asequibles en un principio.

Después venderían mansiones y villas exclusivas.

No querían llamar la atención al principio, pero planeaban fusionarse despues con varias empresas.

Lo que los llevaría a ser un conglomerado poderoso, capaz de competir y ganar contra las empresas de Edward.

"Estás seguro que es el mejor ramo en el que podemos empezar?"

Lucy interrogó a Carl cuando terminó de leer todas las hojas, dejandolas en su escritorio.

"Si, primero pequeño, para después ser gigante y tomarlo desprevenido no crees?"

Carl respondió mordiendole un poco los labios mientras la besaba.

"Esta bien, será como tú digas mi amor."

Aseveró ella pero ideando otros planes secretos.

Flora y Ryan se apresuraron nerviosos al hospital cuando supieron que Emily habia sufrido un accidente cuando escapaba del huracán.

Ambos escucharon al doctor quien les informó a la pareja que Emily no tenía daños internos en la cabeza.

Solo la habían tratado de la ligera inflamación que le provocaba mucho dolor.

Cuando despertara podía irse a sus casa con sus familiares, pues los resultados de diversos exámenes médicos indicaban que Emily no tenía otro problema de salud.

Ambos la observaron con preocupación al pie de la cama.

Se veía pálida y tenía la cabeza vendada.

"Emily."

Susurró Flora triste.

Ella recordó que Emily nunca antes había salido con la familia Mu de vacaciones antes porque Lily, su madre nunca quiso llevarla.

Ahora Flora se sentía culpable porque las primeras vacaciones de Emily  habían derivado en una casi tragedia.

Aunque el doctor les había asegurado que no había corrido peligro ambos se sintieron muy mal por ella.

Ryan acariciaba la mano de la chica  y la notó muy fría.

"Vamos a qué te revise el medico por última vez y regresemos con ella."

Comentó Ryan abrazando a Flora.

"Esta bien, pero no creo que sea necesario ya."

Respondió Flora entre beso y beso.

"Flora..."

Murmuró Emily abriendo los ojos.

"Emily!"

"No te muevas mucho!"

Flora hablo hacía ella con nerviosismo.

"Tuviste un accidente y la ambulancia te trajo aquí de urgencia!"

"Nos avisaron que estabas aquí, por lo que Ryan y yo venimos a verte."

Flora se acercó a ella tomándola de la mano.

"Emily, temí lo peor cuando me llamaron por teléfono hace unos minutos."

Unas lágrimas cayeron por el rostro de Flora.

Ryan se acercó hacía Emily para decirle.

"Te cuidaremos en nuestro departamento mientras que te recuperas."

"No te niegues por favor, Emily."

Emily abrió completamente los ojos y pudo ver a Flora y Ryan de pie frente a ella.

Edward obviamente no estaba a su lado.

Ella entendió todo entonces.

El cuento de hadas que había vivido terminó cuando esas cajas le cayeron encima.

Ella les sonrió torpemente y ambos la dejaron descansar.

Emily miró por la ventana de su cuarto y el sol brillaba.

Hace unos días estaba tomando el sol al lado de Edward.

Ahora ella estaba acostada en esa cama de hospital sin Él y herida.

Y no solo por las cajas que la habían lastimado físicamente.

Cuando se sintió con fuerzas para caminar, Ryan la ayudó a llegar al auto y los tres se fueron al departamento.

Con toda calma la instalaron en la habitación de huéspedes del enorme y cálido departamento de Ryan.

Emily pudo ver fotos de ellos en pequeños cuadros en un mueble y se sintió conmovida.

Se sintió triste porque ella no tenía nadie con quien podría tomarse fotos y enmarcarlas.

"Emily, iremos por ropa para ti al departamento de Maggie."

Ryan le informó, pero Emily extendió su mano deteniendolo.

"Mi teléfono...estaba en el hospital?"

Preguntó en tono bajo Emily.

"No Emily, lo siento."

"Solo tenías tus lentes puestos."

Emily cabizbaja asintió y dejó que ambos se fueran.

"Adiós a mis fotos."

Pensó ella cerrando los ojos para tratar de dormir un poco.

Esta vez no escuchó la voz de Edward y se quedó en ese lugar oscuro.

Sola, triste y sin ánimos de seguir soñando.

Cuando Ryan y Flora regresaron, Emily les pidió que hablarán con Darla, su jefa en la empresa para que le  informaran de su accidente.

Ella pediría una incapacidad de solo dos días.

Cuando Flora habló con la jefa de Emily se sorprendió.

Su jefe inmediato, Carl le había avisado que Emily había sufrido un accidente en las vacaciones que la empresa le había dado.

Además de que tenía tres días de incapacidad para que se recuperase satisfactoriamente.

"Que considerados."

Comentó Flora hacia Ryan.

Maggie al enterarse del accidente, fue tan rápido como pudo después del trabajo a ver a Emily.

Se entristeció al verla pálida y herida.

"Ay Emily, lamento que tus vacaciones se arruinaran."

Maggie acariciaba  la mano de su amiga cariñosamente.

"Gracias a todos por preocuparse por mi."

"Prometo recuperarme muy pronto y dejar de ser molestia para ustedes."

Les agradeció Emily conmovida.

"No eres molestia en absoluto nada."

Ryan declaró.

"Tomatelo con calma, iré a prepararte algo ligero de comer."

Flora besó despacio la frente de su hermana.

Maggie observo cuando la pareja abandonó  la habitación y entonces puedo observar a Emily con cuidado.

Tenía un ligero bronceado, unos cuantos raspones y moretones en el rostro que comenzaban a notarse.

Para distraerla le contó con lujo de detalle lo bueno que había sido James con ella.

Y lo mucho que la había consolado después de romper con ese desgraciado celoso de su ex novio.

Emily se rió un poco con las ocurrencias de ella y se olvidó de su dolor momentáneamente.

Por la noche, Emily  tomó sus medicamentos para el dolor y se sentó en el borde de la cama mirando el piso.

"Emily, no te preocupes más..."

"Te prometemos que iremos todos juntos de vacaciones."

Comentó Flora dándole un beso y abrazo de buenas noches.

Ryan le dió un abrazo tierno a la niña y ambos salieron del cuarto.

Emily suspiró y decidió seguir adelante con lo que había pensado esa mañana.

Apenas en la mañana había despertado en brazos de Él.

Edward por su parte regresó a su frío departamento y se dió un baño.

Se vistió con su habitual traje y corbata y fue a visitar  a su abuela y hermana.

Les llevaba recuerdos curiosos que había comprado y enviado con anticipación.

Impersonal como siempre, saludó a su abuela y a Elizabeth y les entregó unas bolsas a ambas.

"Que bueno que ese huracán no te lastimó niño."

La abuela Situ hizo su observación  más preocupada aún después de escuchar que su nieto tuvo que ir a otro aeropuerto para que el avión pidiera despegar.

"Dinos hermano, fue muy aterrador?"

Lo cuestionó Elizabeth.

"Si."

Fue todo lo que Edward contestó.

"Bueno, lo importante es que estás bien y ahora tenemos para celebrar que mi nieto me trajo de recuerdo..."

"Que cosa son Edward?"

Cuestionó la abuela situ.

"Artesanías de conchas, abuela."

Respondió Edward, sacando una figura curiosa hecha totalmente de conchas.

Eran figuras idénticas a las que Emily había comprado.

Las de ella aún seguían empacadas dentro de su maleta.

Edward se había sentido incapaz de afrontar su soledad después de pasar esos días con Emily, por eso había ido con su abuela.

Era mejor que fumar solo en el departamento.

La cena fue amena para ellas, pero Edward volvía a fijar su mente en los pendientes que tenía en su empresa.

Además de todos los compromisos que tenía a partir del siguiente día.

Después de la cena, la abuela Situ  llamó de nuevo a Edward al estudio para hablar en privado con Él.

"Abuela, no quiero casarme con Shirley."

Comentó Edward encendiendo un cigarrillo.

"Mocoso, ya está arreglado, no puedes retractarte ahora."

"A menos que tengas alguien mucho mejor que la señorita Long en mente."

La abuela habló de forma perspicaz.

"Alguien mejor?"

Pensó Edward.

Su abuela estudió su expresión y notó que dudaba.

"Si es de esa forma, entonces lo indicado es que debes preséntamela y decidiré."

"Tu padre no podrá obligarte si yo considero mejor a la otra chica."

La abuela Situ se sentó en su silla con gracia y elegancia como la reina que es.

Nadie se atreve a contradecir a la Matriarca de la familia Situ.

Sus órdenes son incuestionables.

Edward la escuchó en silencio y valoró sus palabras.

Se despidió en silencio de ella y de Elizabeth antes de que regresara a su departamento.

Un asistente de Edward sacó del maletero del auto la maleta de Emily junto con la pequeña maleta que estaba algo abollada.

Cuando estuvo de nuevo solo en su departamento, Edward se sirvió whisky para darse valor.

Valor para afrontar el día siguiente, pues Shirley ahora trabajaba en su empresa como asistente especial.

Valor para afrontar a sus competidores y enemigos.

Valor para seguir indagando si Lucy estaba muerta.

Emily en esa habitación, se levantó y observó por la ventana.

Los autos pasaban por la calle.

Personas caminaban apuradas hacia sus destinos o paseaban a sus perros.

La tímida luna se escondía detrás de una nube en ese cielo negro azulado salpicado de estrellas.

A lo lejos unos fuegos artificiales le llamaron la atención.

Le recordaron los que habían presenciado ese día de la boda en la playa.

"Pobrecita, debe de estar muy conmocionada y asustada aún por lo que le pasó."

Comentó Flora mientras se untaba pomada en sus heridas.

"Déjame ponerte la pomada yo, mi amor."

Ryan pidió mientras se frotaba las manos para calentarlas.

"Flora, creo que ya casi estás curada de tus heridas y quiero preguntarte algo...."

"Algo que he venido pensando desde hace un tiempo."

La voz de Ryan sonaba un poco indecisa y con nerviosismo, por lo que  Flora se extrañó.

"Dios mío, irá a terminar conmigo?"

Pensó asustada Flora.

"Porque?"

"Habré hecho algo mal?"

"Que hice?..."

"Es porque me secuestraron y duda de mi todavía?"

Flora tensó su cuerpo, su corazón latía  descontrolada y dolorosamente.

Los oídos le zumbaban y un hueco frío y profundo se me formó en la boca del estómago.

Ryan se levantó y abrió su caja fuerte.

De ella sacó una pequeña caja que escondió en su bolsillo del pantalón.

Flora respiraba con dificultad por el miedo de lo que oiría a continuación.

El timbre del departamento sonó.

Molesto por la interrupción, Ryan fue a ver quién era.

"Abre la puerta Ryan."

Sarah ordenó de forma altanera.

Estaba enojada porque la tarjeta de crédito que le había dado Ryan había sido cancelada.

Era la última tarjeta que había sido cancelada.

En los últimos días, Ryan le había retirado todo el apoyo poco a poco.

Sarah se había acostumbrado a gastar, a manos llenas el dinero del joven Niam.

"Porque cancelaste la tarjeta, Ryan?"

"Me despedirás también?"

Preguntó Sarah entrando a la fuerza al departamento.

"Sarah, ya hablamos de esto."

Habló Ryan molesto.

"No hay más que decir, vete."

Ryan pidió en tono firme.

"No hasta ver a la zorra que me robó lo que era mío."

Gritó ella.

Flora salió de la habitación.

Ambas se miraron por un segundo antes de que Sarah se acercara a ella para intentar  abofetearla.

"Conmigo no te metas ni con Ryan estúpida, no soy frágil para que me lastimes."

Flora escupió sus fuertes palabras tomando la mano de Sarah con fuerza.

Ryan era demasiado amable con esa maldición, pero Flora no se dejaría intimidar tan fácilmente.

"Escúchame bien, maldita Sarah."

"Ryan no te despedirá, pero debes de cuidar tu puesto pues te vigilaré de cerca para que no intentes dañarlo con algún truco sucio..."

La amenazó Flora.

"Ya veremos quién es mejor para Él zorra."

Sarah empujó a Flora y libero su mano de su fuerte agarre.

"Y tu, será mejor que pienses bien quien te conviene."

Comentó señalando a Ryan.

"La vulgar y corriente ex prometida de Edward Situ quien ahora es la burla de la clase alta por lo que Él le hizo a ella y su familia..."

"O puedes continuar conmigo y no ser señalado por todos cuando asistas a eventos de etiqueta."

"Lárgate de aquí estúpida! "

"No eres nadie para venir a reclamar nada!"

Emily vociferó hacía la altanera chica cuando escuchó esas dolorosas palabras.

Sarah se sorprendió por sus duras palabras, pues recordaba que Emily siempre había sido amable y linda.

"Emily, no pensé que fueras así..."

"Veo que lo grosero viene de familia.."

Sarah se dió la vuelta y salió enfadada del departamento.

"Muy pronto me vengaré de ti Ryan por haberme abandonado por esa mujer vulgar."

Pensó con malicia Sarah.

Emily regresó a la cama y se acostó para tratar de dormir después de esa escena.

Flora estaba tan molesta que le dolía el estómago.

Ryan volvió a abrir la caja fuerte y guardó dentro la pequeña cajita.

Fue y abrazó a Flora quien comenzó a llorar.

Ella en verdad creía que siempre la estigmatizarían como la "ex-prometida" de Edward que fue castigada junto con toda su familia.

Emily cerró los ojos y las palabras "ex-prometida" daban vueltas en su cabeza.

Era cierto.

Flora era la ex-prometida de Edward.

Las palabras de Sarah la regresaron a la realidad.

Emily sintió que habia vivido unos días dentro de una puesta de escena.

Edward había representado el fingido papel de amante preocupado por ella.

Y ella había representado el papel de ingenua e incauta por creerle sus mentiras.

Al final, la obra debía terminar como la ópera a la que había asistido.

En ella la joven había sido víctima del engaño del protagonista y se quedaba sola deseando la muerte.

Eso había entendido ella Emily.

Ahora, la chica se semtia más vacía que antes.

Edward en su departamento solo, abrió el equipaje de Emily.

Toda su ropa olía a ella y fresas.

Desbloqueó su celular y buscó en la galería alguna foto de ella.

Cuando encontró una selfie que le gustó, le tomó una foto con su celular y apagó el teléfono de ella.

Lo dejó dentro de su equipaje y se lo dió a un asistente.

"Entrega estas maletas a la señorita Emily Mu mañana mismo."

Tenerlas cerca era una tortura para Él.

Así como le dijo que ya no le haría más chupetones también le dijo que ya no la dañaría más.

Por eso se prometió tratar de dejar de verla.

Sentado en la oscuridad, maldijo ese huracán que había terminado todo de improviso.

Edward deseó poder seguir en esa playa con ella a su lado.

Sus ojos se cerraron para concentrarse en otras cosas importantes.

Edward encerró sus recuerdos y la foto de ella muy dentro de Él.

***By Liliana Situ****

Valoro mucho tu opinión.