El Prohibido Amor de un CEO Guerra. Doceava parte

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Guerra. Doceava parte de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO Guerra. Doceava parte, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Guerra. Doceava parte, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Prohibido Amor de un CEO Guerra. Doceava parte del autor Liliana Situ en readerexp.com

"Siéntate Black, estás en primera fila para observar el espectáculo sin que nadie te obstruya."

"Así que disfrútalo y relájate."

La voz femenina metálica de Máscara de Plata le ordena a Edward que regrese a su lugar en ese Coliseo.

Edward se sienta lentamente sin entender muy bien como es que esa mujer logró llevar a la arena al Topo.

Supuestamente ese hombre está en su escondite custodiado por su gente!

El celular suena solo dos veces.

"Jefe."

Uno de los hombres de Edward  en ese lugar atiende.

"Revisa el calabozo donde está el Topo, porque lo estoy viendo en persona en el Coliseo donde estoy ahora!"

El hombre baja a realizar lo que su jefe le indica.

El hombre abre la puerta metálica que lleva a los calabozos, donde retienen a los prisioneros.

Y está vacía la jaula.

Cerrada por dentro, pero vacía!

"Jefe no se como explicarlo, esta vacía...

"Esta completamente vacía!"

El asombro de ambos hombres no tiene límites, pues ninguno entiende como es que pudieron sacar de ese lugar al Topo sin que su gente se diera cuenta.

"Espera, Tim aún está en ese lugar?"

Edward pregunta al hombre, pues tal vez ese hombre tiene algo que ver...

"No, después de que usted se fue, Tim se retiró también."

"Todo esto es muy extraño."

Edward tampoco entiende como es posible que el Topo este frente a él.

"Bien, continuemos.

"Como ustedes ya pudieron leer en las hojas que les repartimos a la entrada, los cinco capos,

Román,

Marco,

Dimitri,

Mario y Hans fueron liderados e instigados por el Topo para alzarse contra esta nueva y temporal reina en el inframundo."

"Tal vez, pensaron que yo sería muy fácil de derrotar, no es así?"

Máscara Plateada se para derecha frente al Topo que está muy golpeado, su cara hinchada, pero se niega a caer de rodillas por su estúpido y falso ego.

"Me gustaría que el acusado dijera algo a su favor."

"Maurice, puedes hablar antes de que acabe contigo."

Los hombres y las pocas mujeres que están en las sillas sentados observando y escuchando el espectáculo aterrador, solo pueden permanecer inmóviles en silencio.

Cuando llegaron al Coliseo, la vista de los muertos, hombres que ellos habían conocido en alguna ocasión, yacían de cabeza, casi degollados.

Ese fue un macabro recordatorio de lo que les pasaría si querían iniciar una guerra contra esa Mascara.

Maurice tosió fuertemente para tratar de hablar, pero su voz casi salía como un hilo, por lo que Mascara le acercó un diminuto micrófono a su gordos y morados labios.

"Ninguna mujer debe de gobernar el inframundo, solo los hombres pueden hacer eso...."

Jadeante se detiene un segundo, tose, escupe sangre y continua.

Por más que quisiera no puede abalanzarse contra esa mujer frente a él, pues está amarrado de manos a un enorme poste que le impide moverse.

"Soy el más adecuado para reinar con gran poder y eficacia este mundo."

"Además Mascara de Bronce me debe la vida de mi hijo."

"Él lo mató."

Todos los hombres comenzaron a cuchichear ante esas palabras, pues todos conocen esta historia.

Ellos tambien sufrieron bajas cuando Máscara de Bronce trataba de escalar hasta lo más alto de la pirámide y colocarse la corona del submundo.

"Así que Máscara de Bronce te debe la vida de tu hijo?"

"Que arrogante eres cerdo infeliz!"

"Ese hijo tuyo trato varias veces de asesinar a Máscara de Bronce y su segunda al mando."

"Por eso es que fue condenado a muerte!"

"Si todos siguen las reglas,

pagan sus impuestos a tiempo y en forma, nadie tiene porque violentar la vida de los demás."

"Pero tu estúpido hijo se negó muchas veces a pagar."

"Destruyó muchos puestos con mercancías invaluables!"

"Destruyó mercancía de otros capos también!"

"Declaró guerra contra varios exportadores amigos..."

"Ustedes sabían de sus actividades a sus espaldas?"

Cuestiona Máscara plateada a los hombres y mujeres asistentes.

"A cuantos de ustedes como por arte de magia los cargamentos les fueron confiscados y desaparecidos?"

"O sus lindas chicas fueron robadas?"

Unos cuantos hombres se miran, pues saben que eso les ocurrió hace tiempo.

Pero jamás pensaron que se tratara del hijo del Topo.

"No te dicen Topo solo por tu cuerpo no es así?"

"Escondes más cosas de lo que muestras bajo tierra y jamás dejas que nadie entre a tu guarida."

"Me equivoco?"

Máscara de Plata oprime un botón de una pared cercana.

Una enorme pantalla plana emerge de una de las paredes mostrando videos y cifras de los activos netos del Topo.

Muchas de las ganancias son justificadas a su negocio legal en la ciudad, pero las demás están explícitas.

Había estado robando e inflando sus precios, incluso a sus amigos, para  ganar más dinero a costa de ellos.

Algunos de los mafiosos se pusieron sus lentes al ver sus nombres en la relación de estafados.

Algunas miradas de odio se dirigieron al repugnante hombre que esta abajo atado, pues es un código silencioso entre ellos no estafarse nunca.

"Ahora que algunos ya saben la clase de escoria que estoy tratando de quitar de su camino, alguno quiere defender al Topo?"

"Nadie?"

Máscara de Plata levanta las manos...

Ella. espera una sola palabra, el Topo también, pero el Coliseo de repente se llena de un silencio sepulcral.

"Correcto, ahora lo más divertido?"

"Slguien quiere hacer los honores o quisieran verme en acción?"

Edward se levanta inmediatamente de su asiento haciendo que todo el mundo se sorprenda.

"Black!"

"No esperaba menos de ti."

"Tengo entendido que este hombre te quitó uno de tus elementos preciados de tu organización, no es asi?"

Edward emana un halo oscuro y frío cuando está frente a esa mujer con máscara que brilla.

Algo de ella le resulta terriblemente familiar, tranquilizador y perturbador a la vez...

Todo un dilema sin duda.

Pero de algún modo, ella lo atrae irremediablemente.

Y mucho más ahora que está parado a pocos centímetros de ella en esa arena.

"Así es."

"Dió un golpe contra mis instalaciones."

"Se llevó a mi químico y su esposa, la cual pude salvar."

Responde Edward.

"Ese ataque fue personal, por lo que reclamo el derecho de interrogarlo primero para averiguar el paradero mi hombre."

"Y después matarlo."

Máscara se aleja unos pasos de Edward, pues el aroma de su loción entra por su nariz, haciendo que Lorelay comience a perder enfoque.

"Eso no será necesario Black, tengo a tu hombre en mi poder."

"Sombra muestra al hombre en el monitor del Coliseo."

La pequeña sombra muestra un hombre con una máscara negra, su físico es delgado y está sentado en una silla de ruedas debido al cansancio excesivo.

La sorpresa es mayor cuando una mujer aparece al lado de él en ese mismo palco con vidrio donde está la sombra.

Edward puede adivinar que son Daniel Black y Lara.

"Estoy bien, me rescataron hace un par de días. "

"Ella está conmigo, Blacks, lamento haber sido el elemento mas vulnerable."

"No volverá a suceder."

La voz, aunque algo cansada, es la de Daniel definitivamente, por lo que el asombro es todavía mayor en Edward quien ahora tiene a su lado a Paul, incrédulo de la eficacia de esa mujer.

"Aún quieres ajustar cuentas con el Topo, Black?"

Máscara de Plata se aleja unos pasos de ellos para sacar algunas herramientas de uno de los paneles ocultos de esa arena.

Los posiciona en una esquina antes de  hace una reverencia para que se acerquen los dos Black.

Máscara camina hacia el Topo.

Con un corte rápido lo libera de sus ataduras.

El hombre cae de cara al suelo, levantando una pequeña estela de polvo.

Edward detiene a Paul, quien con solo esa simple acción, comprende que Edward se hará cargo de esa basura él solo.

"Es mío."

"Su miserable y codiciosa vida es mía."

El Topo se levanta con mucho esfuerzo, vuelve a escupir sangre en la tierra y se niega a dejarse vencer tan fácil, tan rápido.

Edward mientras tanto truena su cuello y sus nudillos mientras se acerca a ese hombre.

Esta es la primera vez que Emily/Lorelay/Máscara de Plata verá en acción a Edward.

Ella pudo no pudo ver bien cuando Edward líquido a ese hombre en la playa aquella vez.

La figura negra se sienta en la silla que esta vacía en la arena.

Todos los demás miran con muchísima atención desde sus lugares.

El Topo toma uno de los largos cuchillos que se encuentran sobre la mesa.

Lo empuña débilmente para tratar defenderse de Edward.

El gordo hombre abanica algunas veces el cuchillo frente a Edward, pues antes de ganar todo ese malsano peso, el tipo era un experto espadachín.

Pero ahora, sus años de inactividad, su extrema gordura y su falta de práctica le cobran la factura.

Un movimiento tonto, Edward toma la hoja del cuchillo entre sus dos enormes manos blancas y le arranca con facilidad el cuchillo, empuñándolo ahora él.

Maurice trata de lanzar algunos golpes contra el Black, quien asume que es Edward, pero ninguno atina.

Ni siquiera a llega a acercarse al cuerpo de Edward.

Aburrido y asqueado por el patético encuentro, Edward camina despreocupadamente hacía el gordo hombre.

Él golpea los costados del gordo hombre con sus puños.

Como ya no tiene nada que le interese ese hombre, le rompe el cuello rápidamente.

El cuerpo sin vida del Topo golpea el suelo, abatido.

Edward se de la vuelta dejando el cadáver en el suelo.

Él camina a su silla y la chica se levanta, brindándole unas palmadas en el brazo.

"Es todo?"

Pregunta Edward cuando esta frente a la chica a cargo.

Ella se ríe.

"No Black, hay más.

"Estas sediento de venganza?"

Máscara de Plata aprieta un botón de un control que lleva en la mano y asciende de una plataforma debajo de la arena los demás instigadores en jaulas individuales.

Todos están intactos.

Ninguno fue golpeado ni maltratado, justo para tener una batalla justa.

Los hombres encarcelados miran el cuerpo sin vida tendido en la tierra del Topo.

Ellos saben que ese será su destino.

"Antes de continuar con las demás ejecuciones, quiero decirles algo a todos los presentes."

"Solo Román y Marcos tenían familia, una esposa comprada y la otra robada..."

"Por lo que ellas han sido dejadas en libertad, regresadas a sus familias con una considerable compensación y  reparto de propiedades."

"Sus hijos heredarán el negocio legal de sus padres."

"Alguno tiene algún problema con mi arreglo en este asunto?"

Los mencionados toman los barrotes de las jaulas agitándolas con violencia llamando la atención de todos en ese Coliseo.

"Maldita hija de puta!"

"Como te atreves a hacer semejante cosa?"

Brama enloquecido Román, quien en su furia extrema al oír eso trata por todos los medios de abrir los barrotes lo suficiente para poder salir y enfrentar a esa mujer loca,

Heredarle a sus hijos y a su joven robada esposa?

NUNCA!

Su única opción es tratar de matar a esa mujer, para reclamar la corona él mismo.

"Abre la puerta de la jaula número tres!"

Máscara de Plata grita la orden a su gente en los controles.

La puerta de la jaula se abre completamente dejando salir a Román.

El gigante sale a paso firme, pues esta seguro de que su altura de mas de metro noventa de altura...

Su increíblemente fornido cuerpo y sus habilidades como maestro en varias artes marciales,

combate cuerpo a cuerpo,

experto francotirador,

Y asesino eficaz le darían la victoria.

Los demás presos lo animan, pero solamente ellos.

Las demás personas en el estadio se mantienen expectantes en sus asientos.

Unas edecanes salen por los pasillos llevando consigo habanos, bebidas finas, botellas con vasos.

Se depositan frutas en las mesas que se encuentran a los lados de algunas sillas.

Quesos finos,

pan gourmet,

cigarrillos e incluso una probada de algunas drogas que ellos mismos legalizan y distribuyen junto con otros bocadillos delicatessen se reparten.

Todo demasiado extravagante, pero este mundo es así.

Rico en demasiadas cosas extravagantes.

"Morirás perra!"

Grita Roman tomando una hacha de la mesa, su favorita de usar.

Aunque  en sus gigantescas manos se aprecia pequeña.

Una mesa es golpeada con fuerza, las cosas salen disparadas al suelo.

El hombre que mira por el monitor tiene que ser controlado.

"Bruce, tranquilízate, no puedes hacer nada desde aquí."

"Calmate por favor!"

Elizabeth se levanta asustada ante el exabrupto de su amado novio, pues barrió con sus manos los vasos y platos que había en la mesa de madera.

"Como me pides que me calme si mi hermana va a pelear contra ese gigante?"

"Puede ser muy hábil, pero ese hombre es un asesino experto!"

"Mi hermanita aún no tiene esos años de experiencia!"

"Ella..."

Bruce se sienta demasiado preocupado en la silla.

Elizabeth le pasa la mano por sus brazos, pero eso no logra que él se tranquilize.

"Sigue mirando la pantalla muchacho imprudente."

"Me debes tres vasos de cristal cortado y un juego nuevo de té."

"Ahora déjame ver el espectáculo de tu hermana."

Apunta la abuela Freda quien también está transmitiendo la pelea a la ubicación de la abuela Situ, quien también esta emocionada por ver a sus nietos pelear de verdad.

"Thomas, Tim está con los Niam -MU?"

Pregunta la abuela Situ cuando Thomas le deja una bandeja con té y galletas en la mesa cercana.

"Si abuela, ya está instalado ahí."

Responde Thomas quien se retira de la sala donde están los demás junto con la abuela Situ.

James junto con Maggie también están en esa casa, pues Thomas se encargó de llevarlos para que juntos vieran los resultados del entrenamiento de Lorelay durante años de su ausencia.

"Está bien que ella sola peleé contra ese grandulón?"

Maggie pregunta a la abuela Situ mientras sigue untando pomada contra las quemaduras en el costado de su amado James, quien no siente dolor al estar inmerso en la imágen de la pantalla.

"Abuela, estoy bien!"

"Yo debería estar ahí!"

"Lorelay es mi prima y es mi deber protegerla!"

"No es justo que yo este aquí sin hacer nada!"

James se ha mantenido al margen de todo por orden de Lorelay junto con  la abuela Situ, pues sus quemaduras están frescas y deben tratarse con sumo cuidado para que sane.

"Niño, cállate y déjame ver como pelea mi nieta."

"Además, si no te diste cuenta, Edward está con ella."

"No creo que la deje sola, así que observa."

Ninguno de los dos hombres, Bruce en Dinamarca y James con la abuela se sienten cómodos observando como su amada Lorelay pelea...

"Acercate pequeña mujer..."

"Déjame destrozarte en mil pedacitos con esta arma."

"Prometo darte el golpe final muy rápido para que no sientas dolor alguno."

El hacha que porta Román en sus manos, esta tan afilada que podría de decirse que incluso corta el aire cuando el gigante la agita en el aire.

Pero eso no amedrenta al chica quien no se mueve ni un centímetro de donde está esperándolo.

Román ríe de forma aterradora y lanza su ataque...

El público entero se sorprende al ver que uno de los Black está frente a la chica, bloqueando con ambos brazos el ataque.

Como si se hubieran puesto de acuerdo, Mascara Plateada se encoge y le da un rodillazo en la boca del estómago a Román aprovechando su desconcierto.

El gigante camina unos pasos hacia atrás bajando el arma al suelo.

"Por mucho que creas y confies en tus habilidades, Román no es el oponente indicado para ti."

"Déjame que yo lo maneje."

Edward hace una seña con su mano a Paul detrás de él para que se lleve a la chica a su asiento.

"Muy bien, dejaré que me demuestres de que estás hecho Black."

"Pero el siguiente si será mío y espero que no intervengas."

"No necesito que me salve nadie."

"Comprendes?"

Ninguno puede verse a los ojos debajo de sus máscaras protectoras.

Y sin embargo Paul puede ver como un remolino de fuego se crea entre ellos dos.

Y no es el único que puede apreciarlo.

"Aline, viste eso?"

"Están tan conectados que están empezando a adivinar sus movimientos y su fuego interno alimenta al otro!"

"Serán invencibles juntos."

Freda responde el celular que vibró solo una vez.

"Lo se!"

"Lo vimos!"

"Bruce ya se tranquilizo?"

Cuestiona la abuela Situ.

Bruce está asombrado con lo que acaba de ver...

"No te metas en esto Black, que la pelea no es contigo!"

"No tengo nada contra ti!"

"Es contra esa mujer!"

"Déjame pasar idiota!"

Edward escucha los bramidos de ese hombre.

"Derrotame y podrás matarla."

Responde con voz calmada.

Román sonríe al oír sus palabras.

Él lanza fuerte al ataque.

Abanica su hacha contra la cabeza de Edward, pero este se agacha dándole una patada en una de sus espinillas, haciendo que Román frunza el ceño por el breve dolor.

El gigante se recupera rápido, inyectado por la adrenalina y le lanza un puñetazo, el cual, Edward toma con una mano, lo hace retroceder y le da una patada en su rodilla, por lo que Román grita de dolor.

"aaaahhhhh..."

"Bastardo Black!"

Se queja el gigante.

"Has escuchado que los más altos siempre son los que golpean el suelo con mayor rapidez?"

Cuestiona Edward al gigante adolorido.

Román está más enojado y se abalanza contra Edward tirandolo al suelo.

Edward logra controlar la caída de algún modo y lanzar con sus fuerzas a Román hacia adelante para que se estrelle contra la pared.

Un aplauso solitario se escucha en las gradas y después varios más.

"BLACK, BLACK, BLACK!"

Comienzan a vitorear, pero Máscara Plateada alza la mano haciendo que todos guarden silencio de nuevo.

Román se levanta, se sacude el polvo y analiza como derrotarlo.

Él toma de nuevo el arma, pero esta vez no la agita, solo la carga en su hombro, como si fuera un corpulento leñador.

Apunta a donde quiere tirar y avienta con todas su fuerzas el hacha, haciendo que Edward apenas tenga tiempo para esquivarla, pero su ropa se engancha y la inercia del arma lo incrusta contra pared.

Román aprovecha que tuvo éxito para correr rápidamente y lanzarle varios puñetazos en el abdomen logrando que Edward no pueda esquivarlos todos...

***By Liliana Situ***

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