El Prohibido Amor de un CEO Henry

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Henry

La novela El Prohibido Amor de un CEO Henry es muy buena. En Henry, no podía dejar de leer. He leído bastantes historias de Liliana Situ , pero con el libro El Prohibido Amor de un CEO, todavía tiene mucho regusto por sí mismo. La belleza de la historia Liliana Situ es que, por dolorosa y angustiosa que sea, sigue atrayendo a personas que no pueden darse por vencidas. No es una fantasía color de rosa, que una niña Cenicienta se enamore de un príncipe en un caballo blanco, luego los dos se dan la mano y viven felices para siempre. Pero el amor es una cosa pequeña en un centenar de otras cosas en la vida. Lee la El Prohibido Amor de un CEO novela Henry en readerexp.com

Sintiendo que el suelo se abriría en cualquier momento debajo de esa silla donde estaba amarrada, Elizabeth pudo notar con aterradora certeza que sus fuerzas se drenaban hasta sus pies y un frío entumecimiento quedaba en su lugar.

Su, hasta hace unos días, padre en la ley la había vendido como si fuera un artículo de colección para algún viejo pervertido!

O algún hombre malvado que la usaría sin reparos como mejor le conviniera!

Elizabeth había escuchado de trata de blancas y en novelas románticas había leído de hombres que compraban esposas.

Pero ahora en el lugar de ellas, Elizabeth sabía que no era nada romántica la situación.

Joseph se le acercó para darle un último vistazo para después ponerle una bolsa de papel en la cabeza.

El malvado hombre se acerca al oído de la niña para decirle fuerte y claro.

"Este es el mejor negocio que hayamos hecho juntos pequeña."

"Y me diste a ganar una buena suma de dinero rápidamente."

"Es tuya, no puedo certificar su pureza, pero si puedo decir que al ser  joven resistirá bien cualquier trato."

Comenta Joseph con frialdad hacía el comprador.

"Divierte pequeña y obedece a tu dueño, de acuerdo?"

De no ser porque esta amordazada y atada, Elizabeth le hubiera dado una patada en los testículos tan fuerte que le hubiera hecho aullar de dolor y después se los hubiera pisado hasta que le sangraran.

Después iría por un cuchillo sin mucho filo y lentamente le cortaría el pene y los testículos sin anestesia.

La niña lo dejaría desangrarse en el piso como basura humana que Joseph es.

Pero la niña solo pudo derramar lágrimas y gemir de miedo para sus adentros pues con las manos fuertemente atadas detrás de su espalda, la boca amordazada y sus piernas atadas a la silla nada podía hacer.

Joseph se fue tranquilo, dejando a Elizabeth en manos de ese hombre.

Ahora era su problema y Joseph tenía una cosa menos que hacer en su lista.

Un enorme hombre se acercó y como si no pesara nada, cargó a Elizabeth en el hombro después de desamarrarla de la silla.

La metió en un auto y pudo sentir que se movían rumbo a su destino final.

Pero algo hizo que el auto diera un salto deteniendo su marcha.

Elizabeth pudo oír las puertas abrirse, a los hombres bajar y después silencio.

Una canción en inglés de una mujer sonaba en el auto, Elizabeth incoscientemente la escuchaba.

La letra de la canción le parecía a la chica que hace referencia a lo que estaba pasando en este momento.

De repente,la niña escuchó unos pasos acercarse corriendo hacia el auto, subir apresuradamente y arrancar.

Nadie habló.

Después de mucho tiempo, el auto se detuvo, alguien descendió, abrió la puerta y le quitaron la bolsa de la cara.

Es él!

Es el hombre que recientemente la molestaba en Golden Osmanthus!

Elizabeth lo vió a través de sus ojos nublados un segundo.

Se le hizo familiar...

Dónde había visto antes a ese hombre?

"Te desataré con cuidado, por favor no me golpees, no estoy con ellos."

"Cómo te encuentras?"

Preguntó el chico.

Elizabeth parecía una muñeca de tamaño real en sus manos.

Suave, delicada y sin vida.

Cuando le quitó la mordaza de la boca, Elizabeth exhaló su tristeza acumulada.

El chico la envolvió en muy necesario abrazo, consolandola.

Los brazos del chico le devolvieron algo de calor a la chica, por lo que ella rodó sus ojos para observarlo bien antes de decir una sola frase.

"Gracias."

El chico le preguntó a la chica si podía caminar, Elizabeth lo intentó pero sus piernas fallaron.

La niña casi se cae de rodillas en las piedras al lado del camino, pero el chico la sostuvo con firmeza con sus brazos.

"Será mejor que usemos por un tiempo este auto."

"Dónde vives?"

"Debemos darnos prisa o esos bastardos nos alcanzarán."

Elizabeth murmuraba una dirección, por lo que el chico activó el Google maps de su celular, introdujo la dirección y arrancó el auto.

Llegaron a la dirección establecida después de una hora.

La abuela Situ se sorprendió cuando uno de sus ayudantes le informó que un chico extraño traía a la señorita Elizabeth y que ella estaba muy mal.

Caminando con miedo, la abuela siente que un hueco profundo en el estómago se le forma en el estómago, las manos se le helaron a la abuela cuando el chico descendió del auto cargando a Elizabeth.

Su nieta parece rota y sin vida, demasiado pálida!

"Mi niña!"

"Dios mío que pasó?"

Gritó la abuela Situ angustiada a muerte.

El chico se apresuró a llevarla dentro dela casa.

Él preguntó a alguno de los dos hombres que permanecen estupefactos mirando todo dónde podía recostarla.

Tim le indicó su habitación y el chico corrió con Elizabeth en brazos.

La recostó en la cama para después comenzar a darle un masaje en las palmas de las manos.

El chico pidió alcohol y algunos medicamentos.

La abuela ayudada de Thomas subió despacio hacía la habitación dela niña.

Cuando llegó hasta ese sitio, la abuela pudo ver al chico dándole primeros auxilios a Elizabeth con maestría.

Sacando un pequeño paquete de agujas, el chico informó a la abuela .

"Señora, necesito su permiso para tratar a la chica con acupuntura.'

"Ella está perdiendo las ganas de vivir."

Declaró el chico.

La abuela dió su consentimiento.

Pronto las pequeñas y desinfectadas agujas estaban en el cuerpo de Elizabeth repartidas estratégicamente.

El chico toma el tiempo del tratamiento.

El chico se levanta para hablar con la abuela.

"Ella, yo ví cuando la secuestraron en Golden Osmanthus..."

"Seguí los autos con el mío."

"Cuando ví la oportunidad, la rescaté y la traje aquí."

La abuela esta asombrada con este joven.

Él tiene un aura diferente y extraña.

Este chico tiene una fuerte presencia tranquilizadora y aterradora a la vez.

Tiene una cara serena y joven, pero sus ojos parecen de alguien más maduro.

"Abuela..."

Elizabeth murmura.

"No te muevas mi niña, estarás bien pronto..

"

"Descansa ahora."

Le pide la abuela sentandose a su lado y poniendo su mano en alguna parte que no tuviera agujas.

"Señora, debo quitarle ya las agujas, permítame un segundo."

Comenta el chico antes de empezar, con sumo cuidado, a retirar las agujas y guardarlas en una pequeña caja azul.

Elizabeth poco a poco recuperaba su calor interno.

La niña regresa de ese vacío oscuro y húmedo donde estaba perdida.

Con algo de fuerzas, la niña toma el brazo del chico para abrazarlo..

"Gracias por salvarme."

"Muchas gracias."

El chico se quedó inmóvil pero una corriente eléctrica tan fuerte lo recorrió en un segundo que su cara cambio de repente.

Suspiró su duda y puso su mano cálida y grande sobre la manita de Elizabeth.

"Espero que ahora aceptes mis disculpas."

Elizabeth esbozó algo parecido a una sonrisa.

La abuela no entiende nada.

Un médico llegó corriendo a la villa Situ para tratar a la enferma, pero solo pudo alabar al chico por su habilidad para tratar a Elizabeth.

Cuando la niña se sintió mejor, todos pasaron a la sala para sentarse en los sillones.

Elizabeth no se aparta de su salvador ya que lo trae fuertemente agarrado del brazo como si su vida dependiera de ello.

"Me llamo Henry y soy enfermero."

"Llegué a esta ciudad hace unos tres meses atrás."

"Aquí está mi credencial."

"Fui contratado por el señor Trent para cuidar a su padre, el señor Boris."

"El señor Boris es su vecino en Golden Osmanthus."

Las mujeres escuchan hablar al chico muy seguro de si mismo.

La abuela tomó su credencial y reconoció el sello del hospital particular del que era parte.

También de otra institución de medicina y enfermería.

Elizabeth comentó después.

"Abuela..."

"Joseph me vendió al mejor postor."

"Henry me rescató."

"QUE?"

Gritó la abuela.

De pronto, la abuela sintió que el aire le faltaba y comenzó a marearse.

"Abuela!"

Gritaron tres personas a la vez.

Los ayudantes de la abuela la cargaron y recostaron en un diván de la sala.

Elizabeth se quedó quieta en el sofá mientras los hombres atenden a la abuela.

Henry sacó una botellita y se la dió a oler a la abuela.

Ella reaccionó abriendo los ojos de golpe.

"Ese hijo de puta!"

Gritó de nuevo la abuela.

"Tim ayudame a subir."

"Puedes quedarte un momento con mi nieta?"

Pregunta la abuela a Henry.

"Claro, sin problema."

"Pero debo irme en treinta minutos pues debo ir a ver al señor Boris."

La abuela asintió.

Ella caminó con algo de prisa hacia su despacho.

Henry se acercó a Elizabeth para alisarle el cabello y secarle sus lágrimas.

"No llores mas."

"Re haces más daño."

Pide con amor Henry.

Elizabeth aún sin tantas fuerzas, como pudo busco refugio en los brazos del chico.

Henry sentado al lado de ella se paralizó.

Esa corriente de nuevo lo recorrió de pies a cabeza.

El chico tuvo que suspirar de nuevo.

"Disculpa aceptada."

Responde Elizabeth antes de darle al chico un beso en la mejilla.

Henry cerró los ojos embargado por algo que no conoce hasta ese momento.

Tommy corría hasta donde se encuentra Paul.

Con voz entrecortada comenta.

"Transferencia a su nombre, es mucho dinero...hace dos horas."

Paul fue a ver la laptop y ahí estaba el monto, hora y banco privado pero no depositante ni nombre más que el de Joseph.

"Sabes dónde está él ahora?"

Pregunta Paul.

"No."

"Es como si alguien lo escondiera."

"Pero lo hallare en media hora."

Asevera Tommy sentandose en la silla al lado de Teresse.

Volteando a verla, Tommy se encuentra aliviado de que la chica esté mas recuperada.

Teresse es feliz.

Tommy es feliz.

Tomando delicadamente la mano de la niña, Tommy deposita en el dorso un beso amoroso.

Paul los vió e hizo una mueca de fastidio.

Sentía que pronto derramarian miel y le pegarían algo de esa dulzura viscosa a él...

James grita y maldice en una habitación.

Maggie y Emily escuchan como se rompían las cosas y sus gritos.

El chico sale de la habitación hecho una furia.

Sin decir nada, él se fue.

Maggie y Emily se abrazaron con miedo al verlo salir a James de ese modo, dando un fuerte portazo.

Jamás lo habían visto tan molesto.

"Que habrá pasado?"

Las dos preguntaron al mismo tiempo y se rieron por su coincidencia.

Dániel maneja con dirección al hospital donde habían sido atendidos Tommy y Teresse, pues ahí lo había citado Paul para hablar con él.

"Encontramos al hijo de puta..."

"Te unes a la caza o te quedas?"

Cuestionó Paúl antes de enseñarle al chico la úbicacion de Joseph.

No estaba lejos pero podría ser una trampa.

"Iré pero necesito que alguien cuide a Emily por mi."

"No me iré sin que alguien la vigile."

Pidió Dániel quien quería con sus manos ahorcar a Joseph despacio...

Revivirlo y volver a matarlo por lo que le hizo a Tommy.

"Teresse se quedará con ella, es muy competente."

Responde Paul.

Teresse apareció detrás de él.

"Yo la cuidaré."

"Ya me siento mejor."

Asegura la chica, pero Dániel niega con la cabeza.

"No, tu quédate con Tommy, él te necesita más."

"Yo arreglaré a alguien para ella."

"Cuando nos vamos?"

Inquire Dániel.

Ya quería comenzar a cazar a Joseph.

"Por la tarde, puedes ir y despedirte."

"Dániel puede ser peligroso."

"Entenderé si tú no quieres ir en esta misión debido a ella."

Enfatiza Paul.

"Manda el auto por mi, iré."

Declara Dániel con decisión.

Él hace llamadas para dejar todo en orden.

Dániel manejó hasta donde Emily se encuentra para decirle.

"Mi princesa, se dónde puede estar Joseph Situ"

"Quiero capturarlo para entregarlo a la policía."

"Me iré un tiempo, pero regresaré."

"Alguien se quedará contigo, es de mi confianza absoluta."

Emily siente que la invade la tristeza por completo.

"Cuando regrese quiero preguntarte algo muy importante pero antes..."

"Me amas?"

Pregunta Dániel hacía la niña.

Emily lo observa.

Dániel se iba a cazar a Joseph Situ?

"Porque tienes que ir tú?"

Emily cuestiona pues se preocupa por él.

Puede ser peligroso.

"No, no vayas."

"Quédate conmigo por favor."

"Te necesito aquí conmigo."

Ruega la niña con voz temblorosa.

"No me dejes sola, no confío en Paul, James tiene a Maggie..."

"No."

Emily se levanta enojada y triste a la vez.

Ella se acerca a la ventana, dándole la espalda a Dániel.

Afuera el mundo seguía su camino.

Las aves volaban, las personas ríen, las parejas se besan, pero ella sentía que su mundo se había detenido.

"Aaahhhh!"

Suspiró la niña con gran pesar.

Dániel la abrazó por detrás.

"Mi princesa, Joseph es un hombre peligroso y sin escrúpulos, pero puedo tratar con él."

"Nada malo me pasará."

"Le pediré a James que te cuide bien."

"Regresaré muy pronto y entonces..."

"Aún no me haz contestado si me amas."

Pregunta Dániel volteandola para mirarla a los ojos.

Emily tiene inundados los ojos debido a sus lágrimas no derramadas.

"Te amo Dániel."

"Regresa sano y salvo, por favor."

"Tommy irá?"

Emily cuestiona con labios temblarosos.

"Si."

"Él será mis ojos en la espalda."

"Él me cuidara."

Dániel rozó sus labios con los de Emily.

Ella lo abrazó por la nuca y lo besó con amorosa intensidad.

Dániel maldijo que no tuvieran más tiempo para poder llevarla a la cama.

Una semana pasó rápidamente después de esa despedida.

Una ambulancia se abre pasó entre el tráfico de medio día.

Cuando llega a un hospital privado exclusivo, la camilla con el hombre desciende rápidamente.

"Estudios completos y chequeo detallado."

"Nada se descarta, todo se revisa dos veces."

Los doctores se apresuraron a hacer lo que el director ordena.

Los resultados llegan rápido a las manos indicadas.

James reconforta a la abuela Situ en la sala de espera del hospital.

"Estará bien abuela."

"Aún hay tiempo."

James trata de calmar a la mortificada abuela.

Ella le indica que deben ir a un lugar privado para hablar.

"Que has sabido?"

Cuestiona la abuela a James cuándo cerraron la puerta.

"Dániel y Tommy lo atraparon."

"Fueron heridos, por lo que estan siendo atendidos en otro hospital."

Responde James.

"Alguien quiso tenderles una trampa, pero pudieron escapar de ella."

"Al parecer nuestro enemigo en común lo había apoyado pero, en el último momento, lo abandonó a su suerte."

La voz de James demuestra su enfado.

"Lo traerán después de que despierte del coma."

"Lo mantienen con vida pues quieren hacerlo sufrir con sus manos."

La abuela aplaudió al saber eso.

"Excelente!"

"No le menciones nada de esto a Emily ni a Elizabeth."

"Ellas no deben preocuparse de nada."

Pide la abuela Situ.

"Por cierto como va el avance de Emily con las infusiones y preparaciones?"

James responde.

"Abuela, ella aprende a ritmo acelerado, lo trae en sus venas."

"Parece que su ser reconoce y sabe lo que hace."

"Emily en verdad tiene un don privilegiado por ser la hija de la más dotada Baek."

"Ayer preparó una infusión de tres hierbas simples para Maggie y para mí."

"Dormimos profundamente y recordé a mi madre cuando tenía tres años."

"Maggie soñó con su abuela contándole un cuento mientras le cepillaba el cabello cuando ella tenía dos años."

"Emily es maravillosa."

Declara James.

"Muy bien, traela."

"Presiento que la necesitaremos."

"Él también la necesitará."

Desde que había pasado el horrible incidente, Elizabeth no salía de la casa para nada sin su abuela o sin James pero ahora no quería salir sin que Henry la acompañara.

Henry pasaba unas horas al día con ella, ayudandole a sanar su trauma.

Elizabeth hubiera deseado ser mas fuerte para recuperarse y seguir con su vida como si nada.

O tener una mágica y borrar su recuerdos.

Pero eso existe en la vida.

Cada que Henry llegaba, la cara de Elizabeth se ilumina.

Él la abraza feliz.

Henry también había desarrollado cierta adicción a ella.

A veces le llevaba pequeños chocolates y flores recogidas de algún jardín vecino.

Elizabeth recibe los regalos como si fueran los más claros y exclusivos del mundo.

Todos los días Henry la hacía reír, la abuela comenzó a relajar su vigilancia cuando estaban solos en casa.

Paseaban por el jardín, olían flores y sonríen contentos.

Los dos chicos se sentaron bajo los árboles.

Caminaban descalzos y sus manos se enlazan.

En esos momentos Elizabeth volvía a ser una niña normal, despreocupada y sin miedos.

Pero cuando Henry se iba, el vacío la abrazaba.

Por lo que la niña se encerraba en su habitación a llorar presa de sus recuerdos.

Henry se sentía más y más ligado a ella.

"Elizabeth, no quiero irme."

"Puedo pasar otra hora contigo?cuestiona el chico.

Elizabeth no respondió.

En cambio lo abrazó en silencio poniendo su cara en su suave pecho.

"Quédate conmigo siempre."

Titubeando, la niña alzó la mirada.

Los ojos de la niña rogaban que no se marchara nunca.

Poco a poco se acercaron...

Juntaron sus labios despacio, como si Henry pudiera lastimarla.

Otro beso rápido...

Las manos de Henry rodearon a la chica por la cintura con fuerza.

El beso comenzó a hacerse más profundo y fuerte.

Bajo el sol que los calentaba, en ese p

Jardín lleno de árboles y flores...

Con el pequeño perrito Pigmeo ladrando a lo lejos...

Elizabeth y Henry se fundieron en el beso más satisfactorio que ninguno de los dos había tenido en su vida.

Sus respiraciones se combinaron.

Sus emociones se mezclaron.

Los dos experimentan el amor y felicidad puras, limpias, cálidas y entendidas.

Ellos siente como si antes ya se hubieran besado.

Se acoplan tan bien en sus besos, con sus labios, su sabor y sus cuerpos, que parece que estuvieran hechos a la medida uno del otro.

"Me quedaré por siempre."

Fue la frase que después de un tiempo pudo pronunciar Henry pues su interior estaba en crisis de amor.

Emily llegó al hospital.

Ella observó a la abuela sentada en la silla.

La niña se apredurs para llegar hasta ella.

"Abuela que pasa?"

Pregunta Emily..

"Mira esto."

La abuela le da los resultados médicos de Edward.

En la hoja subrayado con rojo se leía...

"Principios de cáncer de estómago, falla en los riñones crónica y principios de cáncer de pulmón conjunto con EPOC...."

Emily cayó al suelo al ver el terrible diagnóstico de Edward.

"Dónde está?"

"Quiero verlo por favor."

Ruega la niña.

La abuela le indica que se levante del suelo.

Ella camina hasta la puerta de la habitación de Edward.

Pálido, con barba crecida, con los ojos cerrados...

Postrado en esa fría cama rodeado de mil aparatos que zumbaban sin cesar yace Edward.

Emily se acerca a él.

Esta tan frío!

La niña lo abraza un momento antes de acariciarle el rostro.

Emily mira un segundo a James...

Unas lágrimas caen sobre su rostro antes de pedirle a su primo.

"Llévame de vuelta a la casa, James."

"Se que debo prepararle para que recupere su salud."

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.