El Prohibido Amor de un CEO Indigno

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El Prohibido Amor de un CEO novela Indigno

En El Prohibido Amor de un CEO Indigno, el amor entre él y ella es hermoso y cálido. Me gusta mucho su personalidad sobria y decidida, a diferencia del conejito blanco colegiala de voluntad débil. Cuando está en peligro, sabe cómo protegerse. Cuando no sea reconocida por todos, usará sus acciones para demostrarlo todo. Por supuesto, una heroína de élite también se debía a que su presencia apoyaba el cielo para ella. Lee El Prohibido Amor de un CEO Liliana Situ Indigno en readerexp.com

Las abuelas sonríen tomadas del brazo ante la hermosa y tierna escena que derrama miel por todos lados.

Pero tanto los guardianes como James, Maggie, incluso Bruce con Elizabeth tienen una calma tensa.

Todos saben lo desgraciado que Edward fue antes con la pobre e inocente Emily.

El que muestra una cara de total desaprobación es el Duque Jens, quien tomando a su hermana por la mano se marchan derrotados de la fiesta.

Ambos juran hacer algo para vengar su amor frustrado.

Edward encerrado en ese momento sublime de amor se siente en el paraíso besando a Emily disfrazada de Lorelay.

O tal vez solo Lorelay ahora.

Los labios de la chica siguen siendo tan suaves como los recordaba.

Edward bebe el dulce aliento de Lorelay como si su vida dependiera de ello mientras que sus manos aprisionan el tonificado y definido cuerpo de la bella chica que tiene en brazos.

Sus manos dormidas parecen despertar de su letargo y recorren con calma su delicado cuello para tomar la cabeza de la chica sujetándola por la nuca y profundizar el beso que los trasporta a los dos a una época donde Lorelay amaba demasiado a Edward.

Olvidandose de donde se encuentran y que hay muchas personas que los observan, el cuerpo de Edward reacciona al recordar a la perfección cada rincón del cuerpo de la chica...

Cada pequeño recoveco de la chica...

Cada suave centímetro de la deliciosa piel blanca de la chica.

Lorelay siente perfectamente como el cuerpo de Edward se tensa,

como eleva su temperatura y escucha a la perfeccion sus ligeros gemidos y jadeos en su boca, la cual está siendo saqueada sin reparos.

Ninguno puede negar la intensa y fuerte química que los abrasa como un fuego sin control que recorre todas las terminaciones nerviosas de ambos avivando cada fibra y celula de sus cuerpos que ahora parecen fusionados en uno solo.

No obstante, solamente Lorelay puede sentir, ver, palpar e incluso hasta oler la unión única entre sus almas.

Solo ella es capaz de ver el torbellino de energía que se crea y gira ferozmente alrededor de ellos apretando más y más el nudo que los ha unido por tantas vidas en el pasado.

Como si toda la fiesta contuviera el aliento ante la romántica y candente escena de beso que se desarrolla ante ellos todas las personas se mantienen en silencio.

Incluso los músicos.

Tal parece que están viendo una romántica película donde el héroe de la misma, después de haber sorteado miles de obstáculos y vencido a miles de enemigos, por fin puede darle un largo beso a la bella damisela.

La primera en terminar el beso al ser consciente de que todo el mundo está pendiente de sus acciones es Lorelay, quien con una actitud fría, característica de Edward, aparta las manos del hombre que la sostienen fuertemente.

Con sus manos le acaricia la cara un segundo.

Pero después de solo unos segundos de mirar fijamente los ojos de Edward que la miran embelesados, Lorelay le da una bofetada tan fuerte que la cara de Edward voltea y puede sentir un intenso dolor que lo apabulla.

Todas las amigas de Lorelay se ríen y los chicos chocan las manos felices de lo que acaban de presenciar.

Las abuelas sonríen de nuevo negando con la cabeza, pues ya esperaban esa reacción de su nieta, por lo que aplaudiendo vuelven a ordenar música para que continue la fiesta.

"Lo merezco..."

"Eso y más, pero no importa."

"Todo lo que me hagas lo aceptaré."

"Debo resarcirte mucho sufrimiento."

Edward se masajea su mejilla adolorida mientras intenta tomar de la mano a Lorelay.

Ella lo aparta de un solo movimiento y camina furiosa hacia el castillo para alejarse de él.

Las risas se vuelven más estruendosas ante la escena, pero solo Paul no se ríe de la desgracia de su amigo, aunque Carolina está encantada por la reacción de su amiga.

Y es que todos y en especial ella no esperaban menos de Lorelay.

Ese bastardo merece que lo haga sufrir mucho, demasiado,por sus estupideces que le costaron tantas lágrimas a Emily.

"Lorelay!"

"Lorelay, espera!"

"Emily!"

Ofuscado porque la chica no detenía su paso cuando entra al castillo, Edward trata de llamarla, pero al ver que no le hace caso la llama por su antiguo nombre.

Lo cual hace que la chica se detenga y lo enfrente con una mirada diabólica.

"Ahora escúchame bien Edward Situ, no vuelvas a llamarme por ese nombre!"

"Ese no es mi verdadero nombre."

"Ese nombre me fue dado por mi padre adoptivo cuando era una niña ignorante de mi pasado."

"Durante estos años que desaparecí y  me mantuve escondida de tu búsqueda exhaustiva entrené duro física y mentalmente para ser una mujer completamente diferente a la niña tonta e ingenua que tanto lastimaste en el pasado."

Los meseros y la gente de la cocina se quedan quietos mirando la escena que se desarrolla en mitad de la estancia del castillo.

Edward toma la mano de su amada para subir las escaleras para poder hablar con ella en privado.

A nadie le importa más que ellos lo que tienen que decirse.

"No me siento tranquilo, algo no me deja estar tranquilo."

"Johana ahora regreso, debo asegurarme que Lorelay esté bien."

"No puedo estar sentado aquí sin hacer nada."

Dániel intenta levantarse de la silla donde está sentado con todos los demás amigos, incluso Paul está en la mesa degustando más tranquilo un canapé de caviar que les han dejado en una hermosa y elaborada bandeja de plata.

"Oh no, no harás nada de eso Dániel."

"Se que somos sus protectores, pero est no es una guerra que ella no pueda ganar."

"De hecho se preparó tanto tiempo para enfrentarlo, por lo que ahora tiene que hacerlo sola."

Johana detiene a su amado.

"Comprendelo mi amor."

"Yo también siento esa opresión en mi pecho al saber que ella pueda necesitarme, pero lo que tengan que arreglar es solo entre ellos dos..."

"Y nada más."

Johana le pone la mano en la pierna para que se vuelva a sentar en su silla.

Dániel lo hace de mala gana.

Bruce también está molesto con la escena de su hermana besando a ese Situ y la desaparición de ambos en el castillo, pero sabe que es un conflicto de pareja y meterse nunca es buena idea.

"Lorelay no necesita de nuestra ayuda, pues ya vimos que puede poner en su lugar a ese pedazo de idiota."

"Ahora les pido que nos divirtamos."

"Esta es mi boda!"

"Beban, coman, rían y bailen!"

"Si algo llegara a pasar la abuela Situ sería la primera en enterarse, así que animo!"

Bruce levanta a su esposa de su silla y la lleva a la pista de baile para bailar una alegre y festiva pieza de música.

Poco a poco el barullo de la fiesta retoma su cauce.

Todos hablan de los acontecimientos que sucedieron ese día.

Todos comentan que esa boda será recordada por muchos años y generaciones venideras.

Las abuelas caminan y hablan con los invitados rogándoles su discreción y recordándoles que ellas serán las primeras en enterarse si se llega a filtrar alguna foto o declaración a algún medio sensacionalista acerca de todo lo ocurrido en la fiesta.

Los invitados les aseguran a ambas que mantendrán el secreto intacto con ellos.

No se puede decir lo mismo de los Laersen, quienes se retiraron previamente, pero las abuelas saben como tratar con esos chicos por medio de sus padres.

"Tienes vigilados a los niños Aline?"

La abuela Freda le pregunta a su amiga cuando por fin se sientan en la mesa para descansar un poco de tanta agitación y melodrama en la boda.

"Si, están en la habitación de Edward en este castillo."

"Pudiste sentir la enorme y majestuosa energía que los rodeaba?"

Cuestiona la abuela Situ a su amiga.

"Incluso la energía de Leila que estaba a mi lado no se sentía tan fuerte como la de ellos."

"En verdad que son demasiado poderosos los dos."

"Pero tu nieto aún no comprende esas fuerzas."

Indica la abuela Freda.

"Tendré que entrenarlo lo mas rápido y duramente posible para que alcance a mi nieta lo antes posible."

La abuela Freda acepta el vino que uno de los meseros le ofrece y lo bebe con elegantes sorbos.

"Esta bien."

"Se que aún no está preparado ni es digno del amor de Lorelay."

"Ella no le hará la vida fácil."

"Mira ahora, están resolviendo sus diferencias."

La abuela Situ le muestra una pequeña tablet que solo muestra esa habitación donde se puede ver qué Edward y Lorelay mantienen una acalorada discusión.

"Sabes bien que hice esto porque estoy harta que siempre te la pases persiguiendo el fantasma de Emily!"

"Solo de ella hablas!"

"Parece que solo vives por ella!"

Grita enfurecida Lorelay.

"Pero yo se la verdad Edward!"

"La verdad es que quieres calmar tu terrible remordimiento y culpa por todo lo que me hiciste!"

"Yo conocí un Edward que era más duro, fiero, atemorizante, más inteligente y más centrado cuando estaba conmigo!"

"Aunque tengo que reconocer que siempre has sido fácil de engañar en cuestiones del amor, pues Lucy pudo engañarte completamente y tu caíste tan profundo en su trampa."

"Y todo porque?"

"Solo porque ella llevaba este dije alrededor de su cuello cuando la conociste?"

"Ay Edward, al parecer solo te ensañaste con la estúpida de Emily, porque incluso con Shirley fuiste más benevolente!"

Lorelay grita sus reclamos.

Acercándose a Edward con aire de superioridad, Lorelay lo mira con ojos de ira para seguir diciéndole todo lo que ha guardado en su corazón y mente por tantos años.

Edward guarda silencio ante sus palabras pues no tiene como contradecirla.

En cambio, él se maravilla con lo diferente que es ahora.

En lo hermosa e intrigante mujer en  que se ha convertido.

"Dejame decirte que esa pobre chica que tanto te esforzaste por denigrar..."

"Esa pobre chica que violaste en ese cuarto de hotel tan duramente cuando era vírgen!"

"Porque tu te robaste mi virginidad y mi dignidad en esa terrible noche!"

"Esa pobre chica que podías amenazar y extorsionar por medio de dinero y de su padre moribundo en el hospital..."

El aire en esa habitación se enrarece y se vuelve pesado oscureciendo la enorme estancia donde están los dos.

"Esa pobre chica que estaba enamorada de ti!"

"Que soportó hasta el último momento que la trataras solo como un juguete sexual sin sentimientos cuando desconfiaste de mi por el video que Carl te envío!"

"Esa chica ya murió!"

"Y jamás la recuperaras!"

"Ahora te informo que Emily Mu esta MUERTA!"

"Lo oyes bastardo de mierda?"

"EMILY MU ESTA MUERTA!"

"TU LA MATASTE!"

"Y lo hiciste cuando decidiste darme la espalda y quedarte con tu la vulgar y corriente Lucy!"

"Pero no sabes cuanto disfruté asesinándola en su celda."

"No sabes que bien se sintió enterrarle en lo más profundo de sus asquerosas entrañas mi daga y ver como la luz de su vida lentamente se extinguia en mis manos."

"No sabes lo bien que se sintió poder sacarle los ojos a ese primito tuyo, toda una fichita el hijo de puta que no solo asesinó a tu secretaria..."

"Sino que también se llevó la vida de mi apreciado amigo y abogado Ram!"

"Aún eres mi enemigo, Edward."

"Eres el hombre que más me dañó en el pasado."

"El único que me ha visto en lo más bajo de mi vida..."

"Denigrada,

humillada,

manipulada,

usada para tus fines sexuales

y a pesar de eso..."

Lorelay se detiene un momento porque se le quiebra la voz.

"Estaba tan estúpidamente enamorada de ti!"

"Pero que estúpida fuí!"

"Tengo que advertirte que el beso que nos dimos antes no cambia nada."

"Aún te odio, aún no te soporto, aún quiero vengarme de ti por ser todo lo que me hiciste."

"Y quiero hacerte pagar por perseguir fantasmas pusilánimes de Emily."

"Aún quiero quitarte todas tus empresas y quiero verte tan miserable como yo lo fui una vez en tus terribles manos."

"Aun tienes prohibido comprar algo de las obras de arte de mis pintores y para que lo sepas..."

"Los amantes Etéreos" , la pintura que tanto amas la pinté yo."

"Por eso es que es muy especial para mi."

"Sigo creyendo que no eres capaz de apreciar mi arte en su totalidad, por eso es que nunca permitiré que tengas ni una sola de mis obras en tu poder nunca, me oíste?"

"Y por si te lo preguntas, si, puedo cambiar mi voz y uso pupilentes especiales."

"Todo esto lo hice en un principio para pasar desapercibida y hacerte la vida imposible tal como tu me la hiciste."

"Ahora me siento mucho más comoda con este look y mi voz aprendida."

Lorelay se acerca más a Edward, quien está impactado ante todas las duras revelaciones.

La que más le impactó fue la que ella misma asesinó tanto a Carl como a Lucy.

Emily era una persona pacífica, pero ella ya no es Emily...

"Seguimos en guerra Edward Situ."

"Ahora soy tu igual o puedo aventurarme a decir que soy más poderosa que tu."

"Por si no te diste cuenta soy la heredera de la noble y acaudalada familia Baek y junto con mi hermano soy heredera también del submundo donde me conocen como Máscara de Plata."

"Ahora tengo más fortuna que tu y si quiero puedo quedarme con todo lo que es tuyo, pues tengo el visto bueno de tu abuela Situ."

"Creo que ella me quiere más a mí que a ti."

Lorelay siente que su alma se vacía de todo lo que deseaba decirle a Edward, pero aún tiene algunas cosas que gritarle en su cara antes de regresar a la boda de su hermano.

"No te equivoques, no estoy enamorada de ti más."

"No siento ese amor que tú destruiste."

"Nadie podría amarme de la manera que merezco, pues soy demasiada mujer para...."

"mmmhhhhh..."

"Suéltame bastardo!"

"mmmhhhhhh..."

Edward aprovechó que Lorelay bajó un momento su guardia para acercarse a ella y besarla por la fuerza, pues su cuerpo y mente le gritan que lo hiciera.

No le importa que nombre se pusiera.

Podría llamarse Aurora,

Brenda,

Mariana,

Jennifer,

y ella siempre sería la mujer que ama.

Ella siempre sería la mujer que idealizó y que debajo de ese impresionante disfraz escondida en algún rincón oculto esta la esencia de Emily.

La esencia dulce de la jovencita que él convirtió en mujer.

La mujer a la que de mala manera le arrebató su virginidad, pero ahora atesoraba ese momento y todos los demás que paso con ella en la intimidad.

Disfrutándola lentamente o haciéndola gemir y temblar de tanto placer que ambos experimentaron juntos.

Lorelay se aparta de Edward e intenta darle otra bofetada.

Edward le sujeta la mano con fuerza para después besarle la mano hasta llegar a su hermosa clavícula blanca y delicada, donde se detiene unos segundo aspirando el suave aroma de su piel.

Besandola rápidamente en los labios, la gira para que su pueda tener su espalda recargada en su fuerte pecho mientras que entrelaza sus manos con las manos de Lorelay para encerrarla en su poderoso abrazo.

"Tienes razón al estar furiosa conmigo, me porté como todo un hijo de puta desde que te conocí."

Edward habla suavemente en el oído de la chica quien forcejea e intenta zafarse del fuerte abrazo de Edward.

Un dolor en su costado izquierdo le recuerda que está convalesciente y que no puede hacer esfuerzos.

"Merezco los castigos que me impongas."

"Todo lo que quieras hacerme lo resistiré con gusto."

"Soportaré la tortura que quieras imponerme, incluso si quieres mis empresas puedo dártelas."

"No me interesa tener nada si no te tengo a ti."

"Tu no eres parte de mi vida, tu ERES mi vida."

"Sin ti, sin tu recuerdo no habría podido sobrevivir estos años de tu ausencia."

"Por eso es que siempre me pasaba persiguiendo y suspirando por tu recuerdo, escuchando tu canción favorita, comiendo fresas que me recordaban a ti."

"Lo único que te pido es que permitas estar a tu lado, verte, tocarte, estar cerca de ti me da la anhelada paz que mi torturada alma me grita."

"Me ganaré tu perdón."

"Tal vez algún día vuelva a reconquistarte y vuelvas a amarme, es una promesa que te hago aquí y ahora."

"Lorelay, te amo por ti, no por tu nombre."

"Aunque debo decirte que Emily me parece mas dulce."

"Aún podemos nombrar a nuestra hija con ese hermoso nombre."

"Porque tengo que confesarte que soñé con una pequeña y esa pequeña tenia la voz tan angelical como la tienes tu, aprendida o no."

"Ella será nuestra hija, puedo asegurarlo."

"Lorelay, solo quiero hacerte feliz y ganarme tu perdón."

Edward deja de hablar para prodigarle mil besos en su hermoso cuello y hombros, logrando que Lorelay cierre los ojos ante lo delicado de sus caricias.

Pero cuando siente que sus manos intentan quitarle el vestido, Lorelay le da un codazo en la boca del estómago a Edward logrando librarse de su fuerte abrazo.

"Podrás decir lo que quieras, pero tus acciones dejan mucho que desear."

"Como por lo que acaba de pasar con esa chica, duquesa o no, a la cual estabas besando hace unas horas atrás!"

"No creas que por haberte permitido besarme volveré a caer rendida a tus pies y todo será color de rosa, fácil, bonito e iluminado."

"Cuídate las espaldas de ahora en adelante Edward, pues siempre buscaré la forma de hacerte sufrir tal como lo hiciste conmigo."

Lorelay se aparta de Edward antes de darle una patada en su entrepierna.

Justo en ese momento la puerta se abre de par en par.

Las abuelas entran a la habitación con aire divertido.

"Niños, niños, porque tienen que recurrir a la violencia siempre?"

"Ven mi niña, tenemos que hablar del futuro ahora y los dos son parte vital de las futuras generaciones Situ Baek, pero eso tu mejor que nadie lo sabe."

La abuela Situ le da la mano a su nieto para que se ponga derecho y se siente en el sillón que le indica.

Lorelay aparta la mirada de Edward para fijarla en su abuela que le acaricia la mano con delicadeza maternal.

"Como pudiste ver Edward, Lorelay no es la misma niña desamparada a la que deshonraste un día y que por la misma razón te pedí que te casaras con ella."

"Recuerdas?"

Cuestiona la abuela Situ.

"Ella ahora es mi nieta también, mi socia y mi futura heredera."

"Ella es la unión perfecta entre los Baek y los Situ."

"Y tu aún no estás a su altura, por lo que tendrás que esforzarse si es que aspiras algún día en llegar a ser su esposo."

"Por ahora dejanos solas, las mujeres tenemos que hablar de cosas de mujeres."

"Retírate Edward."

Asombrado por las palabras de su abuela, la única mujer que alguna vez le mostró un poco de cariño, Edward sale de la habitación.

El hombre se siente un poco dolido.

Cuando camina para bajar las escaleras puede distinguir la figura de una mujer blanca que entra en una habitación, lo cual le llama mucho la atención...

***By Liliana Situ***

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