El Prohibido Amor de un CEO Irreal

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Irreal de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO Irreal, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Irreal, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Prohibido Amor de un CEO Irreal del autor Liliana Situ en readerexp.com

"Por favor pedimos a los recién casados que se coloquen en el centro de la pista pues hay algunas sorpresas que queremos darles!"

Dániel y Johana se levantan de sus asientos esbozando sonrisas de oreja a oreja por todo lo que han vivido en ese día.

A pesar que ellos realmente no  planearon nada pues todo fue organizado por medios, empresas y demás personas que se benefician con su fama y su prestigio, en especial del nombre de la famosa artista Aurora para publictarse, todo les pareció hermoso.

Muchas veces los recién casados comentaron lo maravillados que estaban con el lugar y con

las hermosas decoraciones,

los elegantes arreglos florales,

las fotos tan profesionales.

Además que están encata dos con el esplendor del jardín de eventos,

y felices de contar con el DJ más famoso de toda la ciudad!

El banquete fue suculento y refinado, los vinos de insuperable calidad así como el licor y en general su boda había sido de ensueño!

Johana siente que está viviendo su "felices para siempre" como el de un divino cuento de hadas!

Todo le parece un sueño hecho realidad y de la mano de su príncipe azul!

Toda la ciudad permanece pendiente de las transmisiones en vivo.

El evento es tendencia mundial en todas las plataformas de moda!

Los novios llegan al centro de la pista tomados de la mano.

Muchas mujeres soñaron con ser la bella novia como lo es Johana y casarse con un hombre tan apuesto como Dániel.

Y  los hombres soñaron ser ellos Dániel y casarse con una hermosa y delicada chica como la artista Aurora.

Los dos juntos forman una pareja de belleza irreal.

"Como saben, la afamada artista Aurora y su esposo el señor Dániel nos han apoyado mucho en esta terrible etapa después de los terribles acontecimientos que tuvimos en la ciudad."

Él presentador habla.

"Debido a los fatidicos incidentes todos tuvimos muchas bajas, perdidas materiales e incertidumbre."

Todo el mundo baja la cabeza al recordar esa época reciente de miedo y desesperanza en la ciudad.

"Pero gracias a esta bellísima pareja ahora la ciudad es el centro de atención del mundo!"

"Ahora podemos mostrar que seguimos en pie, más fuertes que nunca."

"Nuestros negocios ahora se publicitan internacionalmente."

"Algunos de los invitados son los presidentes y dueños de estas empresas, personas que les agradecemos tanto como yo personalmente también!"

Los aplausos para los altruistas esposos no se hacen esperar mientras ellos agradecen y aplauden también.

Al cabo de un minuto por fin el ambiente volvió a estar en calma.

"Por tal motivo queremos regalarles la más glamorosa luna de miel de un mes para que disfruten su vida de recién casados!"

Los ojos de Johana y Dániel muestran su asombro al escuchar lo que el hombre dice!

"Su luna de mielcomenzara en la lujosa Ciudad de Dubai donde se codearan con los más ricos jeques del petróleo."

Exclama eufórico él presentador arrancando exclamaciones asombradas y aplausos entre los asistentes.

"Creo que Lorelay tiene algo que ver con la luna de miel."

Susurra en el oído de su amado Johana.

"Si yo también lo creo, pero lo disfrutaremos mucho, mi amor!"

Responde Dániel.

"Después volarán a Italia donde pasaran un tiempo en la Toscana, para después viajar a Mikonos, Grecia!"

Los aplausos siguieron.

"Visitaran Noruega y sus impresionantes vistas."

"Estarán unos días en Japón para visitar después París, la ciudad del amor y remataran en las costas paradisíacas del Caribe!"

Termina sus palabras el intenso presentador.

"WOW!"

Los invitados se sorprenden por el gran viaje de bodas que les espera a los recién casados.

"Apreciamos inmensamente lo que hicieron por nosotros, denles un aplauso por favor!"

Pide el presentador.

De nuevo el sonido de los aplausos fue ensordecedor.

Tanto que incluso en las cercanías del jardín de eventos las personas aplaudieron en sus casas.

"En verdad estamos conmovidos profundamente con este regalo."

"No cabemos de tanta felicidad y les agradecemos a ustedes por todas sus atenciones y su organización."

"Todo ha sido maravilloso y espectacular!"

Aurora agradece conmovida completamente.

"BESO, BESO, BESO!"

Gritan los invitados.

Aurora y Dániel rien ante la petición y al estilo principesco Dániel reclina a su esposa para darle un beso apasionado.

Todos silban, suspiran y se emocionan.

"Los esposos partirán dentro de solo treinta minutos, por lo que si alguno de ustedes aún no ha podido extenderles sus felicitaciones ahora es el momento.

"Bloggeros, los esposos tendrán con ustedes solo diez minutos para entrevistas!"

"Sigan disfrutando de la fiesta por favor!"

Indica el presentador antes que la música comience a sonar de nuevo.

Los amigos de los esposos observan el  mar de personas que rodea a la pareja, por lo que ellos se dedican a seguir divirtiéndose.

"Deberíamos ir..."

"Debería ir con ellos."

"Ellos son mis guardianes..."

"mmmmhhhh..Edward..."

"mmmmhhhh..."

"hhuuuummm.. sigue..."

Lorelay jadea antes de besar de nuevo a Edward con desesperación.

Ella también escuchó el aviso del presentador en el sonido ambiental por lo que ella quiere ir a despedirse de sus amigos.

"Ahora estás conmigo, yo soy tu guardián, tu protector, no necesitas a nadie más."

"Soy a quien le temen los demonios."

"Nada ni nadie te puede dañar si estoy a tu lado."

Desnudos y enredados en la pasión los dos se acarician y besan elevando su excitación y ansias de comerse por completo.

"Ah si?"

"No olvides que soy más fuerte que yo, ya lo he demostrado."

Susurra Lorelay en los labios de su amado.

"Para mi tu siempre serás mi frágil Emily a quien debo de proteger."

Asevera Edward

"Tu eres lo más valioso para mí."

Las grandes manos de Edward acarician la delicada espalda de Lorelay provocándole mucho placer.

"Ya no soy esa niña ingenua..."

Responde tímidamente Lorelay.

"Siempre serás esa niña conmigo."

"Aquí, en la intimidad, tú eres Emily."

"Mi dvina Emily."

Buscando sus labios Lorelay besa a Edward quien tampoco se cansa de besarla, de poseerla, de estar penetrarla y volverse un solo ser completo y feliz.

Su energía los envuelve ya no de manera furiosa o agitada.

Ahora su energía es armónica, poderosa, pacificadora y dulce.

"Aún soy más fuerte que tú y puedo demostrártelo."

"De hecho aún tengo que te someterte a prueba para evaluar tu entrenamiento con mi abuela."

Edward, quien tiene abrazada a Lorelay mientras ella recarga su cuerpo sensual y suave contra su fuerte y duro pecho hace que su espalda choque  contra el colchón.

Extendiendo los brazos de su amada por arriba de su cabeza con sus manos, Edward somete a Lorelay quien respira agitada y excitada.

"Me encantaría competir contigo ahora."

"Tenía planeado algo pero acabas de darme una idea mejor."

Lorelay observa a Edward.

Este es el Edward oscuro que tanto la atraía con su magnetismo siniestro.

"Se donde está uno de los títulos de propiedad de la abuela."

"Está en un lugar que ninguno hubieramos imaginado."

Aunque Lorelay discretamente interrogó a Tim con el suero de la verdad de su creación, solo pudo conseguido averiguar la localización del título de la empresa.

"Porque no solamente lo tomaste para reclamarlo como tuyo?"

Cuestiona Lorelay forcejeando para quitarse de encima a Edward, pues ya no se quedaría debajo como damisela sumisa.

Edward sonrie malévolamente al ver sus esfuerzos, pero ejerce más presión para no dejar ir a la chica.

"Porque quiero que me derrotes, ya te lo había dicho."

"Nadie es más capaz ni me conoce mejor que tu."

"Nadie."

"Solo tu."

Acercando sus labios a los de su amada respondió.

"Y quiero saber lo que se siente ser derrotado por la mejor."

"Por la heredera Baek, mi futura esposa, la madre de mis dos hijos, Emily y Corden."

Declara engreídamente Edward.

"Corden?"

"Que nombre es ese para nuestro hijo?"

Cuestiona Lorelay.

"Jason entonces , pero en ningún caso Edward."

Declara Edward.

Unas risas fuera de la ventana los distrae por un segundo.

Lorelay aprovecha la distracción para darle la vuelta y ahora ella colocarse  encima de él, sosteniéndole los brazos por arriba de su cabeza.

Sometiéndolo.

"Ves?"

"Esto es lo que quiero."

"Me excita cuando me sometes."

Sin dejar de presionar sus manos ambos se besan porque nunca se sacian de ellos, ambos son una droga, poderosa y adictiva.

"Por favor les rogamos que se coloquen todos los caballeros de un lado y del otro lado las damas para que hagan una valla humana y puedan desarles lo mejor a los recién casados en este su viaje de luna de miel!"

Dániel y Johana se cambiaron a un atuendo informal, pero no menos elegantes.

Todos los invitados se colocaron rápidamente en esa posición.

Antes que la pareja caminara por en medio de ellos, James, Maggie, Carolina, las abuelas, Tommy, Teresse y hasta Paul se despidió de ellos con un fuerte abrazo deseándoles lo mejor.

"No se molesten en preguntar donde están, nadie lo sabe y es mejor."

La abuela Situ les indica después de darles un beso amoroso en sus mejillas refiriendose a Lorelay y Edwa.

Tanto la abuela Situ como la abuela Freda consideran a los recién casados como su nietos.

"Nos encargaremos, ustedes solo disfruten el viaje niños."

La bendición de la abuela Freda es muy importante para los dos.

La abuela da a Johana un frasquito de color azul guiñándole el ojo.

"Para que dure más."

Indica la abuela Freda.

Johana se sonroja por el regalo de la abuela pero la abraza agradeciéndole.

Cuando los recién casados desfilan por ese pasillo, los invitados los rocian con petalos de rosas, les dan billetes y sus felicitaciones.

La camioneta blanca donde llegó Johana los espera con sus maletas ya hechas para partir al aeropuerto internacional para dirigirde a Dubai.

La fiesta continúo para los demás invitados quienes bailaron, bebieron y disfrutaron de esa fiesta hasta el amanecer.

Muchos tratos comerciales se cerraron en el transcurso de esa fiesta.

Muchas alianza surgieron al calor de las pláticas, whiskys y risas.

Las abuelas no pararon de bailar toda la noche con Hans y Ulrik, quienes resultaron ser unos expertos bailarines, perfectos caballeros y excelentes compañías.

Paul y Carolina hablaron de su boda, donde celebrarla y donde irían de luna de miel.

También lo hicieron James y Maggie, quienes serían los siguientes en casarse, por ordenes de Lorelay.

Vestida con un jeans azul oscuro, botas cafes, blusa blanca y un cardigan azul marino Lorelay termina de arreglarse frente al espejo para deleite de Edward quien también viste como ella.

Gracias al entrenamiento de la abuela Freda y la constante acoso del espíritu de Leila, ahora Edward puede ver su energía alrededor de Lorelay.

Él puede ver la energía blanca, poderosa, curativa y amorosa rodeandolos.

Caminando detrás de ella para abrazarla rodeando su pequeña cintura, Edward deposita un beso en su delicado cuello.

"Vamos, quiero ir contigo a otro lugar o prefieres quedarte en la fiesta?"

Cuestiona Edward.

"Solo quiero estar contigo, no importa donde estemos, solo quiero estar contigo."

Exclama Lorelay.

"De acuerdo, entonces ven conmigo."

Los dos salieron de su nidito de amor por esa noche y caminaron sin prisa para salir de ese lugar por una salida contigua.

Los guardaespaldas de Edward ya lo esperan.

El Bugatti negro está a su disposición.

Edward abre la puerta del pasajero para que Lorelay tome asiento dentro del auto.

Él se coloca detrás del volante.

Con los cinturones puestos el auto arranca para llevarlos rápidamente a su destino.

Llegaron a la casa abandonada de Joseph Situ, el padre de Edward.

Lorelay no comprende que hace ahí.

"En este lugar mi abuela escondió un título, ella lo planeó así."

Aclara Edward.

"Estás seguro de eso?"

Cuestiona Lorelay.

"Estoy seguro."

"Este lugar me trae tantos malos recuerdos con unos pocos buenos y por eso te traje conmigo para que compitieras contra mi en este lugar "

Edward entrega una potente lámpara a la chica después de darle un beso en su frente.

Tomandola de la mano para que entren juntos a la casa la cual permanece intacta a pesar del tiempo que ha estado vacía desde la muerte de Joseph.

"Nos separaremos."

"La energía sigue funcionando, pero en algunas habitaciones está fallando, por eso te di la lámpara."

"Te veré pronto."

Declara Edward.

"Espero que lo encuentres antes que yo!"

Con estas palabras ambos se separan.

Lorelay busca por todos lados mientras que Edward se dirige directamente al despacho de su terrible padre.

Con cada paso una imágen de su pasado casi se materializa frente a él.

Edward puede escuchar la voz enfadada de su padre.

Edward puede sentir sus golpes, el odio que le tenía, pero también su tristeza.

Cuando llegó al despacho Edward entra lentamente.

Él pudo ver a su padre sentado en su silla donde ahora él se sentaría.

Cerrando los ojos, Edward perdona a su padre por sus constantes abusos.

Leila le mostró el pasado de su padre.

El cual fue muy duro e involucraba a su madre, su abuelo y otro hombre.

En ese momento, Lorna, la madre de Edward se vió forzada por su propio padre a permanecer con otro hombre que la maltrató porque no la amaba.

Lorna solo le interesaba al hombre por su apellido, su riqueza y las conexiones de su familia pues él quería ampliar el círculo de alianzas.

Algo que Joseph también había querido hacer forzándolo a casarse en el pasado con Shirley.

Pero lo que más le dolió en esa visión fue que su madre defendió a su padre, resultando herida de bala cuando Joseph fue a recuperar a su amada esposa a que Joseph amaba.

Lorna lo amaba demasiado.

Ambos habían huido locos de amor y Edward fue el producto de ese amor apasionado pero fugaz.

Joseph nunca se recuperó de la muerte de Lorna, pero lo que más le dolió fue que su madre puso primero a Edward en todo.

Por esa razón su padre siempre le tuvo celos y envidia.

Pero gracias a esa visión, Edward no cometería el mismo error con sus pequeños hijos.

Edward ya los había visto y también había sentido el intenso amor de su suegra quien le hizo comprender que ella esta preparando a esas almas puras, fuertes, eternas para que sean sus hijos amados.

Edward sentado en la silla de su padre con los ojos cerrados promete ser un mejor padre de lo que fue Joseph.

Lorelay se deja guiar por su instinto por lo que encuentra en un libro con el símbolo Baek el cual contiene el título de la empresa de la ciudad.

Ahora ella no solo es dueña de un porcentaje de la empresa.

Ahora es la dueña oficial de toda la empresa, pero algo se le hizo raro.

No se escuchan ruidos ni pasos en la  mansión enorme y vacía.

"Edward?"

"Mi amor donde estás?"

Lorelay cuestiona mientras camina por la casa.

Ella de encuentra con una fotografía de Edward pequeño.

Ella lo recuerda así también, cuando lo conoció la primera vez.

Lorelay sonrie al ver la imágen mientras la acaricia.

En esa imagen Edward aparece muy serio junto al terrible hombre quien tampoco sonrie.

Algo detrás de ellos en la foto llama la atención de Lorelay.

Una persona normal no lo vería, pero ella que tiene una visión diferente, puede ver claramente una figura transparente detrás de Edward.

"Lorna."

Susurra Lorelay mientras miran las demas fotos.

Una de ellas muestra a Joseph y Lorna de jóvenes.

Es la única y fue tomada de lejos.

En esa foto de apreciaban felices y sonrientes.

Ella pudo sentir la tristeza y desgracia de los trágicos amantes.

Parecia que su vida y la de sus antepasados estaba muy ligada con la tragedia.

Lorelay se entristece al pensar en ellos dos.

Se imaginaba lo diferente que hubiera sido la vida de su amado Edward si su madre hubiera seguido con vida más tiempo.

Su padre habría sido diferente y habria tratado diferente a su único hijo.

Tal vez Edward nunca no la hubiera conocido.

Tal vez se hubiera casado con otra chica, una que su madre aprobara.

Tantos pensamientos pasan en la mente de Lorelay acerca de lo que hubiera pasado pero su realidad es otra.

Lorelay saca su celular para tomarles fotos a los retratos.

Una cálida brisa la envuelve completamente.

Ella cierra los ojos para visualizar mejor.

En su mente la escena es de un niño Edward que corre alegre por la casa, jugando con una pelota, como cualquier niño pequeño, cuidado por la niñera, su asistente y el ama de llaves.

Una neblina sigue a todas partes al pequeño Edward quien sonrie feliz.

Lorelay casi puede tocar al pequeño.

Ella quiere tomarlo en sus brazos y darle mucho besos.

Edward pequeño es tan adorable y tierno.

Lorelay jamás se imaginó así de pequeño a Edward quien creció solito y sin amor toda su vida.

Unas lágrimas salen de sus ojos al sentir la tristeza del pequeño que aunque sonrie feliz extraña a su mami.

Lorelay puede ver otra escena de ellos dos de niños, corriendo felices, tomados de la mano.

Lorelay se dio cuenta de que casi toda su vida han estado juntos, solo se separaron por unos años.

La neblina la guío escaleras arriba para señalarle una puerta que Lorelay abre.

Ella pudo ver a Edward en una especie de trance.

Acariciando su bello rostro con su mano, Edward toma su mano para besarla.

"Lo encontré, te encontré y al pequeño Edward también."

Exclama Lorelay amorosamente.

"Vine aquí a hacer las paces con mi padre."

"Ahora que pienso formar mi familia con mi alma gemela quiero que todo mi rencor quede en el pasado."

Indica Edward abriendo los ojos.

"Lo se, mi madre me lo dijo."

Indica Lorelay.

"Leila nos ha ayudado mucho, lo hace por nuestros hijos."

"Nuestras madres nos unieron sin saber que estábamos unidos desde hace mucho."

Sentada en su regazo, Lorelay casi no puede creer lo mucho que Edward ha cambiado.

Él ya no es el imbécil de antes, ahora habla de formar una familia y perdonar.

"Firma el título, es tuyo."

"Mañana iremos por el otro, pero no será fácil esta vez."

Lorelay abre el documento, Edward le entrega su elegante pluma que siempre lleva consigo para que y ella firme con su nombre.

"Felicidades Señorita Lorelay Baek, usted ahora es la legítima propietaria de la empresas Situ en esta ciudad."

Edward besa los labios delicadamente de su amada.

"También eres dueña de mi vida, de mi alma y de mi corazón."

"Sin ti no soy nada, solo soy un molde vacío."

"Tu eres mi vida entera, mi compañera eterna."

"En esta vida nadie nos separará, nunca."

Las palabras de Edward no solo encantan a la chica, sino también a la neblina que desaparece para viajar a una habitación donde aún permanece colgado el impecable vestido de Lorna, una diadema y su cepillo.

Todos estos artículos contiene la energía de Lorna.

La neblina da vueltas extasiada porque sus hijos por fin estan juntos.

"Te he amado desde el principio y te amaré en el más allá, donde seremos eternos."

Asevera Edward.

"Ya somos eternos mi amor, nuestro amor jamás morirá."

Asegura Lorelay sellando el pacto de amor infinito.

***By Liliana Situ***

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