El Prohibido Amor de un CEO La Fiesta de Inauguración

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El Prohibido Amor de un CEO de Liliana Situ La Fiesta de Inauguración

En El Prohibido Amor de un CEO novela La Fiesta de Inauguración , el contenido de la serie fue llevado al clímax. Honestamente, la única razón por la que me gustó el libro El Prohibido Amor de un CEO fue por el protagonista masculino. Es uno de mis dos protagonistas masculinos favoritos hasta ahora. En El Prohibido Amor de un CEO de Liliana Situ Ambos fueron elegantemente educados, tranquilos como si nada pudiera excitar sus nervios. Lea La Fiesta de Inauguración y los capítulos posteriores de la serie El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

"Dígame, señor James, pronto podremos ver una exposición suya en el museo de arte?"

Preguntó con su melodiosa voz la chica frente al joven artista.

"De hecho ya tengo una exposición aquí."

"Hace unos pocos días se inauguró en el Museo del Arte que no está muy lejos de aquí."

"Ya ha visitado ese Museo señorita Maggie?"

Preguntó James, la nueva promesa del arte.

Maggie frente a James lo observaba detenidamente.

James de veía muy joven para ser un artista famoso.

Su perfecto cabello castaño claro, ojos cafés muy claros que con el sol detrás de Él parecían verdes, labios carnosos y apeteciblemente rojos...

Complexión delgada pero fuerte y facciones masculinas muy atractivas.

James hacia suspirar a todas las chicas a su alrededor y lo sabía.

Maggie no era la excepción, quien al haber estrechado la mano de Él sintió un impulso eléctrico que la recorrió por completo....

"Que guapo es el artista."

Pensó Maggie.

Ella trataba de disimular su nerviosismo ante James.

Trataba de aparentar estar muy tranquila, serena y agradable al momento de hacerle las preguntas.

Pero la realidad es que la cercanía con James, quien estaba sentado frente a ella brindándole su más bella sonrisa...

Aunado a su trato afable hacia ella, hacían más difícil que Maggie se comportara normalmente.

"Que bueno que apunté las preguntas de antemano porque si no..."

"Temo que olvidaría por completo lo que tenia que preguntar."

Se dijo a si misma  Maggie.

"De hecho si lo he visitado ya señor James."

"Y debo decir que sus obras son excelentes."

Declaro Maggie más tranquila.

"Pero, al preguntar por el artista en la oficina del Museo no me dieron su nombre."

"Alguna razón en específico para mantenerse en el anonimato señor James?"

Cuestionó Maggie al guapo joven.

"Ninguna en específico señorita Maggie."

"Quiero que las personas aprecien mi trabajo sin que mi nombre los influencíe en sus opiniones."

James dijo estas palabras seguro de si mismo.

"Vaya! Eso es muy raro en los artistas!"

"La mayoría de ellos busca ser reconocido por todo su público para que puedan  cobrar más para que las personas  admiren sus obras."

Dijo Maggie sorprendida por la actitud de James.

"Eso me lleva a la siguiente pregunta señor James."

"Dime James por favor."

Pidió el joven artista.

"De acuerdo, gracias James."

"Cual es el motivo de que tú exposición sea gratuita?"

Maggie lo miraba embelesada.

"Quiero que el arte pueda ser apreciado por todo el público."

"No busco que mi arte pueda ser apreciado solo por un sector de la sociedad exclusivamente."

James miraba directamente a los ojos de Maggie.

"En mi opinión personal, considero que el arte debe ser accesible para todo el público sin importar clases sociales."

Esa respuesta dejó desconcertada a Maggie.

Casi las mismas  palabras las había escuchado de boca de su amiga  Emily cuando juntas habían ido al Museo.

"Señorita Maggie, está todo bien?"

Le preguntó James al verla callada y con la mirada perdida.

"Perdona James..."

"Dime una cosa, tu maestro vendrá también a presentar alguna exposición suya pronto?"

Preguntó la chica después de salir de sus recuerdos.

"No lo creo señorita Maggie, yo estaré un corto tiempo aquí y regresaré al extranjero."

"Aún tengo estudios que terminar antes de ser un artista completo."

Declaró James.

"Wow, que interesante!"

"Puedes hablar un poco más acerca de eso James?"

Pidió Maggie dulcemente.

"Por supuesto que sí señorita Maggie."

"Dime Maggie por favor James."

La chica extendió su mano para tocar ligeramente la mano de James.

"Entonces, Maggie te parece bien si continuamos esta  entrevista comiendo?"

"No sé tú,pero yo muero hambre."

Dijo James sonriendo apenado.

"De acuerdo James!"

"Muchas gracias."

Expreso felizmente la niña.

Emily y Dorian eran la sensación de la fiesta.

Atraían la mirada de todo el mundo al ser la pareja perfecta.

Emily se veía hermosa y Dorian tan guapo.

Muchas chicas en la fiesta  lo veían con ojos de deseo, incluyendo la jefa de Emily.

Emily había llegado una hora y media antes del evento y había supervisado los últimos detalles de la misma.

La fiesta se había dividido en diferentes atracciones para los muchos invitados y la prensa.

Carl hablaba con una reportera acerca de la nueva empresa de diseño mientras llevaba un traje negro simple y  una máscara en la mano.

Las edecanes a ambos lados de la entrada principal daban la bienvenida a los invitados y empleados.

Ellas les comentaban que mirasen el enorme mapa en la entrada para que pudieran disfrutar de todas las actividades y áreas.

Había salas de videojuegos de realidad virtual, on-line y de arcadias antiguas.

Había una zona de bar con una pista pequeña para bailar.

Una zona Lounge elegante donde las personas podían sentarse y platicar más tranquilos se ubicaba en la planta baja.

Una sala ambientada como un club exclusivo donde solo la mejor musica electrónica del momento se escuchaba, también estaba a disposición de todos los invitados.

También había varias habitaciones insonorizadas con karaoke para que los invitados cantarán y jugarán.

Incluso había habitaciones privadas para las parejas.

Está empresa no estaba en contra de que sus empleados se enamoraran en el trabajo.

Siempre y cuando llevarán su trabajo a cabo en tiempo y forma, no tendrían ningún problema en demostrar su amor en la empresa.

La zona de bocadillos y buffett estaba en medio de las salas y todo parecía una fiesta de estrellas de cine.

Los meseros atendían a la gente con diligencia y rapidez, pero, aún así no se daban abasto.

Emily descansaba sentada un momento en un sillón mientras Dorian la besaba de la mano.

"Quieres una bebida Emily?"

Le preguntó Dorian al oído.

"Si Dorian, me encantaría una bebida."

"Pero solo jugó de uva por favor, no bebo nada de alcohol."

Pidió Emily.

"De acuerdo, regrese en un minuto Emily."

Dorian se levantó del sillón donde estaba sentado al lado de Emily.

Dorian fue al bar para buscar dos copas y en la copa de Emily puso una pequeña píldora...

"Es tan guapo ese chico vestido de Tuxedo Mask"

Dijo una chica vestida de colegiala.

"Si! Se ve tan apuesto..."

"Es un sueño hecho hombre!"

Replicó otra niña vestida de bruja sexy.

"Vamos, fue al bar!"

"Tal vez si me acerco a hablarle pueda conseguir su número y luego llevármelo a casa."

Declaro otra chica segura de sus encantos.

"Eres una atrevida Nancy!"

"Jajajaja!"

Emily escuchaba lo que las chicas decían de su novio Dorian.

Ella no pudo evitar sentir algo parecido a los celos, pero también se sintió bien al escuchar que halagaban a su novio.

"Pues si se ve bien..."

Pensó Émily y cerró los ojos por un momento.

Un hombre de overol rojo con máscara la observaba con mucha atención desde el otro lado de la habitación...

Al hombre le encantaba como se le veían sus blancas piernas con esas medias...

Y ese mini vestido que llevaba y no dejaba nada a la imaginación.

Algo le llamó la atención.

Tenía un collar con un dije colgando en su cuello que era muy parecido al que Lucy solía usar en su cuello.

Por ese collar fue que la reconoció años después.

Pero ahora le parecía que Emily se parecía a esa mucho más a esa pequeña niña de su infancia lejana.

Un aroma tomó por sorpresa a Edward sacándolo de sus pensamientos.

Ese perfume!

Una mujer con un disfraz extraño caminaba escaleras arriba y de espaldas se parecía mucho a Lucy.

Olvidando a Emily, Edward subió la escalera corriendo  lo más rápido que pudo.

Encontró algo en una mesa fuera de un habitación privada que hizo que se sintiera nervioso.

Cuando eran novios, Lucy siempre le preparaba un postre de tiramisú helado con forma de E para alegrarlo cuando estuviera triste.

Ese mismo postre estaba ahí.

Solo ellos sabían de esto.

Edward abrió la habitación y solo estaba una pareja besándose que lo miró con asombró.

Se disculpó cerrando la puerta y se dirigió a todas las demás puertas.

Una por una las abrió para buscarla, ella debía de estar dentro de alguno de esos cubículos, pero no.

En ninguno de ellos pudo encontrarla.

Dorian en el bar coqueteaba abiertamente con unas chicas y les dió su teléfono para que pudieran hablarle más tarde.

La jefa de Emily estaba platicando con otras personas y vió a Emily sentada  sola, por lo que se acercó a ella.

"Emily, estás disfrutando de la fiesta?"

Le preguntó su jefa peinando su peluca rubia de Alicia.

"Claro que sí jefa!x

"Solo descanso un poco mientras que  Dorian me trae una bebida."

Respondió Emily.

"Ustedes dos se ven tan bien juntos."

"Participaran en el concurso de la mejor pareja disfrazada, verdad?"

Cuestionó la jefa.

"Por supuesto!"

"En verdad espero que ganemos."

Declaro la niña confiada.

"Por cierto debo agradecerte tu ayuda y visión, esta fiesta es impresionante."

Agradeció su jefa a la niña.

"Gracias por su confianza jefa."

En verdad la fiesta era un éxito total.

Chicas disfrazadas se reunían a ver jugar a los chicos y podían admirarlos sin problemas.

Ellos se veían más guapos cuando se concentraban.

Además de les permitían que ellas estuvieran a su lado o en sus regazos sin protestar.

La pista de baile estaba llena y todos bailaban alegremente.

Después de que la jefa se retirara, Emily volvió a cerrar los ojos para descansar.

Los  abrió justo cuando Dorian de aproximaba a ella con su bebida.

"Dorian, podemos ir a una sala de Karaoke?"

Le preguntó la niña dando un pequeño sorbo a su bebida.

"Claro, vamos!"

Dijo Dorian mientras que le daba su brazo para que caminarán juntos.

Ambos subieron en dirección a las salas de Karaoke y pasaron frente a Edward quien apretó el pasamanos fuertemente.

Harto de seguir ese juego del gato y ratón fue directamente a la sala de vigilancia del edificio.

No tardó mucho en entrar en la sala, pues había amenazado a punta de pistola a los guardias, quieres ahora estaban atados y amordazados  en el suelo.

Buscó en todas las pantallas a aquella misteriosa mujer.

Pero solo vió a Emily entrar a una sala de Karaoke con ese tipo.

Edward solo se concentró en esa pantalla.

Emily emocionada cantaba junto con Dorian una canción y cuando iba a cantar otra Dorian salió de la habitación.

Emily se quedó sola y Edward activó el sonido de esa cámara.

"Ahora que se fue Dorian pondré mi canción favorita."

Se dijo a si misma la niña y buscó su canción favorita en la máquina de karaoke.

La música empezó y ella se dispuso a cantar.

Aunque era una canción en coreano ella se sabía bien la letra, pues la escuchaba todo el tiempo.

Sola, Emily comenzó a bailar y a cantar.

Se imaginaba que estaba en un escenario y que era una chica más del grupo de K-pop "Red Velvet."

Edward la veía cantar y bailar.

Una leve sonrisa apareció en su rostro.

Se veía tan linda y despreocupada.

Cantaba alegremente bailaba muy sensual.

Su vestido corto se movía de lado a lado haciendo que ella se viera muy sugestiva y candorosa.

"Creo que será una buena idea comprar varios vestiditos asi y obligarla a usarlos mientras me sirve."

Pensó Edward.

Después observó en otra pantalla a ese tal Dorian.

Entraba en una habitación contigua con la chica que minutos antes había estado coqueteando en el bar.

Emily no lo dejaba tocarla, así que quería desahogarse con alguien.

La chica que traía estaba más que dispuesta a ayudarlo a liberar su frustración sexual.

"Solo diez minutos pues ya casi es hora."

Se dijo internamente Dorian y cerró la puerta listo para disfrutar sexualmente con la chica.

Ella no perdió el tiempo y lo besó ardorosa mente.

Las manos de la chica acariciaron el cuerpo de Dorian con hambre y excitación.

Carl en una habitación privada oculta tenía a Lucy en las piernas mientras la besaba.

"Salió todo bien preciosa?"

Le cuestionó Carl a la chica.

"Si, Él me siguió."

"Como va todo?"

"Estamos listos para el acto principal?"

Preguntó Lucy acariciándole la mejilla a Carl.

"Si mi amor, ya llegaron."

"Vamos, ya es hora de cambiarnos."

Ordenó Carl levantando a Lucy de sus piernas.

"Esta bien."

Ambos se dirigieron al baño donde dos personas los esperaban.

"Ahora que pasará con Sarah Ryan?"

Ryan estaba sentado en el sillón de su oficina.

Flora estaba a su lado cuestionandolo.

"Por ahora no le diremos nada, ella sale mañana del hospital."

"Debo recogerla."

"Pero no sé si podré verla a los ojos."

Declaro Ryan mirando a los ojos a Flora.

"Ryan, tal vez sea prudente que yo..."

"Bueno, que yo busque otro trabajo en otro lugar?"

Preguntó la chica bajando la mirada.

"Nunca."

Dijo Ryan terminantemente.

"Pero, Ryan esto funcionará?"

"Queiro decir,  la relación empleado-jefe entre tú y yo?

Preguntó Flora muy confundida con lo que sentía y quería.

Ambos se quedaron mirandose.

Se sentían irremediablemente atraídos el uno por el otro, pero sabían que estaba mal.

O tal vez no estaba mal lo que sentían.

Tal vez lo mejor era que estuvieran  juntos, puesRyan no amaba a Sarah.

Solo sentía aprecio por ella porque le recordaba a Emily.

Cierto!

Flora es hermana de Emily..

"Emily no se molestará Ryan?"

"Tú y ella, antes, tenían una especie de...amistad cercana?"

Flora dejo salir sus palabras cargadas de tristeza.

"Ella no me quiere de ese modo, solo me ve como un amigo."

"Nadamas."

Ryan se acercó más a Flora.

Las manos de ambos no se quedaban quietas.

Los dos se sentían cerca y lejos a la vez, inquietos, ansiosos...

"Será mejor que me vaya ya Ryan."

"Hagamos de cuenta que nada pasó entre nosotros."

Suspiró Flora.

"Sigamos siendo amigos como antes de..."

"Bueno tú me comprendes Ryan."

Flora rogaba con su mirada que Ryan la besara de nuevo.

Ryan la veía fijamente a los ojos.

No quería dejarla ir.

No quería hacerle daño a Sarah tampoco.

Ryan no quería...

"Porque no puedo pensar un momento en mi y en lo que quiero?"

Pensó enojado Ryan levantándose.

Caminó hacia la ventana dándole la espalda a Flora.

"Entonces nos veremos el lunes Ryan."

"Que tengas buen fin de semana."

Fueron las últimas palabras derrotadas que Flora pronunció mientras cerraba la puerta.

Salió deprimida de la oficina de Ryan.

Había deseado, anhelado que Ryan le pidiera que se quedará con Él.

Había anhelado que le dijera que la  quería a ella y no a Sarah.

Flora en verdad había deseado que Ryan le dijera que solo le importaba ella.

No la interesada de Sarah.

Oh si, Flora podía ver qué Ryan se sentía  incomodo al lado de Sarah.

Sus fríos besos lo delataban.

Flora nunca antes se había sentido así como ahora.

Ella podía decir con certeza que estaba enamorada de Ryan.

"Porque siempre me gusta el chico que no puedo conseguir?"

Suspiró decepcionada y presionó el botón de ascensor para tomar salir del edificio y conseguir un taxi para dirigirse a su casa.

Ryan debatía si debía de ir por Flora o no.

Emily no lo quería.

Ryan no quería a Sarah.

Flora lo atraía y demasiado.

Flora descendió del ascensor en la planta baja caminando sin fijarse en nada en específico.

Por eso se asustó cuando se dió cuenta de que ya había oscurecido afuera.

Solo se apreciaban unos pocos autos afuera del edificio.

"Ojalá consiga un taxi rápido."

Penso ella.

Alguien llegó corriendo detrás de ella y la abrazó fuerte.

"No te vayas."

"Quédate conmigo,por favor."

Dijeron a sus espaldas.

"Ryan!"

Gritó Flora.

Ryan la puso frente a Él y Flora pudo notar que Él respiraba rápido y se le veían algunas gotas de sudor.

Gotas que se habían formado por haber bajado corriendo las escaleras de servicio.

Flora lo vió a los ojos y lo tomó de la mano para dirigirlo al auto de Ryan.

"Vamos a tu casa o a la a mía Ryan?"

"Porque, aquí, no podemos quedarnos Ryan."

Dijo con seguridad Flora.

Ryan se quedó pasmado un segundo.

Sin decir una palabra abrió la puerta del pasajero de su auto para que Flora se sentara.

Ryan camino al lado del conductor y después de sentarse encendió el auto para dirigirse a su casa.

Ella estaba ahí y Él quería estar con ella.

Ryan ya no quería preocuparse por el que dirán.

Quería ser sincero con Él por una vez en su vida.

Y está vez no quería volver  a perder a alguien que quería por miedo, tal como le había pasado con Emily.

La pantalla del Karaoke mostraba las palabras en español de su canción favorita y Emily las leía mientras cantaba.

"Ni siquiera yo entiendo mis propios sentimientos."

"Me gustas?"

"Te extraño?"

"Vienes a mi corazón y luego vuelves a irte."

De pronto algo en su corazón se agitó y pensó en Edward.

No lo extrañaba cuando era malo con ella pero...

Extrañaba verlo.

Ella no entendía que sentía por Él.

Sus palabras le hacían tanto daño.

Pero le gustaba ese sentido de posesión que tenía sobre ella.

A Emily le gustaba estar con Él cuando estaban en su departamento solo ellos dos.

Recordaba ese día que estuvieron juntos.

Casi parecía que le estaba haciendo el amor.

Dorian se acomodaba el traje mirandose al espejo en esa habitación.

Se sentía completamente satisfecho del sexo duro y rápido que había tenido con esa chica.

Salió de la habitación  dejando a la chica recostada en la cama.

"Dorian, llámame!"

Le pidió la chica.

Dorian solo le guiño el ojo y la chica se recostó extasiada del delicioso sexo que había tenido con ese hombre.

Tocando la puerta, Dorian entró, de nuevo a la cabina de Karaoke donde una Emily feliz lo recibió.

Dorian sonrió feliz de ver qué Emily no sospechó nada de su tardanza.

Dorian observó que ella se había terminado todo el jugo de uva.

"Perfecto, todo es simplemente perfecto."

"Y justo en el tiempo indicado."

Pensó Dorian.

Mirando con mucha atención a Emily se preparó mentalmente para su tarea a realizar.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.