El Prohibido Amor de un CEO La mañana del sabado

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela La mañana del sabado de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO La mañana del sabado, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En La mañana del sabado, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Prohibido Amor de un CEO La mañana del sabado del autor Liliana Situ en readerexp.com

Emily descansaba sentada en el regazo de Dorian y Él acariciaba su suave cabello mientras la besaba.

Su cabello de la bella jovencita olía a fresas y su piel era muy suave.

Dorian había llegado muy temprano al departamento de Emily.

Había comprado el desayuno para Maggie, Emily y para Él.

Maggie después de acompañarlos en el desayuno fingió haber olvidado algo en su oficina.

A toda prisa se arregló y tomó sus cosas para salir del departamento.

Quería darles un tiempo a solas, pues ella aprobaba a Dorian.

Y quería que Emily fuera feliz otra vez.

"Dorian, no me mires..."

"Debo verme muy desaliñada.."

"Ni siquiera me he quitado la pijama."

Dijo Emily bajando la mirada apenada pues Dorian había llegado a las 7 de la mañana.

"Te ves hermosa así Emily."

"No quisieras que fueramos a tu cama a destenderla más?"

Insinuó Dorian.

"Dorian!"

"Que malo eres."

Emily le dio un golpe juguetón en su brazo fingiendo molestia.

"Jajajaja no te asustes Emily!"

"Tendremos intimidad cuando tú lo decidas Emily."

"Yo esperaré por ti pacientemente."

Dorian habló mirándola tiernamente.

Sin embargo las cálidas manos de Dorian comenzaron a acariciarla debajo de su pijama.

Emily sintió sus grandes manos en su vientre y después en su espalda...

Cerró los ojos apoyada en su pecho.

La respiración de ambos se agitó.

"No... Dorian..."

"Aún no,por favor..."

Rogó Emily con voz temblorosa reuniendo toda la fuerza de voluntad que tuvo.

Ella no sabía si se podría contener.

"Te deseo Emily..."

"Ambos somos adultos y te prometo que te cuidaré..."

"No te haré daño."

Trato de convencerla Dorian con una voz encantadora.

"Por favor Dorian..."

Suplico Emily.

"Aahh...está bien Emily."

Algo frustrado Dorian se puso de pie.

Caminó hasta la mochila que había traído consigo.

También había llevado consigo en un porta trajes el disfraz que usaría para la fiesta de la empresa de Emily más tarde.

"Toma, los compré para ti, espero te gusten."

Dorian le extendió una cajita a Emily.

Dentro de ella habían unos pupilentes azules.

"Gracias Dorian!"

"Con ellos complementare mi disfraz!"

Agradeció emocionada Emily.

"Si, a qué hora nos vamos de aquí Emily?"

El tono de voz de Dorian era de enfadó.

Emily se acercó a Él para intentar animarlo.

"Perdoname Dorian, no te enojes conmigo..."

"Es solo que yo..."

"Bueno quiero esperar un poco más para conocerte un poco más."

"Eso está mal?"

Preguntó la niña intentando que Dorian la mirará a los ojos.

Dorian iba a contestarle, pero una llamada del número que ya conocía sonó en su celular.

"Emily, debo contestar."

"Estaré en el pasillo afuera mientras tú te cambias de acuerdo?"

El chico habló mientras salía del departamento de Emily.

"Si, Dorian, está bien."

Emily se sintió algo culpable.

Pero es que ella aún no quería hacer algo tan íntimo con Él.

En ese momento recordó a Edward y sus amenazantes palabras hicieron que un escalofrío recorriera su espalda.

Sintió como si le estuviera siendo "infiel" a Edward.

"Que tontería."

Pensó la niña

Y cantando su canción favorita de K-Pop comenzó a cambiarse de ropa.

"Soy Dorian."

Dorian contestó la llamada.

"La mitad del dinero ha sido depositado a tu cuenta, puedes revisarlo."

La voz masculina contestó.

"La otra mitad se te dará mañana en persona en el lugar que ya conoces."

"De acuerdo."

Contestó Dorian.

"Si no haces lo que acordamos retiraré todo el dinero y te mataré junto con tu hermano."

Amenazó la voz masculina.

"Lo sé, no se preocupe, cumpliré."

Dorian colgó.

Guardó ese horrible celular en su bolsillo.

Él tocó la puerta le avisó a Emily que iría rápido al banco ya que tenía que revisar un deposito.

Le dijo que regresaría en dos horas.

Emily contestó que estaba bien y Dorian se fue corriendo al banco

Con ese tiempo antes, Emily visitó a su padre en el hospital.

Ella se sorprendió que la salud de su padre, David había mejorando mucho.

Las enfermeras le informaron a Emily que su padre había estado siguiendo todos los procedimientos al pie de la letra y comía bien.

La operación sería fijada en un par de semanas más.

Emily le contó de la fiesta de disfraces en la nueva sucursal de diseño.

David le pidió que se divirtiera mucho y la felicito por ahora estar trabajando en lo que ella realmente era buena y lo que le gustaba.

De regreso a su departamento, Emily iba muy feliz con sus audífonos escuchando música, pero sintió que alguien la seguía.

Por más que ella observó ansiosa por todos lados si había algún auto o alguna persona con actitud extraña.

Pero no pudo ver a nadie y prefirió apresurar el paso hacia su departamento.

Edward en el gimnasio golpeaba un saco de box para prepararse para esa noche.

No le había avisado a Carl que había regresado, ni a nadie.

Aún estaba enojado porque le habían dicho que Emily tenía un "novio."

Edward quería destriparlo con sus propias manos.

Y a esa infiel  de Emily encerrarla en algún departamento suyo para que solo Él pudiera verla y tenerla en su cama.

Además, Edward había visto que ese tal Dorian la había casi violado...

Golpeó con más fuerza el saco con su puño.

Revisó su celular de última generación y buscó la canción que  traía dándole vueltas en la cabeza.

Cuando estuvo en la terapia con Lía, la escuchó, pues Sten y Lía eran muy aficionados a los juegos en línea.

Alcanzó a escuchar algunas estrofas en inglés y le parecía adecuadas las letras para lo que se preparaba a hacer.

"Se llama The Howling, de Whitin Temptation..."

"Lía, no solo tienes influencia sobre  Sten."

"Ahora también me influenciaste a mi."

Pensó Edward.

"Hummm interesante..."

"Esta música me incita a  golpear con más ganas a alguien..."

"Es muy adecuada para mi ánimo de matar traidores."

Un vídeo llegó a su chat.

En ese  vídeo se podía apreciar a su antigua espía muerta.

"Estúpida."

Pensó Edward.

Buscó en su mente a quien podría entrenar para ser su espía personalizado.

Ryan tenía formados a todos los empleados de oficinas frente Él.

En voz autoritaria los interrogaba acerca del asunto de la hoja sospechosa.

Ninguno de sus empleados nunca  había visto tan furioso su jefe desde que los había contratado.

Al ni obtener las respuestas que quería escuchar Ryan les pidió que firmarán sus renuncias.

No quería darles otra oportunidad ya que sentía que todos ellos estaban en su contra.

Claro que les dió  con sus respectivas liquidaciones de ley.

Flora estaba con Ryan y tomaba nota de todo lo que ocurría.

Sarah aún todavía permanecía hospitalizada.

Así que por el momento Flora fungía como asistente personal de Ryan.

"Flora, pide a recursos humanos que comience la búsqueda de talento que sea más fiel a la empresa."

"Así lo haré Ryan."

"Pero tú estás bien?"

Inquirió Flora al verlo tan molesto.

"Si Flora, gracias por preguntar."

Fue la respuesta de parte de Ryan.

Flora le dió una sonrisa algo resignada y salió de su oficina.

"Flora! Flora!"

"Espera!"

"Ryan que pasa?"

"Ocurrió algo mal de nuevo?"

"mmmhhh...."

Flora había entrado deprisa a la oficina de Ryan.

Tenía miedo de que de nuevo algo extraño pasará debido a todo lo que había ocurrido.

Flora nunca espero que cuando su mano empujó la puerta Ryan la abrazó hacia Él para besarla.

Ryan actuaba por impulso y la necesidad de refugiarse en ella en ese momento tan estresante para Él.

Flora no pudo resistirse.

"Perdona, perdoname Flora..."

Dijo jadeante Ryan cuando se separaron sin dejar de abrazarse.

"Yo lo necesitaba."

Declaro Ryan acariciando la pequeña carita de Flora.

Ella trataba de  tranquilizar su corazón palpitante.

"Besas tan bien Ryan."

Flora lo abrazó pensando esto.

Ambos quedaron en silencio de pie abrazados fuertemente, con los ojos cerrados en medio de la oficina.

Ninguno sabía que estaba pasando con los sentimientos del otro...

Solo sabían que esos besos robados les sabían a gloria.

"Ryan...ya debo irme a recursos humanos."

Flora intentó separarse de los brazos de Ryan.

Pero Él la abrazó apretándola a su cuerpo.

"Aún no Flora, por favor..."

"Déjame estar así contigo un momento más."

Rogó Ryan en voz baja.

"Tengo miedo de enamorarme de ti Ryan..."

"Tu ya estas saliendo con Sarah."

"Temo que no mi amor no sea correspondido...."

Pensó Flora quien trataba de contener en sus ojos las lágrimas que estaban a punto de caer.

"Yo tampoco se que me pasa..."

"La razón me dice que no está bien lo que hago por Sarah."

Ryan habló dándole besitos en la  frente de Flora.

"Pero no puedo evitarlo Flora, y simplemente no puedo evitarlo."

Declaro Ryan suspirando.

"Ryan te  comprendo."

"Los dos podemos....mmhhhh..."

Se fundieron en un beso urgente y una lágrima silenciosa rodó por la mejilla de Flora.

Ryan con su gran mano la limpió sin dejar de besarla.

Maggie estaba con su novio platicando emocionada de que iba a entrevistar a James y verlo en persona.

En fotografías se veía muy guapo y joven.

Se mostraba profesional frente a su novio pero por dentro parecía una colegiala que conocería a su Idol favorito.

"Tienes todo lo que necesitas?"

Preguntó Brian, el novio de Maggie.

"Así es mi amor!"

"Mi libreta con las preguntas elegidas, mi grabadora de mano, pluma..."

"Me veo bien?"

Su novio alzando las cejas la vió y preguntó desconfiado.

"De verdad solo vas a hacerle una entrevista a ese pintor, Maggie?"

"Si, así es mi amor, no te enceles!"

"Tú sabes que eres el único en mi corazón Brian."

"Huuummmm...."

Murmuró él novio de Maggie algo incrédulo.

Maggie le dió un gran beso y arrancó su auto para poder llegar un poco antes a la oficina de James.

El disfraz de la jefa de Emily era de Alicia en el País de las maravillas.

Edward había pedido un disfraz con máscara y le habían enviado uno de una serie nueva y popular de Netflix.

Un overol rojo con cierres falsos y una capucha más una máscara fue lo que encontró dentro de la caja de cartón de paquetería.

La máscara de plástico se asemejaba bastante a la cara del pintor español Salvador Dalí con esos bigotes largos.

Edward se lo probó y le quedaba perfecto.

Ocultaba todos sus rasgos e incluso traía guantes negros.

"Vaya...está es una buena idea."

Pensó cuando se vió en el espejo.

"Listos los preparativos para la noche."

"Creo que descansaré porque no creo poder dormir por la noche."

Se dijo a su mismo Edward.

"Emily... pronto serás mía de nuevo."

Un mensaje de texto de su padre lo sacó de sus pensamientos.

El mensaje le recordaba que debía de ir a casa de los Long pues su padre, Joseph Situ iría también.

Sin muchos ánimos Edward se vistió de traje y manejó su propio auto hasta llegar a la villa de los Long.

Su Alfa Romeo plateado  de Edward le gustaba mucho, pues era llamativo y elegante.

Manejando atento al tráfico, Edward seguía pensando en todo lo que tenía que hacer por la noche.

La jefa de Emily junto con Carl habían llegado temprano a la sucursal y supervisaban los últimos detalles.

En la villa de Carl, Lucy elegia su disfraz.

Carl le había llevado una selección de ellos, todos tenían máscara.

No podía darse el lujo de mostrar su cara...

Pensando en que era una muerta viviente buscó si habría algún disfraz de Halloween con máscara.

Un vestido de tutú blanco algo ensangrentado con una máscara con unas grandes X en cada ojo que brillaban con luces de neón le llamo la atención.

La máscara tenía también la boca cosida y se veía bastante perturbadora.

Al estar sola se lo probó y se miró al espejo.

Además traía un frasco de sangre falsa.

"Muy adecuado para la ocasión."

"Emily, nos veremos pronto..."

"Edward mi amor te veré a ti mas pronto de lo que esperas."

Pensó Lucy.

Carl y Lucy sabían que Edward había regresado a al ciudad y que asistiría de incógnito a la fiesta.

"Padre, señor Long, señorita Shirley."

Edward saludó muy cortesmente a los presentes en la villa cuando entró a la casa de la familia Long.

Shirley corrió a abrazarlo y ambos padres sonrieron por el gesto de la chica.

"Veo que tu hija y mi hijo se llevan bien Joseph."

Comentó el padre de Shirley al observarlos juntos.

"Espero que tú muchacho anuncie pronto el compromiso con Shirley."

Dijo con autoridad el señor Long.

"Así lo hará amigo, así lo hará muy pronto."

"Yo mismo me encargaré de que eso suceda antes de lo esperado amigo."

Dijo con confianza Joseph Situ.

"Pasen al comedor, la cena está lista." Pidió el padre de Shirley.

Él y su hija se adelantaron al comedor.

"Dennos un segundo, iremos enseguida."

Pidió Joseph quien se quedo de pie frente a Edward.

"Padre."

Dijo Edward mirandolo con recelo.

"A qué juegas mocoso?"

Cuestionó su padre.

"No juego padre, tuve algo que hacer."

Respondió Edward.

"Crees que soy estúpido Edward?"

"Tus asuntos no me interesan, ni tus mujeres."

"Pero quiero que te cases con Shirley lo antes posible."

"Anuncia en este momento el compromiso con ella."

Ordenó Joseph a su hijo.

"Padre, ahora no puedo en verdad."

"Tonterías! Harás lo que yo digo muchacho tonto!"

"No debes cuestionar mis órdenes hacía ti."

Dijo Joseph terminante, quien al entrar al comedor dibujó una gran sonrisa en su rostro frente a los Long.

Edward estaba más que molesto con su padre, quien más parecía su enemigo que su padre.

Nunca lo había querido ya que siempre le recordaba que por su culpa, su madre había muerto.

Y también le decía que por su culpa había pedido al gran amor de su vida.

No hubo día en que el pequeño Edward no fuera bombardeado con esas recriminaciones de su parte el poco tiempo que convivían juntos.

Edward se crío casi solo con la servidumbre.

Y después de ser secuestrado, aprendió de la crueldad del mundo y de su propio padre, quien solo veía por sus intereses monetarios.

Disimulando lo más posible entró al comedor y tomó la mano de Shirley quien encantada le dió un beso en la mejilla y lo sentó al lado de ella.

"Todo listo?"

Preguntó Carl por celular.

"Si mi amor, ya tengo el disfraz perfecto."

Respondió Lucy coqueta.

"Enviame una foto, quiero verte Lucy."

Carl observó el celular con atención.

"Es más que adecuado!"

"Y no se ven tus facciones, pero usa pupilentes negros para que oculten por completo tus ojos Lucy."

Ordenó Carl.

"De acuerdo, esperaré el auto más tarde."

Dijo Lucy con desenfado.

"Claro, en unas horas lo enviaré."

"Maquíllate bien nena, erás la sensación."

"Estás seguro que irá?"

Preguntó Lucy.

"Si, todos vendrán."

"Con el que quieres saldar cuentas con ellos."

Respondió Carl.

"Será interesante."

Pensó Lucy.

"No olvides tu característico perfume Lucy."

"No lo haré, hasta más tarde mi amor."

Carl colgó y volvió a disfrutar de su comida tranquilamente en un reservado de un lujoso restaurante, solo para Él.

El traje de anonymous al lado de Él esperaba para ser usado por la noche.

Dorian insertó nervioso su tarjeta de nuevo en el cajero y la cantidad que le mostró la pantalla casi lo hace brincar de alegría.

"Hermano, pronto te sacaré de ahí!"

Pensó Dorian sintiendo un alivio profundo.

Emily con cuidado se ponía los lentes de contacto en sus ojos, pero le estaba costando trabajo.

Miró su reloj y casi era hora de que ella se fuera a la fiesta pues debía llegar antes.

"Dorian aún no vuelve..."

"Debería llamarlo?"

Se preguntó indecisa Emily.

"Si, eso haré."

"Porque un chico como Él tendrá ese celular tan viejo y desactualizado?"

Cuando iba a marcarle a Dorian, Emily escuchó golpes en la puerta de su departamento.

"Perdona Emily, había mucha gente, pero ya regresé..."

"Wow luces tan hermosa Emily!"

Dorian la admiro de pies a cabeza.

"Gracias Dorian!"

"Aún me falta un pupilente

pero, tu no estás cambiado aún."

Le reprochó Emily al verlo sin su disfraz.

"No te preocupes Emily, me cambiaré enseguida."

"Puedo usar tu baño?"

Preguntó Dorian entrando al departamento.

"Si, claro, adelante."

Dándole un beso a Emily, Dorian entró rápido al baño.

"Emily..."

"Discúlpame por lo que haré más tarde."

Pensó Dorian con un raro sentimiento de culpa.

"Señor Long, quiero pedirle un momento de su atención."

Habló Edward.

"Te escucho muchacho."

"Señor Long, quiero pedirle la mano de su hija, la Señorita Shirley en matrimonio."

Dijo Edward mirando con ojos amorosos a Shirley.

Shirley ahogó un grito de alegría con sus dos manos.

"Me parece bien Edward."

"Fijemos la fecha de la boda en la sala, pasemos por favor."

Los dos hombres mayores caminaron juntos charlando y riendo, pensando en cuantos nietos tendrían.

"Sabía que harías lo correcto."

Dijo Shirley triunfante.

"Estás dentro de una farsa querida, ahora será a mi modo el juego."

Respondió mordaz Edward.

"No quieras pasarte de la raya Edward."

"No soy una pobre estúpida que puedas dejar varada en un hotel lleno de reporteros para humillarla."

Amenazó Shirley.

"CALLATE...eso no es de tu incumbencia."

Edward se enojo por su comentario.

"Hummm...ya lo veremos."

"Por lo mientras no quiero verte cerca de esa puta, comprendes Edward?"

"Ahora vamos nos esperan nuestros padres."

"Pero sonríe!"

"Actúa como si estuvieras feliz querido..."

Dijo Shirley tomando su brazo y llevándolo a la enorme sala.

Sus padres ya estaban sentados en los mullidos sillones y ellos fingieron ser una pareja de novios muy enamorada.

Edward miró la hora en su caro reloj.

Ya era hora de ponerse en marcha.

Fingió que se le había presentado  una emergencia en su empresa se retiró.

Casi era hora de la fiesta de disfraces y debía estar bien preparado.

La fiesta prometía ser muy interesante para Él...

Y para otras dos personas más.

Una de ellas moriría por su propia mano y quería ver cuando la luz de esos imbéciles ojos se escapaba.

Y la otra persona sufriría un castigo adecuado a sus infieles acciones.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.