El Prohibido Amor de un CEO Mi Bebé. Segunda parte

sprite

Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Mi Bebé. Segunda parte de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO Mi Bebé. Segunda parte, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Mi Bebé. Segunda parte, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Prohibido Amor de un CEO Mi Bebé. Segunda parte del autor Liliana Situ en readerexp.com

Ahora no solo Flora era atendida dentro de un cubículo de urgencias.

Lily, la madre de Flora lloraba en silencio.

David la abrazaba consolandola.

Dániel caminaba nervioso de lado a lado del pasillo.

Ryan mal sentado movía muy rápido su rodilla.

El chico tenía algunos puntos de sutura sobre la ceja.

Las enfermeras se había deleitado curando su bella cara sin que Ryan se quejara.

"Chicos, tranquilos...todo saldrá bien."

Comentó David tratando de calmarlos a los dos.

Ambos se sentaron resignados a esperar noticias.

Emily fue la primera en salir recuperada un poco de la impresión, pero no sé encontraba del todo bien.

Dániel como si tuviera un resorte en el asiento se levantó y corrió hacia ella para abrazarla y besarla.

"Me diste un susto de muerte."

Reprochó Daniel a Emily.

Ella lo miró con ojos de agradecimiento, puso su manita sobre la mejilla del chico y sonrió levemente.

Con ella en sus brazos, Dániel pudo respirar libremente y hasta volvió a sentir hambre.

Pero Ryan estaba más preocupado pues nadie había salido a decirle nada de su esposa e hijo nonato.

Un doctor salió, quitándose el cubrebocas y preguntó.

"Familiares de Flora Mu?"

Todos de acercaron al médico rodeandolo.

"Ya pueden pasar a ver a la paciente."

"Por favor denle mucha comprensión y amor."

"No pudimos salvar al bebé."

"Pero no fue debido a la caída que ella nos dijo que sufrió hoy."

"El bebé presentó una complicación."

"Ya habia falleció unos días atrás."

Cómo si hubieran recibido una cubetada de agua helada, todos se sintieron mal por Flora y Ryan.

Ryan sintió un aguijón clavándose en su estómago, corazón y mente.

Estaba entre furioso y devastado mentalmente, cansado, frustrado.

Está vez no podía echarle la culpa de todo a Edward.

Emily se acercó al doctor para preguntarle.

"Pero doctor, mi hermana se hacía chequeos casi cada semana desde que supo que estaba embarazada."

"El bebé y ella estaba sanos."

Comentó la niña tratando de hacer que el doctor dijera que estaban bien los dos.

Que solo era una sádica broma por parte del doctor.

"Quisiera decirles lo contrario pero no es así y lo lamentamos."

"Encontraremos a su obstetra y averiguaremos porque no le informó a la señora Flora."

"Es una negligencia que pudo haberle costado la vida."

Aseveró el doctor.

David y Lily se acercaron al médico para preguntar el nombre del obstetra y proceder contra él.

Ray y Amely, padres de Ryan llegaron justo cuando el doctor les informaba de la perdida del bebé.

Ray apretó los puños dispuesto a proceder contra Edward por esta última ultranza contra los Mu.

Ryan reunió todas sus fuerzas y tanto él como Emily tomados del brazo como cuñados entraron a la habitación de Flora donde ella estaba inusualmente tranquila.

Ryan quien hasta ese momento se había mantenido impasible y ecuánime se derrumbó.

Sentándose a su lado las lágrimas caían silenciosamente de sus ojos al verla postrada en la cama aunque fuera con una expresión tranquila.

Tanto Emily como Flora lo abrazaron.

Los tres se desahogaron.

Ryan rodeó con sus brazos la cintura de emily, recargando su cabeza en su costado y tenía la mano de Flora entre sus manos.

El chico jamás había sentido esta clase de dolor...

Flora le acarició la cara con ternura.

Ryan besó la mano de su esposa antes de recostarse suavemente sobre su brazo.

Flora le susurró.

"Está bien mi amor, está bien."

"El bebé debía irse."

"Está bien."

"Él se despidió de mi."

"No estoy triste, yo comprendí."

Las palabras de Flora solo lograron hacer llorar mas a Ryan.

"Aún estoy viva."

"El doctor dijo que afortunadamente puedo tener más bebés en el futuro."

"Tal vez no en el próximo año pero si después."

"No llores más mi amado esposo."

Las palabras de Flora sirvieron de un ligero bálsamo para los oídos de Ryan.

Además, Ryan sentía mejor al verla a su esposa tan fuerte y segura después de ese trauma.

Emily salió de la habitación dejándolos solos al ver que comenzaban a hacerse cariñitos y darse besos.

Dániel la esperaba en la puerta.

Le puso su saco para abrigarla.

"Dónde están todos?"

Preguntó Emily al ver que solo estaba él esperándola.

"Se fueron al salón de eventos a ver si todavía seguía ese hombre tirado ahí o si ya se había marchado."

Respondió Dániel.

"Todos estan muy molestos."

"Emily, jamás te había visto tan molesta con nadie antes."

Comentó Dániel dándole a sus palabras un toque de duda.

Por dentro el chico estaba tan orgulloso de ella por haberle gritado y golpeado al patán Edward.

"Pero aún me falta lo que yo le haré, te vengaré princesa."

Pensó Dániel mientras llevaba a Emily al auto para llevarla a su departamento con él.

Otra vez sería el novio perfecto y casto para ella debido a esta tragedia.

Edward había fingido estar noqueado para que Ryan terminara la pelea.

Le había dado buena batalla, jamás espero eso de él.

Pudo ver a Emily pálida, con las manos ensangrentadas.

Se levantó del suelo y marcó un número en el hospital.

"Tómale la prueba ahora y avisame que pasa con el bebé."

Pidió a su infiltrado, pues su pequeña espía por alguna razón desconocida había desaparecido de la faz de la tierra.

Edward sabía que presentarse en la boda era muy riesgoso y peligroso sobre todo para él.

Pero había hecho tantas cosas infames a escondidas a la familia Mu, por vengar el recuerdo de Lucy.

Por eso quería asumir frente a frente de toda la familia las consecuencias de sus desdeñables actos.

Les devolvía la pequeña empresa de su padre junto con su villa que había adquirido cuando no valía casi nada.

La había renovado cuando estaba confundido y sentía algo por Emily.

Quería sorprenderla y decirle que la villa era suya.

Que su padre podría regresar a vivir ahí junto con ella.

Pero por diferentes razones no pudo...

Más bien no encontró el momento adecuado, por lo que ahora quería ofrecerla como una ofrenda de paz.

También iba preparado para cualquier enfrentamiento inevitable con Ryan.

Debido a eso le había pedido a Carl que lo acompañará en caso de que las cosas se descontrolaran demasiado.

Así, Carl protegeria y alejara a Lucy de ese lugar.

Arregló a dos de sus guardaespaldas para preservar el orden un poco y los otros dos para proteger a Carl y Lucy.

Pero lo que no previó y lo estaba matando de celos fue ver a Emily muy íntima con ese hombre.

Hombre al cuál Edward consideraba inferior a él.

Aunque era algo, apuesto y parecía tener buen físico, no era el hombre adecuado para ella.

Las palabras que Emily dijo le dolieron como pequeñas agujas que penetraron sus oídos y el odio en  mirada...

Ya no había nada de amor por él en sus ojos.

Ya no había rastros de esos ojos cristalinos que sonreían al verlo cuando se fueron de vacaciones.

Ya no había nada de amor en ellos como cuando fingieron casarse al atardecer del mar.

"Así es mejor."

"Yo tengo a mi Lucy, ella es especial para mí."

"Ella es mi felicidad."

Murmuró Edward  levantándose del suelo después de esperar a que todos se fueran.

Los guardaespaldas lo ayudaron.

"Ese Ryan si que pelea bien."

Comentó Edward tocándose los costados y limpiandose la sangre de la boca y cejas.

Dejó el sobre con los papeles que quería darles y abandonó el salón viendo el desastre.

Sin remordimiento algunos, Edward se marchó del lugar.

Carl y Lucy se fueron al departamento y ordenaron que uno de los guardaespaldas que se habían quedado con Edward les llamará cuando todo se calmara.

Ambos habían tenido una gratificante sesión de sexo desenfrenado y duro.

Carl quería castigar a Lucy por los besos que le habia dado a Edward.

"No te enojes mi amor."

"Es por un propósito que hago esto."

Comentó de forma melosa Lucy.

"Ya no siento nada por él, de verdad."

Lucy dibuja con su dedo círculos sobre el fuerte pecho de Carl.

"Lo sé delicia, lo sé."

"Pero si fuera yo, no sentirás celos y desconfianza?"

Preguntó Carl molesto.

Él ya planeaba como vengarse de ella.

Lucy lo besó.

Carl supo que tenía que tener cuidado de ahora en adelante con ella y no contarle más detalles específicos de sus planes y de la empresa.

Si bien Carl quería estar con Lucy,  poseerla cuando quisiera y en el lugar que quisiera...

Ahora Carl ya no sentía esa ligera confianza en Lucy.

Edward esperaba la confirmación del infiltrado en el hospital, cuando una llamada de Paúl lo sacó de su mente.

"Eres un verdadero hijo de puta Edward."

Recriminó furioso Paul.

"Te avisé que habían matado a John y su familia y que hoy sería el entierro."

"Ni siquiera tuviste el detalle de enviar flores con alguno de tus ayudantes."

"Sabías que asesinaron a su esposa y niña frente a mi?"

Cuestionó enfadado Paul.

"Edward ahora que Lucy apareció de nuevo, volverás a retirarte?"

"Lo digo para saber si debo tomar las riendas de nuevo y comenzar el proceso de reclutamiento de un nuevo hacker."

Edward escuchaba lo que su amigo decia.

Parecía que todo iba de mal en peor!

Cuando de había todo a la mierda de forma tan descomunal?

Edward frotaba con su mano su adolorida frente mientras responde.

"Paul, tu sabes que Lucy es el amor de mi vida."

"Ell regresó."

"En todo este tiempo no pensé más que en ella."

"Tú me conoces."

Respondió sinceramente Edward.

"En este momento estoy en medio de varios asuntos por resolver."

"Por lo que considero que seria buena idea lo que tú mencionas."

"Cuida de Daniel black."

"Hasta que lo resuelva todo lo que me está molestando no seré buena ayuda para los Black."

Declaró Edward dejandole las riendas de todo a Paul.

"Edward, se que me crees autosuficiente pero en este momento estoy indispuesto."

"Máscara de bronce luchó contra mi y casi me mata..."

"Comprendes lo que te estoy diciendo?"

"Edward, se que nunca te haz preocupado por mi pero..."

"Pero sería bueno que te cuidaras un poco más y a tu Lucy..."

La voz de Paul sonaba preocupada

"Me hizo una advertencia."

"Dijo que pronto retaría a otro Black."

"Cuídate."

Paul colgó.

Una bella enfermera entró a la habitación de Edward.

Él sonrió porque aparte de curarle las heridas, ella besaba muy bien.

Y lo atendía de diferente forma.

Después de ser atendido, Edward subió a su auto.

Le ordenó al chófer que fueran a casa de su abuela.

Tenía que intentar hablar con ella y mediar el asunto de Lucy.

Una cosa si tenía segura Edward.

Está vez no importaba que dijera su abuela, no dejaría a Lucy bajo ninguna amenaza.

La abuela Situ lo dejó entrar a la villa después de casi una hora esperando afuera en el coche.

Cuando Edward entró, la abuela lo miró de reojo antes de cuestionar.

"Tu maldita arpía no viene contigo?"

Edward sonrió ante el comentario de su abuela.

Él trató de acercarse a ella pero tanto Tim como otro nuevo ayudante se interpusieron en su camino.

Ellos le impidieron el paso hasta la abuela Situ.

"Abuela, se que estás molesta y no entiendo porque no te gusta Lucy."

"Pero le debo demasiado."

"Con ella seré feliz, con ella está mi felicidad."

Las palabras de Edward no sorprendieron a la abuela pero le dieron algo de esperanza para poder regresar a la cordura a su tonto nieto.

"Felicidad, no amor."

Pensó la abuela Situ.

Entonces, algo se le ocurrió.

"Está bien, la verdad es que no soporto a tu noviecita."

"Algo en ella no acaba de gustarme."

"Siento que ella es demasiado artificial, como si fingiera todo el tiempo."

Declaró la abuela Situ.

"Cómo sabes, tu primo Carl será el presidente emergente pues yo te estoy relevando de tu cargo como Matriarca de la familia Situ."

"Tienes restringido el acceso a los castillos de Dinamarca y todas las propiedades de la familia aquí y allá."

"Solo te dejaré Golden Osmanthus para vivir."

"Si aún así tú adorada Lucy te ama a ti y no tu dinero y apellido, hablaremos de aceptarla..."

El semblante de la abuela Situ es burlón en este punto.

"Puedo apostar contigo en este momento algo."

Edward se sorprendió por las palabras de su abuela.

"Apuesto el castillo de Dinamarca a la orilla del mar que ella solo ha está contigo solamente por dinero."

Aseguró la abuela.

Tim le sirvió una taza de té a la abuela con la receta de Emily.

Edward olió el aromático té.

Ese aroma le hizo recordar la primera vez que Emily le sirvió té en su departamento vestida de sirvienta sexy...

Una ligera sonrisa se mostró en los labios de Edward.

La abuela no le hizo caso, ni tampoco le pregunto el porque estaba tan golpeado y sucio.

Edward incluso tenía rastros de sangre seca en su rostro.

Por una vez en ese tiempo sentía que  Edward se merecía esa paliza.

Y como diez más por ser tan estúpido y volverse idiota por esa bruja Lucy.

"Hecha la apuesta, la cual estoy segura de ganar tengo algo más que decirte.'

"Lo cual ya no te decepcionará."

"Emily nunca estuvo embarazada."

Esa revelación dejó un segundo desconcertado a Edward.

"La que estaba embarazada era Flora pero hoy perdió al bebé."

"Felicidades nieto mío!"

Aplaudió la abuela de forma burlona hacía Edward.

"Ahora sí eres todo un bastardo en mayúsculas y con luces de neón."

"Ahora vete, sal de mi vista, no quiero verte."

Ordenó la abuela evitando ver a su estúpido nieto

Edward se levantó con cara sería y se fue con paso firme.

Cuál revelación le había dolido más?

Que lucy lo quisiera solo por dinero?

O que Emily no estuviera embarazada de su hijo?

Antes de que Lucy regresará a su vida, Edward se había imaginado una vida más o menos estable al lado de Emily y del bebé.

Tal vez hasta había considerado casarse con ella y hacerla muy feliz.

Pero ahora era una especie de dolor con alivio que ella no hubiera estado embarazada, aunque...

El auto de Edward se dirigió a Golden Osmanthus.

No tenía ningun otro lugar a donde ir.

Cuando llegó a su departamento, Edward llamó a Carl.

Pidió verlo en Golden Osmanthus para tratar asuntos, Carl respondió que iría enseguida.

"Lo ves delicia, hasta él me avisó que ya viene."

"Vístete ahora y luce triste por él."

Comentó Carl besandole la frente a la chica.

Levantándose de la cama, Carl se dispuso a vestirse.

Paul suspiró después de colgarle a Edward.

Poco le había faltado para mandarlo a la mierda por su falta de tacto con uno de sus amigos, porque así se consideraban.

O eso había creído.

Daniel Black estaba furioso con Edward porque ni siquiera se había dignado a enviar condolencias y flores por el fallecimiento de John y su familia.

Daniel Black decidió castigar a Edward negandole sus servicios la próxima que le hablara por una emergencia.

Comenzó el proceso de selección del reemplazo de John pero Paul era franco.

Cómo podrían tener un repuesto de su amigo y compañero de tantas misiones?

Tommy captó la convocatoria y sin dudarlo mandó su solicitud.

Además hackeo el celular de Paúl enviando mil fotos de su currículum.

Una mano femenina abrazó a Tommy por detrás.

Teresse se puso al lado del chico.

"Ella está despierta."

"Quiere hablar contigo pero está muy enojada."

"No sé porque no me mató."

Comentó  la pequeña espía.

Tommy se levantó para ir a ver a Lía.

Cuando abrió la puerta Lía veía por la ventana de espaldas a él.

Sin voltearse ella habló.

"Sabes que esto puede ser lo más romántico o lo más psicópata que alguien haya hecho por mi?"

Volteando la cabeza ligeramente, Lía lo miró.

"Sabes que solo le pertenezco a Sten."

"Sten y yo nos amamos demasiado."

"Si no estoy a su lado, moriré pronto."

"No puedo amar a nadie más, por excelente que sea."

"Jamás podré amar a nadie más."

Declaró Lía.

"No sé si ya te saciaste de mi o no."

"Drogada no pude sentir nada y te agradezco la ropa, muy de mi gusto."

La chica señaló su ropa corta y entallada.

"Por la valentía que tuviste de secuestrarme te haz ganado mi respeto."

"Debo irme ya."

"Me marcho y no puedes detenerme, Tommy."

Lía caminó hacia la puerta.

Cuando la  iba a abrir, la chica observó a Tommy quien no había dicho niguna palabra.

"Y bien?"

"Vas a decirme si te gustó tener sexo conmigo?"

Inquirió Lía.

"Jamás te toque de esa manera aunque no te imaginas cuántas ganas tengo..."

"Pero no de esa manera."

Respondió Tommy.

"Quiero hacerte el amor Lía, contigo bien despierta y consciente."

"Quiero hacerte el amor para que ambos disfrutemos hasta el cansancio."

"Solo te tuve en mis brazos lo más que pude."

"Ese maldito Sten tiene tanta suerte de tenerte."

"Una puta suerte en verdad."

Replicó Tommy abriéndole la puerta.

El chico le extendió a Lía la ropa que ella traía antes.

Su sinceridad y calidez en sus palabras desarmaron a Lía quien hacía mucho tiempo no escuchaba nada dulce de la boca de Sten.

Ella se había acostumbrado a ser la cariñosa, a prodigar amor y a darlo en exceso.

Pero este gesto de este chico la había conmovido.

Lía tomó su celular.

Cuando salía de la casa le dió un rápido y furtivo beso en la boca a Tommy, quien estaba de pie al lado de la puerta principal.

El beso lo sorprendió un segundo, pero extendiendo sus manos atrapó la carita dela niña.

Tommy profundizó el beso.

Uno que por años había anhelado darle ala chica.

Lía se dejó llevar y respondió el beso con pasión.

Pero se separó rápido del chico.

Tomo la bolsa de su ropa, sus cosas y llamó a Sten.

"Mi amor!"

"Pude salir, ven por mi!"

Comentó Lía feliz.

Ella le envío las coordenadas dónde lo esperaba.

Ese beso jamás se repetiría y ahora regresaba a los brazos de su amado Sten.

Emily estaba perdida en los brazos de Dániel en el departamento de Flora y Ryan.

La imagen de Edward y Lucy tomados de la mano la había afectado.

La niña solo quiere estar con Dániel.

"Emily, lamento mucho lo que le ocurrió a tu hermana en su boda."

Lamento Dániel.

"Emily quisiera ayudar también con las demandas contra ese tal Edward."

"Estás de acuerdo con eso?"

Cuestionó el chico con suavidad.

"Sabes Dániel?"

"Él me hizo algo muy malo antes por su sed de venganza."

Respondió Emily.

"Dániel, quiero que se hunda lo más posible."

"Quiero que sufra el mismo dolor que sufrí en esa época."

"Tu no me abandonarás si sabes que..."

Dániel la besó para callarla.

"Tu pasado no me importa."

"Si en algo puedo ayudarte sin duda lo haré."

Las hermosas palabras de Dániel calentaron el corazón herido de Emily.

"Te amo y jamás me alejaré de ti, Emily."

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.