El Prohibido Amor de un CEO Navegar

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Navegar

La novela El Prohibido Amor de un CEO Navegar es muy buena. En Navegar, no podía dejar de leer. He leído bastantes historias de Liliana Situ , pero con el libro El Prohibido Amor de un CEO, todavía tiene mucho regusto por sí mismo. La belleza de la historia Liliana Situ es que, por dolorosa y angustiosa que sea, sigue atrayendo a personas que no pueden darse por vencidas. No es una fantasía color de rosa, que una niña Cenicienta se enamore de un príncipe en un caballo blanco, luego los dos se dan la mano y viven felices para siempre. Pero el amor es una cosa pequeña en un centenar de otras cosas en la vida. Lee la El Prohibido Amor de un CEO novela Navegar en readerexp.com

Edward se levantó de madrugada para poder checar varios datos de sus variadas empresas en su laptop.

Emily dormía exhausta en la cama.

Ella soñaba con algo debido a que movía un poco sus manos y sus pies.

Edward se acercó a ella para arroparla con la ligera sábana.

Realmente Edward se sentía más relajado al estar con Emily.

En especial después de todo lo que había pasado unos días antes.

Estar en ese paraíso escondido con ella era un placer.

El sol comenzaba a salir por el horizonte pintando de amarillo débil el azul verdoso del mar.

Edward salió al balcón a fumar sentandose a disfrutar de la brisa marina.

Unos blancos veleros se alejaban de la costa para adentrarse en aguas profundas.

"Tengo ganas de navegar, hace mucho que no lo hago."

Reflexionó Edward.

Consideró si sería una buena opción llevar un capitán o tal vez Él mismo navegaría solo con Emily.

Se acomodó la laptop en las piernas para trabajar mejor, sacudió las cenizas de su cigarro del teclado para  mandar un mail importante.

No tardó ni 5 segundos cuando su celular sonó.

Él contestó de inmediato, pues ya sabía quién lo llamaba.

"Señor Situ, buenos días."

La directora de rentas de veleros de lujo habló de forma elegante.

"Claro que tenemos el mejor velero a su disposición inmediato."

"Así como un capitán muy capaz para llevarlo a dónde usted guste."

Le informó solicita la directora.

"Le recomiendo que visite una isla cercana."

"Las aguas son más cristalinas, los peces y los corales se pueden apreciar a simple vista."

"Un pequeño y lujoso restaurante está a su exclusiva disposición por el día de hoy o el tiempo que usted guste."

Edward lo pensó un momento decidiendo que sería mejor.

"Solo será por hoy directora."

"Llevaré al capitán."

"Quiero vino y frutas en mi velero."

"Hay algún platillo especial que puedan prepararnos?"

Ordenó Edward.

"Irá acompañado señor Situ?"

Cuestionó la directora.

"Así es."

Respondió Edward.

"Por supuesto que los esperamos."

"Prepararemos el especial para atenderlos a usted y su acompañante de la mejor manera."

"Su velero llegará al embarcadero de su hotel a las 11am."

"Y regresará a su hotel a las 6pm, está de acuerdo?"

Cuestionó amablemente la directora.

"Muy bien."

Edward colgó.

Dejó la laptop en la mesita de cristal del balcón y se estiró.

En momentos como esos, Edward agradecía ser millonario.

Aunque tuviera que trabajar de sol a sol para ello y tuviera que  resolver demasiados problemas de vez en cuando.

"Despierta Emily, debemos apurarnos."

"Tu y yo iremos a un lugar."

Moviéndole el hombro con suavidad, Edward trató de despertar a Emily.

Varias marcas moradas y algunas rojas se podían ver en su cuello, clavícula y arriba de sus senos.

Le gustaba ver esas marcas en la hermosa piel nivea de ella.

Pero disfrutaba aún más hacerlas.

"A donde iremos?"

Preguntó Emily bostezando.

Se frotó los ojos con sus manos para ponerse los lentes.

La sábana resbaló por su cuerpo y sus senos desnudos se asomaron.

Edward se quedó mirándolos.

Se acercó a ella y le puso la bata encima.

"Báñate primero y arréglate, regresaré en unos minutos."

"Está bien."

Emily lo observó irse de la habitación.

Ella se levantó de la cama estirandose.

Se observó en el espejo y pudo ver un ligero bronceado en sus mejillas.

Además de que pudo ver una hilera de pequeños chupetones que también debería de cubrir con más maquillaje.

"Edward va a agotar mis reservas de maquillaje de un año."

"Tal vez deba pedirle que me preste dinero para comprar más."

"Él es el responsable de gaste más..."

Mientras se lavaba el cabello se dió cuenta de algo.

Había comenzado a tratarlo como si fuera su novio o algo por el estilo.

Ella se baño rápidamente.

Eligió un vestido rosa pálido casi al tobillo, sandalias blancas y comenzó el proceso de maquillarse y arreglarse.

Terminaba de cepillarse el cabello cuando recordó que no había mandado mensaje en dos días a su hermana o a Maggie.

Tomó su celular para mandar dos mensajes iguales.

Su tono de llamada la sorprendió y algo temerosa contestó.

"Porque no me dijiste que te irías de vacaciones sola?"

"Yo quería ir contigo mala amiga!"

La voz de Maggie sonaba decepcionada.

"Maggie, perdóname!"

"Es un viaje de la empresa."

"Solo me dieron un boleto y una reservación."

Se disculpó Emily con ella.

Maggie estaba algo molesta con Emily.

Pero también sentía un poco de envidia de ella.

"Y bien?"

"Cuantos chicos guapos ya conociste?"

"Oh Emily, prométeme que iremos juntas después de vacaciones eh?"

Sonriendo, Emily se sentó en el pequeño taburete frente al tocador.

"Por supuesto!"

Respondió Emily feliz.

"Vendremos muy pronto juntas a esta playa."

"Y no, no quiero ligar con ningún chico."

"Maggie puedes guardar un secreto?"

Preguntó Emily pegando más el celular a su boca pues había bajado el tono de su voz.

"Alguien quiso propasarse contigo?"

Preguntó Maggie.

"Si..."

Contestó Emily tristemente

"Emily lo siento mucho!"

"Si hubiera estado ahí..."

"Le habría dado una fuerte patada en su entrepierna al bastardo para que nunca pudiera tener familia!"

Respondió Maggie algo enojada.

"Lo sé Maggie!"

"Debo irme, quiero desayunar ya, tengo mucha hambre!"

"Tráeme un recuerdo y no te asolees demasiado Emily!"

Ambas colgaron riendo.

Edward llegó cuando ella estaba acomodando un poco la habitación.

Colgaba la toalla mojada en una silla del balcón.

Emily tomó con su mano el cenicero para sacudirlo en el bote de basura.

"Fumar es demasiado malo para tu salud, porque no intentas dejarlo Edward?"

Edward abrió la puerta completamente sin hacerle caso a las palabras de la niña.

Varios carritos blancos empujados por personas entraron en la habitación.

Edward se acercó a Emily, le quitó el cenicero de la mesa para dejarlo en la mesita de centro.

"Te ves bien, deja que el personal haga su trabajo."

Le dijo mientras la abrazaba por la cintura para llevarla al balcón.

Un enorme yate se veía en el horizonte.

Emily, apoyada en la barandilla del balcón, suspiró.

Animada por lo bien que se habían llevado Edward y ella en esos días, Emily le confesó algo.

"Sabes?"

"Te agradezco mucho este viaje."

"También por haberme salvado antes."

Sin ser capaz de seguir mirando a los ojos a Edward, Emily bajó la cabeza apenada.

Ella se acercó para abrazarlo tiernamente recargando su cabeza en el duro pecho de Edward.

Quería estar de esa forma, porque lo que a continuación le diría podría hacer que Él le tuviera lástima.

O tal vez no...

"Yo jamás había salido de vacaciones a ningún lugar."

"Gracias por darme tan fabulosas primeras vacaciones."

Edward se quedó atónito ante lo que escuchó.

Nunca había tenido vacaciones en su vida?

Pero no era hija de la familia Mu, que  fue rica en algún momento?

Edward reflexionaba mucho lo que le había dicho Emily.

Emily notó que Él se había quedado algo confundido.

"Soy adoptada...."

"Debido a eso yo jamás iba a las vacaciones familiares."

Declaró Emily con gran tristeza.

"No lo sabía."

Comentó Edward.

"Vamos a desayunar Emily."

El personal ya había terminado de armar una mesa especial para ellos dos.

Edward la llevó de la mano para  sentarla en la silla.

Siguiendo los consejos nutricionales de Emily, había frutas picadas, yogurth, jugos naturales de frutas, pan tostado, hot cakes, varias clases de huevo, té y leche.

"Se ve delicioso!"

"Pero creo que deberíamos de comer un poco de mariscos."

Exclamó Emily.

Edward solo le pasó un plato de fruta que Él le había servido.

"Gracias".

Agradeció Emily.

Ambos disfrutaron de un desayuno delicioso y tranquilo con el fondo del murmullo de las olas rompiendo en la arena.

Cuando terminaron, Edward y Emily caminaron descalzos por la playa.

Llegaron hasta el embarcadero dónde un enorme y blanco velero estaba atado.

Emily lo contempló.

Era enorme y lujoso!

"Wow!"

"Nunca había visto un velero de cerca."

Emocionada, Emily corrió a verlo más de cerca.

Edward caminó sin prisas.

Subió al embarcadero extendiéndole la mano para ayudarla a subir.

"Podemos subir a Él?"

Preguntó inocentemente Emily.

"Navegaremos este día en este velero."

"Después podremos ver qué otra actividad hacer."

Edward comentó.

Se alejó para saludar al capitán del velero.

El capitán Mark saludó amablemente a Emily tambien.

Todos subieron y el velero zarpó del muelle.

Emily se acomodó en uno de los sillones a los costados del velero y estiro una mano para sentir el agua del mar pasar entre sus dedos.

Edward descendió la pequeña escalera del velero para revisar si todo lo que había pedido estaba en orden.

Subió a la cubierta del velero con una caja para Emily.

Antes de acercarse la observó.

Nunca había conocido a alguien como ella.

Podía estar feliz con poco.

Parecía que todo era nuevo para ella.

No exigía nada como otras mujeres.

Emily era muy sencilla y alegre.

Comparó a Emily con la malcriada y arrogante Shirley.

Eran totalmente diferentes, como el día y la noche.

A Edward le gustaba más estar al lado de Emily.

Además de que ella parecía preocuparse genuinamente por Él.

Edward consideró seriamente encontrar la forma de deshacer ese compromiso arreglado por su padre y abuela.

Una sombra de tristeza lo embargó y su corazón le dolió.

Con la única que hubiera querido casarse y tener hijos había sido Lucy.

Cuando Lucy vivía, siempre planeaban cuantos hijos tendrían.

Sus nombres y si preferían hijo o hija como primogénito.

Incluso habían planeado su luna de miel y las vacaciones con los niños.

Ahora estaba teniendo esas vacaciones soñadas con Emily.

Su buen humor se había desvanecido completamente empañado por sus dolorosos recuerdos.

Acongojado, bajó de nuevo y se encerró en un pequeño camarote.

Emily no sabía nada de los sentimientos de tristeza y los pensamientos de depresivos de Edward en ese justo momento.

Ella estaba absorta mirando como el velero rompía las olas del mar.

Destellos dorados se formaban en las olas.

De vez en cuando unas cuantas gotas le mojaban las manos y la cara.

Dejó sus sandalias y caminó hasta donde estaba el capitán.

"A dónde vamos capitán Mark?"

El capitán se sorprendió de la sencillez con la que preguntó la joven frente a Él.

Por lo general estos ricos jamás le dirigían la palabra.

Y mucho menos recordaban su nombre.

Ella debería ser diferente en ese caso.

"Señorita Emily, vamos a una isla cercana."

"El señor Situ no le comentó nada?"

Le indicó el Capitán Mark.

"No, no lo hizo."

"Por cierto sabe dónde está Él?"

Emily pensó que no podía esconderse o haberse ido del velero en movimiento.

"El señor Situ debe estar debajo de la cubierta."

"Hay dos camarotes para que ustedes puedan descansar y preparar refrigerios."

Comentó el capitán amablemente.

"Puedo bajar?"

Preguntó Emily recelosa de tal vez hacer algo mal.

"Claro que sí, adelante!"

"Llegaremos en unos pocos minutos."

Alentandola, el capitán Mark esbozó una sonrisa.

Emily con cuidado bajó los pequeños escalones mirando todo lo que había alrededor de ella.

Uno de los camarotes tenía la puerta cerrada.

Emily no tocó y dejó todo como estaba aunque quería servirse un vaso con agua.

Solo Edward podría darle algo pues Él había pagado por el servicio.

Ella solo era un invitado sin privilegios.

Subió y se sentó de nuevo en el sillón.

Ella se sintió de pronto melancólica.

Le hubiera gustado haber ido con su familia alguna vez de vacaciones.

Ahora extrañaba a su padre o a Maggie.

Solo ellos habían sido amables con ella casi toda su vida.

El pensamiento de que estaba ahí junto con Edward, con quien tenía una relación extraña y algo desconcertante la deprimió rápidamente.

"No debería de sentirme cómoda con Él."

"Edward siempre me está usando y chantajendo a su conveniencia."

"Creo que debo mantener mi distancia con Él después de este viaje."

Emily se dió cuenta de algo más, algo que la asustó.

Estaba empezando a disfrutar tener sexo con Él....

"Parece que no he aprendido nada de mis errores pasados."

"Mis ex novios todos han sido unos patanes y han tratado de aprovecharse de mi."

Unas lágrimas rodaron por sus mejillas, lo que la sorprendió.

Emily era buena persona, no dañaba a nadie, ayudaba lo más posible a los niños y los ancianos.

Donaba para la caridad, le encantaban los animalitos y los ayudaba en la medida de lo posible.

Pero parece que a algunas personas simplemente la odiaban y trataban de dañarla.

Entonces recordó una verdad dolorosa.

Ella era la amante de Edward.

Él estaba comprometido con Shirley Long.

Además Edward la había drogado y forzado a tener sexo con ella para desquitarse por su novia muerta!

Su padre yacía en cama convaleciente en el hospital por su culpa!

Aunque después trató de ayudarlo...

Su familia había colapsado por culpa de Edward!

Y ahora ella estaba tan tranquila disfrutando vacaciones con Él.

Sin embargo...

Él la había salvado de su agresor.

Edward la había llevado a esa playa.

Le había comprado ropa y cosas.

"Si no le importara no estaría conmigo verdad?"

"Que debo hacer?"

Suspiró.

Su mente estaba completamente confundida.

"Será mejor que recuerde mi lugar."

"Solo soy más que el pasatiempo de Él."

Pensó con determinación.

Ella suspiró ruidosamente.

"Capitán Mark puedo regresar?"

"De repente me siento mal y quiero regresar al hotel."

Emily pidió.

Ella,  después de pensarlo mejor había decidido regresar a la ciudad.

Sentía pena por ella misma, lástima y enfado.

Por un momento pensó e imaginó tantas tonterías.

Quiso sentirse amada después del engaño descarado de Dorian.

"Señorita Emily, porque llora?"

"De verdad de siente tal mal?"

Cuestionó preocupado el Capitán Mark.

"Si, por favor capitán, quiero bajarme de este velero."

Ella ya no quería estar ahí viviendo la fantasía absurda de que Edward tal vez sentía algo por ella.

"Esta bien."

"Me acercaré a ese otro velero que regresa a la playa."

"Les preguntaré si la pueden llevar de regreso, de acuerdo?"

Comentó el capitán.

"Si gracias."

Emily ya había decidido pedirle prestado dinero a Maggie para comprar un boleto de avión y regresar de inmediato.

Ya no quería seguir al lado de Edward, pues estaba nublando su razón.

Edward en el camarote se había dormido al haberse recostado en una diminuta cama.

Él no sabía nada de lo que pasaba arriba.

El capitán se comunicó por señas con el otro capitán del velero.

Le comunicó las buenas nuevas a Emily.

Ella ya le había mandado un mensaje urgente a Maggie para que le prestará dinero.

Ella le había dicho que la empresa tenía una crisis y debía regresar ese mismo día.

Pero no le alcanzaba el dinero para el boleto de avión.

Maggie se sorprendió por su mensaje, sin embargo le depositó dinero a su cuenta.

Le mandó un número con el cual podría retirarlo si tarjeta.

"Gracias, tan pronto regrese te lo pagaré."

Decía el mensaje de texto de Emily.

"Señorita Emily, el capitán del otro barco y la tripulación accedieron a llevarla de vuelta."

"Aunque van al hotel de al lado, está bien por usted?"

"Si, Perfecto, mil gracias."

Dijo ella en voz baja.

No sabía porque Edward no había subido.

O por qué motivo se había encerrado en ese camarote.

Y ella ya no quería ahora averiguarlo.

Mejor si Él no se enteraba y se quedaba en ese velero.

Y en sus vacaciones que Él estaba pagando.

"No le diga que me fuí, gracias."

Emily le pidió al capitán.

Cuando ambos veleros estuvieron lo suficientemente cerca, los otros tripulantes ayudaron a Emily a subir.

El capitán Mark volvió a encender los motores y se puso en marcha a la isla.

Edward aún dormía.

Emily quería que el otro velero navegara más rápido para llegar lo antes posible al hotel.

No sé llevaría nada de la habitación, traía su celular con ella.

Con el podría retirar el dinero para el avión.

Con tristeza, sacó su celular de su pequeña bolsa y fingiendo una gran sonrisa, se tomó una única selfie en ese viaje.

"Cómo le pagaré por toda la ropa y cosas que me compró?"

"Incluso le debo mis lentes."

Pensó Emily.

"Porque no pensé en eso antes?"

"Que estúpida soy!"

Se maldijo a ella misma.

A cada momento más pensamientos de tristeza, desesperanza, abandono, soledad y angustia crecían en su mente.

"Me iré directamente al aeropuerto."

"Debo mudarme de nuevo al departamento de Maggie."

"Asumiré más consecuencias después pero debo alejarme de Él..."

"No soy su novia, soy su juguete, debo recordar eso."

"Pase lo que pase."

La bella sensación de relajación de esas vacaciones se le escurrió de su corazón y mente.

"Nunca volveré a este lugar."

Si hubiera alguna manera de retroceder en el tiempo, a Emily le hubiera gustado negarse a ese viaje en primer lugar.

También le gustaría que su hermana Flora nunca se hubiera comprometido con Edward.

O que Él jamás la hubiera violado ese día en ese maldito hotel!

"Él solo es un bastardo rico que cree que puede hacer todo por ser millonario."

Pensó enfadada Emily al recordar cómo siempre se había aprovechado de ella.

"Debo consultar a Ryan inmediatamente."

"Necesito protegerme y a mi padre de cualquier ataque o demanda de su parte."

Emily pensó muy decidida.

"Tal vez Ryan pueda prestarme dinero para pagarle a Edward."

"Tal vez pueda trabajar en su empresa."

Emily se mordió un poco el labio.

"O tal vez pueda esconderme una temporada en algún otro lado hasta que se casé Edward con Shirley."

"Y así podría despreocuparme de Él y volver a la normalidad."

Emily le daba muchas vueltas a sus pensamientos.

Pronto se divisó la playa.

Miedo.

Emily tuvo miedo cuando el barco ancló en el muelle.

Sus piernas parecían de gelatina cuando dió los primeros pasos para  descender del velero.

Caminó con pasos lentos y pesados por la arena de la playa hacía el hotel.

Emily se quitó el collar que Edward le había comprado de su cuello.

Lo dejó caer en la suave arena blanca de la playa.

Ella se juró nunca más volver a confiar en Edward Situ.

Ella se juró que no debería de confiar nunca más en ningún otro hombre.

Nunca más.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.