El Prohibido Amor de un CEO No te ilusiones

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela No te ilusiones

La novela El Prohibido Amor de un CEO No te ilusiones del autor Liliana Situ es una novela emocionante y fascinante historia En No te ilusiones, su amor por ella tomó forma y se profundizó. El contenido de los episodios se encuentra entre las dos orillas de la realidad porque es demasiado cruel para ser realista. Autor Liliana Situ Construcción Cada personaje en El Prohibido Amor de un CEO es una parte de la personalidad de cada persona. Solo tienes que experimentarlo para saber cuán profundo es. Siga No te ilusiones y los capítulos posteriores de la novela El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

"Es sábado!"

Emily exclamó emocionada.

Tenía tres días libres sin Edward!

Su malvado jefe le había mandado un mensaje de texto el viernes por la noche diciendole que saldría a un viaje de negocios.

Por lo tanto ella no tendría que ir al departamento en Golden Osmanthus para atenderlo.

Así que feliz con sus tres días de libertad se preparó para ese primer día fantástico.

Emily había visto en las noticias en línea que habría una exposición de arte gratuita ese fin de semana en un museo cercano al departamento.

Por lo que invitó a Maggie para que ambas fueran a recorrer la exposición ese sábado.

A Maggie le había encantado la idea pues sería un buen artículo para su revista.

Ambas desayunaron y charlaron de mil temas variados.

Maggie se maravilló con lo alegre que parecía Emily.

Parecía tan relajada, feliz y plena.

"Esta es la Emily que conocía y que extrañaba."

Esa fue la conclusión de Maggie mientras terminaba de masticar un bocado de deliciosa fruta.

Desde que le había pasado "eso" a Emily, ella siempre estaba muy callada, triste, melancólica, nerviosa...

Pero ahora, Maggie escuchó que su amiga cantaba fuerte sus canciones de K-pop en la cocina mientras lavaba lo trastes.

Ambas chicas iniciaron una carrera para vestirse y arreglarse, para después de solo veinte minutos salir riendo del departamento hacía el museo.

El museo donde estaba la exposición no estaba tan lleno de personas como ambas chicas esperaban.

La exposición es muy hermosa.

Las chicas caminan despacio  mirando con detenimiento cada una de las pinturas que están expuestas al público en general.

Maggie toma fotos y algunas notas sobre las pinturas y esculturas de la exposición.

Pero también se hacía selfies divertidas al lado de Emily con el fondo de algunas de las obras.

Ambas hicieron un live para sus redes sociales donde invitaban a todos sus seguidores a visitar la exposición artística.

Ambas chicas paseaban y ahogaban  sus risas felices que incluso les dolió el estómago.

Emily ignoraba que una discreta mujer en ese lugar la vigilaba y le tomaba furtivas fotos con su celular.

Un poco cansada, Emily se sentó a esperar a Maggie quien se había dirigido a la dirección del museo  pedir un permiso especial  para poder publicar su artículo en línea.

Por lo que ahora Maggie estaba hablando con el director del museo.

Sentada en la banca de madera, con las piernas estiradas para que sus pies descansaran, Emily observaba fascinada todas las pinturas.

Emily se imaginó a si misma en un futuro lejano exponiendo sus obras de arte.

"Algún día quisiera ser tan famosa y tener mi propia exposición de arte."

Pensaba Emily mientras sus ojos recorrían las hermosas pinturas del lugar.

"De la misma forma, me encantaría que mi exposición, tal como está fuera   gratuita."

"Todo el mundo merece tener acceso al arte."

Mientras meditaba en todo esto, Emily  cerró los ojos sintiéndose libre.

Ella se sintió ligera, libre de presiones, sin un bastardo en específico a su alrededor que la chantajeaba y manipulaba como si ella fuera un títere en sus manos.

El restaurante que ambas chicas eligieron tenía una sección al aire libre, el cual era hermoso, tranquilo y una vista hermosa.

Además la comida de ese restaurante es asequible y deliciosa.

La vista hacia el lago artificial del lugar, el cual esta rodeado por una diversidad de árboles y flores, es simplemente  hermosa y refrescante.

Las dos amigas eligieron la mejor mesa para admirar la vista de la mejor manera posible.

Pronto, las chicas ordenaron, comieron y rieron hasta el cansancio.

"Emily, extrañaba estar así contigo!"

"Extrañaba a mi amiga querida... "

Exclamó entre risas Maggie.

"Me habías abandonado tanto!"

"Solo te la vivías trabajando y..."

Reclamó Maggie a su amiga con voz reprobatoria.

"Lo sé Maggie."

Emily exclamó tomando la mano de su amiga entre las suyas.

"Pero ya casi termino de pagar el "préstamo" de la empresa."

"Y en cuanto acabe de pagar renunciaré a esa empresa."

Declaró Emily con convicción.

"Y me dedicaré a dibujar para una empresa de diseño."

"Quiero hacer mis sueños realidad."

Emily pronunció sus palabras con firmeza.

"Y los harás realidad Emily!"

Exclamó Maggie felizmente.

"Yo te apoyaré en todo!"

Maggie puso su tarjeta en la mano del mesero para pagar la cuenta.

Emily iba a negarse, pero Maggie me dio una mirada severa.

Emily agradeció a su amiga con un abrazo y beso en la mejilla.

"Te quedarás hoy conmigo en el departamento o te irás a su departamento?"

Cuestionó Maggie a Emily cuando salían del restaurante.

"Me quedaré contigo de ahora en adelante si me aceptas!"

Emily tomó del brazo a su amiga.

"Tonta!"

"Por supuesto que sí!"

Exclamó Maggie burlándose de su amiga.

"Te quiero mucho Emily!"

Ambas chicas caminaron por el sendero del lago recreandose en las bellas vistas.

Disfrutaron del delicado aroma de las flores y recogiendo hermosas hojas de diferentes árboles antes de que las dos   regresaran al departamento.

"Vas a salir Maggie?"

Cuestionó Emily a su amiga al verla arreglada.

"Si Emily!"

"Quieres salir conmigo?"

Preguntó Maggie entusiasmada a su amiga.

"Diviertete un poco ahora que eres joven y tú idiota jefe no está molestándote!"

Maggie de miró en el espejo revisando su atuendo de noche mientras pronunciaba sus palabras.

"Pues si que es un completo idiota!"

Exclamó Emily concordando con Maggie.

"Está bien iré contigo!"

Emily corrió a su habitación para cambiarse de ropa, pues ella estaba vestida con una pijama rosa.

"Esperame, no te vayas sin mi!"

Gritó Emily entre risas felices.

Ambas hermosas chicas tomaron un taxi hacia un club donde el novio de Maggie ya las esperaba.

Emily bailaba sola en la pista de baile cuando un joven apuesto se le acercó para preguntarle si podía bailar con ella.

El chico tiene está sonrisa franca, una cara masculina hermosa y un cuerpo delgado muy atrayente.

Emily asintió hacía el chico, por lo que ambos bailaron felizmente en ese club durante unos minutos.

"Me llamo Dorian, cual es tu nombre hermosa?"

Susurró el joven en el oído de Emily cuando la música se tornó tranquila.

"Me llamo Emily."

"Mucho gusto Dorian."

Respondió Emily recuperando su aliento.

"Que estás tomando?"

Cuestionó el joven a Emily.

"Déjame traerte otro trago."

Dorian extendió su brazo hacia la chica para que ambos se dirigieran a la barra.

"No gracias Dorian."

"No bebo alcohol, no me gusta."

Exclamó Emily en el oído de Dorian, pues la música sonaba fuerte en ese momento.

"Tengo mi refresco en mi mesa, vamos!"

"Te presentaré a mis amigos."

Emily le indicó y Dorian asintió.

"De acuerdo."

Dorian siguió a Emily recreandose la vista en el bello trasero de la chica.

Pero el joven se detuvo en seco y casi chica contra Emily, pues ella se congeló en su lugar.

Emily de sentía sumamente nerviosa  y su corazón comenzó a latirle desbocadamente...

A lo lejos, ella pudo ver a un hombre de traje con la exacta complexión y cabello que Edward.

Instintivamente, Emily se refugió en Dorian a quien abrazó.

"Emily, que pasa?"

"Te encuentras bien?"

Dorian interrogó a la chica al verla actuar de modo tan extraño.

"Perdona Dorian..."

"Es solo que me mareé por tanto bailar."

Emily se excusó.

"Me acompañas?"

Preguntó Emily sacudiendo la cabeza para alejar sus miedos recientes.

"Claro, toma mi brazo."

Indicó Dorian.

Maggie y su novio tenían su fiesta propia y no hacían caso de nadie, pero cuando Maggie vió a Emily del brazo de un chico guapo se alegró.

"Hola Emily!"

Maggie saludó a su amiga agitando su mano.

"Vaya, conseguiste un nuevo amigo!"

"Si que eres guapo chico."

Declaró Maggie entre risas dirigiéndose a Dorian.

"Maggie, comportarte, me pondré celoso."

Exigió el novio de Maggie quien estaba sentado en al lado de ella.

"Mi amor vamos, sabes que soy solamente tuya!"

Maggie se sentó en el regazo de su novio dándole un beso en la boca.

"Como te llamas galán?"

Cuestionó Maggie después de darle un beso en la boca a su novio. 

"Maggie, Brian, Él es Dorian y acabo de conocerlo."

Emily respondió por Dorian.

"Encantados!"

Maggie aplaudió antes de extenderle la mano hacía el chico.

"Dorian, haz feliz a mi amiga esta noche de acuerdo?"

Exclamó Maggie.

"Maggie!"

Dijeron a coro Brian y Emily.

"Emily vive tu vida!"

"Diviértete mucho está noche!"

Después de terminar de reirse, Maggie volteó de nuevo para seguir besando profundamente a su novio.

"Será mejor buscar otra mesa no crees?"

Comentó Emily mirando a los enamorados comerse a besos.

"La mía está allá, estoy solo, vienes?"

Señaló Dorian hacía una mesa al fondo del lugar.

"Si."

Ambos caminaron entre risas para seguir disfrutando de la noche.

En un  lujoso hotel Edward recibía las fotos que su espía le hacía llegar.

En todas ellas se podía apreciar a Emily riendo, feliz al lado de su amiga Maggie.

Después las dos estaban comiendo en un restaurante.

Emily paseaba con su amiga al lado de un lago.

Emily salia de fiesta con Maggie...

"Vaya..."

Comentó Edward tirando enfadado las fotos a la cama.

"Tan feliz estás sin mi..."

Edward apretó la mandíbula por el evidente enfadó que sentía.

"Bien, espera a que regrese y te atendras a las consecuencias de tus actos, Emily."

La espía de Edward era una mujer capaz de volverse casi invisible en la multitud.

En ese bar, ella bebía en una mesa del rincón siempre con los ojos puestos en todo lo que Emily hacía.

En un descuido, ella sintió un hombre a su lado y un arma le apuntó a su abdomen.

"Mucho tiempo sin verte Cassie.."

Susurró el hombre apuntandole con el arma.

"De verdad que mucho tiempo..."

Sonreía de forma malvada.

"Que haces aquí Mack?"

"No me digas que me reemplazaras?"

Comentó la mencionada espía, Cassie.

"Nada de eso, mi empleador tiene otros planes."

"Pero tú debes de desaparecer y dejar de informar a tu empleador, comprendes?"

Declaró Mack terminando de golpe su bebida.

"Mack..porque?"

Cuestionó Cassie en un susurro.

"Por dinero nena porque más sería?"

Comentó Mack ligeramente.

"Me pagaron muy bien por divertirme contigo en una habitación de hotel de lujo que me patrocinan..."

"Y créeme que pienso aprovecharla durante estos dos días."

"Además, no te puedes defender, si no cooperas te dispararé aquí y nadie lo notará."

Lo que decía Mack era cierto, Cassie lo sabía.

La música estaba muy alta.

La pistola de Mack tenía el mejor silenciador que el dinero podía comprar.

Mack era muy guapo y nadie le haría preguntas.

Y por último, nadie les estaba prestando atención en ese rincón oscuro donde estaban los dos.

"Hay demasiado ruido en este lugar."

Apuntó Mack.

"Está medio oscuro, traigo silenciador asi que camina nena, finge que eres feliz."

Cassie apretó las manos porque le pareció que Mack leyó su mente.

La espía no tuvo más remedio que levantarse para caminar a la salida.

"Esta noche disfrutaré de ti como no tienes una idea Cassie."

"Te haré gritar de placer y no podrás hacer nada."

"Hace mucho que no te pruebo y se me hace agua la boca."

Comentó Mack mientras que abrazaba a Cassie con fuerza esxcesiva.

"Eres un bastardo Mack...aaayy..!"

La aguja que Mack le inyectó en la  pierna a Cassie un calmante que la hacía parecer como su la chica estuviera borracha.

A la vista de todos Mack se llevó a Cassie, la metió en calidad de bulto en el asiento de atrás y silbando alegre una canción que traía en la cabeza manejó hacía el hotel.

Edward marcaba el número de Cassie y su espía no le respondía.

Este era el intento número diez para poder comunicarse con ella, pero el celular de la chica lo mandó a buzón directamente.

Edward quería que ella y Él hicieran una videollamada para asegurarse de que Emily no estaba coqueteando con otro hombre, pero su espía, sin razón alguna, había apagado su celular.

Frustrado, Edward aventó el celular a la cama y se dispuso a volver a revisar sus contratos para el siguiente día.

Emily mientras tanto reía, platicaba y bailaba con Dorian.

Cerca de las dos de la mañana, le avisó a Maggie que regresaría al departamento porque estaba cansada.

Maggie le susurró al oído.

"Yo no regresaré hoy."

"Brian me llevará a un hotel y tendremos una madrugada de placer!"

Brian le guiñó un ojo a Maggie quien lo observó por un segundo.

"En el tercer cajón de mi tocador hay condones..."

"Úsalos con Dorian!"

"Jajajaja!"

Maggie comentó entre risas las atrevidas palabras.

"Maggie, eres una desvergonzada!"

Emily se ruborizó por el comentario indecente de su amiga.

"Te veo mañana!"

"Dorian cuida de mi amiga!"

Gritó Maggie colgada del cuello de Brian.

Emily avergonzada por el comportamiento de su amiga,  jaló del brazo a Dorian para salir cuánto antes.

Afuera, sin tanto ruido, Dorian cuestionó con voz normal a la chica.

"Emily, dónde vives?"

"No está lejos mi departamento y es muy seguro."

Apuntó Emily pues se sentía muy apenada con Dorian.

"Regresaré sola, no te preocupes por mi."

Emily se despidió de Dorian moviendo su mano.

"Claro que me preocuparé Emily."

Aseveró Dorian.

"Mi auto está allá, vamos te llevo,  por favor."

Pidió Dorian amablemente.

"Gracias."

Emily agradeció feliz.

Solo diez minutos después llegaron al edificio de departamentos de Emily.

Dorian, como todo un caballero se despidió de Emily con un beso en el dorso de la mano de la chica.

Además de que  se cercioró de que Emily cerrará con seguro la puerta antes de retirarse del lugar.

Emily suspiró recargada en la puerta...

Que bien se la había pasado y apenas era un día sin el maldito bastardo Situ!

Que linda sería su vida si Edward jamás volviera de su viaje de negocios!

Encendió su celular y no.

Ni una llamada, ni mensaje de su demonio particular, ni de Maggie, ni de Flora, ni de Ryan.

Emily no tenía ningún mensaje de nadie.

Sintiendose de buen humor, Emily puso música en Spotify mientras se  cambiaba a pijama.

Se desmaquilló frente a su pequeño espejo del baño y lavo su bella carita de niña.

Emily estaba cepillando sus dientes cuando recibió una notificación.

Maggie le había mandado una foto del interior de una habitación lujosa de hotel, la cual tenía el siguiente texto.

"Adivina quienes jugarán a hacer un bebé hasta la mañana!"

Un emoticón de diablito le seguía..

Emily solo movió la cabeza por el atrevimiento de su amiga y riendo por todo, ella se preparó para dormir.

Sin poder dormir, Emily daba vueltas en la cama intentando cerrar los ojos.

Pero por más que intentaba conciliar el sueño, ella no podía.

Harta de esa situación, Emily se levantó y miró por la ventana.

Afuera no había nadie, tampoco ningún auto en las calles.

Aburrida y cansado, Emily regresó a la cama y miro al techo en la oscuridad.

"Eres mía y de nadie más."

"Tu cuerpo me pertenece solo a mi."

"No quiero que te acerques a ningún otro hombre."

"No pronuncies el nombre de otro hombre en mi presencia."

"eres mi amante y nada más."

Esas palabras...

Todas se las había dicho Edward y resonaban en la mente de Emily haciéndole sentirse miserable.

Pero también sentía vacía...

Como si algo le faltará.

"No...no puede ser..."

"Emily no seas estúpida..."

Se regañaba así misma Emily recostada en su cama.

"No puedes extrañarlo."

"Él es un completo bastardo idiota!"

Emily se recostó de lado, pero de pronto no pudo susurrar.

"Edward..."

"Me extrañarás?"

Cerrando los ojos pensando en Edward, Emily recordó que había creído haberlo visto en el club.

Pero no podía ser Él...

O si?

Con esto en mente, Emily lentamente se durmió.

Edward, recostado en su cómoda y elegante cama de hotel tampoco podía  dormir.

Se sentía incompleto y aún le quedaban dos días más de ese viaje de negocios.

"Que le habrá pasado a Cassie?"

Intrigado, Edward sacó su celular y llamó a Paul.

"Que carajos quieres idiota?"

Respondió de mala gana Paul.

"Estoy en medio de unas piernas hermosas y me interrumpes!"

Bufó fastidiado su amigo mientras que se escuchaba el jadeo de una mujer en el fondo.

"Espero sea importante, Edward"

Replicó por último Paul.

"Cállate estúpida."

Se burló Edward de su amigo.

"Necesito una localización vía satélite del celular de Cassie."

"Ahora."

Ordenó Edward.

"Vaya, te preocupa tu juguetito?"

"Hummm...dame un minuto."

Se escucharon movimientos extraños por el auricular del celular.

"Está en la ciudad, cerca de tu muñeca..."

"Espera...no..es imposible."

Comentó Paul.

"Que?"

"Que pasa?"

Interrogo Edward.

"Mack también está en la ciudad y según su celular está con Cassie."

Declaró Paul.

"Maldición!"

"A quien tenemos libre?"

"Tengo que vigilarla!"

Interrogó y exclamó Edward a la vez.

"Cassie es la mejor."

"Además, los otros espías los tenemos ocupados."

"De verdad no confías en tu mujer, Edward?"

Paul ya quería terminar la llamada!

"Además es solo para tu disfrute sexual, la tienes bien amarrada no?"

Unas delicadas manos se deslizaron por el pecho de Paul...

"Creo, no, la verdad es que no."

"Consígueme a alguien."

"Lo quiero para mañana a más tardar por la tarde y duplica la paga."

Edward observó por la ventana de su hotel mientras hablaba.

"Algo más mamá?"

Se burló Paul.

"Idiota."

Respondió Edward.

"Si es todo déjame regresar a dónde estaba."

"Tu deberías de conseguirte otro juguetito para llevar a tus viajes como yo."

"Cabrón."

Pensó Edward de terminar la llamada.

A Edward no le interesaba la vida privada de sus amigos, pero Paul era el más activo, sexualmente hablando.

Mirando por la enorme ventana, Edward se preguntó si ella lo extrañaría...

Edward quería que acabará lo más rápido posible ese viaje para poder regresar  a la ciudad.

Y estar con ella.

En la mesa de noche del hotel, Edward tenía en un plato especial, unas hojas de té.

Esas hojas las usaba Emily para prepararle su té especial contra el dolor crónico.

Solo, en esa tranquila lujosa suite de hotel, Edward tomó una aromática hoja para aspirar levemente su aroma.

El aroma evocó que Edward pronunciara el nombre de ella con su preciosa y masculina voz.

"Emily."

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.