El Prohibido Amor de un CEO Orden

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Orden de Liliana Situ

En El Prohibido Amor de un CEO Orden, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Orden, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee El Prohibido Amor de un CEO Orden del autor Liliana Situ en readerexp.com

Lorelay frente a Edward no baja la mirada detrás de sus lentes.

Ella esconde la mayor parte de su carita pequeña con su largo cabello rubio.

Edward frente a ella cierra los puños, se reclina en su silla y respira para reprimir las ganas que tiene de gritar frente a todos los que estan ahí.

"La Empresa E&E no está en venta por el momento, veo que me ha investigado señorita..."

"Al parecer debo recabar más información sobre usted y sus movimientos."

Con su actitud retadora y fría, Edward declara estas palabras.

"Entonces que le parece si le ofrezco un trato irresistible para usted señor Situ."

"Déjeme manejar por tres meses la empresa E&E."

"Déjeme hacer unos ligeros cambios en su plantilla y cambiar un poco su visión de negocios."

"Si en tres meses no hay un crecimiento del cien porciento en clientes y ventas, la pintura que tanto le gusta será suya."

"Que le parece señor Situ?"

Lorelay en ese momento se levantó de su asiento al lado de Johana para ir a la cocina.

Ella tardó solo un minuto en volver a la sala con una bandeja de plata diseñada por ella misma en la cual Lorelay lleva cinco copas de vino y una botella de vino tinto bastante costoso.

Ninguno de los presentes ha dicho nada.

Dániel toma asiento al lado de su amada Johana para abrazarla y confortarla en esa tensa situación.

James tomó asiento al lado de Lorelay y ella le puso la mano en su mano cariñosamente.

Edward observa los movimientos, elegantes y precisos pero increíblemente familiares de la chica.

"No estoy interesado en tratos ni tretas, pues creo que ocultan alguna trampa."

"Me gusta ser directo con mis asuntos importantes."

"Por eso es que vine directamente a hablar con la artista para aclarar cualquier situación."

Declara Edward para romper el incómodo silencio tenso.

"Señor Edward, la artista se reserva su derecho a vender su arte a quien mejor le parezca."

"Yo, como su manager y amiga me dedico a gestionar sus asuntos y galerías."

"Lo que ella decida se cumple."

Responde de forma categórica Lorelay.

"Es mi deber proteger a mi artista, pues su sensibilidad es invaluable, como usted puede apreciar en este salón donde estamos ahora."

Lorelay indica las paredes tapizadas de hermosas y apasionantes pinturas.

"De hecho, para ser tan joven, Aurora ya es una pintora y escultora de talla internacional, famosa y renombrada."

"Y si ella dice que esa o cualquiera de sus obras están vetadas para usted, así permaneceran hasta que ella decida lo contrario."

Lorelay se siente tan bien haciendo enfadar a Edward!

"Por eso acepte el trato señor Situ, creo que no tiene nada que perder y mucho que ganar."

La cara de furia de Edward es increíblemente notoria en este punto!

"~Los amantes etéreos~, como se llama esa obra de arte, es de mi propiedad."

"Sin embargo estoy dispuesta a ponerla en juego."

"Es su decisión."

Sin esperar a que nadie diga algo Lorelay destapó con maestría el vino, sirvió las copas y entregó una personalmente a todos los presentes.

Edward medita la propuesta de la chica, la cual no le parece mala.

La empresa de diseño presenta bajas de capital, fuga de talentos y proyectos rechazados o cancelados.

De hecho, Edward ya estaba pensando trasladarla o venderla, pero él se niega a mostrar alguna debilidad ante esa mujer tan dominante.

Lorelay hacía girar el delicioso vino en su copa.

Ella se deleita con el delicado olor del vino.

Después de servirse otra poco de vino, Lorelay hizo algo que todos los presentes les sorprendió, en especial a James.

La bella chica retira los lentes oscuros diseñados por ella, claro está, de su bello rostro.

Lorelay se arregla el flequillo desordenado con sus manos ante la mirada de todos.

Dejando los lentes sobre la fina mesa de madera, Lorelay cruza la pierna de forma exquisitamente femenina.

Bajó la embobada mirada de Edward, Lorelay fija sus ojos verdes con vetas cafés sobre él.

Lorelay no admira la cultura asiática en vano.

El K-pop es el estilo de música favorito de la chica.

Su comida favorita es asiática.

Y Lorelay había aprendido y puesto en practica muchos varios tutoriales de maquillaje que había visto en YouTube para convertirse en alguien diferente.

Ahora Edward aprecia el resultado de esas largas tardes de práctica con su línea de maquillaje propia.

La chica posee una hermosa carita con algunas pequeñas pecas.

La nariz increíblemente pequeña, ojos grandes y delicadamente maquillados junto con una boquita color cereza que la hacen parecer una auténtica muñequita irreal.

Su preciosa carita contrasta marcadamente con la fuerte personalidad y habla de la chica.

Edward se quedó pasmado frente a ella.

Algo lo atraía demasiado a ella, como si ella fuera un imán.

El cuerpo y rostro de Lorelay se asemejan tanto a  Emily...

Como si su Emily fuera una versión inocente y natural de esta hermosa, estilizada y poderosa chica.

Tomando la copa de manos de la chica, Edward rozó ligeramente sus dedos con los de ella.

Una ligera corriente eléctrica lo recorrió de rayo, poniendo nerviosos al hombre.

"Aceptaré el trato."

Por fin Edward pudo hablar.

"El cuadro lo vale y estoy confiado en que será mío."

"Podría saber su nombre señorita?"

Inquiere Edward con mucha curiosidad.

Lorelay extendió su mano hacia Edward.

"Mi nombre es Lorelay Baek, señor Situ."

Con la voz más melodiosa responde la bella chica.

"Les parece si celebramos este final feliz?"

Indica ella antes de Edward, apretando su mano la jalara hacia él para darle un beso en la mejilla derecha...

Dejando a Lorelay sin aliento por un segundo.

Si tuvo alguna reacción de nerviosismo, Lorelay lo disimuló perfectamente, porque después de ese beso ella tomó su copa y la alzó hacia todos los demás.

"Brindemos por este final tan excelente!"

"Salud Aurora!"

"Salud Dániel!"

"Salud James!"

"Señor Situ, salud."

Todos chocaron con cuidado sus copas antes de beber un sorbo del delicado líquido.

"Mi abogado Ram, se pondrá en contacto con su abogado para hacer la transición de estos tres meses."

"Ahora es vital no seguir interrumpiendo la paz de la artista y su prometido."

Pide Lorelay de forma concisa.

"Señor Situ, tengo entendido que los grandes hombres de negocios festejan  en lugares donde las jóvenes edecanes abundan."

"Y como en este caso yo soy su socia conjunta y próxima dueña de la empresa de diseño E&E..."

"Le parecería si celebramos en un restaurante mío?"

La chica sonríe de forma... intrigante.

"Cómo comprenderá no me interesan las mujeres, solo los hombres."

Dániel y James miraron a Lorelay por sus palabras...

"Por supuesto los hombres me interesan en el sentido financiero y de negocios estrictamente."

Ah bueno, así está mejor.

"Le parece buena idea señor Situ?"

Edward termina con calma su bebida deleitándose con la excelente cosecha del vino.

La propuesta de la chica le parece atrevida, aunque le da la oportunidad perfecta para conocerla mejor.

Tal vez así podria obtener alguna información adicional de la mujer.

Así que ideando un plan algo audaz, ya que en los negocios todo se vale, premisa bajó la que se rige Edward, él acepta la propuesta de Lorelay.

Que su competencia fuera una mujer y en específico esta fuerte y dominante mujer, que se asemeja mucho a él no iba a hacer más considerado a Edward.

"Me parece una idea estupenda señorita Lorelay."

"Por favor, vayamos en mi auto."

Lorelay se levantó de su asiento para colocarse de nuevo sus lentes.

Ella dejó la copa en la mesa, se giró hacía Johana para darle un beso en la mejilla y después otro a Dániel a modo de despedida.

"Me temo que declinaré su oferta señor Situ."

"Me gusta manejar mi auto demasiado."

Indica Lorelay con arrogancia.

"Además tengo otro compromiso por la noche."

"Así que será más conveniente que cada uno vaya en vehículos separados, está es la dirección del restaurante."

Lorelay le extiende a Edward una tarjeta negra y blanca, con un símbolo en ella.

"Suero de fresa?"

Edward se pregunta en su mente que clase de nombre es ese para un restaurante de cinco estrellas.

Lorelay le dió un beso a James en su mejilla para despedirse.

"Estás segura de esto Lorelay?"

Él cuestiona a la niña en voz baja.

"Te acompañarán tus escoltas?"

James habla por todos en la habitación, pues todos estan nerviosos al saber que ella estara a solas con Edward.

"Estoy completamente segura James."

"El señor Situ es todo un caballero y me parece que no se aprovecharía de una mujer indefensa como yo."

Comenta Lorelay en voz alta.

"Solo me acompañará al restaurante un escolta, con él será suficiente."

"De hecho, el señor Situ tiene prometida, no es así señor Situ?"

"Tengo entendido que usted esta comprometido con la señorita Lucy?"

Todos contuvieron la respiración por las palabras audaces de Lorelay!

Edward no se inmutó al  oír ese nombre, pero un ligero enfado paso por su ojos.

Lorelay lo pudo notar.

"Creo que en ese aspecto no ha hecho su investigación debidamente señorita Lorelay."

"No tengo prometida desde hace más de tres años."

Responde con voz dura Edward.

Lorelay se acerca a Edward.

Colocando su mano delicada sobre el pecho de Edward, Lorelay responde.

"Ah, lo siento!"

"La vida personal de mis socios no es de mi incumbencia, solo la vida empresarial me interesa."

"Pero creo recordar haber visto en las noticas que usted había dado esa noticia a todos los medios hace tiempo."

Se burla Lorelay de Edward de forma coqueta.

"En fin, es una lástima..."

"Entonces ahora comprendo el porque de su reciente escándalo."

"Ningún hombre es capaz de pasar tengo tiempo en abstinencia sexual."

"Nos vamos?"

Lorelay caminó hacia la puerta sin esperar respuesta de Edward.

Tomando las llaves de su Masserati blanco, Lorelay se coloca su sombrero de ala ancha, toma su bolso de mano y sale del lugar haciendo ruido con sus tacones contra el piso pulido.

Edward de pie, tardó un segundo en recuperarse antes de despedirse a toda prisa de todos con un ligero gesto de cabeza.

Él salió de la casa con su porte altivo como siempre.

Cuando la puerta de la casa se cerró, Maggie entró a la sala para abrazar a James.

Las dos parejas se acercaron a la ventana para ver y escuchar el potente motor del Masserati rugir un segundo.

Solo un segundo después el auto salió a toda velocidad por el portón de la casa.

El auto de Edward lo siguió acelerando también.

Todos exhalaron aliviados para después comenzaron a reír.

"Ella es magnífica en su papel!"

"Vieron la cara de  Edward?"

"Ella lo domara en poco tiempo!"

"Creen que ya la haya reconocido?"

"Es un tonto si no la ha reconocido aún!"

"Apuesto lo que quieran a qué Lorelay lo tiene a sus pies en menos de dos meses!"

"Yo apuesto a que la empresa de diseño será nuestro en esos dos meses también."

Todos concordaron con lo último que aseveró James después de que todos externaron sus pensamientos.

"Por cierto Dániel y Johana, tienen planes para esta tarde?"

Cuestiona James a la pareja.

"La abuela nos ha invitado a comer pues mañana parten para Dinamarca Elizabeth y Bruce."

"La abuela ha pedido que nos reunamos todos, pero en vista de que Lorelay está un poco ocupada ahora..."

James habla mientras abraza de forma posesiva a su amada Maggie.

"Con gusto iremos los guardianes con la abuela Situ."

"De hecho la extrañamos mucho y queremos despedirnos también del hermano de Lorelay."

Responde Dániel.

"Es un honor para nosotros."

Dijeron casi al unisono Dániel y Johana.

Todos salieron de la casa para subir a la camioneta negra que los transportará.

Un guardaespaldas de Lorelay los acompaña junto con los guardaespaldas de James.

Pronto todos estan en camino a la villa Situ.

Bruce y Elizabeth entraron a la casa de la abuela.

Pigmeo, el perrito los recibió encantados.

Bruce acaricia con cariño al animalito antes de jugar con el lanzandole la pelota.

Elizabeth saludó a su abuela y ultimó detalles de su viaje a Dinamarca.

"Niña, debes mantener centrado y enfocado a Bruce."

"Estuvo demasiado tiempo en la oscuridad y aún hay demasiada en él."

Indica la abuela Situ a su nieta.

"Tu haz actuado como un faro de luz radiante y purificadora que ha mantenido a raya esa oscuridad..."

"Pero es de vital importancia que en este viaje, lo ayudes, lo impulses y no permitas que se de por vencido."

Elizabeth, vestida con unos jeans diseñados por Lorelay, blusa blanca vaporosa, con detalles de encaje femeninos y Cardigan negro corto asiente ante las indicaciones de la abuela.

Sus aretes de plata, gargantilla y su anillo de compromiso con una enorme piedra en el, acompañan a la bella niña.

Sus zapatos de piso con moños negros, la hacen ver más joven y delicada.

Bruce desde el otro lado del jardín, jugando con Pigmeo se perdio mirando a la bella niña a lo lejos.

El corazón del hombre late de amor por ella cada día más.

Esa niña lo hace suspirar.

Lo impulsa a ser romántico.

Lo anima a ser mejor hombre cada día.

Pero Elizabeth también despierta en él su sentido mas posesivo sobre ella.

Bruce sabe que ella es suya en alma y cuerpo como él lo es para ella, en especial después de haberle donado sangre

Sangre que en ese momento corre por las venas de la niña.

Pero, a pesar de eso, Bruce no puede evitar sentir celos.

Por eso, siempre que Elizabeth sale, él va con ella a dónde fuera.

Bruce teme perder a Elizabeth cómo casi lo hace en el hospital.

Pasar todo el tiempo posible con ella calma ese temor.

"Lo sé abuela, lo sé."

"No permitiré que se distraiga con nada."

Responde Elizabeth.

"Te prometo que cuídare que haga todo lo que la abuela Freda indique."

"Yo entrenaré a la par que él, pues no quiero ser solo una cara bonita."

Indica segura de si misma Elizabeth.

na voz masculina la contradijo.

"Tu jamás dejarás de ser una cara hermosa."

"Siempre serás bella y me gusta que seas frágil, delicada y femenina."

Bruce declara mientras atrae a su prometida para abrazarla con sus fuertes y musculosos brazos.

"Para eso estoy yo."

"Para defenderte de todos y de todo."

Elizabeth se sonrojó ante sus palabras.

Ell se siente protegida con él, pero ella tenía un punto a su favor.

"Lo sé mi amor, pero no quiero ser una inútil."

"Quiero poder defenderme a mi misma."

Responde Elizabeth.

"Se que puedes protegerme de todo, pero jamás quiero volver a pasar lo de la última vez..."

Elizabeth dejó de hablar pues Bruce le dió un beso callandola.

La abuela había dejado de prestarles atención, pues sabe el inmenso amor que le tiene ese niño a su nieta.

La abuela se concentra en mirar en su tablet las acciones de la empresa .

"Jamás vuelvas a repetir eso..."

"Jamás."

"Me duele demasiado que no pude defenderte esa vez."

Súplica Bruce con la frente pegada a la delicada frente de su amada.

"De acuerdo, entonces ambos entrenaran duro."

La abuela termina el meloso momento.

"Niño debes atender a todas las instrucciones que tú abuela te indique."

"Tu madre aún espera poder darte una poca de su luz."

"Ahora solo esperemos a los demás y mañana mismo, por la noche viajarán a Dinamarca en avión privado."

Señala la abuela.

Tim se acerca a ellos.

Después de una ligera reverencia anuncia.

"Los señores Baek están aquí y los guardianes Baek también."

"La señorita Lorelay está en una reunión privada con su nieto, señora Situ."

"ooohhh!"

Exclamaron todos ante esa última oración de Tim.

"Gracias Tim, vamos niños, hay que recibir a los invitados."

"Debe tener muchas cosas interesantes que contarnos!"

La abuela se puso de pie sin su bastón, pues la abuela Freda la había rejuvenecido en su cuerpo diez años.

Ahora la abuela Situ se siente increíblemente bien!

Bruce y Elizabeth caminan junto con la abuela para recibir a los recién llegados.

A pesar de ser un celoso empedernido, Bruce tolera de buena gana que Elizabeth salude de beso a James y Dániel, pues ellos tienen a sus prometidas con ellos.

Si alguno de ellos hubiera estado soltero ni de broma les permitiría acercarse a ella.

Sean de la familia o no.

"Lorelay!"

Exclamó él chef Bernad al verla entrar por la puertas de madera acompañada por la hostess del restaurante.

"Bernard!"

"Me da gusto verte!"

"Cómo está Marie?"

Lorelay se acercó a Bernard para darle dos besos en ambas mejillas, muy a la usanza europea.

"Bien Lorelay, mucho mejor."

"Gracias por preguntar."

"Mesa para dos?"

Pregunta el chef al ver detrás de ella a Edward.

"Si por favor, un reservado privado pues tenemos negocios que tratar Bernard."

Indica Lorelay.

"Podemos pedir dos sueros de fresas?"

Bernard afirma para después susurrarle algo al oído a la joven hostess, quien después de escuchar al chef ella guía a Edward y Lorelay a su privado.

Edward no había visto este restaurante antes.

Decorado de forma cálida, con un toque de elegancia y sofisticación.

El lugar ostenta pisos de madera, fuentes con peces koi, mesas de buen gusto y lm música adecuada para que las personas disfruten de su experiencia.

Edward aprecia varias obras de la artista Aurora y James decorando el lugar.

"Incluso un restaurante puede comprar obras de la artista, pero yo no."

"Maldita elitista."

Piensa Edward enfadado.

"Gracias Karime."

Agradece Lorelay a la chica cuando entraron al reservado favorito de Lorelay.

Dentro, ya les espera canapés, fresas, una botella de vino blanco, otra de vino tinto, pan recién hecho y quesos de varios tipos.

Lorelay toma asiento en la mullida banca.

Edward toma asiento frente a ella.

La enorme ventana filtra un poco de luz solar, las persianas de tela ofrecen intimidad adecuada.

"Le gusta el lugar señor Situ?"

Pregunta Lorelay quitándose los lentes y echando su largo cabello sobre su hombro.

El sol le da un halo de luz hermoso a la chica.

Edward se queda anonadado observándola.

"Me gusta su diseño y distribución."

"El servicio es rápido y espero que la comida sea buena."

"Puedo preguntar qué son los sueros de fresas?"

Lorelay se quitó su pequeño cardigan que lleva, mostrando su piel blanca.

Su escote revela discretamente sus formas turgentes y el vestido ceñido delinea bien sus curvas y pequeña cintura.

Edward disimuló un poco su atracción hacia ella observando las botellas de vino que tiene a su lado.

Lorelay sonrió burlonamente.

"Señor Situ, le gustaría compañía femenina?"

Sugiere Lorelay cruzando la pierna.

"Cuál es su tipo de mujer ideal para que venga a servirlo?"

"Yo prefiero los hombres fuertes, altos, blancos y musculosos."

"Espero que no le moleste que ordene el mío ahora mismo."

Edward no comprende nada de lo que ella dijo...

Ordenar mujeres y hombres?

Es lo que estaba pensando la chica hacer?

***By Liliana Situ***

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