El Prohibido Amor de un CEO Pequeño James

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El Prohibido Amor de un CEO de Liliana Situ Pequeño James

En El Prohibido Amor de un CEO novela Pequeño James , el contenido de la serie fue llevado al clímax. Honestamente, la única razón por la que me gustó el libro El Prohibido Amor de un CEO fue por el protagonista masculino. Es uno de mis dos protagonistas masculinos favoritos hasta ahora. En El Prohibido Amor de un CEO de Liliana Situ Ambos fueron elegantemente educados, tranquilos como si nada pudiera excitar sus nervios. Lea Pequeño James y los capítulos posteriores de la serie El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

De pie, Emily observaba la cinta amarilla de "Prohibido el Paso."

Con esa cinta la policía había acordonado el cubículo dónde habían encontrado el cuerpo sin vida de Dorian.

Los recuerdos, como flashazos de lo sucedido esa noche, pasaron por la mente de Emily.

Pudo verse a ella, a Dorian, la fuerte bofetada que le dió...

Pudo escuchar de nuevo el sonido que hizo su disfraz al ser desgarrado por las manos de Dorian con mucha rudeza.

También recordó como Edward había forcejeaba con Él y después el disparo.

Aunque no fue alto el ruido al tener silenciador el arma, si la estremecío.

Poco a poco se fue poniendo de cuclillas mientras una de sus manos tocaba su mejilla derecha como si le doliera aún el golpe.

Sollozó muy bajo.

"Emily!"

La voz de su Jefa la regresó a la realidad.

La niña alzó un poco la cara mojada por las lágrimas que inundaban sus ojos.

"Emily, no te atormentes, ven, levántate."

"Quien te dejó subir?"

Cuando Emily regresó a la sucursal de Diseño, se le había informado a todo el personal de la triste noticia.

De lo trágico que sería para Emily ver por sus propios ojos la escena.

Por lo que se les pidió a todos que NO la dejarán subir.

Ella se había escabullído en un descuido de su compañera asignada a vigilarla por una semana y había tomado el ascensor al segundo piso.

Cuando caminó hacia el cubículo se sintió pesada y rara.

Pudo sentir el toque de Dorian, escuchar sus palabras amorosas...

Esa noche era la niña más feliz del mundo.

Sentía que tenía un novio guapo, considerado, amable, que la amaba y respetaba.

Un novio que la ayudaría e impulsaría ser mejor diseñadora.

En sus fantasías más locas y uno que otro sueño mientras estuvieron juntos, ella había imaginado su vida al lado de Dorian.

Tal vez casarse con Él, tener hijos, casa, un o dos mininos, plantas, un auto....

Nada de eso pasaría nunca.

La Jefa había recibido la llamada informándole que Emily había desaparecido.

Por lo que se apresuró al cubículo y en efecto, ella estaba ahí.

Agazapada y llorando.

Ambas salieron del edificio y fueron a una cafetería cercana.

La Jefa ordenó bebidas calientes para ambas y tomó las manos de Emily entre las suyas.

"Se que ahora debes estar devastada al enterarte del asesinato de Dorian."

"Pero todos te apoyaremos y ayudaremos lo mas posible."

La tranquilizó su Jefa.

"Fue terrible que le pasara eso y confiamos que pronto el culpable sea encarcelado y pague por su crimen."

Declaró confiada la Jefa.

Emily sintió escalofríos cuando escuchó las palabras "culpable" y "encarcelado" en la misma frase.

"Emily, el señor Carl me pidió que te diera horario flexible debido a lo que pasó."

"Me indicó que te encargará trabajos más relajados."

Mirando a su Jefa, Emily negó con la cabeza y pronunció muy lentamente.

"Jefa, de verdad aprecio la amabilidad de ambos y su preocupación por mi."

"Pero me gustaría que me tratarán igual que siempre."

"Quiero retos para poder olvidar todo esto."

"Si trabajo más olvídaré lo que pasó."

La Jefa de Emily sonrió con tristeza.

En la cara de Emily se dibujaba la tristeza.

Pobre niña.

Ambas bebieron y salieron de la cafetería.

Al principio la Jefa de Emily había sentido envidia de ella por ser buena dibujando.

Después por preparar tan buen té y después por Dorian.

Ahora, al ver lo preciosa de la vida y lo fácil que era perderla en cualquier momento, ella dejó atrás esos sentimientos.

Ella quiso ayudar a Emily a superar su sufrimiento genuinamente.

Ambas entraron a una farmacia pues la Jefa de Emily tenía que comprar una prueba de embarazo.

Temía estar embarazada.

Ya tenía unos días de retraso.

Un hombre desde la ventana de fuera las observaba.

Cuando ambas salieron jaló del brazo a la Jefa y ella jaló a Emily, pues ambas iban agarradas del brazo.

Sin saber qué pasaba, la Jefa forcejeó con el hombre.

Cuando le quitó la gorra que le tapaba la cara y el cubrebocas descubrió que era su ex-esposo.

"Max, suéltame, que demonios te pasa?"

Le gritó la jefa muy molesta.

"Porque compraste una prueba de embarazo?"

"De quién es el bebé?"

Cuestionó el hombre.

Emily estaba de pie al lado de ellos y quería irse.

Pero al ver lo enojado que estaba el hombre, ella no quiso dejar sola a su Jefa.

"Porque te fuiste de la casa?"

"Acaso tienes un amante?"

La cuestionó duramente el hombre.

"Max, estamos casi divorciados.'

"Me mudé porque no quería que me siguieras golpeando!"

"No soportaba más tus gritos como ahora, déjame en paz!"

"Emily vámonos."

La jefa quiso irse, por lo que tomó la mano de Emily.

Max la jaló tan fuerte que Emily se tropezó con su Jefa.

Max empujó a Emily al piso golpeándose las rodillas y un brazo.

"Lárgate de aquí si no quieres que te golpee a ti también!"

"Este problema es solo de ella y mío, anda vete!"

Max gritó amenazando a Emily.

Sujetó a la jefa por el cuello.

"Te voy a hacer un aborto ahora mismo gratis maldita puta!"

Gritó enloquecido Max por la ira.

Emily quiso levantarse pero el dolor le hizo arrodillarse.

Al ver a su Jefa casi morada de la cara por el agarre del hombre, se lanzó hacia Él en un esfuerzo para que la soltara.

"Sueltala idiota, la vas a matar!"

Gritó Emily.

"No te metas en lo que no te importa estúpida!"

"Lárgate, esto es entre ella y yo."

"Ahora voy a matarla por haberme engañado!"

Max quiso volver tirar al piso a Emily.

Ella al ser empujada esperó el golpe pero en cambio sintió que alguien la atrapó.

"Así que te gusta golpear y empujar mujeres cobarde?"

"Espero que seas tan bueno peleando con un hombre desgraciado!"

Habló fuertemente un hombre...

Emily no tuvo tiempo de ver quién había hablado.

Ella vagamente reconoció su voz.

Emily corrió hacía su jefa cuando la vió caer al suelo golpeándose la cabeza y quedando inconsciente.

Nerviosa, marcó el número de emergencias y pidió una ambulancia.

Y a la policía.

Entonces ella, agachada junto a su jefa veía pelear a ambos hombres.

"James!"

Gritó Emily al reconocerlo.

Él no le prestó atención, pues quería seguir golpeando a la basura humana que tenía en el suelo ya.

"James, déjalo ya!"

"La policía vendrá y lo encarcelará."

Pidió Emily.

James no se detuvo, Max ya estaba muy golpeado y no se defendía ya.

Emily se paró despacio y con dolor, pero no quería que James fuera acusado de matar a alguien.

Si eso pasaba, James perdiera su reputación por ese hombre.

Poniéndose frente a Max en el suelo, Emily gritó lo más fuerte que pudo.

"James, BASTA!"

"Déjalo ya, no te comprometas!"

James estaba por tirar otro puñetazo cuando la escena frente a sus ojos lo asustó.

Se parecía a otra escena años atrás.

Respirando, James se tranquilizó y ayudó a Emily a levantarse del suelo.

La abrazó y le dijo.

"Perdona, no quise asustarte."

"Odio que los hombres golpeen a las mujeres indefensas, no puedo soportarlo."

Dijo James recuperando el aliento.

"Gracia James, te debemos mucho por ayudarnos."

"Nos habría matado a ambas."

Emily le agradeció.

La policía llegó al lugar y tomó declaración de lo ocurrido.

Los testigos confirmaron que James solo había actuado para defender a las chicas.

Esposaron en la ambulancia a Max.

La jefa fue al hospital para qué la revisaran.

Le dijo a Emily que se tomará el día libre.

Ella después hablaría con Carl acerca de lo ocurrido

James sostenía a Emily en brazos mientras le preguntaba.

"Emily, no te duelen los raspones?"

"Un poco James, pero no te preocupes, me curaré."

James la llevó a una pequeña farmacia con servicio de médico para que los curara a ambos.

"James, puedo agradecerte invitandote a comer o tomar algo?"

Le preguntó la niña.

"Gracias Emily, pero no estoy de humor para comer en este mom."

"Podemos ir a una cafetería por favor?"

Pidió James.

Ambos caminaron lento a la cafetería más lejana del lugar donde estaban.

James se sentó cerca de Emily.

Ella ordenó infusiones de varias hierbas especiales buenas para los sustos y la recuperación del cuerpo.

James, distraído solo cerró los ojos para poder descansar tranquilo.

"James, algo te molesta?"

Cuestionó preocupada Emily.

"Emily...alguna vez te has sentido atrapada en una situación que no puedes controlar?"

Emily sabia de que estaba hablando.

"Si supieras James..."

"Edward, mi padre, mi vida no es mía ahora."

Pensó Emily tristemente.

James continuó.

"Necesito una amiga en este momento..."

"Tu podrías escucharme Emily?"

Rogó James ansioso.

"Por supuesto James."

James estaba muy perturbado aún por lo que había pasado anoche.

Él no quería estar en casa de la abuela Situ.

Elizabeth le había dado un afrodisíaco y ella también lo había tomado para que ambos tuvieran relaciones sexuales.

James por un momento se dejó llevar...

Besó a Elizabeth con mucha pasión y sus manos recorrieron sus cuerpos desnudos.

Elizabeth estaba muy extasiada.

James estaba muy confundido.

Las palabras de su madre resonaron en su cabeza y Él apartó a Elizabeth.

"No, no puedo."

"Lo siento Elizabeth."

"No puedo, lo siento."

Dijo James alejándose de ella.

"James, yo te amo y te deseo!"

"Ahora estamos solos aquí."

"Puedo ver qué tú también me deseas...por favor!"

Rogó Elizabeth temblorosa.

"Elizabeth, no quiero tener sexo, quiero hacer el amor."

"Y no con ayuda de afrodisíacos."

Dijo James.

"Tal vez esta noche no."

"Pero, podemos intentarlo alguna otra noche?"

Elizabeth suplico.

"Elizabeth, quiero hacer las cosas bien contigo."

"Quiero que seamos novios y ambos nos conozcamos más."

"Si ambos queremos después..."

"Haremos el amor, de acuerdo?"

James intentó convencerla.

"NO!"

"Quiero tenerte ahora!"

"Que no lo entiendes?"

"Ya soy tuya!"

"No puedes dejarme así James!"

Elizabeth grito llorando como una niña pequeña.

La atmósfera romántica se desvaneció en ese momento.

Ambos sentían el efecto del afrodisíaco en su cuerpo.

Sin embargo, James la envolvió en su bata de baño.

Él volvió a colocarse la toalla y se metieron juntos a bañar.

Elizabeth lo besaba intentando seducirlo, pero James le volvió a preguntar.

"Elizabeth, serás mi novia a partir de ahora?"

"Si."

Sin dudar dijo Elizabeth.

"Esta bien."

James abrió la llave del agua.

Cuando estuvo tibia, ambos entraron.

Los besos, jadeos, gemidos y manos moviéndose recorriendo sus cuerpos húmedos era todo lo que se escuchaba en ese baño.

James no quería tener sexo con ella.

Pero eso no evitó que la tocará desnuda, sus firmes senos, sus caderas...su suave piel.

Elizabeth también le acariciaba su fuerte y marcado pecho, sus brazos fornidos, sus piernas.

Una de sus pequeñas manos tomó su miembro y comenzó a moverse de arriba abajo.

James excitado estuvo tentado en penetrarla...

Pero las palabras de su madre volvieron a sonar en su mente.

Excitado, James hundió dos dedos en la húmeda entrada de Elizabeth.

"Aaahhh...huhhuummmm...!"

Elizabeth gimió y arqueó el cuerpo al sentir sus dedos dentro de ella.

James sentía sus pequeñas manos estimulandolo.

Un calor y placer lo invadieron.

Él se movió más rápido dentro de ella.

Ella movió sus manos más rápidos.

Ambos tuvieron un orgasmo sin penetración.

Jadeando se besaron y continuaron el sexy baño.

Despertaron abrazados en la cama.

Pero James estaba confundido.

Por eso había salido a caminar al centro de la ciudad en su auto.

El cual había dejado estacionado en un centro comercial.

Había decidido dar un paseo por esa hermosa calle para pensar cuando vió a ese hombre golpeando a las mujeres.

Luego pudo ver qué era Emily la que iba a ser arrojada al suelo por ese hombre.

Eso lo enfureció.

Ahora con ella, sentados ambos tranquilos, podía hablar con alguien de su indecisión.

"Emily, no me juzgues por favor..."

"Solo quiero saber."

"Alguna vez te has sentido atrapada en una relación sin futuro."

Su pregunta entristeció a Emily.

Que clase de relación tenía con Edward?

Amantes?

Sirvienta?

Ambas?

Amor no era

"Si...puedo entenderte muy bien James."

"Es una situación muy dolorosa."

James escuchó "dolorosa" de boca de Emily.

El recordó cuando era niño.

La madre de James fue una de las muchas mujeres de un mafioso poderoso.

Pero en ese entonces, era un mafioso pequeño.

Su madre había sido secuestrada y violada por Él por su belleza sin igual.

James había nacido y crecido siempre en una casa enorme junto con su madre.

Pero nunca conoció a sus abuelos, tíos o tías

Tampoco tuvo amigos de su edad.

La vida de ellos siempre estuvo en riesgo porque los enemigos de su padre estaban al acecho.

La madre de James después de haberlo dado a luz se deprimió muchísimo.

Jamás volvió a recuperar su alegría.

Estar encerrada en esa jaula de oro, dónde su violador gozaba de ella cuando quería y sin poder escapar, solo hizo que ella muriera un poco cada día.

James siempre recordaba sus pláticas con ella.

Su madre le decía que no debía casarse, tener novia ni hijos.

Años después le dijo que no debería abusar de las mujeres.

Ni tener relaciones con ellas solo por placer.

James no siempre entendió todo lo que le decía, hasta una vez que su padre golpeó a su madre.

Su padre estaba muy estresado y había querido tener sexo con ella para distraerse.

Su madre se había negado.

James contempló con odio y rabia como Él la golpeó con un cinturón hasta que su madre quedó inconsciente.

Entre llantos, su madre le dijo que jamás golpeara mujeres.

Le pidio y que las defendiera y ayudara si podía.

James le prometió que sería mejor hombre que su padre.

Su madre un día le confesaría que su padre la había secuestrado a la edad de dieciséis años y había abusado de ella.

Eso destrozó a James quien enojado, planeó a los doce años una venganza contra el bastardo de su padre.

En secreto llamó a la policía especializada y después a un amigo pintor de su madre para que ambos fueran rescatados del encierro.

Pero algo había salido mal y en el enfrentamiento.

El padre de James como buen cobarde, había usado a su madre en la camilla como resguardo para salir de la casa.

Una bala hirió de muerte a su madre.

James corrió con lágrimas hacía su madre solo para notar que había demasiada sangre...

"Prométeme..."

Dijo su madre tomando su mano débilmente.

"Prométeme que serás mejor..."

Tosió su madre sangre.

"Prométeme que no usaras a las mujeres como juguetes sexuales."

"Honra mi sufrimiento y muerte siendo feliz y un hombre excelente..."

El amigo de su madre se acercó y le agarró la mano.

"Perdóname, llegué tarde."

"Te busqué por tantos años..."

"Nunca dejé de amarte."

El pintor era novio de su madre en su juventud, pero ese mafioso la había visto.

Codicioso la había secuestrado y aislado de todo el mundo.

Ella nunca pudo ser feliz con Él.

"Yo lo cuidaré como mi hijo, te amaré a través de Él."

La mano de su madre cayó.

Una leve sonrisa apareció en su rostro al fallecer.

Ambos lloraron amargamente de desamor.

Toda la noche ninguno de los dos le soltó la mano aunque estuviera fría y sin vida.

El entierro fue durísimo.

James casi saltaba con el féretro de su madre.

Solo tenía 28 años, se veía como si estuviera dormida y hermosa.

"Mamá!"

"Mamá!"

"NOOO!"

"No me dejes solo!"

"Nooo, suéltame!"

"Déjame ir con ella!"

"Ya no quiero vivir sin ella!"

"Mamá!"

James sufría tanto que el pintor lo noqueó para que pudieran seguir con el entierro.

Cargándolo en sus brazos lloró amargamente el final tráfico de su amor perdido.

James se encerró en si mismo durante mucho tiempo.

Apenas comía.

Un día Jackson, el pintor lo llevó a su estudio.

James se maravilló de tantas pinturas.

Sin preguntar tomó un cuaderno, lápices y comenzó a dibujar.

El arte ayudó a sanar a James y alimentó su inspiración para pintar.

Pronto demostró su talento y ambos comenzaron una relación padre-hijo.

No fue fácil, pero James se mantuvo fiel a su promesa de su madre.

Nunca había forzado a una chica a amarlo.

Jamás se había aprovechado de ellas.

Nunca las había visto con lujuria por muy hermosas que fueran.

No quería ser como el bastardo de su padre.

Pero su pasado lo perseguía y lo había encontrado en ese cuidad.

No quería que Elizabeth resultará lastimada por nada.

Pero tampoco quería lastimarla Él.

Anoche se le había ofrecido.

Anoche casi se convierte en ese bastardo.

Las palabras de su madre lo salvaron.

Siendo sinceros no amaba a Elizabeth.

Sentía amor, tal vez de hermanos.

O tal vez enamoramiento pasajero y estaba muy confundido.

Pero había hecho lo correcto.

Ahora Elizabeth era su novia y aunque no hubiera querido, la había complacido algo en la ducha.

"Emily, tienes novio?"

Preguntó James.

"No, Él fue asesinado."

Dijo Emily triste.

"Que?"

"Cuando?"

Inquirió James.

"Hace unos días James, le dispararon."

Quería decirle que el idiota había querido violarla...

Pero nadie sabía eso, solo Edward y ella.

"Lo lamento mucho, puedo abrazarte?"

Preguntó James mirando a la triste chica.

"Si...gracias."

James la envolvió con sus brazos.

Ambos suspiráron aliviados.

Emily comenzó a llorar.

Había guardado sus lágrimas al ver el cubículo.

Después no había llorado con su jefa en la cafetería.

Después no lloró cuando estuvo en peligro por Max...

Pero ahora en brazos de James, ella se sintió en confianza y dejó salir su llanto.

James le acariciaba la espalda y la dejó llorar todo lo que ella quisiera.

Él, al abrazarla encontró calor, confianza y por fin algo de alivio.

Era como si abrazara a su hermana o alguien de su familia.

Y se sentía muy bien.

Edward manejaba un auto de prueba y el semáforo se puso en rojo.

Volteó y desde su lado derecho vió la escena.

James abrazaba a Emily en una cafetería y ninguno se soltaba.

Una rabia inundó a Edward y se olvidó del verde del semáforo.

Estacionó el auto.

El atónito vendedor lo llamaba al ver qué Edward iba a la cafetería.

"Señor Situ!"

"Señor Situ!"

"A dónde va?"

"Yo puedo comprarle el café!"

"Edward sube al auto."

Shirley quien estaba en el asiento trasero jugando con su celular, bajó la ventanilla para decirle eso.

Edward apretó la mandíbula y pateó las llantas.

"Volvamos, recordé que tengo una cita importante."

Enfurecido, manejó como loco mientras fumaba.

"Señor Situ!"

"En este auto de prueba no se permite fumar."

Le dijo apenado el vendedor.

Edward y Shirley se bajaron del auto.

"Dale este auto a ella y envíame uno nuevo a mi."

Dijo Edward con indiferencia subiendo a su Lamborghini negro.

Se marchó a toda velocidad sin reparar en Shiley.

"Eres un patán, pero eso no importa."

"Cuando nos casemos solo te veré lo necesario querido Edward."

Pensó Shirley quien recibía las llaves del auto nuevo.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.