El Prohibido Amor de un CEO Reclamandote como mía

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Reclamandote como mía

La novela El Prohibido Amor de un CEO Reclamandote como mía del autor Liliana Situ es una novela emocionante y fascinante historia En Reclamandote como mía, su amor por ella tomó forma y se profundizó. El contenido de los episodios se encuentra entre las dos orillas de la realidad porque es demasiado cruel para ser realista. Autor Liliana Situ Construcción Cada personaje en El Prohibido Amor de un CEO es una parte de la personalidad de cada persona. Solo tienes que experimentarlo para saber cuán profundo es. Siga Reclamandote como mía y los capítulos posteriores de la novela El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

Una mujer descalza corría por la oscura calle levemente iluminada por las lámparas nocturnas.

Volteaba constantemente para asegurarse si todavía la seguían de cerca aquellos malditos hombres.

Jadeante y temerosa, Flora se escondió detrás de un auto.

Se tapó la boca con la mano para no hacer ningún ruido.

Ryan caminaba al lado de Sarah, su secretaria, hacia su auto cuando Él observó a Flora, la hermana de Emily, escondida detrás de su auto.

Se acercó lentamente hacia ella y le hizo señas a Flora con su mano para que no hiciera ruido.

Accionó su control remoto para que el auto se abriera, permitiendo que tanto como Sarah como Flora pudieran entrar.

Sin perder tiempo Ryan encendió el auto y condujo velozmente lejos de ahí.

Los hombres vieron a un auto que se alejaba del lugar.

Pero los cuatro hombres no creyeron que tuviera algo que ver con aquella mujer que se les había escapado.

Por lo que siguieron buscándola en la calle y por todos lados.

"Flora, te encuentras bien?"

Preguntó Ryan mirandola por el retrovisor.

"Ahora si, Ryan muchas gracias."

Respondió Flora con voz temblorosa antes de echarse  a llorar.

Sarah la observó en silencio por el retrovisor del auto mientras le pasaba pañuelos para que se limpiará el rostro.

Sarah tenía poco de ser la nueva secretaria y asistente de Ryan.

El joven heredero Niam  había tardado mucho en encontrar a una asistente a su gusto.

Y su gusto era específico, por lo que Sarah se parecía bastante a Emily.

Tenía el cabello largo, misma edad y complexión de Emily.

También usaba lentes aunque eran de diferente armazón que los de Emily.

Sarah era muy competente, educada, refinada y tiene ese  aire de timidez, justo como el que posee Emily.

Por lo que Ryan al contratarla, claramente se había buscado una Emily sustituta.

Después de dejar a Sarah en su casa, Ryan se dirigía al departamento de Flora y su madre, Lily.

"Flora, porque te perseguían?"

Cuestionó Ryan cuando apagó el auto frente al departamento.

Ellos dos no tenían una buena relación, debido a que Ryan conocía bien los malos tratos que tanto ella como su madre, Lily habían tenido siempre contra Emily.

Pero Ryan se preocupaba incluso por ellas, pues eran la única familia que  Emily tenía.

"Ryan...perdona..."

"Es personal."

Respondió Flora muy apenada.

Ella también era consciente de que ellos dos no tenían una relación cercana como para contarle sus problemas.

Y menos de índole financiero.

"Puedes confiar en mí Flora."

"Eres la hermana de Emily, por lo que también me preocupo por ti."

Comentó Ryan con un hermoso tono de voz.

"Dime Flora, puedo ayudarte en algo?"

La hermanastra de Emily emitió un sollozó entrecortado y se tapó la boca con sus manos.

Tardó un minuto o dos en recomponerse para contestarle a Ryan.

"Ryan, les debo dinero a esos tipos..."

Ahogó otro sollozó Flora en su garganta.

"Ellos....querían violarme para cobrarse la deuda."

"Cuando salí del trabajo, ellos me acorralaron contra un local cerrado..."

Solo de recordar la escena, a Flora de le llenaban de nuevo los ojos de lágrimas de dolor y angustia.

"Pero pude escabullirme y por eso corrí para escapar de ellos."

Las lágrimas interrumpieron a Flora y Ryan se sintio en verdad mal por ella.

"Flora, puedo darte empleo en mi empresa..."

"Solo si tú quieres."

Comentó Ryan indeciso.

Ryan se había cansado de que Emily lo hubiera rechazado en todas y cada una de las veces que le ofreció empleo en su empresa.

"Ryan de verdad lo dices?"

Grito feliz Flora.

"Ay Ryan Gracias, mil gracias!"

Sintiéndose aliviada de no tener que regresar a ese tugurio de mala muerte, Flora le dió un enirme y efusivo abrazo a Ryan.

El joven se sorprendió aún más cuando ella le dio un beso en la mejilla mientras Ryan permanecía inmóvil en el asiento del conductor.

Flora supo que acababa de cometer una completa tonteríaia.

"Perdoname Ryan!"

"En serio, disculpame por favor!"

Rogó Flora juntando sus manos.

"Estos pasados meses muchas personas han sido malas conmigo..."

Se quejó Flora.

"Mis antiguos "amigos" se niegan a verme o ayudarme."

"Mamá está cada vez peor..."

"Papá está muy delicado y Emily, ella, me traicionó."

Declaró Flora con cierto rencor esta última frase.

"Emily no te traicionó, Flora."

Ryan defendió a su amada Emily.

"Ese bastardo de Edward Situ la drogó y la violó en esa habitación del club privado."

Ryan había averiguado que había pasado en verdad.

"Así que no te confundas Flora."

"Tú,  como tú madre saben que estoy trabajando para que se les regrese lo que les quitó ese bastardo Situ."

"Por lo menos la villa donde antes vivian."

Declaró Ryan con desición y un poco de enfadó.

Flora se sintió mal de inmediato por su comentario.

Ella sabía que sin la ayuda de Ryan, todo hubiera sido mucho peor con su padre.

Ryan observó en silencio a Flora y al ser hermanastra de Emily no pudo evitar preguntarle.

"Flora ,sabes de casualidad porque Emily me ha estado evitando todo esté tiempo?"

Preguntó ansioso Ryan.

En verdad NECESITABA saber eso.

"No Ryan, disculpame."

"Desde que ella no vive con nosotras no he hablado con ella."

Declaró Flora.

"Estaba tan enojada que le grité esa vez en el hospital...

"Incluso  la golpeé..."

Flora de apenó de su mal comportamiento contra Emily en el pasado.

"Pero ahora que casi me violan..."

Flora se retorció las manos nerviosa.

"Me siento terriblemente arrepentida por todo el daño que le hice."

"Yo...estaba encaprichada con Edward."

"No sabía cómo funcionaba el mundo en ese tiempo."

"No sabía nada en verdad."

Flora declaró esto con absoluta certeza.

Haberse enfrentado al hambre, las carencias, los malos ratos, perderlas oportunidades de un buen trabajo...

Tener que trabajar en bares de mala muerte y temer por su vida constantemente, habían hecho que Flora mirase el mundo con otros ojos.

Unos mas realistas y menos frívolos. 

"Preséntate mañana en mi empresa Flora."

Respondió Ryan extendiendole su tarjeta.

"Necesito una nueva recepcionista en la entrada."

Ryan observó la hora en su reloj de pulsera.

Ya era de madrugada!

"Entra a tu departamento ya para que pueda irme."

La chica le agradeció de nuevo, por todo, antes de abrir la puerta para salir del auto.

"Flora, espera!"

Ryan detuvo a Flora antes de que se alejara del auto.

"Reflexiona en tus errores y enmienda las cosas con Emily."

"Ella fue una de las más afectadas por lo que pasó."

Rogó sinceramente Ryan a Flora.

"De acuerdo Ryan."

"Lo haré."

Y encendiendo de nuevo el auto, Ryan se dirigió a su departamento.

Necesitaba conseguir unas horas de reparador sueño.

Aunque cuando cerraba los ojos, Ryan solo podía pensar en Emily...

Por la mañana, en el departamento de diseño, El celular de Emily sonó, por lo que ella lo contestó con curiosidad..

"Hola?"

Respondió Emily.

"No cuelgues Emily por favor, soy Flora."

Pidió su hermanastra.

"Hermana que pasa?"

Preguntó Emily con preocupación.

"Emily, solo quiero ofrecerte una sincera disculpa por haber sido por tan mala contigo antes."

"Desde que eramos niñas..."

"Hasta ahora..."

Emily no podía creer lo que escuchaba...

"Tambien, quiero disculparme por haberte culpado por lo que pasó con Edward esa noche..."

"Se que tu no tuviste la culpa Emily."

"Todo fue culpa mía."

"Lo siento tanto Emily."

Las lágrimas caían por las mejillas de Emily sin control, por lo que se tuvo que sentar en una silla para enterrar su rostro en su mano.

La habitación le daba vueltas...

Emily en realidad creyó que se desmayaría ante lo que estaba escuchando!

O era un sueño?

Eso era!

Estaba soñando!

No era así?

"Flora, saldremos juntas de esto."

"No te culpo a ti por lo que sucedió con ese mal hombre."

Emily bajó la voz, pues estaba intentando sonar tranquila y serena.

Pero la verdad es que su voz podría delatar que ella estaba llorando demasiado.

"El señor Situ fue el verdadero culpable de todas nuestras desgracias."

"Él es un soberano bastardo."

Contestó Emily suspirando de dolor.

"Lo sé..."

"Sabías que Él jamás me quiso?"

"Nunca quiso ni tocarme."

Flora suspiró también por el celular porque ya no tenía más palabras que decir.

"Emily, sabes que estoy es muy difícil para mí..."

"Espero que podamos tomarnos un café o un té, algún día..."

"Para que podamos hablar..."

"Para que puedas perdonarme..."

"Por favor."

Emily pudo contestar que si y después de colgar Emily corrió al baño de empleadas.

Cerró un cubículo y se sentó en el inodoro a llorar largamente.

Cuando salió tenía los ojos tan hinchados y rojos que tuvo que esconder la mirada de todo el mundo.

Cuando termino su jornada laboral, Emily fue la primera en salir corriendo del edificio.

Ella quería recostarse en la cama y pensar en lo que le  había dicho su hermana Flora.

Apretando el extraño reloj con sus manos, Emily reflexionaba en todo.

De pronto miró detenidamente el reloj en sus manos.

Ese objeto era su única pista de su familia biológica.

Maggie encontró dormida a Emily cuando regreso del trabajo.

Emily estaba hecha ovillo sobre la cama sin haberse cambiado de ropa.

Le dolió el corazón verla así.

Emily sintió la presencia  de su amiga, por lo que abriendo los ojos prerezosamente, ella preguntó.

"Maggie, cuando regresaste?"

Su amiga le contesto que tenía solo un par de minutos en el departamento.

Emily con el reloj en su mano hizo la pregunta que tanto quería hacer.

"Maggie, podrías ayudarme a buscar a mi familia de origen?"

Maggie se sentó en la cama al lado de Emily.

"Ya te había dicho que si Emily."

"Mañana agendo la cita con el investigador privado."

"No te preocupes, encontraremos a tu familia."

"Gracias Maggie."

Emily bostezó antes de volver a dormirse.

Ryan acarició la foto de la sonriente  niña quien vestía ropa deportiva de una escuela media superior en particular.

Ryan había tomado esa foto a escondidas de Emily, por la que la guardaba celosamente en su escritorio particular.

Al ser dos años mayor que ella, Ryan había conocido a Emily Él estaba en su último año de escuela media hora.

Cuando Ryan vió a la preciosa Emily se enamoró perdidamente de ella.

Tan hizo hasta lo imposible para conocerla y hablarle.

Pero, debido a esto, Ryan descuido sus calificaciones, las cuales comenzaron a bajar.

Además de que sus compañeros estudiantes esparcieron rumores de que ambos ya habían tenido sexo.

Esto último fue ingeniosamente orquestado por todas las chicas del salón de Ryan.

Ellas estaban muy celosas de aquella niña que parecía ratón de biblioteca, sin chiste y sosa tuviera toda la atención del guapísimo Ryan.

Ryan era el sueño dorado, el príncipe azul, el caballero ideal de muchas de ellas.

Además de que Ryan era el capitán de fútbol.

Por lo que era el galán de la escuela.

Ryan fue incapaz de detener los rumores sobre ellos dos.

Por lo que Emily fue humillada en el patio de la escuela, donde las estudiantes le quitaron el vestido que llevaba.

Emily quedó solo en ropa interior frente a toda el alumnado.

Eso había sido todo un escándalo y habían suspendido tanto a Emily como a las instigadoras.

Por esa razón Ryan cortó toda relación con Emily desde ese fatídico día.

Se mudó de país para terminar sus estudios en el extranjero, lo cual hizo con mucho remordimiento.

Ryan se juró que regresaría y reclamaría a Emily como suya.

Además de que haría de todo para compensarla por lo que le habían hecho.

Y por lo que Él le debía.

"Jefe, los inversionistas lo están esperando."

Comentó Sarah cuando Ryan bajó del auto para entrar en su empresa.

"Gracias, ya voy Sarah."

Ryan caminó con resolución hacía la sala de juntas.

Sarah le dedico una sonrisa cálida  a su jefe.

De verdad que Sarah se parecía a Emily, un poco.

Y eso lo reconfortaba.

"Emily, llevo meses sin oír tu voz..."

Pensó Ryan mirando a Sarah.

"Acaso no soy lo suficiente bueno para ti?"

"Nunca me quisiste?"

Ryan cerró la puerta de la sala de juntas con estos pensamientos negativos en su mente.

Suspiró para dejarlos para después y poder concentrarse en su trabajo.

Los meses pasaron rápidamente.

Emily, fiel a su nuevas tareas, había limpiado el departamento de Edward

Había preparado té por la mañana y por las noches.

Y ahora, ella estaba feliz escuchando música con sus audífonos mientras terminaba de regar las plantas en el balcón.

Edward se había negado al principio, pero terminó aceptando los pequeños cambios que Emily había hecho.

A Edward le gustaba oler el perfume de Emily en su departamento.

Le gustaba como ella cocinaba.

Le encantaba el té que le preparaba y que le quitaba el dolor que lo aquejaba.

Pero, después recordaba a Lucy...

El corazón de Edward  volvía a ser de piedra.

"Lucy...porque me dejaste?"

"Nos íbamos a casar."

"Tú me salvaste de muchas formas pero luego me abandonaste"

Edward siempre meditaba esto antes de abrir la puerta de su departamento.

La imagen que lo recibió fue la de una sonriente Emily que bailaba en la sala escuchando música con audífonos y los ojos cerrados.

Se veía tan feliz, tan linda...

Movía su cuerpo como provocándolo...

Edward cerró la puerta con seguro y comenzó a desabrocharse la corbata.

Emily poco a poco se dió la vuelta y gritó al ver a Edward.

Edward por su parte se le acercó, le quitó los audífonos de los oídos con rapidez.

Le quitó el celular de las manos y la abrazó.

Emily siempre estaba muy nerviosa cuando estaba a solas con Edward.

El corazón de la pobre niña palpitaba descontroladamente.

Edward no quería acercarse tanto a Emily, pero no podía controlarse.

El aroma de la chica  lo atraía con intensidad, por lo que, una vez más, se dejó llevar.

Con calma, Edward le desabrochó la blusa revelando su pecho blanco.

La boca de Edward devoró la pequeña boca de Emily.

Le gustaban sus besos.

Sabían dulces y delicados.

La atrajo a su cama y se puso encima de ella.

Emily se mordía los labios para no gemir por todo lo que sentia, pero Edward era muy bueno en la cama.

En está vez, la nueva posición en que la embestia la dejó más que asombrada por las intensas sensaciones.

"Ya...no...por favor...."

"No..no...aaaahh..."

Rogaba Emily gimiendo.

"No finjas Emily."

"Se que te gusta...hhmmm..."

"A mi también me gusta..."

"Humm..."

Edward embistió de nuevo mirando a la niña retorcerse de placer debajo de Él.

"Gime mi nombre y terminaré más rápido."

Ordenó Edward

"Aahhh...Edward...aaahh!"

Edward no sé cansaba de ella.

La penetró en distintas posiciones durante toda la noche, dejándola agotada en la madrugada.

"Mi abuela está buscando el mejor especialista para tu padre."

Habló con voz profunda Edward al lado de Emily.

Ambos yacían en la cama, exhaustos y satisfechos.

"En unas semanas llegará al hospital donde está internado tu padre para tratarlo"

"Gracias."

Respondió Emily en voz baja.

"Me encargaré de pagar la operación si..."

Comentó Edward.

"Si?"

Cuestionó Emily.

"Si aceptas ser mi amante."

"Quiero que todas las noches estés aquí para mí."

"Quiero hacerte mía sin impedimentos, ese es el trato."

Comentó feliz Edward.

"Porque siempre me chantajeas Edward?"

"Yo no tuve que ver nada con Lu..."

Emily no pudo terminar sus palabras porque Edward gritó.

"NO DIGAS SU NOMBRE!"

"NO MERECES PRONUNCIAR SU NOMBRE!"

"Perdona...yo..no quise..."

Se disculpó Emily.

"Lárgate."

Exigió Edward.

"Piensa lo que dije Emily."

"Si no aceptas, mátare a tu padre en el hospital y nadie podrá rastrearme."

"La vida de tu padre está en tus manos."

"Vete de aquí, ya no quiero verte."

Edward sacó a Emily de su habitación y cerró de un portazo.

Emily cayó de rodillas en la alfombra y comenzó a llorar.

Edward quería salir a consolarla, pero el dolor no le permitía ser blando.

Ella tenía que sufrir como Él sufría.

"Emily!"

"Buenas noticias!"

Comentó Maggie por la mañana cuando Emily pudo regresar al departamento.

"El investigador dice que tomara tu caso, pero me pidió que le dieras el reloj para rastrearlo."

"Dime hay lago más que le deba de decir?"

Preguntó Maggie.

"Si Maggie."

"Arlen y yo intercambiamos pertenencias en la casa hogar."

"Yo le di un collar con un dije de jade verde y ella me dió este reloj."

Respondió Emily.

"Será más difícil así, lo sabes?"

Maggie bufó.

"Lo sé... Lo sé..."

Se disculpó Emily.

Sarah llamaba a un número privado y un hombre contestó.

"Que pasa?"

"Todo va según al plan, algo más?"

Preguntó Sarah.

"Averigua los siguientes contratos que tendrá Ryan."

"Necesito saber a qué me enfrento."

Respondió el hombre.

"De acuerdo...mi paga..."

Cuestionó Sarah.

"La tendrás hoy en la noche, será una parte hasta que acabes tu trabajo."

Le respondió el hombre.

"Con eso me conformo, mi familia se muere de hambre."

Comentó Sarah.

"Ese no es mi problema."

"Haz tu trabajo y no me llames hasta que tengas lo que te pedí."

Y ese hombre colgó.

"Que idiota."

Pensó Sarah.

Pero estaba pagandole bien.

Ella podría por fin darle una mejor vida a su madre y abuela.

Valía la pena lo que hacía.

"Cómo va todo?"

Una mujer hermosa cuestionó a Carl.

"Va bien encanto, dime, como te sientes?"

Preguntó acercandose a ella.

"Mejor."

"Él como está?"

"Alguna vez habla de mi?"

Preguntar la mujer.

"Todo el tiempo."

"Pero aún no es momento de regresar."

"Relájate, todo saldrá de acuerdo al plan."

Contestó Carl acariciando los brazos de la mujer.

"No fue demasiado arriesgado?"

Cuestionó la mujer.

"No, todo fue adecuado.",

"De está forma podremos tenerlo todo."

Aseveró Carl.

Suspirando y llena de resignación, Emily se paró frente a Edward al día siguiente.

Ella aceptó ser su amante, pues su padre era su prioridad.

Edward sonrió maliciosamente al escuchar las Pal de la chica.

"A partir de ahora tu cuerpo me pertenece."

"Solo yo puedo tenerte en la cama."

"Sellemos el trato."

Tomándola de la mano, la llevó a su habitación privada en su oficina.

Está vez, Edward se tomó su tiempo para disfrutarla.

Le parecía un dulce que solo Él tenía permitido saborear.

Y amaba esa sensación!

Esta vez Emily cooperó.

Sus pequeñas manos acariciaron un poco a Edward.

Él se excitó aún más.

En el sillón, la cama, la ducha...

En todo lugar la hizo suya.

Emily se dejó llevar y por primera vez disfrutó el sexo ardiente e insaciable que Edward le ofrecía.

"Gracias."

Emily agradeció cuando, por fin Edward eyaculó en ella para después  desplomarse en la cama.

"Me gusta que me complazcas Emily."

"Sigue así y tu padre será operado muy pronto."

"Así lo haré."

Emily jadeante contestó.

"Duerme conmigo."

"Te reclamo mía aquí y en Golden osmanthus."

"Está bien."

Emily se acurrucó en los fuertes brazos de Edward.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.