El Prohibido Amor de un CEO Recompensa

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El Prohibido Amor de un CEO de Liliana Situ Recompensa

En El Prohibido Amor de un CEO novela Recompensa , el contenido de la serie fue llevado al clímax. Honestamente, la única razón por la que me gustó el libro El Prohibido Amor de un CEO fue por el protagonista masculino. Es uno de mis dos protagonistas masculinos favoritos hasta ahora. En El Prohibido Amor de un CEO de Liliana Situ Ambos fueron elegantemente educados, tranquilos como si nada pudiera excitar sus nervios. Lea Recompensa y los capítulos posteriores de la serie El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

Larry no es ningún tonto

La situación hace dudar al chico quien mantiene una actitud relajada mientras su mente planea como escapar.

Larry sabe perfectamente lo cruel e implacable que es máscara Plateada.

Todo el inframundo se enteró de la terrible muerte de Carl.

Todo el inframundo supo la despiadada forma en que murieron los mafiosos que se atrevieron a desafiarla.

Por esa razón a nadie tuvo dudas que ella es la dueña y señora de todo el inframundo e incluso del mundo empresarial legal, pues algunos policías también la admiran.

Máscara Plateada es una leyenda amada en la ciudad y temida por los mafiosos que quedan en esa ciudad y en las ciudades vecinas.

Por esa sencilla razón, Larry no creia la idea de que máscara se muestre tan benevolente con él por su aspecto.

O que quiera negociar con él.

Pero Larry tiene un as debajo de la manga.

Si logra que máscara de plata fije su atención sobre ese duque pomposo Laersen, tal vez...

Solo tal vez podría escabullirse para desaparecer al menos por una temporada.

"Llamaré al duque Jens Laersen ahora."

"Le diré que ya tengo a la chica para que me haga la transferencia del efectivo, pero necesito mandarle la foto de ella amordazada o no me creerá."

Comenta Larry mientras sube al asiento trasero de vehículo custodiado por dos hombres musculosos y gigantes.

"Dile que lo veremos en las afueras de la ciudad en una casita abandonada debajo de un puente."

"Te daré las coordenadas y se las enviaras."

"Ahí estará la chica que quiere."

Dicta sus órdenes con rudeza Lorelay

"Dile que debe hacer la transferencia hecho o no le daremos a la estúpida CEO que quiere."

"Me comprendes?"

Larry asiente a las órdenes de la chica con una tonta sonrisa en su rostro.

La oscura camioneta blindada se pone en movimiento hacia ese lugar.

Dos autos oscuros los siguen de cerca desplegando las banderas diplomáticas de nuevo.

Ni Lorelay, ni Edward confían en Larry.

Larry tampoco confía en máscara o en sus sombras mortales, por lo que el ambiente en la camioneta es de tensa calma.

Teresse casi brincó de felicidad cuando recibió el mensaje de Lorelay pidiendole que se hiciera pasar por ella.

La chica rápidamente fue a la tienda de disfraces a comprarse una peluca rubia para complementar su disfraz.

Tras colocarse los pupilentes de color verde en sus ojos junto con un cubrebocas oscuro, Teresse se mira al espejo y sonrie feliz al emular tan bien a su amiga.

Teresse solo espera que llegue James por ella para llevarla al lugar de reunión.

"Sube Teresse."

Pide James amablemente cuando llega en su motocicleta.

Después de subir, James acelera para llegar lo antes posible a la locación indicada.

Tommy esta tomándose un fuerte antiácido para contrarrestar el intenso coraje que hizo cuando interceptó el mensaje de Lorelay para que su esposa...

Su amada y testaruda esposa!

Se hiciera pasar por ella para actuar como un rehén!

Retorciendo el frasco de antiácido con sus manos, Tommy revisa que sus hombres de confianza estén en sus puestos para que cuiden a su esposa desde lejos.

"Inhalo paz, exhalo mi maldito coraje..."

"Inhalo tranquilidad y exhalo las ganas que tengo de darle unas buenas nalgadas a esa mujer que se manda sola!"

Una y otra vez Tommy repite esas palabras como un mantra mientras sigue mirando la pantalla.

El pobre frasco de antiácido queda tan retorcido en sus manos que parece que esta hecho de papel y no de plástico duro.

"Quiero saber que te tiene tan concentrado en tu celular."

Cuestiona de forma melosa Johana a su esposo.

Dániel frunce el ceño mientras observa la notificación en su celular.

Las hijas de Flora, hermana de Lorelay, las abuelas y el señor David Mu, padre de Flora fueron secuestrados por alguien.

Johana ataviada con un sexy traje de baño sigue mirando a su esposo quien está sentado en la silla blanca a la orilla de la playa artificial del hotel en Dubai.

"Esto es real Dániel?"

Inquiere angustiada Johana cuando mira la notificación.

"Si Johana, es real."

"Estoy tan preocupado como tú pero desde aquí no podemos hacer nada."

Asevera frustrado Dániel.

"Tommy está ayudándolos."

"Lorelay está manejando la situación al lado de Edward."

"James, Carolina y Paul son apoyo."

Johana suspira antes de sentarse en el regazo de su esposo.

La chica le quita el celular de las manos para dejarlo sobre la mesa al lado de la bebida exótica de Dániel.

"Mi amor, esta es nuestra luna de miel."

"Y si no podemos ayudar a Lorelay por la distancia, solo nos queda relajarnos y divertirnos."

Tranquiliza Johana a su esposo antes de besarlo en los labios.

Dániel sonríe más tranquilo mientras acaricia las torneadas piernas suaves de su esposa.

"Te amo mi guapo y sexy esposo."

Los labios de ella recorren el lóbulo de la oreja de Dániel provocándole escalofríos mientras susurra sus palabras.

"Ven conmigo."

Tomando la mano de su esposo, Johana se levanta de su regazo.

"A donde vamos?"

Cuestiona Dániel con voz oscura.

"Solo sígueme."

Dániel lo hace divertido.

Los dos entran a una cabina privada, la cual aseguran para que nadie los interrumpa.

Johana devora los labios de su hombre mientras acaricia con apremio su el cuerpo semi desnudo de Dániel.

Cómo el espacio es reducido...

Y ellos quieren una liberación rápida y deliciosa, Dániel desliza hasta sus tobillos su traje de baño.

Cargando a su esposa con una sola mano, Dániel hace a un lado la escasa tela del bikini de su esposa para que su gruesa y furiosa se deslice dentro de ella.

"Dios, te amo tanto..."

Gime Johana entrecerrado los ojos debido al maravilloso placer que siente.

Lentamente Dániel comenzó a mover a su esposa de arriba abajo deliciosamente.

Johana rodea con sus brazos el cuello de su esposo quien gime en su boca.

"mmmhh..."

"Si, si..."

La cabina se mueve un poco debido a los movimientos pues es angosta y no está diseñada para contener la ardiente pasión de dos personas que disfrutan de su luna de miel.

Pegando sus labios al oído de su amada Dániel gime en susurros excitando a Johana quien desliza sus uñas y dientes suavemente por los hombros y cuello de su amado.

"Eres mi más grande delirio."

"Nunca estoy satisfecho de ti."

Gime Dániel excitado.

"Ni yo de ti..."

"No pares por favor."

"Ya casi..."

Suplica Johana.

Solo unas cuantas embestidas más provocan el orgasmo conjunto que que sacude su mundo acalorada y deliciosamente.

Besandose, los dos olvidan todo.

Jadeantes, felices y saciados por el momento, ambos se arreglan sus trajes de baño y salen de la cabina cuando unas mujeres de mediana edad les dirigen una mirada suspicaz.

Ellos solo rien antes de regresar a su mesa en la cual sus bebidas los esperan.

"Nada conmigo en la playa artificial Dániel."

Pide dulcemente Johana.

"Estoy segura que aun no hemos hecho el amor en las rocas que delimitan la playa."

Johana toma la mano de su esposo.

Ambos corren felices para darse un chapuzón y retozar en la playa artificial.

Del otro lado del mundo, Bruce está muy tenso mirando las noticias que le enviaron sus hombres del reciente secuestro de las hijas de Ryan Niam y Flora Mu.

Además secuestraron a la abuela Situ, el padre de Flora y su abuela.

Bruce esta furioso por esa situación, pero sabe que su hermanita se hará cargo de todo.

Él sabe que si Lorelay pudo perfectamente eliminar a Carl Situ y solucionar todo el caos que creó junto con sus secuaces, esta misión de rescate es pan comido.

Elizabeth lo observa a la distancia, en el pasillo de ese lujoso restaurante donde están desayunando esa mañana.

La chica agradece que su esposo siempre cumpla sus caprichos, pues de esa forma ella ha podido disfrazar sus molestias y náuseas matutinas.

En especial esa mañana, pues en cuanto llegaron Elizabeth descendió tan rápido de la camioneta que Bruce no pudo seguirle el ritmo.

El amado esposo de la chica solo pudo escuchar cuando ella cerró la puerta del sanitario de damas por lo que él se retiró para darle privacidad y elegir una mesa.

Justo en ese momento Bruce revisó las notificaciones del secuestro en su celular.

La última actualiza que Tommy le envío le indica que Carolina y Paul rescataron a las pequeñas y los abuelos.

Dejando el celular con la pantalla bloqueada sobre la mesa cuando Elizabeth aparece en la mesa, Bruce frunce el ceño preocupado al ver a su esposa.

"Te sientes mejor nena?"

Cuestiona con verdadera preocupación.

Ella se ve muy pálida y parece estar mas delgada que antes a pesar que ha estado comiendo bien...

"Si mi amor no te preocupes."

"Parece que mi estómago ha estado sensible conmigo estos días."

Responde la chica tratando que su voz suene ligera y despreocupada.

"Estoy mejor ahora, ordenamos ya?"

"Muero de hambre!"

Bruce asiente entregándole el menú del restaurante, pero sigue dudando de lo que le dijo su esposa.

Bruce no es ningún experto en transtornos alimenticios, pero le parece extraño que su esposa de vea más delgada ahora.

Y mas porque Elizabeth siempre tiene hambre y antojo de dulces típicos de los pueblos por donde viajan.

Ella también quería helados con más frecuencia o botanas saladas muy temprano por la mañana.

Bruce también notó que la piel de su esposa estaba demasiado sensible cuando la tocaba.

Pero su esposa siempre decía que todo estaba bien y que él estaba imaginando cosas.

"Iré a lavarme las manos nena, ahora regreso."

Bruce se levanta para ir al sanitario de hombres.

Dos de sus guardaespaldas custodian la mesa de Elizabeth.

"Come hielo, ya sea una paleta de hielo o hielo simple."

"Llevo contigo algunas paletas contigo siempre y no tendrás nauseas matutinas."

La voz de una señora de más edad llama la atención de Elizabeth.

La chica mira a la señor quien está acompañada en una mesa cercana a ella de dos de sus pequeños hijos.

"Como lo supo?"

Cuestiona asombrada Elizabeth a la señora.

"Nena, tengo dos hijos propios."

"Solo hasta el segundo embarazo una ginecóloga me habló de esa maravillosa forma de controlar las terribles náuseas matutinas."

Responde la señora con semblante afectuoso.

"De ese modo no sufriras de más en tu embarazo."

"Creeme, lo digo por experiencia propia."

"No es agradable vomitar todo lo que comiste debido a estos pequeños monstruos."

Indica la señora señalando a los niños quienes ríen felices.

Elizabeth agradece a la amable señora por su valioso consejo.

"Estarás bien nena."

"Y tú esposo enloquecerá cuando lo sé entere."

"Todos los hombres que en verdad aman a sus esposas lo hacen."

Asevera la señora guiñándole un ojo a Elizabeth.

"Se que lo hará, pero..."

"Señora, dígame, es muy difícil el embarazo?"

"El parto?"

"Es muy complicado tener bebés?"

Elizabeth cuestiona con tono angustiado.

El típico de una mamá primeriza.

"Ninguna de nosotras estamos realmente preparadas, pero cuando llega el momento lo estarás."

"Todo será innato en ti."

"Escucha lo que te digan, pero no creas todo."

"Serás una maravillosa madre."

La señora tranquiliza a Elizabeth quien agradece esa pequeña charla pacificadora.

"Ni una palabra a Bruce o le diré que intentaron seducirme, oyeron?"

Los guardaespaldas asienten al escuchar la amenaza de la chica.

Bruce regresa a la mesa y encuentra a su esposa más feliz y relajada.

Después del desayuno, los dos prosiguieron con su viaje.

No sin antes llevarse una gigante cantidad de paletas heladas de todos sabores.

Bruce no entiende la reciente afición de su esposa por las paletas heladas pero si eso la hace feliz, él era feliz.

La enorme sonrisa radiante y hermosa en la carita de Elizabeth le dice que ella es muy feliz.

Para las parejas de recién casados que disfrutan de su luna de miel el incidente quedó olvidado.

"Donde está?"

Jens cuestiona a Larry tan pronto desciende del auto.

El duque camina con notable desagrado hacía la casucha casi derrumbada donde Larry lo espera ya frente a la puerta desvencijada.

Jens no puede creer que lo haya citado en ese asqueroso lugar para entregarle a Lorelay.

"Primero págame su alteza y luego te daré a la mujer."

"Negocios son negocios."

Responde Larry con tono serio y distante.

Jens mira a la chica detrás de Larry.

Lorelay tiene los ojos vendados, una mordaza en la boca, manos amarradas detrás de su espalda y los pies amarrados a las patas de la sucia silla donde esta sentada.

Esta inconsciente por lo que su cabello rubio cubre la mayor parte de su carita.

"Imbécil, no la golpeaste o si?"

"Solo quería que la retuvieras, no que la amarraras así!"

Jens grita furioso y preocupado al ver a la chica.

El duque intenta acercarse a la chica para soltar sus ataduras, pero Larry se interpone en su camino, impidiéndole dar otro paso hacia ella.

"Entonces querías que llegara con la víctima y le dijera..."

"Buenos días señorita, el duque Jens Laersen requiere secuestrarla para que le ceda los derechos de la empresa de la que ahora usted es dueña, ama y señora..."

"Por favor, sígame para que mi empleador la obligue s firmar el papel donde usted le cede todo, gracias por su amable cooperación!"

Se burla Larry de Jens.

"Pues no idiota!"

"Tenía que noquearla para secuestrarla!"

"Por eso es un secuestro imbécil"

Vocifera desmedidamente Larry.

"Ella está aquí no?"

"La intercambié por los ancianos y las niñas que secuestré!"

"Ahora aquí la tienes, PAGAME YA!"

Larry sobreactua mientras grita su frustración por su misión fallida.

Desenfundando su pistola, Larry apunta a la cabeza a Jens quien se petrifica tanto por los gritos desmedidos del chico quien tiene las suficientes agallas para apuntarle!

"Está bien, está bien, te transferiré tu dinero en el acto!"

Responde Jens levantando las manos en señal de rendición.

"Me llevaré a Lorelay para que la atiendan primero, hijo de puta."

Celular en mano, ambos hombres verificaron que la transferencia bancaria se efectue.

Cuando el dinero llega a la cuenta de Larry, él chico de nuevo apunta a la cabeza de Jens.

"Pero estás loco?"

Cuestiona Jens sin comprender sus acciones.

"Que demonios te pasa idiota?"

"YA TE PAGUÉ!"

"Baja esa arma ahora!"

Ordena Jens temblando de miedo.

Larry sonrie perversamente antes de tomarlo como rehén justo en el momento que las sombras salen de su escondite para enfrentarlo.

Jens escuchó hablar de las máscaras en esa ciudad quienes son los reyes del Inframundo y manejan prostitutas, drogas, armas y demás negocios turbios, por lo que se sorprende al verlos frente a él.

"Ellos porque están aquí?"

Chilla asustado como cervatillo Jens.

"Me tendiste una trampa!"

"Teníamos un acuerdo Larry!"

Jens lucha por soltarse del fuerte agarre del chico quien ahora parece tener mucha fuerza para su raquítico cuerpo.

"Sueltalo ya Larry, este no era el trato."

Larry apunta con la pistola directamente a la cabeza de Jens mientras retrocede para mantenerse lo más alejado de las sombras.

"Yo no tenía ningún trato con ustedes idiotas!"

"Solo hago lo que tenga que hacer para salvar mi trasero!"

"No crean que no conozco su forma de proceder!"

Jens no comprende que demonios grita Larry.

El duque forcejea para librarse del brazo de Larry que casi lo estrangula sin dejar de apuntar la maldita arma a su sien!

Las sombras se detienen contemplando el espectáculo.

"Sabía que serías un cobarde Larry."

"No eres más que una mierda que hace las cosas mas repugnantes por dinero."

Declara con su voz espeluznante Lorelay.

"Déjame decirte una cosa aquí y ahora."

Máscara plateada se queda al lado de la chica quien tiene la cabeza agachada.

"Ya que me involucraste, directa o indirectamente en todo esto, puedo asegurarte que no saldrás vivo de aquí si intentas escapar."

"Pondré una recompensa por tu cabeza mucho más grande que los cinco millones que te pagó este idiota."

Máscara plateada lanza sus amenazas mirando a Jens quien tiembla patéticamente como una hoja al viento.

Negando con la cabeza por la cobardía de Jens, Lorelay observa cuando la otra sombra se coloca a su lado.

"Este aristócrata de mierda cree que puede venir a mi ciudad y hacer todo lo que quiera."

"Pues está equivocado duque Jens Laersen."

Jens solloza en ese momento pues sabe que está perdido!

"Deberías de aprender a elegir mejor tus trabajos o tus empleadores Larry."

Sentencia Edward.

Jens recibe un fuerte golpe en su nuca que lo noquea y calla sus lloriqueos infantiles.

"Es tan desagradable escuchar chillar como una niñita a un hombre adulto!"

"Maldita escoria pusilánime."

Escupe con asco sus palabras Edward hacía Jens.

El duque está mareado, helado y cagado de miedo al escuchar y sentir la agresion de la sombra.

"Entrégame a ese desperdicio aristocrático."

"Si lo haces Larry podrás irte."

Máscara de Plata ordena pues ya está harta de ese acto patético.

Larry baja el arma antes de aventar hacía adelante a Jens quien se tropieza con sus propios pies.

Edward sombra toma del cuello a Jens con su poderosa mano.

Larry mira todo preguntándose en su mente si las dos sombras creyeron o no su actuación.

Jens le dijo que enviaría un grupo de hombres para salvarlos a los dos pues Larry lo puso sobre aviso discretamente acerca de las sombras.

Los dos acordaron fingir que estaban el uno contra el otro.

Larry espera ansioso que lleguen los refuerzos para llenar de balas los cuerpos de esas sombras.

De esa forma tanto Larry como Jens podrían escapar de la ciudad lo más ilesos posible.

Nervioso, Larry mueve la pistola descontroladamente sin dejar de mirar los movimientos de las sombras.

Máscara plateada hace una señal casi imperceptible la cual es comprendida por sus hombres.

Teresse puede notar que el ambiente es demasiado tenso y silencioso en ese momento.

De pronto un solitario disparo se escucha en el aire provocando que todo el mundo se prepare para recibir a los visitantes inesperados y no deseados.

Y los recién llegados desearan no haber acudido a ese "rescate."

***By Liliana Situ***

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