El Prohibido Amor de un CEO Recuerdos

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El Prohibido Amor de un CEO novela Recuerdos

En El Prohibido Amor de un CEO Recuerdos, el amor entre él y ella es hermoso y cálido. Me gusta mucho su personalidad sobria y decidida, a diferencia del conejito blanco colegiala de voluntad débil. Cuando está en peligro, sabe cómo protegerse. Cuando no sea reconocida por todos, usará sus acciones para demostrarlo todo. Por supuesto, una heroína de élite también se debía a que su presencia apoyaba el cielo para ella. Lee El Prohibido Amor de un CEO Liliana Situ Recuerdos en readerexp.com

En una noche oscura y bastante fría un pequeño niño observa a dos hombres que llevan palas en sus manos.

Las nubes se alejaron de la luna y su luz reveló que el pequeño permanece amarrado de pies y manos, además de que una cuerda gruesa lo ataba a un árbol por la cintura.

El pequeño Edward casi podía liberar una mano y pensaba como podría liberarse de aquel árbol.

Trataba de moverse lo menos posible y de hacer el menor ruido.

Pero algunas hojas de vez en cuando crujían bajó sus pies, por lo que tenía que parar el movimiento.

"Apúrate hombre!"

"El viejo tacaño no pagará nada por este mocoso, así que no nos sirve para nada."

Gritó uno de los asquerosos hombres después de haberle dado un buen trago a su botella de alcohol barato.

"Cava más rápido y deja de gritar bueno para nada!"

"Casi está listo, revisa si todavía está bien atado el mocoso."

Replicó molesto el otro maleante mientras le quitaba de la mano la botella a su cómplice en el crimen.

Edward volvió a bajar la cabeza y se quedó completamente quieto.

"Si, está todavía ahí, apúrate, ya quiero irme de este maldito lugar!"

Cuando los dos hombres volvieron a seguir excavando, una pequeña niña con un vestido floreado muy gastado se puso de cuclillas y le susurró al niño.

"No hagas ruido, te desataré."

El pequeño Edward asintió y con cuidado la pequeña lo desamarró del árbol.

Agachados lentamente se alejaron de ahí.

Cuando creyeron que ya estaban un poco más lejos de los malditos hombre, se levantaron y echaron a correr hacía una casa iluminada.

La escena cambio bruscamente, por lo que ahora se apreciaba como uno de los captores iba a apuñalar a la niña, pero el niño la protegió con su cuerpecito.

El niño recibió una puñalada no muy profunda en la espalda justo cuando la policía iluminó el rostro de los secuestradores.

En otra escena el pequeño Edward yacía recostado en una camilla y trataba de pedirle su nombre a la pequeña que lo había salvado.

El ruido de la ambulancia y la charla de los paramédicos que lo llevaban al hospital con urgencia no lo dejaron escuchar lo que la niña le decía.

Solo había podido ver el colgante de jade que ella llevaba en su cuello.

Collar de jade que había encontrado más tarde en el cuello de una hermosa joven.

Edward, creyendo que era la niña que lo había rescatado se quedó con ella y se enamoró poco después.

Edward adulto permanecía recostado, en coma inducido en la cama del hospital privado que mantenían el grupo secreto Black.

Paul no se despegaba de Edward quien de milagro estaba vivo.

No solo porque las tarimas de madera lo habían protegido de las llamas y las balas.

Sin embargo una de las tarimas había golpeado la cabeza de Edward.

Debido a que habían tardado mucho en rescatarlo se le había inflamado el cerebro.

Además, en la revisión exhaustiva de los médicos habían encontrado otras cosas alarmantes en su cuerpo...

Algo que Paul no sabía si Edward conocía.

En otra cama estaba John quien se recuperaba de su herida en su pierna.

Daniel estaba acostado en otra cama de hospital, exhausto, recuperándose de un sangrado de oído interno debido a la explosión de la granada.

Paul solo tenía dislocado un brazo y múltiples golpes y moretones, pero de los tres era el menos lastimado.

Su celular sonó, por lo que contestó de inmediato.

Su gente le informó.

"Señor, no ha habido sobrevivientes, está controlado todo."

"Desafortunadamente nos tardaremos más tiempo en encontrar locaciones seguras para comenzar todo de nuevo..."

"El maletín que rescató el señor Daniel está incompleto, algunas muestras se destruyeron."

Concluyó su informe el hombre de Paul.

"De acuerdo hagan lo que puedan, no importa que sea un lugar pequeño."

"Al menos podremos comenzar de nuevo."

"Lentamente pero todavía podremos entregar algo de mercancía a nuestros clientes."

Suspirando, Paul se sentó en el sillón al lado de Edward.

Ambos sabían los riesgos que conllevaba esta vida paralela a ser CEOS reconocidos y exitosos.

El dinero era un gran aliciente, pues era rápido y cuantioso.

Los enfrentamientos como este no eran seguidos, aunque definitivamente eran una amenaza real de sus competidores.

La competencia por ser el número uno en armas, software y sustancias prohibidas es feroz en el mercado negro.

Hasta ayer el grupo BLACK era el número uno en estos ámbitos.

Ahoraz ese mismo grupo estaba reducido cenizas al 80 maldito porciento.

Emily disfrutó de un segundo día enterrada en su cubículo dibujando la tiara y otras joyas que el señor Carl le había expresamente encargado.

Le parecía un reto a su imaginación y habilidad de dibujo.

Y estaba más que encantada con el reto.

A medio día, por iniciativa propia Emily repartió té revigorizante a sus compañeros y uno especial al señor Carl.

Estaba muy agradecida con Él, ya que recibía su sueldo íntegro, por lo que tenía dinero para pagar los gastos de hospitalización de su padre.

Carl por su parte recibió el té encantado e invitó a Emily a almorzar.

La chica aceptó encantada, pues el señor Carl era realmente amable con ella.

Flora regresaba de su hora de comida a la empresa Niam cuando se encontró en su mostrador un florero con hermosas rosas blancas en el.

Las flores tenían una tarjeta dirigida a ella y firmada solo con una enorme carita feliz.

Sorprendida, Flora preguntó a todo el mundo si había visto quien las había dejado ahí, pero nadie supo decirle nada.

Sarah, sentada en las piernas de Ryan, le acariciaba su hermoso rostro mientras Ryan firmaba unos documentos.

"Es necesario que estés encima de mi Sarah?"

Preguntó Ryan quien no podía terminar de firmar bien sus documentos por ella.

"Oohh mi vida, no te gusta que te haga mimos, cariñito?"

Sarah miró a Ryan haciendo pucheros.

"Sarah, déjame terminar de firmar mis documentos urgentes y te recompensaré llevandote de compras después del trabajo, te parece?"

"No Ryan."

"Me gustaría más si vamos a tu departamento y podemos, pues, tu sabes..."

Admitió coquetamente Sarah sus intenciones.

"No creo que pueda hoy Sarah, ayer..."

"Ayer no pasó nada entre nosotros porque tuviste una reunión inesperada con un cliente Ryan."

Se quejó Sarah con un puchero en su cara.

"Vamos mi vida no seas malo conmigo, te extraño..."

Sarah fingía su acento dolido.

"De acuerdo, déjame terminar y veré qué puedo hacer."

"Gracias mi vida, te quiero, ahora te dejo terminar."

Dándole un gran beso en los labios Sarah se levantó del regazo de Ryan.

La joven salió por la puerta contoneandose de más hacia su escritorio.

Ryan algo molesto dejó la pluma y los documentos que firmaba en su escritorio.

Se recargó en su silla, cerró los ojos y suspiró.

Al principio pensó que podría tener una Emily sustituta para acompañarlo.

Pero, definitivamente, Sarah no era para nada como su amada Emily.

Sarah era imprudente, impulsiva y siempre quería tener sexo con Él.

Ryan estaba seguro de que Emily no era así y se entristecía al no tenerla cerca.

De repente una llamada lo sacó de sus pensamientos y al mirar el nombre de quién lo llamaba se sintió nervioso.

"Emily?"

"Ryan, discúlpame por molestarte, estás ocupado?"

Preguntó timidamente la niña por celular.

"No Emily, para ti nunca estoy ocupado, dime, necesitas algo?"

"No Ryan, gracias."

"Solo quería preguntarte si irías hoy a ver a mi padre al hospital?"

"Por supuesto que sí Emily!"

Declaró feliz Ryan.

"Tu también irás hoy a ver a tu padre?"

"Si Ryan, podríamos hablar cuando nos veamos allá?"

"Pasa algo malo Emily?"

Cuestionó Ryan.

"No Ryan, no pasa nada malo."

"Solo quisiera poder hablar contigo más tarde."

"Encantado Emily."

"Te veré allá, quieres que te lleve tu bebida favorita?"

"Si Ryan muchas gracias."

"Debo irme ya pues ya te he robado mucho de tu valioso tiempo, hasta más tarde."

"Hasta más tarde Emily."

Sonriendo Ryan besó el celular.

Era la primera vez que Emily, por iniciativa propia lo llamaba.

Emily no lo había llamado en semanas y quería hablar con Él más tarde..

"Emily tus bocetos son realmente buenos!"

Expresó Carl en la empresa mirándolos detenidamente.

"Este boceto en particular es justo lo que buscaba."

"Lo enviaré a producción y si le gusta a mi importante clienta te daré una comisión por tu excelente trabajo!"

"Gracias señor Carl!"

"Me encanta esta oportunidad que usted me brinda tan gentilmente!"

"Por cierto señor Carl..."

"Nuestro CEO todavía no ha regresado de su viaje de negocios?"

Emily se atrevió a hacer la pregunta que no la dejaba en paz.

"Porque Emily?"

"Extrañas tanto servirle su té al jefe?"

La cuestionó con cara intrigante Carl.

"No señor Carl es solo mera curiosidad."

"La empresa ha estado muy tranquila sin Edward."

Y dándose cuenta de que había dicho de más, Emily se tapó la boca y abrió muchos los ojos.

"Señor Carl no, por favor, discúlpeme, por favor."

"No quise decir eso."

"Por favor...discúlpeme y no le diga al CEO por favor!"

Rogó Emily a toda prisa dandose cuenta de su grave error.

"Tranquila Emily, no te preocupes, yo entiendo!"

"El CEO Edward Situ algunas veces es demasiado dedicado y quiere que todos trabajen a su ritmo."

"Por ahora no te preocupes, tardará un par más de días en regresar."

La tranquilizó Carl.

"Y claro que no le diré nada de lo que comentaste hace un segundo."

"Es más, acabo de olvidar nuestra conversación."

"No te preocupes, de acuerdo?"

Riendo Carl le dió unas palmaditas en la espalda a la niña.

Así, Carl aligeró el ánimo de Emily quien estaba sumamente preocupada.

Dorian llamaba al celular de Emily para invitarla a cenar mientras entregaba un boceto a su jefe.

Emily a sabiendas de que Edward no regresaría en par de días más aceptó la invitación de Dorian.

Ambos quedaron de verse en un restaurante cerca del departamento de Emily.

"Doctor, cuánto tiempo tendrá que estar Black Shadow en coma inducido?"

"Eso dependerá de su cuerpo, lo estamos tratando con el mejor tratamiento disponible."

"Además de algunas drogas que ustedes mismos patentaron para regenerar tejidos."

"Esperemos que en una semana se encuentre mejor el señor Shadow."

En este hospital exclusivo de los Black, los nombres de los integrantes del grupo son confidenciales.

Solo se llaman a si mismos por sus apodos de gángsters.

Edward en su coma seguía soñando con Lucy...

Con sus manos, su belleza sutil y elegancia discreta.

Soñaba con sus labios, pero de repente la figura de otra niña apareció frente a Él.

El cuerpo de la niña lo llamaba a poseerlo una y otra vez.

Sus delicioso labios rojos que le encantaba morder.

Veía sus ojos temerosos que siempre evitaban mirarlo fijamente.

Pero que lo miraban furtivamente, cuando estaba encerrada debajo de Él.

Además, le encendía su actitud renuente a intimar con Él.

Pero cuando tenían sexo, ella siempre terminaba gimiendo su nombre delirantemente.

"Emily...Emily..."

Edward gritó.

Se veía a si mismo en un callejón oscuro mientras Emily estaba frente a Él.

"Aléjate de mi bastardo!"

"Me violaste!"

"Me drogaste!"

Le reprochó la niña con lágrimas en sus ojos.

"Solo me haz hecho daño Edward!"

Emily le dió la espalda.

"No me dejes tu también Emily, ya he sufrido bastante!"

En su sueño, Edward pudo observar como Lucy tomaba la mano de Emily.

Caminaban juntas para desaparecer en la oscuridad.

Edward se quedaba de pie solo, en oscuridad total.

Sin poder soportarlo más, Edward cayó de rodillas.

En el mundo real, una solitaria lágrima rodó por la mejilla de Edward, pero nadie pudo verla.

Paul dormía para recuperarse al igual que todos los demás bajo la influencia de la morfina.

Había sido un ataque certero contra ellos, pero todos estaban seguros de algo.

Se recuperarían rápido y duplicarían sus recursos, hombres, mercancía y dinero.

El guardaespaldas de Edward después de ser atendido por los médicos comía algo en la cafetería del hospital de los Black.

A ese hombre le parecía muy sospechoso este ataque cuando los BLACK eran muy sigilosos en su forma de hacer negocios.

Tal vez Él debería de investigar a todas las personas cercanas a su jefe.

"Abuela, Edward aún no ha regresado de su viaje?"

Preguntó Elizabeth, quien llevaba una hermosa flor en la mano.

"No mi niña."

"Debe de haber tenido algo más que hacer ese mocoso insufrible."

La abuela dejó su celular a un lado.

"Carl, porque no ha regresado Edward todavía?"

Cuestionó la abuela Situ.

"Abuela, sabes bien que Edward nunca avisa a dónde va."

"Es probable que haya decidido tomar unas vacaciones en otro lugar y como no quiere que nadie lo moleste..."

"Tanta privacidad quiere Edward, que incluso hasta su celular apagó."

Declaró el joven Carl.

"Es verdad, no sería la primera vez que desaparece sin decirnos nada para después aparecer días feliz."

"Ojalá se hubiera llevado a Shirley con Él, estoy impaciente por tener nietos."

La abuela Situ suspiró melancólica.

"Ay abuela que cosas dices."

Comentó Elizabeth sonrojada.

"Niña cuando tengas mi edad, comprenderás que nada es más importante que la permanencia de línea de sangre."

Ryan en el hospital, esperaba a Emily impacientemente.

"Hola Ryan!"

"Cómo estás?"

La niña saludó alegremente a Ryan.

"Emily, por fin llegaste."

"Dime, de qué asunto necesitas hablar conmigo?"

Preguntó ansioso Ryan.

"Ven Ryan, acompáñame por un café."

Ambos caminaron hacia la cafetería charlando del clima.

"Dime Emily, que sucede?"

Preguntó Ryan cuando se sentaron en una mesa en la cafetería.

"Ryan, tuve un bono en mi empresa y este mes yo me encargaré de los gastos completos de mi padre."

"Solo quería avisarte ya que tú nos haz apoyado tanto a Flora y a mi con la mitad."

"Eso es muy injusto para ti."

La chica tomó la mano de Ryan para expresarle su aprecio.

"Emily, no es injusto es algo que quiero hacer."

"Está bien, este mes solo vendré a jugar con tu padre, pero vendrás tu?"

Ryan accedió de mala gana.

"Si me lo permite el trabajo lo haré Ryan."

"Que tal va tu relación con Sarah?"

"Bien Emily, demasiado bien diría yo."

"Eso es malo para ti Ryan?"

Cuestionó Emily.

"No, nada de eso Emily."

"Solo que Sarah es demasiado cariñosa para mí gusto."

Ryan miró su café un momento.

"Pensaba que a los hombres les gustaba que las mujeres fueran melosas con sus novios."

"No pensé que a ti no te gustara eso Ryan."

Declaró Emily.

"Si, pero esos mimos serían de mi total agrado si me los hicieras tú Emily."

"Ryan..."

Emily bajó la mirada incapaz de verlo a los ojos, la había puesto muy nerviosa.

"Ahora tengo novio y más tarde me reuniré con él."

Comentó Emily.

"Podríamos fingir que las últimas palabras no fueron dichas, por favor?"

"Solo si te trata bien Emily, fingiré que no dije nada."

"Si me trata bien, Ryan."

"De hecho me invitó a trabajar a su empresa de diseño y a cenar hoy por la noche."

Dijo encantada Emily.

"Quisiera alegrarme por ti Emily, pero me cuesta mucho trabajo..."

"Pero si tú eres feliz yo también lo soy."

Ryan exhaló derrotado.

"Ryan, eres un ángel."

"Quisiera ser tu novio en vez de tu ángel."

Pensó Ryan mientras revolvía su café.

Después de que terminó la visita en el hospital, Emily se dirigió al restaurante donde Dorian ya la estaban esperando.

Tras un beso breve en los labios, Dorian la condujo a la mesa que había reservado para los dos.

Ambos cenaron y rieron despreocupadamente.

Emily le mostró uno de sus bocetos a Dorian.

Él lo observó con cuidado y le hizo algunas correcciones que ella apreció mucho pues así sobresalía su diseño.

Cuando terminaron de cenar, ambos caminaron de la mano hacia el departamento de Emily después de la cena.

Cuando llegaron se despidieron con un beso que primero fue tierno para después volverse apasionado.

Emily en su mente comparó los besos de Dorian con los de Edward.

Dorian también la besaba con pasión, sin embargo sus labios eran delicados y no la mordía como cierto bastardo hacía.

Los besos de Edward eran urgentes, feroces, devastadores, como si quisieran comérsela por completo.

Los besos de ese bastardo le transmitían, pasión, deseo, lujuria, necesidad por ella y la quemaban por dentro.

Los besos de Edward le gustaban mucho más a Emily.

Aunque de vez en cuando la mordía dolorosamente y no la dejaba respirar.

"Emily, puedo pasar?"

Cuestionó Dorian con la respiración entrecortada.

"Dorian, es que..."

Emily trataba de recuperar algo de su aliento después de ese beso.

"Es demasiado pronto Dorian."

"Podríamos esperar un poco más para conocernos mejor?"

Pidió Emily.

"Me será difícil, pero resistiré."

"Me voy porque si no, no podré controlarme, te llamo mañana Emily."

Y con un beso rápido en los labios de Emily, Dorian se fue.

Emily entró a su departamento y Maggie casi brincó de alegría al verla.

Sospechó que algo le había pasado con Dorian, pues su amiga estaba sonrojada y algo despeinada.

Pero no quiso molestarla ahora que estaba ahí con ella.

Preparó café para las dos para que charlaran brevemente.

Ambas se ducharon, vistieron sus pijamas y después de una pelea de almohadas improvisada se fueron a dormir a sus habitaciones.

Recostada en su cama, Emily se dió la vuelta para mirar su celular nuevamente.

El inofensivo aparato electrónico está en su mesita de noche.

Emily suplica en su mente que el moderno aparato no suene, por favor.

O tal vez ella si quería que sonara?

"Porque no habrá regresado aún?"

Se preguntó Emily.

La niña se recostó mirando hacia el techo preguntándose mil cosas más...

El cansancio la venció lentamente y dió paso a un hermoso sueño dónde ella vivía feliz y libre.

Sin chantajes por parte de nadie.

Sin miedos de ninguna especie.

Edward mientras tanto en su inconsciencia seguía llamando a Emily desesperadamente.

Él seguía caminando en esa oscuridad perpetua siendo guiado por el olor a fresas que la niña dejaba a su paso.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.