El Prohibido Amor de un CEO Revelaciones

sprite

El Prohibido Amor de un CEO de Liliana Situ Revelaciones

En El Prohibido Amor de un CEO novela Revelaciones , el contenido de la serie fue llevado al clímax. Honestamente, la única razón por la que me gustó el libro El Prohibido Amor de un CEO fue por el protagonista masculino. Es uno de mis dos protagonistas masculinos favoritos hasta ahora. En El Prohibido Amor de un CEO de Liliana Situ Ambos fueron elegantemente educados, tranquilos como si nada pudiera excitar sus nervios. Lea Revelaciones y los capítulos posteriores de la serie El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

En la tranquila habitación de hospital solo se escucha el pausado ruido de las máquinas a las que Flora está conectada.

A simple vista se le podían ver los raspones, un ojo morado y diversas cortadas profundas.

La contusión cerebral.

Las heridas muy profundas en su cuerpo.

Más una fisura de hueso en una pierna dejaron conmocionados a Ryan y Emily.

El médico terminó su informe con respecto al estado de Flora.

Estaba muy herida y delicada si, pero estaba viva.

La prueba de violación había salido negativa para alivio de los dos.

En específico de Ryan.

El secuestrador fue arrestado.

Ryan ya había tomado el caso para encarcelar a ese idiota de por vida.

Ryan y Emily estaban sentados al lado de la cama de Flora.

Ambos la veían descansar de esa situación traumática.

Ryan se sentía culpable de verla en ese estado.

Mientras Él  había estado con Sarah en su cama, aunque no recordara como había pasado, Flora paso por  una situación infernal.

"Emily, necesito hablar contigo."

"Vayamos afuera por favor."

Pidió Ryan en voz baja.

"De acuerdo Ryan."

Replicó Emily levantándose de su asiento.

Ambos entraron a la habitación contigua y cerraron la puerta.

"Emily, quiero decirte algo muy importante..."

"Y espero que seas comprensiva conmigo...."

"Y que no te molestes por favor."

Pidió Ryan poniéndose una mano en su cara y frotandose los ojos.

Emily lo escuchó intrigada.

Asintió en silencio mientras lo miraba fijamente.

"Flora y yo..."

"Ella y yo...somos novios ahora."

Ryan pronunció sus palabras mientras le daba la espalda a Emily, porque no quería ver su reacción.

Emily cuando escuchó eso, se quedó un momento asombrada.

Después una alegría inmensa la invadió.

Cómo si tuviera un resorte Emily brincó de felicidad y casi gritó mientras abrazaba a Ryan.

"Ryan, eso es excelente!"

"Desde cuándo están juntos?"

Inquirió Emily.

Ella veía a los ojos a Ryan con una inmensa sonrisa.

Esa era una estupenda noticia en medio de tantas noticias malas.

Ryan era un hombre muy bueno y guapo.

Su hermana ya no era la arrogante falsa y petulante Flora de antes.

Los dos podían ser felices juntos y ella podía ser feliz también.

Aunque algo dentro de ella se rompió un poco al recordar a Dorian...

Creyó que también alguien sinceramente se preocupaba por ella y que la amaba.

Pero todo había sido una dolorosa farsa.

Lo que Edward le hacía y como la trataba, Emily  sabía perfectamente que no era amor.

Cuando estaban juntos Él se encargaba de recordarle que ella era solo una clase de sirvienta.

Y su amante en la cama, sin voz ni voto.

"Entonces, no te molesta que estemos juntos Emily?"

Preguntó apenado Ryan.

"Claro que no Ryan!"

"Al contrario me alegro mucho por ustedes y espero que sean muy, muy felices!"

Emily expreso su felicidad por su inesperada unión.

Ella acarició el brazo de Ryan cariñosamente y el joven se sintió aliviado.

"Regresemos con Flora ya."

Pidió Emily.

"Yo iré por un café y unas donas."

"Tu adelantate Ryan."

"Estoy segura que Flora querrá verte cuando despierte."

Emily le pidió inundada de un sentimiento de felicidad.

"Gracias Emily."

"Te espero en su habitación."

Ryan caminó hacia la habitación de su novia.

Emily bajó a la cafetería de la primera planta.

Estaba ordenando su café mientras llamaba a Maggie.

"Si Maggie, ella está bien ahora."

Dijo Emily.

"Ya han aprehendido a ese idiota que la secuestró."

"Me quedaré aquí con Ryan en el hospital a cuidar a Flora..."

Continúo hablando en voz baja con su amiga.

"Si, gracias, está bien, cuídate, te veo después".

Emily colgó.

Un bello auto se estacionó y de el bajó James.

Se dirigió a la entrada del hospital.

Al lado estaba la cafetería y James pudo ver a Emily, por lo que se acercó a ella.

"Es usted la señorita Emily Mu?"

Preguntó James mientras se ponía a su lado.

"Si, soy yo."

Emily miró algo sería al joven.

"Usted llegó con Maggie hace un rato a la estación de policía de la ciudad no es así?"

Preguntó ella después de tomar un sorbo de café.

"Discúlpeme, pero Maggie  no está aquí."

"Solo estoy yo y el novio de mi hermana, lo siento."

Se disculpó la joven.

"No vine por Maggie, vine por usted."

Declaró James.

"Me enviaron a verificar si usted y su hermana estaban bien."

Emily se quedó fría...

"Lo enviaron?"

"Quien lo envío?" 

Emily frunció el ceño mientras pensaba esto.

"Perdoneme, no lo conozco."

"Y se me hace  increíble que alguien lo haya enviado."

Emily dijo con severidad.

"Podría decirme quién lo envío?"

"Nosotras no tenemos más amigos ni más familia..."

Dijo Emily tomando conciencia de cada triste palabra que había salido de su boca.

Se sintió deprimida.

En efecto, las hermanas mi no tenían más parientes, ni amigos en quien apoyarse en momentos difíciles.

Cómo ese.

"Yo creo que sí hay alguien más que se preocupa por ti."

"Ya que me enviaron a verte, no lo crees?"

Dijo el joven ligeramente.

"Me llamo James."

"Y como tu eres amiga de Maggie, tu también serás mi amiga de ahora en adelante."

Expreso James sinceramente.

Le quitó el café de la mano y pagó la cuenta.

Su sonrisa hizo que Emily se sintiera conmovida por dentro y le agradeció.

Los dos llegaron a la habitación de Flora.

Emily presentó a James con Ryan.

James desde la ventana de la puerta de la habitación de Flora observó ala joven recostada en la cama blanca.

Se veía golpeada, pero afortunadamente  no estaba grave.

James y Emily se sentaron en las incómodas y frías sillas del hospital.

Ryan volvió a sentarse en la habitación de Flora.

Le besaba la mano mientras le hablaba amorosamente.

"Jamás nadie nos separará."

"Compensaré lo que sufriste porque no estuve a tu lado."

Se disculpó Ryan con Flora.

"Perdoname Flora, yo te amo, despierta por favor."

Rogó el joven.

James y Emily afuera platicaban.

"Entonces..."

"Tú eres el Famoso James, la gran promesa del Arte?"

Preguntó Emily muy sorprendida.

"No lo puedo creer!"

"Te admiro mucho, eres muy joven!'

"Creí que tendrías más edad!"

Emily expreso efusivamente su admiración hacía  el artista.

James, acostumbrado a los falsos halagos, sintió las palabras de Emily  sinceras.

Eran los primeros halagos reales que recibía en mucho tiempo.

"Tus obras son hermosas, eres mi inspiración!"

"Ojalá algún día pueda ser solo un poco buena como tú James!"

Emily sonrió francamente y su sonrisa cautivó a James.

Emily se veía cansada, tenía un poco los ojos rojos y estaba algo despeinada.

Pero su hermosa cara y boca roja, la hacían lucir muy atractiva.

"Debo irme ya."

Declaró James.

"Avisaré que estás bien.'

"Si necesitas algo llámame y te ayudaré."

"No estás sola más, ñ de acuerdo Emily?"

James le extendió una tarjeta con su número personal en ella.

Emily le agradeció profundamente al joven y James se marchó.

Ella se sintió conmovida por el gesto del gran artista.

Dándole un sorbo a su café caminó la a entrar en la habitación de Flora.

Sarah contestaba una llamada y recibía más instrucciones.

"El próximo mes se abre una licitación muy lucrativa para un contrato con una compañía extranjera poderosa."

"Necesito que me des los detalles de lo que Ryan ofertará por ella."

"Tu siguiente pago depende de eso, Sarah."

Ordenó la voz masculina del otro lado de la línea.

"De acuerdo, se duplicará mi paga por este servicio?"

"Debido a los riesgos que estoy tomando?"

Cuestionó Sarah.

"No, no agotes mi paciencia Sarah."

"Te he pagado bien, no crees?"

Replicó con enfadó la voz masculina.

"En el momento que quiera podría desaparecerte."

"No olvides eso, pero por ahora concentrate en tu tarea."

"Espero resultados pronto."

El hombre que la llamó colgó dejando a Sarah muy pensativa.

Ryan ahora estaba un poco enojado con ella y no sería tan sencillo que  confiara de nuevo en ella.

"Tengo que hallar una forma de averiguar eso..."

Sarah pensó esto preparándose para dormir.

La noche avanzó y la madrugada sorprendió a Edward recostado en su cama.

No había nadie más con Él.

Habría alucinado con Lucy?

O tal vez todo había sido un sueño?.

Edward se levantó de la cama y encendió un cigarro.

Recordaba haber hecho el amor con Lucy, pero después Emily apareció frente a Él.

Decidió que debería tener más cuidado de ahora en adelante.

Alguien sabía que Lucy era su debilidad.

Y la estaba usando a la perfección para meterse en su cabeza y  distraerlo por completo.

Fue a la cocina y encontró el postre que siempre le preparaba Lucy dentro de su refrigerador.

Como loco comenzó a buscarla en todo el departamento.

Salió al pasillo, bajó las escaleras corriendo...

Buscó incluso en el estacionamiento privado y nada.

No había rastros de Lucy.

Cerrando su puerta de dijo a si mismo.

"Esto tiene que parar o me volveré loco."

Activó la ducha listo para ir a trabajar cuando recordó que Emily estaría ausente por dos días.

La llamó.

"Quiero que vengas al departamento para medio día y me prepares mi té."

"Edward estoy lejos, mi hermana fue secuestrada y yo..."

Emily trató de hacer entender a Edward su situación.

"No quiero excusas."

"Si no vienes, el primero en enterarse de que su hija es una asesina será tu padre."

Dijo Edward con voz fría para después colgar.

Una sonrisa malévola apareció en el rostro del hombre.

Edward terminó de vestirse con su traje azul hecho a la medida y su reloj caro en su muñeca izquierda.

Su distinguido porte hacía que se viera muy elegante.

Edward definitivamente es un hombre increíblemente guapo.

Y Él lo sabía a la perfección.

Emily supo que no tenía más opción que ir y atenderlo.

Recostada en un taxi, llegó a su departamento.

Se dio a la tarea de preparar su  comida y el té para cuándo Él llegara.

Se escucharon algunas voces y Edward entró acompañado de Shirley.

Shirley miró a Emily con disgusto.

"Quién es ella?"

Cuestionó la prepotente mujer a Edward.

"Es solo mi empleada, no te preocupes..."

"Ya está lista la comida y el té sirvienta?"

Preguntó Edward.

"Si."

Respondió Emily.

Ella no pudo refutarle nada a Edward pues tenía una poderosa forma de chantajearla.

Emily se dedicó a servirlos.

Ambos rieron y se besaron frente a ella.

La irá de ella crecía y crecía en su interior al verlos tan...acaramelados.

Shirley era muy maleducada y consentida.

Edward se dedicó sin reparos a demostrarle su "amor" a Shirley.

"Ve a comprar algunos postres para que la señorita Shirley los deguste junto conmigo."

"Date prisa sirvienta."

"Debemos regresar en una hora a la empresa."

Edward  le extendió a Emily un billete de alta denominación.

Le explicó que clase de postres quería y dónde comprarlos.

Emily corrió a la tienda y los compró todos de mala gana.

Maldijo en su mente en todo momento a Edward.

En menos de 20 minutos ella regresó al departamento.

Y tuvo que esperar para entrar y cumplir con su tarea ya que dentro se escuchaban jadeos y gemidos.

"Edward...mmmhhh...si...'

"mmmhh..."

Emily se sintió enojada y triste al oírlos.

Pero también sintió algo de alivio al pensar que Él no la necesitaría en la noche.

Tal vez Edward la dejaría pasar la noche con su hermana en el hospital o visitar a su padre.

Cuando ya no escuchó más ruidos, Emily tocó la puerta del departamento.

Al no recibir respuesta, entró en silencio y comenzó a servir los postres en pequeños platos.

Un serio Edward y una sonriente Shirley salieron de la habitación.

Sin decir nada se sentaron a degustar el postre.

"Esperarás hasta que regrese por la noche para retirarte."

"Ahora prepárame mi té para llevar."

Ordenó Edward a Emily.

Y con risitas y cuchicheos dejaron en ese departamento a una furiosa Emily.

Edward cerró el departamento por fuera.

Dejándola encerrada dentro para que no se fuera.

Emily decidió entonces hablar por celular con Ryan.

Le explicó que tenía algo que hacer y que no podría ir con su hermana.

Ryan entendió y le dijo que Él no se movería de ahí hasta que Flora despertara.

En la empresa de Ryan, Sarah estaba muy molesta.

En el tiempo que estuvo en el hospital, Ryan había despedido a sus contactos en el departamento de finanzas y administración.

Ahora ella tenía que, de alguna manera, encontrar a alguien que le dijera asuntos confidenciales.

Un guapo chico de esa oficina le hizo la plática.

Sarah fingió ser inocente y delicada.

Ella lo citó en una oficina vacía para "hablar" más íntimamente.

Sarah sabía que si tenía sexo con Él podría ayudarle con lo que ella necesitaba saber.

Y en efecto, así fue.

El chico no pudo resistir y terminaron teniendo una sesión de apasionado sexo que los dejó extasiados a ambos.

"Me ayudarás?"

Preguntó Sarah.

"Si, pero por lo menos todos los días debo verte."

Dijo el chico reparando profundamente.

"De acuerdo."

Sarah sonrió.

Ella se colocó de rodillas frente a él.

Este método nunca le fallaba.

Pronto los jadeos y gemidos se volvieron a escuchar.

Complacida, Sarah comparó a este chico con Ryan.

Le pareció más delicioso ese joven por tener más "entusiasmo" que Ryan.

Sarah siempre buscaba lo mejor de todas las situaciones.

Y el placer sexual en esa ocasión había sido de lo mejor.

Flora despertó y unas lágrimas cayeron en sus mejillas cuando vió a Ryan con ella.

"No llores mi amor."

"Ya estás bien, estás a salvo."

La consoló Ryan.

"Yo siento mucho lo que te pasó..."

"Si hubiera estado contigo nada habría pasado."

Se culpó Ryan.

Flora lo escuchó y sus lágrimas fluyeron con más premura.

Eran lágrimas de felicidad.

Ella había soñado que Ryan la abandonaba y le decía que le parecía repulsiva.

Pero ahora, Él estaba ahí con ella.

Ryan con delicadeza la besó en los labios.

"Jamás te volveré a dejar sola, te amo."

Esta declaración hizo que Flora suspirara con emoción.

Ella se sintió amada y agradecida.

"Ryan, yo también te amo."

"Tuve tanto miedo...pero ahora estás aquí conmigo."

Flora susurró con voz algo apagada.

Ambos se veían a los ojos mientras entrelazaban sus manos y 

corazones.

"Eres un desgraciado Edward."

Gritó emily mientras apagaba la pantalla plana pues estaba aburrida.

Ya eran tarde por la noche y Él no había llegado.

Además le había restregado en su cara el gran amor que sentía por su prometida.

Incluso los había escuchado cuando estaban teniendo relaciones sexuales!

"Entonces, solo me quieres para hacerme infeliz."

"Solo me usas a tu antojo!"

"Eres un degenerado y un bastardo."

Gritó la niña furiosa.

"Repite eso."

Dijo Edward detrás de ella.

ÉL había llegado un minuto antes sin hacer ruido y la había escuchado.

"Creo que sabes porque estás a mi disposición no es así?"

Preguntó Edward fríamente.

"Tu familia me lo debe."

"Además te salvé la última vez de tu violador."

"No lo olvides!"

Replicó Edward enojado.

"Tu le disparaste a Dorian."

Respondió Emily.

Ella no se dejaría pisotear por Él de nuevo.

"En una cosa tienes razón Emily."

"Soy un bastardo, pero degenerado no."

"Aunque tal vez contigo pueda serlo...."

Edward  se acercó a Emily.

Ella dio unos pasos hacia atrás alejándose de Él.

"Tu renuencia me encanta, me excita..."

Dijo Edward devorandola con la mirada.

"Si alguna vez me cansara de ti, tú jamás podrías olvidarme."

Decreto Edward.

"Por supuesto que no podré olvidarte Edward."

"Tú si me violaste en esa habitación de hotel."

"Recuerdas?"

Reclamó Emily furiosa.

"Eres mía!"

"No te atreveras a llevarme la contraria, verdad?"

Edward de había acercado a la joven.

Las manos del hombre comenzaron a desabrochar la blusa de Emily.

"No por favor, ya lo hiciste con tu prometida por la tarde!"

"Yo quiero irme con mi hermana al hospital,por favor Edward!"

Rogó Emily.

"Así que nos escuchaste a los dos hace rato eh?

"Te excitó escucharnos?"

Cuestionó Edward.

"Ahora quién es la degenerada."

"Quien lo hubiera pensando de ti..."

"No me exicté."

"Los escuché por accidente."

Se defendió Emily.

"Eso no importa."

"Ahora tu serás la que grite debajo de mí..."

"Y si me complaces bien, te dejaré ir mañana con tu hermana un rato."

Edward acabo de esa forma con la resistencia de Emily.

Edward disfrutaba mucho de ella.

Emily se mordía los labios evitando hacer cualquier sonido sexual.

Recordaba los gemidos de aquella mujer y se rehusó a gemir.

Cerró los ojos y trató de enterrar la cabeza en una almohada.

Pero Edward ordenó en voz alta.

"Mírame!"

Emily abrió los ojos en el acto.

Ella lo miró a los ojos fijamente.

Algunas lágrimas de dolor y rabia corrieron por sus mejillas y mojaron la almohada.

"Gime para mi y terminaré más rápido."

Emily sabía que gimiera o no Edward no la dejaría hasta que Él estuviera satisfecho.

Edward puso una mano en el rostro de la joven y la acarició.

Bajó su pecho hacia ella y la besó con mucha pasión.

Emily se derritió en este beso y solo un momento después ella le respondió.

Edward al sentir su entrega incrementó la fuerza y rapidez de sus embestidas.

Emily incapaz de contenerse comenzó a gemir bajito.

Hasta que sus gemiditos se convirtieron en gritos de placer.

Edward era un experto.

Ella era aún muy inexperta.

Edward disfrutaba "entrenarla."

Recordando la noche anterior en que presuntamente Él había hecho el amor con Lucy...

Edward recordó que el cuerpo  y cara de Emily habían aparecido ante sus ojos.

Por eso es que ahora no dejaba de verla atentamente.

Emily estaba ahí, bajó Él.

Él la abrazó fuerte, aspiró su aroma y devoró sus labios.

Tras varias rondas de delicioso sexo Emily totalmente agotada, dormía en brazos de Edward.

Él se sentía tranquilo teniendola a su lado.

Le acariciaba su carita y la besaba.

No quería admitirlo pero se estaba volviendo adicto a esa bella joven.

"No soy ningún bastardo..."

"Tampoco soy un degenerado Emily."

Edward acarició su suave cabello.

"Y haré que te enamores de mí."

Susurró Edward.

Se acomodo en su cama totalmente satisfecho y durmió plácidamente abrazado de ella.

 ***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.