El Prohibido Amor de un CEO Rompiendo

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La novela El Prohibido Amor de un CEO Rompiendo del autor Liliana Situ es una novela emocionante y fascinante historia En Rompiendo, su amor por ella tomó forma y se profundizó. El contenido de los episodios se encuentra entre las dos orillas de la realidad porque es demasiado cruel para ser realista. Autor Liliana Situ Construcción Cada personaje en El Prohibido Amor de un CEO es una parte de la personalidad de cada persona. Solo tienes que experimentarlo para saber cuán profundo es. Siga Rompiendo y los capítulos posteriores de la novela El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

Sarah estaba de pie tan aburrida en el pasillo del hospital.

Al ver que Ryan había salido corriendo de su oficina, ella se había ofrecido a acompañarlo a dónde Él fuera.

Cualquier información extra que ella pudiera obtener sería bien pagada por su empleador.

De repente una idea se le ocurrió al ver la interacción de Ryan con Emily.

Sarah marcó un número y habló con alguien por unos minutos.

Colgó y esperó una llamada.

Cómo asistente de Ryan, ella se hacía cargo del celular de trabajo de Él y este comenzó a sonar en ese instante.

"Perdón, no quiero molestar pero un inversor lo busca señor Ryan."

Fueron las palabras de Sarah después de haber tocado la puerta donde de encontraban Ryan y Emily.

Sarah entró en la habitación fingiendo ser tímida mientras apartaba un poco la puerta para extenderle la mano para darle el celular a Ryan.

Ryan quien estaba abrazando a Emily, recibió el aparato de la mano de Sarah  y le pidió a Emily.

"No te vayas por favor, Emily."

"Dame un minuto, necesito seguir hablando contigo."

Emily se apartó un poco de Ryan.

"Adelante Ryan, tus negocios son muy importantes."

Contestó comprensiva Emily.

"No te vayas por favor, Emily...por favor."

Ryan volvió a besarla en los labios rápidamente.

Después caminó para salir de la habitación sosteniendo el celular contra su oído.

Sarah entró a la habitación y se encontró con Emily que se había sentado en  la orilla de la cama luciendo muy triste.

"Hola Emily, soy Sarah."

Se presentó sola la chica.

"Soy la nueva secretaria y asistente personal del señor Ryan."

"Lamento mucho conocerte en estas circunstancias."

Sarah acercándose a Emily, le extendió un caja de pañuelos.

"Hola Sarah."

Contestó tristemente Emily.

"Lamento todo lo que te ha pasado por ese bastardo..."

Emily esperaba que no dijera nada más esa chica...

"Edward Situ es el nombre de ese mal hombre?"

Cuestionó Sarah fingiendo ingenueidad.

"Yo lo hubiera demandado por violación."

Declaró Sarah.

"Emily de verdad lo siento."

Sarah colocó con suavidad su mano sobre la de Emily.

"Pero debe de ser tan bueno saber que el señor Niam siempre está tratando de ayudarte y a tu familia."

Sarah observo el ceño fruncido en Emily.

"Cómo dices Sarah?"

Cuestionó Emily a la chica.

"Emily, acaso no sabías que Ryan salvó a tu hermana de unos malditos que la querían violar hace unos días atrás?"

Sarah se tapó la boca con sus manos luciendo inocente.

"Que?"

Emily se asombró demasiado.

"No solo eso, Ryan le dió un trabajo a Flora en su empresa."

"Ahora ella tiene un trabajo tranquilo, está segura y nadie la molesta."

Sarah terminó sus palabras dejando a Emily pensativa.

Suspirando profundamente Emily habló con gran pesar.

"Ahora le debo más a Ryan..."

"Como seré capaz de poder pagarle por toda su amabilidad?"

"Corresponde su amor."

Sarah había notado el beso que le había dado Ryan a Emily.

Además de que lo había escuchado hablar miles de veces de esa chica llamada Emily Mu.

"No puedo."

Respondió Emily.

"Porque Emily?"

"No puedo comprenderlo..."

"Ryan es joven, guapo, rico, es muy amable..."

Sarah comenzó a enumerar las cualidades de el joven Niam.

"Es simplemente perfecto, pues a mi me ha ayudado tanto ya que..."

"Oh, perdoname por favor Emily!"

"Estoy hablando de más..."

Se disculpó Sarah.

"Esta bien, Sarah, continua por favor."

"Nuestra charla me ayuda a distraerme o me dará un ataque al corazón a también debido a la angustia."

Comentó Emily suspirando.

"De acuerdo Emily."

"Te comentaba que el señor Ryan me invita a cenar después del trabajo."

"Incluso se preocupa por mi y por todos sus empleados."

"Él nos trata muy bien, sabes?"

Emily escuchó a la chica en total silencio.

Emily se retorcía las manos debido al miedo de que los médicos le comunicaran que si padre había fallecido debido al ataque al corazón que había sufrido.

"Nadie nunca me había tratado así."

"Mi madre está muy enferma y nadie quería darme trabajo."

Emily alzó la vista para observar a la chica.

"Solo el señor Ryan me ayudó, el es un verdadero ángel terrenal."

Emily observó como a Sarah se le iluminaban los ojos cuando hablaba de Ryan.

Emily captó a la perfección el entusiasmo y admiración de la chica cuando hablaba de Ryan.

"Ryan en verdad que es muy lindo y considerado por muchas cosas Sarah..."

Emily tuvo una brillante idea.

"Sarah puedo preguntarte si a ti te gusta Ryan?"

Fingiendo sorpresa Sarah se tapó la boca y abrió los ojos.

"Emily!"

"Dios, en serio es tan notorio mi amor por Ryan?"

Sarah no creyó que esa chica en verdad le había creído.

Emily era o muy inocente o demasiado tonta.

"No, no, perdona Emily.

"Se que Él solo te ama a ti, no quiero separarlos."

Se disculpó Sarah.

"Ryan y yo no somos una pareja, Sarah."

Enfatizó Emily.

"Cuidarás bien de Él?"

Inquirió Emily preocupada por el bienestar de su amigo.

"Ryan de verdad se merece una chica buena que lo ame."

"Yo no lo soy..."

"No quiero manchar su reputación si lo ven a mi lado."

Emily se sintió terrible cuando escuchó sus propias palabras.

Pero ella sabía que eran ciertas.

"Sarah me ayudarías en algo?"

Cuestionó Emily tomando las manos d la chica.

"Que estás pensando Emily?"

Preguntó Sarah.

Ryan colgó la llamada de celular tan pronto como pudo y regresó corriendo a la habitación temiendo que Emily se hubiera ido, pero ella aún estaba ahí.

Diez minutos después, un enfurecido Ryan salía de la habitación donde estaba con Emily dando un portazo.

Acto seguido tomó la mano de Sarah y salió furioso del lugar.

Ryan no quería estar en el hospital, por lo que se dirigió a su auto, le abrió la puerta a Sarah y arrancó.

Quería golpear algo.

Matar a alguien en específico.

Ryan quería regresar el tiempo y reclamar a Emily como suya.

Ese malnacido bastardo de Edward Situ!

Tenía que hacerlo pagar y pronto!

Las palabras de Emily seguían sonando en la cabeza de Ryan haciéndole mucho daño.

Pero, aún así pudo  concentrarse en manejar.

Al llegar a su casa apagó el motor y golpeó el volante con las manos repetidas veces, lo que asustó a Sarah.

Sin moverse del asiento del copiloto, Sarah comenzó a sollozar.

Fue solo  entonces que Ryan se dió cuenta de que se había olvidado de que ella aún estaba en el auto con Él.

"No Sarah, perdona, no quería asustarte."

Se disculpó Ryan pasando repetidas veces la mano por el cabello.

"Ryan...por favor."

"No te preocupes."

"Te vere mañana."

Sarah abrió la puerta del auto e intentó salir, pero Ryan puso su mano sobre su brazo.

"No te vayas, Sarah."

"Por favor, te necesito."

Rogó Ryan con voz tranquila.

"Está bien."

Susurró Sarah antes de salir del auto.

Flora y Emily estaban al lado de la cama de su  padre.

Los médicos habían logrado estabilizarlo, pero estaba muy débil,a.

El señor David Mu casi había muerto.

Agotada y triste, Emily salió de madrugada del hospital y tomó un taxi para ir a su departamento.

Entró con cuidado en el.

Después de cerrar la puerta recargó su espalda en ella para poco a poco  deslizarse hasta llegar al piso.

Había sido el día más duro en toda su vida.

No solo se sentía mal por su padre, sino también por lo que le había dicho a Ryan.

Pero ella  no podía arriesgarse a que algo malo le pasara a su buen amigo.

La había ayudado mucho y le debía demasiado.

Las lágrimas caían por el rostro de Emily, quien sentía una opresión en el pecho increíblemente fuerte.

"Emily...que pasó?"

"Porque lloras?"

Maggie escuchó llorar a Emily, por lo que salió a buscarla.

"Lo herí Maggie..."

Sollozó Emily.

"Pero, no lo merezco."

Maggie frunció el ceño al escuchar las palabras de Emily.

"No entiendo lo que dices ahora, pero vamos."

"Es de madrugada, Emily."

"Duerme un poco y mañana hablaremos cuando estés más tranquila."

"De acuerdo?"

Emily asintió mientras que Maggie le ayudaba a levantarse para dirigirla a su habitación.

Edward permanece frente a su espía mientras escucha su informe.

"La señorita Emily Mu se dirigió al hospital pues su padre tuvo un ataque al corazón."

"La joven Flora Mu, el joven empresario Ryan Niam, junto con la  asistente del señor Niam ya estaba ahí."

"Ryan entró junto con Emily a una habitación, solo platicaron por unos minutos."

"Después la asistente llamó a alguien, inmediatamente sonó otro celular y se lo pasó a Ryan quien salió al pasillo a contestar."

La espía se detuvo por un segundo.

"Continua."

Ordenó Edward.

"Sarah entró en la habitación con Emily por poco tiempo, después la asistente salió a sentarse en una silla del pasillo."

"Ryan regresó a la habitación, se escucharon gritos y después Ryan salió enojado."

"Tomó a su asistente y salió del hospital."

"Las hermanas Mu fueron avisadas de que su padre se había salvado y entraron a verlo."

"Hace media hora Emily salió del hospital sola y tomó un taxi, fue directo a su departamento."

Fue el reporte de la espía.

"Eres eficiente, retirarte."

"Tu pago te llegará mañana, te volveré a llamar."

Asintiendo, la espía salió del departamento dejando a Edward pensando.

Flora dormitaba en el sillón cuando escuchó a su padre hacer ruidos.

"Papá, no te muevas, no hables, descansa."

Pidió Flora en voz baja.

"Todo estará bien."

"Nos haremos cargo de todo, nunca te abandonaremos."

Flora acarició con suavidad la mano de su padre.

Un tercer vaso se estrelló contra la pared.

Ryan jamás había sentido esta furia y tristeza a la vez en toda su vida.

Seguía bebiendo más y más...

Ryan quería ahogar sus penas, olvidar las palabras de Emily.

El joven ya no quería pensar en nada.

"Ryan, por favor te vas a hacer daño."

Sarah habló antes de intentar  intentaba quitarle la botella de la mano a Ryan.

"Emily porque no me quieres?"

Cuestionó Ryan a Sarah confundiendola con Emily.

"Ryan, yo no..."

"Yo no soy..."

Pero ella no pudo terminar su frase porque Ryan la besó.

Sarah no esperaba el pero se dejó llevar.

El beso se tornó apasionado y las manos de Ryan comenzaron a desvestir a Sarah.

Sarah jadeaba mientras Ryan le quitaba la blusa y le acariciaba el pecho, la cintura, su espalda...

"Te necesito, no me dejes."

Suplicó Ryan muy borracho.

"Aquí estoy Ryan, no iré a ningún lado."

Aseveró Sarah.

Ryan cargó a su asistente para llevarla a su cama.

Con delicadeza la recostó mientras su borrosa visión debido al alcohol le hacía ver a Emily debajo de Él.

"Serás mía?"

Cuestionó Ryan.

"Si."

Respondió Sarah anhelante.

La ropa les estorbó a ambos y pronto Ryan ya estaba haciendole el amor a Sarah.

En sus manos fuertes y suaves, Sarah gemía y jadeaba mientras disfrutaba del placer que Ryan le ofrecía.

El cuerpo bien formado y duro de Ryan la había atraído desde que lo conoció.

Ahora estaba muy excitada al tenerlo encima de ella.

Ryan se dejó dominar por su amor y pasión por Emily.

De un solo movimiento la penetró.

"maaahhh! Ryan..."

"mmmhh...aaahhh...!"

"Mmmhh...aaahhh..."

Sarah gemía de placer debajo de Él mientras que Ryan aumentaba el ritmo de sus embestidas.

"Te amo, te amo, te amo..."

Susurraba Ryan a "Emily."

"Yo también..."

"mmmhh...aaahhh.."

"Nunca me dejes."

Rogó entre besos a Sarah.

"Nunca..."

"aaahhh...aaaahhh....mmmhh..."

Contestó ella entre gemidos.

Si bien Ryan había tenido sexo con otras dos chicas, todas parecidas a Emily, nunca había disfrutado tanto como ahora.

Sarah por su parte solo había tenido una desastrosa e indignante experiencia a manos de su padrastro.

"Más...por favor..."

"mmmhh...Ryan..."

Gemía Sarah.

"Di mi nombre otra vez Emily...."

"Ryan...aahhh..."

"Ryan.....aaahhh!"

"Mmmhh......."

Juntos llegaron al orgasmo que los convulsionó por dentro.

Sin tener suficiente de ella, Ryan recorrió con su boca, de nuevo, todo el cuerpo de Sarah.

Quería volver a poseerla.

Una y otra vez, está vez no la dejaría ir.

"Emily por fin eres mía."

Pensó Ryan.

A las cinco de la mañana, Ryan no pudo más.

Cansado y satisfecho se acostó a dormir.

Sarah por su parte no podía creer que Él fuera tan buen amante.

Las órdenes de Sarah eran claras.

Enviar información confidencial de la empresa de Ryan para poder  boicotearla, pero nunca le habían prohibido enamorarse de Él

Ahora Sarah tenía bien claro su siguiente objetivo.

Ser la señora Niam.

Pálida, triste, desanimada...

Emily no recordaba como era ser feliz y no tener miedo constante.

Se arregló y maquilló para salir al supermercado a comprar algo para comer, pues era fin de semana.

El lunes hallaría la forma de enfrentar a Edward.

Sabía que la culparía y castigaría por haberse ido del trabajo sin permiso.

Meditando en todo, Emily caminaba como zombie por la calle.

Las bolsas plásticas le cortaban los dedos pero ella ya no sentía dolor en absoluto.

Parecía que todo su cuerpo estaba adormecido y solo funcionaba mecánicamente.

Emily no se dio cuenta que un auto la seguía de cerca y que se estacionó a pocos metros de ella.

"Porque te fuiste ayer así?"

Edward cuestionó a la chica por detrás.

"Contesta."

Exigió Edward.

Él caminó para estar frente a ella.

Ella parecía un fantasma de Emily.

Tenía la mirada perdida, sus labios pálidos, sus manos rojas, ya que empezaban a gotear sangre y no decia ni una palabra.

"Estás sorda?"

Cuestionó Edward.

"Todo....todo es tu culpa."

Aseveró Emily enfadada.

"Culpa?"

"Yo?"

"De que tengo la culpa yo?"

Edward preguntó sorprendido.

"Tu me haz quitado todo lo bueno de mi vida."

"Me convertiste en un monstruo.."

Reclamó Emily.

"Cuando hice eso yo?"

Preguntó Edward divertido.

"Aléjate de mi Edward."

"No estoy de humor para verte, déjame en paz."

"El lunes en tu oficina puedes torturarme como quieras, hoy no quiero verte."

Emily se había armado de valor para enfrentar a ese hijo de puta.

Por su culpa había destrozado el corazón de Ryan.

Su madre había abandonado a su padre, quien había perdido todo.

Y ahora su vida pendía de un hilo.

Hilo que Edward jalaba forzandola a ser su sirvienta y esclava sexual.

"Te odio."

Declaró Emily con voz grave.

"Puedo vivir con eso."

"No te creas especial Emily."

Edward se burló de ella.

"Déjame en paz."

Emily echo a andar dejando atrás a Edward.

"Eres mía y no me llevarás la contraria."

Edward la atrapó entre sus brazos.

Abrió la puerta de su auto y ordenó.

"Entra."

"No."

Se rehuso Emily.

"No pagaré la operación de tu padre."

Al escuchar eso Emily dejó caer sus bolsas al suelo.

Edward recogió todo, lo metió  al auto y arrancó para dirigirse a Golden Osmanthus.

"Dame tus manos para curarlas."

Edward pidió con voz más amable.

Emily extendió sus manos y Edward comenzó a lavarlas y curarlas.

Al final le dio un beso en el dorso a cada mano.

Emily aún se veía muy triste por lo que la sentó en su regazo para  consolarla.

"Mi abuela ya encontró un donador para tu padre."

"La operación se fijará en tres meses, pero tu padre necesita estabilizarse y ganar algo de peso."

Comentó Edward acariciando a Emily.

"Es en serio?"

"Mi papá sera operado?"

Inquirió incrédula Emily

"Si, pero no vuelvas a contradecirme."

"Y menos en la calle, entiendes?"

Reclamó Edward.

"Si..."

Edward la observó.

Sus ojos ya no se veían tan apagados, sus mejillas comenzaron a volverse rosas de nuevo.

Acarició suavemente el cabello de ella y como una niña pequeña Emily se acurrucó en sus brazos.

Edward le acariciaba suavemente sus brazos, sus piernas delicadas, su cuello...

Emily con su mano, acarició el pecho de Edward con suavidad.

Edward se sorprendió, pero no rechazó sus caricias.

Al ver las heridas en sus manos, Edward  volvió a besarselas.

Sus besos subieron por su brazo, su cuello, se detuvo un momento para a  verla a los ojos...

Y la besó.

Había deseado hacer eso desde la noche anterior.

Se había puesto muy celoso al escuchar que había estado con Ryan a solas en una habitación, aunque fuera por unos pocos minutos.

Emily comenzó a arquear el cuerpo cuando Edward mordisqueaba y besaba su oreja.

Ella quería más.

La sentó con las piernas abiertas encima de Él.

Con gran destreza le quitó el vestido que llevaba.

Emily apenada bajó la cabeza, pero Edward agarró su barbilla obligandola a verlo a la cara.

Le parecía tentadora, su cuerpo de alguna manera lo había hechizado.

Quería más de ella siempre.

Sin prisa le quitó el sostén mientras le acariciaba la espalda.

Edward se llevó un pecho a la boca haciendo que Emily gimiera de placer.

Edward se sintió bien al oír sus gemiditos, eso lo excitaba.

Emily acarició el marcado y duro abdomen de Edward, pero Él tomó sus manos para ponerlas sobre sus hombros.

"Besame."

Rogó Emily.

Edward sorprendido y orgulloso la atrajo hacia su pecho para besarla con pasión.

Emily alboroto el cabello de Edward con sus manos mientras sentía su cuerpo calentarse.

Dejándola de lado un segundo,  Edward se desnudo.

Quitó el resto de la ropa de Emily para volver a sentar a la chica encima de Él.

Quería apreciar todas sus expresiones mientras la penetraba.

Comenzó poco a poco a introducirse en ella y ambos gimieron cuando Edward estuvo por completo dentro de ella.

Con sus manos en las caderas de ella , Edward la movía de arriba abajo mientras ella se abrazaba con fuerza de Él.

Edward la separó un poco y juntó su frente con la de ella para verla.

Quería ver su cara cuando la hacía suya.

"Mmmhhh...." "mmmhhh....aaahhhh..."

"aaaahhh....."

Ambos gemian casi al mismo tiempo.

Emily no quería gemir pero sentía demasiado placer.

Edward acariciaba senos y eso la excitaba aún más.

En un momento Edward la abrazó y comenzó a moverse más rápido dentro de ella.

Emily se mordió el labio para no gritar pero Edward le dijo.

"Grita mi nombre y le devolveré a tu padre parte de su empresa."

"aaaahhhh...."

"aaaahhhh..."

"Edward... Edward..."

"Edward...!"

"Emily...carajo..."

"Emily... ooh...si..."

Edward gemia en su mente.

Echando la cabeza hacia atrás Edward alcanzó el orgasmo.

Emily llegó junto con Él.

Sudorosos, felices, extasiados y cansados ambos se abrazaron en ese sillón.

Pronto, Emily se durmió en sus brazos y Edward la observó con cuidado.

Acarició sus labios, sus piernas, su espalda, algo en ella lo atraía fuertemente.

Emily frunció el ceño y parecía que tenía una pesadilla.

Edward le acarició la frente para que no frunciera el ceño.

Entonces Emily pronunció una palabra entre sueños.

"Ryan..."

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.