El Prohibido Amor de un CEO Sin Corazón

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El Prohibido Amor de un CEO de Liliana Situ Sin Corazón

En El Prohibido Amor de un CEO novela Sin Corazón , el contenido de la serie fue llevado al clímax. Honestamente, la única razón por la que me gustó el libro El Prohibido Amor de un CEO fue por el protagonista masculino. Es uno de mis dos protagonistas masculinos favoritos hasta ahora. En El Prohibido Amor de un CEO de Liliana Situ Ambos fueron elegantemente educados, tranquilos como si nada pudiera excitar sus nervios. Lea Sin Corazón y los capítulos posteriores de la serie El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

Mirando fijamente los ojos de Emily, Edward despertó completamente del estado de letargo en el que se encontraba un minuto atrás.

No fue consciente de las palabras que pronunció lentamente pero sabía que había dicho algo en respuesta a Emily.

"Que haces aquí?"

"Dónde estoy."

Emily se secó las lágrimas de sus ojos y exhaló más tranquila, este si era el Edward que conocía.

"Sufriste algo parecido a un ataque al corazón."

"El doctor dijo que pudo ser inducido por alguna especie de droga nueva que se impregnó en tu ropa..."

"Tu abuela y tu hermana están aquí."

"También una chica me pidió que le diera tu ropa para analizarla, mira aquí la tengo."

Emily iba a explicarle que se la iba a dar a su especialista, pero Edward se preocupó cuando vió que la tenía entre sus manos, pegando su ropa tóxica a su cuerpo.

Furioso por su descuido, comenzó a gritarle.

"Suelta esa ropa de inmediato!"

"Porque tomas mi ropa si esta impregnada con esa sustancia?"

"Acaso eres tonta o te haces tonta?"

"Sal de aquí!"

"Ve a qué te revisen!"

"Llama a mi abuela ahora y lárgate!"

Emily no entendía la causa de su molestia.

Ella no se sentía mal, ella creía que si hubiera sido tan tóxica la ropa el personal médico se la habría llevado.

Además, la chica dijo que fue Shirley quien lo indujo a ese estado.

No debería enojarse con ella y gritarle a ella?

Al verla que no reaccionaba y se quedaba con la ropa en las manos, inmóvil, Edward quien aún no tenía las suficientes fuerzas para levantarse y arrastrarla a la enfermería para que la revisaran y al bebé, pulsó el botón de asistencia.

Una enfermera entró rápidamente.

"Llevate a esta mujer de aquí y que la examinen a conciencia ahora!"

"Ha estado en contacto con algún tóxico peligroso."

"Llamen a mi abuela o a mi hermana."

Siguió gritando Edward a la atónita enfermera, quien solo pudo tomar del brazo a Emily y arrastrarla fuera de la habitación, quitandole la ropa del paciente de las manos.

"Señorita, debo hacer lo que el Señor Situ me dice."

"Vamos la llevaré a la enfermería."

La consoló la asustada enfermera y ambas caminaron a un cubículo al final de pasillo, tan lejos como fuera posible de Edward.

La abuela entró rápidamente y vió que su nieto luchaba por alcanzar su celular.

Ella lo detuvo.

"Cómo te sientes niño?"

"Dónde está Emily?"

Preguntó la abuela al ver qué estaba solo Edward en la habitación.

"Abuela, que te dijo el doctor?"

"Porque llegue aquí?"

Edward no estaba acostumbrado a verse vulnerable, le desagradaba depender de las personas.

Pero en este caso el intenso y duro dolor lo había golpeado tan fuerte que perdió el conocimiento.

"Al parecer el doctor encontró rastros de una nueva droga rara."

"No sabe cómo llegó a tu sistema."

"Edward, que hacías antes de perder el conocimiento?"

La abuela no sabía que Shirley había ido a verlo a su oficina antes de su ataque.

Edward recordó y Shirley fue la última persona con la que habló o en su caso discutió.

Entonces sus ojos se abrieron más aún.

Había mencionado que Lucy estaba viva.

"Abuela, Shirley fue a verme y después de que se fue me sentí mal."

"Discutimos porque cree que me casaré con ella este fin de semana."

"Dijo que mi padre y el suyo ya tenían ese acuerdo."

Comentó Edward restándole importancia a ese evento cuidando de no decirle a la abuela de Lucy, pues sabía que no le agradaba nada.

"Ese sinvergüenza bastardo!"

"Se atreve a desafiarme."

"Pues si quiere eso, puedo destruirlo fácilmente!"

"Él menos que nadie debería de obligarte a casarte!"

"Yo arreglaré esto, pero donde está Emily?"

"A dónde la mandaste?"

"Porque no está a tu lado?"

La abuela se acercó a su nieto y le tomó su mano, grande y ahora cálida.

"Abuela, está embarazada y aún así tomó mi ropa con sus manos,."

"De hecho me la mostró!"

"Si el doctor dijo que había rastros de droga en mi ropa el bebé y ella pueden verse afectados!"

"Le pedí a una enfermera que la llevara a qué la revisen."

"Abuela cuida de ella."

"Es tan tonta y pone en riesgo su salud y la de mi hijo!"

Pidió Edward quien comenzaba a recuperar sus fuerzas.

"Iré a verla, Elizabeth entrara a verte, tu primo fue a la empresa..."

"Edward pediste o gritaste que la llevarán a revisar?"

La abuela conocía a su nieto muy bien.

"Eso no importa!"

"Abuela, el bebé aún es muy frágil y puede perderlo!"

"Cerciorarte si está bien por favor!"

Un equipo médico entró y la abuela ya no pudo replicar nada.

Salió de la habitación y le pidió a Elizabeth que entrara.

Mirando para todos lados, la abuela le preguntó a Tim.

"A dónde se llevaron a Emily?"

Tim no pudo responderle, porque en ese momento había pasado una enfermera muy guapa y se había distraído.

"La buscaré y tú haz lo mismo."

"Que los gorilas de Edward se queden cuidando la puerta, hazlo ya."

Ordenó la abuela.

Tim apenado fue a buscar a Emily.

Emily por su parte terminaba su chequeo.

La enfermera habló.

"Te sientes mejor?"

"Él es algo tuyo?"

Le preguntó la enfermera, esperanzada de qué le dijera que no, pues si fuera su novio o esposo sentiría pena por ella.

"Es solo mi jefe."

Declaró Emily bajándose de la mesa de revisión y componiendose la ropa.

"Gracias por tu amabilidad, debo irme."

Dijo Emily mientras abría con cuidado la puerta del cubículo, asomaba la cabeza al pasillo y se escurría rápido por las escaleras...

No quería regresar a ver a Edward forzada por su abuela, al menos ese día ni muchos otros...

Simplemente no quería verlo.

Ella se había sentido tan preocupada por él.

Le había dicho que lo amaba.

Incluso lloró por él!

"Porque siempre me comportaré como una estúpida frente a él?"

Se regañó mentalmente Emily  frunciendo el ceño muy molesta.

Caminaba con rabia y tomó un taxi para regresar a la casa a terminar.

"Mi deseo se cumplió, pedí que despertarás aunque me gritaras y lo hiciste."

"Ahora mantente lejos de mi."

Pensó Emily sentada en el taxi.

Dániel se había demorado más de lo que habría querido fingiendo revisar a Elizabeth, que por un momento olvidó a dónde tenía que ir.

Siguió en secreto a la abuela y a Elizabeth hasta que llegaron a un pasillo donde los guardaespaldas de Edward no lo dejaron entrar.

Siguió buscando por todos lados pero no la pudo encontrar en ningún lado.

Frustrado, se fue a su departamento pues quería ver qué estaba haciendo Tommy con Lía.

"Emily, regresaste!"

"Tu amigo salió del coma?"

Le preguntó un chico de su equipo y ella asintió, aún estaba molesta y no quería descargar su irá con nadie inocente.

Motivada por su coraje, marcó el número de Johana, la líder del equipo de diseño del departamento y preguntó.

"Señorita Johana, cómo va todo?"

Del otro lado, Johana tuvo que salir al pasillo, pues el ruido en el departamento hacía difícil escuchar lo que Emily hablaba.

"Señorita Emily, estamos casi por terminar la recamara del bebé."

"Mañana afinaremos detalles con usted  en persona y ..."

Le comentó Johana.

"No Johana, no regresaré a ese departamento, tengo mucho trabajo aquí."

"Confío en ti para terminar ese proyecto."

"Podrás entregarlo tu misma al señor Situ?"

"Él mismo me ha asignado otro proyecto."

Comentó con voz fuerte y algo molesta, no quería saber nada de su vida, su departamento, su bebé, nada!

Incluso renunciaba al bono que le ofrecía Carl y el reconocimiento.

Ella pagaría directamente de su sueldo la operación de su padre para no deberle nada.

"Pero señorita Emily."

"Usted es la diseñadora en jefe."

"Usted debería de..."

Trató de razonar con ella Johana.

Pero Emily no escuchó más sus palabras y fue contundente con ella.

Johana aceptó poner su nombre como diseñadora en jefe y encargarse desde ese momento de terminar todo y entregarlo al cliente.

Sten recuperó su movilidad y salió algo torpe del armario.

Asustó a algunas enfermeras que estaban ahí.

Se disculpó con ellas  y marcó el celular de Lía pero estaba apagado.

Aún así rastreó donde estaba y para su mala suerte lo encontró en un basurero del hospital.

Después corrió a ver a Edward, quien le comunicó que habían atacado a John y que Paul iba a rescatarlo.

"Nos tendieron una trampa y te usaron."

Comentó Sten y antes de irse le dijo.

"Se llevaron a Lía también."

"Acaso podría empeorar este día más?"

Se preguntó Edward sintiendose inútil acostado en esa tortuosa cama de hospital con solo el celular en la mano.

Aún no se sentía con fuerzas para poder levantarse e ir a ayudar, Paul ya no contestaba el celular.

Daniel Black estaba de guardia en el cuartel supervisando todo.

"Todo fue culpa de Shirley."

Masculló Edward e hizo una llamada que no quería hacer, pero ya era tiempo de poner más cosas claras.

Una mujer en la calle regalaba flores a quien pasaba pero nadie parecía hacerle caso.

Incluso las chicas que pasaban a su lado no querían aceptarlas.

Las flores eran muy bellas y raras.

Emily que había salido de trabajar y para calmar su enojo y frustración caminaba hacia el departamento de su hermana, las vió y se maravilló de ellas.

"Señorita, aceptalas por favor."

"Mi jefe me dijo que las quemará, pero son tan hermosas y raras."

"No tengo donde plantarlas en casa..."

Comentó la mujer que se acercó a Emily suplicandole poniendo una mano en su brazo.

"Quemarlas?"

"Si son tan raras!"

Emily se horrorizó ante la premisa y gustosa las aceptó todas.

La mujer le dió la caja donde las llevaba y le ayudó a subirlas a un taxi, le agradeció y se fue aliviada de haber salvado las pobres flores.

Emily las miró y suspiró.

Eran tan hermosas!

Solo alguien sin corazón las quemaría.

Flora había ido sin problema por la mamá de Ryan quien la recibió con un abrazo cálido.

Le dió gusto saber que pronto tendría un nieto o nieta y la instó a convencer a Ryan de comprar una casa para que vivieran.

O que regresarán con ellos a la casa de la familia en el extranjero.

"Por ahora, cuidate más y come bien a tus horas."

"Aún vomitas?"

Preguntó Amely, la madre de Ryan a Flora.

"Si, este bebé me tortura mucho!"

"Todo se me antoja pero la comida no dura mucho en mi estómago."

Comentó Flora acariciando su plano vientre aún.

"Así fue Ryan conmigo."

"Ay hija te entiendo."

"Ahora hablemos de lugar de la boda."

Flora la escuchaba mientras se sentía triste y feliz a la vez.

Le hubiera gustado que su madre estuviera ahí con ella para acompañarla el día de su boda.

Ryan aún estaba incómodo pensando en el cheque que le había dado la abuela Situ.

Él pensaba que lo mejor era devolverlo en persona.

Sin poder concentrarse más regresó a su departamento para recibir a Flora y su madre.

Cuando llegó, ayudó a Emily que luchaba por sacar del taxi una caja con enorme con flores.

"Ryan! Gracias!"

Le agradeció ella.

Ryan sonrió.

"Dónde dejarás las flores Emily?"

Preguntó Ryan cuando llegaron al departamento.

"En la terraza."

"Conseguiré macetas adecuadas para ellas."

"Son tan bellas, no crees?"

Comentó Emily con una bella sonrisa haciendo que Ryan sonriera también.

Aún quedaban pedazos de ese amor juvenil por ella dentro de su corazón.

Un ruido en la puerta hizo que los dos girarán a ver quien llegaba.

Aparecieron Flora y la madre de Ryan.

Amely saludó a Emily con afecto y a su hijo.

La madre de  Ryan comparó en secreto a Flora y a Emily.

Emily era mucho más hermosa y angelical que Flora.

Pero al menos Flora no había tenido  un escándalo sexual.

Para festejar la llegada de su madre, Ryan invitó a todas a comer.

Pero Emily rechazó la invitación alegando que aún tenía trabajo pendiente por acabar antes de la boda.

La niña marcó el número de Dániel, le hacía falta un amigo para hablar.

Tommy veía embelesado a Lía en su habitación.

El chico se pellizcó varias veces el brazo para comprobar que no era un sueño.

Que era realidad Lía estaba ahí.

Que la había atrapado al fin.

Ella era su musa, su inspiración, su dolor de cabeza, su desesperación, la causante de sus noche sin dormir y ahora estaba ahí con él.

Todos tenemos un ídolo en nuestras vidas y amores platónicos tan fuertes que haríamos cualquier cosa para tratar de tener una relación con la persona dueña de nuestro arrebatado afecto.

Esa persona para Tommy era Lía.

Trabajando para Dániel en el submundo la conoció.

Se enamoró perdidamente de ella mientras disparaba.

Hacía muchos años en un enfrentamiento entre bandas rivales por una entrega fallida la conoció por primera vez.

Su ropa muy colorida, su inocencia, su belleza, su fiereza y despiadada forma de matar, le llamó la atención y comenzó a perseguirla literalmente.

Entre la lluvia de balas, Lía se mantenía seria sin miedo.

Diestra para disparar y dar en el blanco, pero cuando estaba tan cerca de ella un mastodonte se acercó a ella y la besó.

Ese día Tommy juró que ella sería suya y de nadie más.

Era muy joven y tonto en ese entonces, pues no sabía quién era Sten y el juramento de amor que Lía le había hecho a su salvador.

Por aún así decidió ser su mayor acosador y enfrentarla en la web.

Se hackeaban el uno al otro.

Se robaban información.

Tommy le bloqueaba celulares, incluso una vez ingresó a la computadora de su coche e hizo que escuchará su declaración de amor con la misma voz distorsionada que usaba para hablar con Emily.

"Lía...Lía..."

Tommy le acariciaba su delicada mejilla con sus dedos sin prisa.

Lía tenía la mirada vacía, no hablaba ni se movía.

Dániel entró a la habitación y los vió.

"Así que conseguiste lo que querias."

Le dijo, pues pensaba que Lía no sería fácil de capturar.

"Su cuerpo es mío."

"Pero aún no regresa y tengo miedo que ella vuelva en si..."

"Aún así disfrutaré de ella."

Pensó Tommy y sacó a empujones de su habitación a Dániel.

Tommy cerró la puerta con seguro.

Justo en ese momento Dániel recibió la llamada de Emily para que fuera a su departamento un momento.

El joven se cambió de ropa, se puso su típica ropa cómoda deportiva, cepilló sus dientes, se examinó al espejo y sonrió.

Volteó a ver la puerta de Tommy.

"Tu tienes a tu niña, yo voy a ver a la mía."

"Ojalá tenga la mitad de suerte que tú tienes ahora maldito lujurioso."

Paul perseguía a los captores de John hasta una casa en mitad de la nada, donde otros autos lo acorralaron.

"Maldición!"

"Donde están mis refuerzos?"

Como si hubieran escuchado sus pensamientos, un helicóptero se puso en medio del camino y algunos francotiradores comenzaron a disparar contra los autos.

Detrás de unos arbustos salieron otros tiradores vestidos de negro y corrieron a los autos donde estaban John y su aterrada familia.

Paul observó todo desde su auto, ya que era blindado y entonces algo le pareció raro...

"No es mi gente!"

"John aléjate!"

Le gritó a John bajando el vidrio de la ventana pero fue demasiado tarde.

Ante sus ojos, arrodillaron a Joh, su esposa y su hija y les dispararon a sangre fría.

Paul salió del auto y corrió tan rápido como pudo pero un grupo de hombres se puso delante de él.

"Black Dream fue una decepción, la niña y la mujer pagaron el precio de su descuido."

"Ahora quisiera ver qué tan fuerte eres Black Hawk."

Un hombre con una máscara de bronce habló y los hombres se hicieron a un lado.

"Ahora tu y yo mediremos nuestras fuerzas sin armas."

"Quiero ver qué tan fuerte eres enojado Hawk."

Paul furioso observó que su equipo ya había llegado y lo respaldaba.

"Te haré pagar por haber asesinado a mi amigo maldito bastardo!"

Gritó Paul.

Los dos tiraron sus armas para poder tener un enfrentamiento cuerpo a cuerpo.

Paul ansiaba poder moler a golpes a ese idiota lo más rápido y fuerte posible.

La abuela en el hospital regañaba a Edward por haberle gritado a Emily cuando se enteró por un grupo de enfermeras que hablaban de eso.

Cómo se sentía mejor, debía ir a lidiar de una vez por todas con Joseph.

"Abuela, esa chica en serio se casara con Edward."

"Que no es ella la chica que..."

Preguntó Elizabeth quien aún no entendía porque Emily era importante para la abuela para Edward...

"Ella es importante para nuestra familia niña."

"Su familia y la nuestra ha estado unida desde hace siglos."

Comentó la abuela no ahondando más en el tema.

Su amigo médico le había confirmado sus sospechas, hacia muchos años.

Él había atendido a una pequeña niña asustada que habían traído al orfanato.

Esa nena traía en el cuello un dije de jade blanco con un símbolo grabado, pero no recordaba su apellido.

Solo su nombre, el cual era Emily.

Debía mantenerla cerca de ella, casar lo antes posible a su tonto nieto con ella.

Hacer que se llevarán bien sería un reto para Edward, pues sabía que aún sentía algo por esa mujer llamada Lucy.

Elizabeth miraba por la ventana antes de salir del hospital y algo llamó su atención.

Una enfermera con cabello muy rubio, como si fuera una peluca caminaba cerca de Carl y parecía que conversaban con él.

Elizabeth nunca había desconfiado de su primo, pero últimamente lo había visto actuar sospechoso....

"Abuela, mira ahí está mi primo."

Señaló Elizabeth.

La abuela miró a dónde ella le señalaba.

La abuela miró a Carl quien parecía muy cariñoso con la enfermera.

Un ademan característico que ella hizo la delató.

"Es ella!"

"Regresa"

"Es esa mujer!"

Pidió al chófer quien no entendía nada, pero frenó de repente.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.