El Prohibido Amor de un CEO Súplicas de amor

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El Prohibido Amor de un CEO novela Súplicas de amor

En El Prohibido Amor de un CEO Súplicas de amor, el amor entre él y ella es hermoso y cálido. Me gusta mucho su personalidad sobria y decidida, a diferencia del conejito blanco colegiala de voluntad débil. Cuando está en peligro, sabe cómo protegerse. Cuando no sea reconocida por todos, usará sus acciones para demostrarlo todo. Por supuesto, una heroína de élite también se debía a que su presencia apoyaba el cielo para ella. Lee El Prohibido Amor de un CEO Liliana Situ Súplicas de amor en readerexp.com

El empresario extranjero Gibrand leía el periódico cuando una noticia le llamó la atención.

El apellido y la foto de la mujer que aparecía hizo que se levantara de  golpe de su asiento.

Se apresuró a tomar las llaves del auto y salió al aeropuerto lo más rápido que pudo.

En su departamento, la señora Lily Mu de desmaquillaba sentada en un banco de madera frente a un pequeño espejo.

Llevaba puesto una pijama de segundamano, pues el dinero no le alcanzaba para comprar sus finas pijamas a las que ella había estado tan acostumbrada en el pasado.

La señora Lily Mu suspiró desilusionada debido a que su vida, su estilo de vida se había ido al carajo.

Y de forma escandalosa y humillante.

La arrogante señora Lily Mu tuvo que conseguir un trabajo en una boutique de ropa.

Por lo que, después de terminar su muy sencilla rutina de belleza, la señora Lily Mu se recostó en su sencilla cama individual.

Ella en verdad odiaba tener que atender a esas mujeres que

se sentían superiores a ella.

Mujeres que la reconocían e incluso la hacían sentir menos.

Pero ella no tenía más opción.

La señora Lily no tenía otra forma de conseguir dinero.

El poco dinero que ella obtuvo tras la venta de algunos de sus amados bolsos de diseñador nuevos y ropa de marca, se había evaporado con demasiado rapidez.

Debido a que el dinero escaseaba demasiado, la señora Lily Mu tuvo que olvidarse de varios de los lujos a los que ella había estado tan acostumbrada.

La señora Lily dejó de desayunar en los restaurantes de lujo que tanto le gustaban a ella.

Tampoco pudo comprarse las nuevas  bolsas de diseñador que habían llegado a las más exclusivas boutiques.

Mucho menos renovar su guardarropa con las nuevas tendencias de moda.

Recostada en su cama, la señora Lily Mu cerró los ojos deseando que un milagro le sucediera.

El timbre de la puerta del departamento sonó una vez.

La señora Lily lo ignoro por completo.

Después, sonó otra vez..

La señora Lily se preguntó extrañada.

"Y ahora quién será?"

La señora Lily cerró los ojos porque no quería levantarse de la cama.

Pero de nuevo, el timbre del departamento sonó, está vez con mucha insistencia.

Molesta, la señora Lily se levantó enfadada de la cama, dispuesta a gritarle a quien sea que la estaba molestado.

"Quien es?"

Gritó la señora Lily furiosa.

"Soy Gibrand, Lily."

"Abre la puerta."

Una masculina voz grave se escuchó detrás de ella puerta.

"Cómo dijiste?"

Nerviosa la señora Lily abrió la puerta.

La señora Lily no podía creer lo que sus ojos veían!

Frente a ella estaba Él.

Mucho más guapo, pues como los buenos vinos, el tiempo solo había logrado que la belleza masculina del hombre se potenciar.

"Si, oh dios mio!"

"Si eres tú!"

Gritó con efusividad la señora Lily abriendo mucho los ojos completamente asombrada.

"Te dije que terminarias mal, y no quisiste creerme, Lily..."

El elegante hombre aseveró.

Vestido con un fino traje a la medida de color oscuro, el señor Gibrand White de había convertido en un respetado y adinerado empresario.

El señor Gibrand camino dentro del pequeño departamento mirando con desprecio las pocas posesiones que ella tenía en ese lugar.

"Yo...yo.."

Tartamudeo la señora Lily.

"jamás pensé que esto pasaría..."

"La verdad es que jamás pensé que nada malo me sucedería."

Avergonzada, la señora Lily bajo la mirada ante el guapo hombre.

Ella ya no era aquella jovencita hermosa que fue hace años.

En esos años ella pudo darse el lujo de  rechazar pretendientes para contraer matrimonio.

Y uno de ellas ha una sido Gibrand White.

"Levanta la cara y mírame"

Ordenó el atractivo hombre de piel pálida y ojos verdes.

Su cabello café claro estaba impecable peinado.

"Y a ti que te importa ya?"

Cuestionó la señora Lily.

"Haz venido a burlarte de mi?"

Comentó enojada la señora Lily.

"Claro que no Lily."

"He venido por ti."

El señor Gibrand se acercó a la mujer quien aún se veía increíblemente guapa.

Tal como la recordaba y añoraba Gibrand en sus pocas horas en las que estaba solo en su mansión.

El señor Gibrand rodeó con sus brazos  a la señora Lily quien le correspondió abrazándolo.

Las lágrimas se deslizaron por las mejillas de la señora Lily.

Ella había tenido que ser fuerte y no había llorado después de todo lo terrible que le había pasado.

"Oh cariño, tranquila."

"Ya estoy aquí por ti y no sufrirás más."

El señor Gibrand aún estaba  perdidamente enamorado de Lily, nunca pudo olvidarla.

Después de que Lily se casará con David, Gibrand se casó también con otra mujer, a la cual nunca llegó a amar.

Se dedicó a sus negocios y en pocos años logró tener un pequeño imperio del cual se sentía muy orgulloso.

Cuando la esposa del señor Gibrand falleció, hacía solo un año atrás, el empresario se enfocó en su negocio por completo.

Pero después de enterarse de la noticia acerca de la quiebra de la empresa de  David Mu, su consecuente arresto, el cual había quedado suspendido debido a que estaba al borde de la muerte en el hospital...

Toda la situación le  pareció al señor Gibrand la oportunidad de oro para poder vivir feliz el resto de su vida al lado de Lily.

El señor Gibrand ya no quería seguir sintiéndose solo.

Además de que añoraba a Lily, así que se había apresurado para poder recuperarla

Al señor Gibrand no le interesaba que Lily fiera todavía la esposa de David Mu.

El tiene este deseo ferviente de convertirla en su esposa.

Y nada se lo impedirá.

Los hombres de negocios como el señor Gibrand saben muy bien aprovechar la vulnerabilidad de sus oponentes.

El señor David Mu estaba postrado en el hospital, por lo que no habría ningún problema en que Lily se divorciara rápidamente.

La puerta del diminuto departamento se cerró para que los nuevos amantes se enredaran en un beso que les hizo sentirse más jóvenes.

Los amantes salieron del pequeño departamento riendo y besándose sin reparo.

Llegaron pronto al lujoso hotel en el cual pasaron la noche amándose...

A la mañana siguiente La señora Lily caminaba por el pasillo del hospital del brazo del señor Gibrand.

Había pasado una noche maravillosa haciendo el amor como nunca pudieron hacerlo antes.

Temprano por la mañana, el señor Gibrand llevo a la señora Lily a las más prestigiadas boutiques para que ella pudiera comprarse ropa de  última moda.

Ahora, vestida impecablemente, la  señora Lily se sentía soberbia de nuevo.

Ambos entraron en la habitación del todavía esposo de la señora Lily.

"Lily!"

"Que bueno que vienes a verme."

"Pero, quien es usted?"

Cuestionó el señor David al ver a Lily entrar en la habitación del brazo de otro hombre.

"David, el es Gibrand, mi novio de juventud."

La hermosa y elegante señora Lily presentó a su nuevo amor al enfermo David.

"Y está mañana he venido a decirte que quiero el divorcio de inmediato."

"Voy a casarme con Gibrand."

Declaró feliz la señora Lily sonriendo hacía el señor Gibrand, quien le dio un beso en la boca.

"Que"

"Lily, estás bromeando mujer?"

Cuestionó el señor David anonadado.

"Ahora que lo perdimos todo, no veo porque permanecer a tu lado."

"Contigo solo puedo padecer penurias, hambre y miseria."

Comentó ligeramente la señora Lily.

"Gibrand me dará la vida de reina que merezco fuera de este maldito país y jamás volveré."

La señora Lily abrazo con ternura a su nuevo amante.

"Te enviaré los documentos para que los firmes David, nos tenemos que ir ahora."

"Nunca más quiero volver a verte."

Mientras que el empresario y la señora Lily se alejaban de la habitación del señor David, las enfermeras corrían hacia la habitación del señor Mu.

"Llamen al doctor!"

"Rápido!"

"El paciente tiene un ataque al corazón!"

Gritó una enfermera.

"Traigan el desfibrilador, que venga todo el equipo ahora!

Las enfermeras de mayor rango ordenaban.

El señor David estaba al borde de la muerte.

"El paciente está muy grave!"

"Dense prisa!"

Doctores y personal se apresuraron a entrar en la habitación del señor David.

"Llamen a sus familiares de inmediato!"

"Deben venir ahora mismo!"

Ordenó un médico.

"Bueno?"

Respondió Flora su celular  extrañada porque no conocía el número del que la llamaban.

"La señorita Flora Mu?"

La voz de una chica la cuestionó.

"Si?"

Respondió Flora.

"Su padre acaba de sufrir un ataque al corazón y está grave."

"Podría venir por favor cuánto antes?"

Flora salió de prisa del departamento, en el cual su madre no estaba.

Emily miraba con detenimiento el diseño de unos de sus compañeros mientras meditaba como mejorarlo.

Escuchó el ruido de la tetera cuando está comenzó a hervir, por lo que Emily caminó para retirarla del fuego.

Ella tenía semanas haciendo el té por la mañana para Edward, Carl y ahora lo hacía para su equipo quienes estaban  encantados por su habilidad.

"Prefieres té medicinal o vigorizante?"

Preguntaba Emily a todos los del departamento de diseño.

Cuando ellos le decían cuál preferian, Emily les preparaba el té.

Cuando terminó se dirigió a la oficina de Edward, quien estaba leyendo unos contratos.

En silencio entró y se dispuso a preparar su té de mediodía como de costumbre.

Por el rabillo del ojo, Edward la observaba a detalle.

Edward tenía que admitir que se había acostumbrado a que está pequeña mujer lo sirviera en todos los aspectos cotidianos.

Aunque el aspecto que más le gustaba, por supuesto,  era cuando ella lo satisfacía en la cama.

Apartó la mirada de Emily para  volver a concentrarse en sus papeles cuando el sonido del celular de Emily hizo que levantará la cabeza para verla.

"Perdón, olvide silenciarlo, jefe."

Se disculpó rápidamente Emily.

"Puedo contestar rápido?"

Cuestionó ella tímidamente.

"Está bien, pero date prisa."

Emily asintió antes de contestar la llamada de un número extraño.

"Bueno?"

"Si soy Emily."

Edward presto atención a la llamada de Emily.

"Que?"

"No!"

"No, por favor no..."

Sin que le importará Edward, Emily salió corriendo de su oficina hacia el elevador.

"Emily!"

"A dónde creed que vas?"

Gritó Edward al ver que Emily salía corriendo de su oficina.

Ella había dejado caer una costosa taza de porcelana china con miles de años de antigüedad.

La cual ahora, era solo pequeños fragmentos de porcelana esparcidos en el suelo.

"Emily!"

"Estás bien?"

Cuestionó Carl a Emily cuando ella choco contra Él saliendo del ascensor.

"Señor Carl, podría por favor pedirme un taxi?"

Rogó Emily con voz quebrada.

"Tengo que llegar al hospital lo más rápido posible!"

Emily dejó escapar un leve sollozó.

"Hospital?"

"Te pasa algo malo Emily?"

"Acaso estás enferma o te sientes mal?"

Cuestionó Carl a Emily.

"No...yo..no..."

"Mi padre...Él..."

Y sin poder seguir hablando Emily sollozó en silencio.

Sin embargo, sin despedirse de Carl, ella echó a correr hacia la salida para poder conseguir un taxi.

Ya había perdido demasiado tiempo hablando con Carl.

El primo de Edward, al verla tan desesperada corrió tras ella para decirle.

"Espera Emily, te llevaré yo mismo!"

"Iba de salida de todas formas por unos contratos."

"Vamos sígueme!"

Le ordenó Carl extendiendole la mano para que corrieran deprisa.

"Gracias señor Carl."

Agradecio Emily.

"Llámame Carl por favor."

Pidió el primo de Edward.

"De acuerdo."

"Carl, muchas gracias."

"Disculpame por esto , pero podrías darte prisa por favor!"

Suplicó Emily mientras se metía al auto de lujo de Carl.

El auto llegó en pocos minutos al hospital.

Caminando nerviosa y temblorosa, Emily se dirigió a la habitación de su padre.

Dentro pudo ver a Flora y Ryan quienes estaban sentados esperando.

"Flora, como está papá?"

Cuestionó Emily a su hermana.

"Él, tuvo un ataque..."

Comentó Flora echando a llorar de nuevo.

"No se porque, nadie nos dice nada!"

"Solo me llamaron, por lo que Ryan me trajo lo más rápido que pudo!"

Flora se secó las lágrimas con un pañuelo.

"Gracias Ryan."

Agradeció Flora a Ryan.

"No es nada, su padre estará bien."

"Los mejores doctores lo están controlando ahora, no se preocupen."

Ryan intentó consolar a la chicas.

"Siii..."

Dijeron ambas chicas desanimadas.

Los minutos pasaron y nadie les decía nada por lo que con un nudo en el estómago, Emily se desplomó en la silla para llorar desconsoladamente.

Flora junto a ella también lloraba amargamente.

"Flora, porque no vas por unos cafés y me permites hablar con Emily un momento?"

Pidió Ryan cuando observó que Flora se había controlado.

Ryan le extendió dinero para que comprara los cafés.

"De acuerdo, regresaré pronto."

Cabizbaja, Flora  bajó a la cafetería del hospital.

En la cafetería se encontró a su madre quién estaba sentada en una mesa junto con un hombre extraño.

Flora se acercó a ellos.

Lily estaba sentada muy acaramelada con ese hombre.

Ambos reían y se veían demasiado... enamorados.

Por primera vez en su vida, Flora sintió qué algo andaba mal con su madre, por lo que un escalofrío le recorrió todo el cuerpo.

Flora tuvo un mal presentimiento.

"Mamá!"

"Sabes que le pasó a Papá?"

Cuestionó Flora  su sin dejar de mirar a ese hombre.

"Tuvo un ataque al corazón."

Comentó Lily sin ver a su hija.

"Eso ya lo se, pero no sabes porque le dió el ataque?"

Cuestionó de nuevo Flora.

"Si lo se."

"Le dije que me voy a divorciar de Él y me casaré con Gibrand, mi novio de la juventud."

El hombre sonrió mientras que terminaba de responder su llamada.

"Mamá...."

"Estás bromeando acaso?"

"Porque le haces esto ahora a papá?"

Inquirió furiosa Flora.

"Eres estúpida hija?"

"Acaso no sabes porque?"

Gritó la señora Lily a su hija.

"Mamá!"

"Jamás pensé que fueras tan mala!"

Contestó de mala gana Flora hacía su madre.

"Papá podría morir por tu culpa!"

Flora se sentía demasiado molesta con su madre!

"Si muere tu padre, me divorciaré de Él sin gastar en trámites  administrativos."

Comentó de forma ligera Lily.

"Mamá!"

"Eres demasiado despiadada!"

Flora no podía creer las crueles, frías e interesadas de su madre.

"No puedes hablar en serio!"

Flora no daba crédito a sus oídos!

"Te dejo el departamento donde habíamos estado viviendo."

"Ya estás grande para poder vivir sola, Flora."

Habló de forma autoritaria la señora Lily Mu.

"La otra chica no es mi hija por lo que no me interesa para nada."

El tono de la señora Lily era de profundo desinterés al referirse a Emily.

"Por mi esa maldita chiquilla harapienta y sucia puede morirse, te llamaré para que me visites."

Y sin decir nada más, la señora Lily se levantó tomada de la mano de Gibrand.

Ambos caminaron juntos hacia la salida del hospital.

"Olvídate de que tienes hija!"

Gritó dolida Flora cuando observó que su madre la estaba abandonado...

Y a su padre también!

"Eres una hipócrita, madre!"

"Cobarde!"

"Mala madre!"

"Traicionera!"

Gritaba enfurecida Flora al ver que se alejaba como si nada.

Gibrand solto la mano de Lily, quien regresó hasta donde estaba Flora.

La señora Lily se paró frente a ella y le dió una bofetada tan fuerte que tiró a su hija al suelo.

"No me hables así estúpida niña!"

Le recriminó la señora Lily a su hija.

"Nunca sabrás lo que pasé con tu padre o porque me casé con Él en el pasado."

"Ahora quiero por fin ser feliz!"

La señora Lily observó a su hija quien la veía desde el suelo.

Con una mano en su mejilla, Flora intentaba soportar el intenso dolor de la bofetada de su madre.

El primer golpe que le había dado su madre en toda su vida.

"Deseo concedido, ahora ya NO tienes madre!"

"No me busques más, de ahora en adelante estás muerta para mí!"

Dejando a Flora humillada, adolorida y llorando de rabia en el suelo, la señora Lily desapareció de su vida...

Para siempre.

Tomando su mano suavemente Ryan le pidió a Emily que entrarán a una habitación contigua para poder hablar con ella.

"Emily, no te preocupes, tu padre se salvará."

"Ten confianza."

Le infundio confianza Ryan a Emily.

"No sé Ryan..tengo mucho miedo por la vida de mi padre."

Expreso Emily.

"Puedo abrazarte?"

Sin esperar la respuesta de Emily, Ryan se acercó a Emily para rodearla con sus brazos.

Emily permaneció quieta dejando que Ryan la abrazara hasta que ella también lo abrazó.

"Emily, te amo, siempre te he amado."

Ryan susurró con voz hermosa.

"Ryan..yo..."

Emily se sintió mal por las palabras de Ryan.

Separándose de ella Ryan le acarició su hermosa carita para besarla después como tanto había anhelado.

El beso de Ryan estaba cargado de muchas emociones.

Amor, ternura, calidez, amabilidad, todas ellas de repente se mezclaron con las lágrimas de Emily.

El beso a Ryan se volvió salado.

"Que pasa?"

Cuestionó Ryan a Emily.

"Ryan, eres tan bueno..."

Emily sollozaba.

"No quiero hacerte daño, no merezco tu amor."

Las palabras de Emily sonaron entrecortadas.

"Emily, no entiendo porque me evitas."

"Me duele que no contestes mis llamadas ni mensajes..."

"Pero aún así no puedo evitar amarte."

"Te amo, lo entiendes?"

"Te amo y pienso luchar por ti, Emily."

Ryan declaró con mucha confianza sus palabra de amor.

"Ryan, no puedo tener una relación contigo más que de amigos contigo."

"No quiero,en verdad..."

"No..no quiero que sufras por mi."

Emily sollozó más fuerte después de terminar sus palabras.

"Que no ves que ya estoy sufriendo por ti, Emily?"

Ryan tomó con su mano el mentón de Emily para que ella lo mirase a los ojos.

"Aún tengo esperanza en que me aceptes."

"Por favor, Emily..."

"No me rechazes."

Ryan mantenía aún la esperanza en que Emily pudiera ser su novia.

Ambos chicos se fundieron en un abrazo silencioso.

Edward en su oficina estaba muy alterado.

Emily se había marchado sin decirle nada a dónde se dirigía.

Ella no contestaba el celular y ahora Carl se había retirado de su oficina después de alardear que Él había llevado personalmente a Emily al Hospital.

Ese bastardo de su primo estaba coqueteando con la muerte!

Mientras que esperaba esa llamada, Edward fumaba nerviosamente.

Entonces su celular sonó, por lo que Edward se apresuró a contestar.

"Que averiguaste?"

Cuestionó con voz enfadada...

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.